Ho van aconseguir perquè no sabien que era impossible
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jueves, 10 de octubre de 2013

Crónica Challenge Barcelona - Maresme 2013 y fotos



El pasado domingo 6 de octubre completé mi tercer triatlón en distancia Ironman. 3,8 Km nadando, 180 km de bici y 42,2 Km de carrera a pie. Fue en el Challenge Barcelona – Maresme que se celebró en Calella y que actuaba como campeonato de España de Larga Distancia donde acabé en el puesto 33 de mi Grupo de Edad (30-34 años).

Estoy muy contento con mi mejor marca personal, mejorada en más de 1 hora la anterior, con 10:53:08 horas. La alegría por la competición fue doble, ya que mi entrenador, Richard Calle se hizo con el Campeonato de España Élite culminando una temporada redonda para él. ¡Felicidades coach!

La verdad, iba bastante sereno y preparado como ya expliqué en el post previo a la competición. Llevaba bastante bien controlados los ritmos, el circuito y sobretodo la alimentación durante la prueba, que creo que fue una de las claves. E incluso al acabar tuve la sensación de haber podido ir más al límite.

A modo de resumen decir que ha sido una de las competiciones donde más he disfrutado de cada kilómetro, sin momentos bajos, psicológicamente siempre positivo, pese a las medusas en el agua, a la desorientación general en el mar, al diluvio universal que vivimos en la bicicleta o a la tortura muscular que supone el maratón. La mente fría, serena e intentando no dejar nada al azar para entrar ultra contento a meta con Lydia.


Y decir también que gran parte de la culpa de todo esto la tiene Patrocinalos, sin la ayuda de los cuales este Challenge quizás no hubiese sido posible. 

Día previo 

Hay que darse prisa. Los días previos al Ironman se pasan volando así que hay que aprovechar todo el tiempo. Recoger el dorsal, asistir al briefing, instalarse en el hotel, preparar todo el material, dejar listo lo que voy a comer y beber durante la competición, llevar algunas cosas a boxes, correr un poquito para quitar los nervios, saludar al personal conocido e intentar descansar lo máximo.

Compañeros de fatigas y de fin de semana como Dani, flamante subcampeón de España de su grupo de edad (25-29) y compañeros de club, Manu, Manel, Paco, David, Carles & Carles con los que también he compartido metros durante todo el proceso de preparación. Más saludos en Calella y en boxes y todos con los mismos nervios y sus objetivos y metas para el día D. 

Natación

Ultimo todo en boxes. Caminamos hacia la salida. Vaselina, neopreno, risas nerviosas para eliminar la tensión y hacia la arena. Por delante una sola vuelta de 3,8 km. La salida es tranquila, no recibo apenas golpes y nado cómodo desde el principio. Me lo tomo con calma y voy con la seguridad que me dió la natación de mi último triatlón en Berga, aunque aquí no iba a ser igual.


Los primeros 1000 metros los llevo bien, voy en grupos y sigo pies, es fácil orientarse y ya me han empezado a adelantar los más rápidos de las salidas anteriores. Cuando viramos para orientarnos hacia el final del sector tenemos por delante una interminable recta de 2,4 km y corriente en contra, además de la mala visibilidad de primera hora de la mañana y encarados hacia el sol, que estaba saliendo por el este...

 Este fue uno de los errores o handicaps que más condicionó a todos los participantes. Todos se vieron penalizados por esa recta ante la falta de boyas de referencia para conseguir nadar recto. Unas de otras estaban separadas por demasiados metros por lo que era imposible, entre oleaje y nadadores, tener referencias para evitar hacer más metros nadando en eses.... La única solución era ir siguiendo a los nadadores de delante y fiándose de ellos. Los jueces y los kayacs estaban más entretenidos en reorientar a los nadadores despistados que en seguir la carrera. Todas mis espectativas se fueron al garete en este segmento. En mis tres Ironman nunca he tardado tanto en el agua. 1:36 horas... Cuando mi tiempo previsto era entre 1:15 y 1:25... A seguir. 

Ciclismo


Me lo tomé sin prisa pero sin pausa. Empiezo con cadencia para estabilizar las pulsaciones al salir de Calella hacia la N-II. En mis planes estaba hacer un parcial de 30 km/h de media, aunque sabía que podía ser más rápido si me iba bien. Por delante dos vueltas y media a un circuito sin desniveles y de ir acoplado el 90% del tiempo, aunque tenía algún repecho. Cada 15-20 minutos voy ingeriendo calorías e hidratándome. No noto ningún bajón de energía en ningún momento y aprovecho cada avituallamiento.

En los primeros 70 km obtengo una media de 33,2 km. Bien, pues todo lo que tenga ganado es margen para posibles contratiempos. Los ánimos iban bien. Mi tia animando en el giro de Calella y mi novia preparándome una bidón para mi segunda vuelta, animando y echando fotos junto con el crack de Joaquin y también Marta. Gritos también de Sergi por ahí y de Juan, un amiguete del Hospitalet.



En la segunda de las vueltas el viento se empieza a levantar y al fondo se empiezan a ver nubes negras de tormenta. Mal augurio, pues vaticinaba un maratón pasado por agua. La previsión se adelantó.

Durante el tramo ciclista mi tendencia es pasar más gente de la que me pasa a mi. Los grupos de drafting son descarados, uno de ellos me pasa como un tiro en un pequeño repecho. Les vuelvo a adelantar y miro atrás. Los tengo a rueda. Un papel entra en mi rueda y pienso que he pinchado. Paro para comprobarlo, por suerte solo era ruido. Al fondo sigo viendo el grupo en pelotón y de repente aparece un juez y se pone a su lado. Los tramposos empiezan a disimular y a dejarse caer. Yo los vuelvo a atrapar y le digo al juez que en cuanto se vaya van a volver a lo mismo y él me contesta: “ya lo sé, ya” Ignoro los penalty box que impuso ahí, pero había unos cuantos. El dorsal 948, un tal Ville era descarado y hacia el final me dio el palo en el último repecho, mucho más fresco que yo iba. Consigo dejarlos de nuevo, pues eran tan comodones que ni se dignaban a subir de 31 km/h para no dejar la rueda de quien tiraba del grupo.

El viento ha empezado a hacer mella en la media que acaba por destrozarse cuando se pone a llover, si se le puede llamar llover a lo que caía. El público y los animadores, evidentemente, se esfuman casi todos. Circulamos por auténticos rios de agua que frenan la marcha, con mucho cuidado en las rotondas y bastante más lentos, sin apenas visibilidad por los chuzos que caían. Aún así para delante, fresquito.

Realmente no me importa la lluvia. En cierto modo me la sudan las condiciones atmosféricas. Son parte del juego, así que no afectan en mi ánimo. Son así y punto y apechugo con ellas de la mejor manera que puedo. De nada sirve martirizarse aún más de lo que lo hace la lluvia, el sol o el viento y en Zaragoza ya había tenido días duros climatológicamente hablando (frío, calor, lluvia, niebla, nieve y mucho viento) en muchos mis entrenos, así que iba sobrado en ese aspecto.

La parte positiva fue que las barritas que llevaba se mojaron y se masticaban mejor, pero al ir a tomarme un antiinflamatorio que llevaba resulta que se había desecho con el agua, así que tuve que esperar al maratón a que mis sparring me pudieran dar uno.

Los planes no han salido del todo mal. 5:38 en la bici cuando mi objetivo era de 6 horas. Así que ya había compensado lo perdido en el agua.

Carrera



Fue mi mejor segmento. Empecé con la mente fría, un maratón se puede hacer muy largo así que estabilicé mis pulsaciones a las que eran habituales en mis entrenamientos de transiciones. Empiezo a marcar un ritmo bastante estable entre 4:55 y 5:05 el kilómetro, de principio a fin que sorprendentemente consigo clavar durante los 42 km (41 en mi garmin).

En la carrera a pie iba feliz. Tan solo hubo un momento de bajón, del km 13 al 14 me dio una pájara en la que el corazón se disparó. Paré, anduve unos metros, oriné, me tomé dos geles, bebí agua y seguí. Al poco recuperé la energía. Continué absorto en mis pensamientos, mis innumerables sesiones de largos entrenos en solitario en Zaragoza me vienen a la cabeza, esa sensación que sentía en ellos...


Corro sonriendo todo el rato también a todos los que me animaban, Gerardo, Albert, David, Pedro, Montse y familiares de compañeros de club y más amigos y conocidos que seguro que me dejo, avanzando kilómetros y disfrutando realmente del Ironman lo más entero que pude.

Con ritmo clavado se me pasan las 3:32 horas de mi maratón "volando". Últimos kilómetros, aún me quedan fuerzas para subir un poco el ritmo. Llego a la alfombra que da acceso a la meta, Lydia y yo nos cogemos de la mano y su cara de felicidad me hace ser el triatleta más feliz del momento. Ella más orgullosa que los niños que entran con sus padres. Los dos subimos la rampa de meta corriendo y nos besamos al cruzarla. No puedo estar más orgulloso.

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Ahora unos días de desconexión de entrenos, descanso y asimilar la temporada. Ha sido rara, con bajones y subidas y sobretodo muy larga. Por suerte ha acabado de la mejor manera que podía hacerlo y en el último momento.

Dar las gracias como siempre a todos los que me han dado apoyo previo, los que han entrenado conmigo, los que me animaron en la carrera y con mensajes antes de ella, los que se alegraron de mi llegada a meta y los que me acompañan de una u otra manera en mis locuras deportivas.

Enlaces a Galerías de Fotos del Challenge Barcelona Maresme 2013

miércoles, 2 de octubre de 2013

Crónica: Sailfish Berga 2013


Creo que esta va a ser la crónica que escriba más tarde después de haber hecho una competición, el pasado 15 de octubre. Así que como ya no es novedad seré breve con la del Sailfish de Berga, en distancia Half (1900 m. - 90 km. - 21 Km)

A modo de resumen decir que estoy contento con la competición. Ha sido mi segundo triatlón esta temporada, el tercero si contamos el DNF de Salou. Además en distancia Half, ideal de cara al Challenge de Calella del 6 de octubre. Genial también para testear fuerzas, ganas, nutrición y aspectos para darme seguridad de cara al reto.

Natación
Se nadaba con neopreno. Buena temperatura y ambiente agradable tras una noche de rayos y tormenta. El sol empieza a asomar. Salimos desde dentro de las aguas del pantà de La Baells. 1900 teóricos metros que fueron algo menos. Nadé muy cómodo y muy tranquilo, sin apenas golpes y siempre siguiendo buenos pies. Aunque mi tiempo no es nada del otro mundo sí que puedo constatar cierta mejora. Creo que he hecho el mejor parcial en una natación de este tipo, modestos 34:24 pero ya he conseguido salir de la mitad hacia delante en mi peor segmento, así que subida de moral.

Ciclismo

Ritmo entre el 70% y el 85% desde el principio. Manteniendo durante los 90 km. Un circuito de dos vueltas con un desnivel moderado, unos 1000 metros acumulados. Viento en contra en algunos tramos y lo que se nota haber entrenado con Cierzo. Mejoro el parcial y adelanto a unos pocos, sobretodo en la segunda de las vueltas. Media superior a 30 por hora. También era la primera vez que la superaba en un Half, y más teniendo en cuenta el desnivel. Conseguí bajar de las 3 horas.

Hidratación y nutrición correcta, sin falta de energía y con la misma fuerza durante todo el tramo, evidentemente el cansancio se iba acumulando pero no eché en falta nada en el aspecto nutritivo.

Carrera
Empecé con un ritmo alegre, entre 4:35 y 4:45 y pensé que iba aguantar bien. No fue así. La cuestión era que notaba que pese a tener energía suficiente, en lo muscular empecé a notar la fatiga a partir del kilómetro 7 del medio maratón. Las pulsaciones se mantenían y el ritmo bajaba. En ese momento empecé a pensar que si me ocurría lo mismo en el Challenge podía ser un calvario... No pasará...

Pese a todo, lo que sí que pude hacer es mantener una velocidad de crucero estable durante todo el resto de carrera que, aunque fue más lenta que en los entrenos simulados en la distancias parecidas que había hecho no me hundió en la lentitud por debajo de 5 el km. Hubo desnivel y viento en contra también. Fue el handicap durante la mitad de las tres vueltas que hubo que dar al circuito a pie. Los avituallamientos, como he dicho, correctos. No me faltó de nada, aunque tiré sobretodo de agua y coca cola y un par de geles, tengo la sensación de que alguno más no hubiera venido mal. El calor y el sol, eso sí, hizo mella en la fatiga.

En este segmento aún progresé un poco más en la general y conseguí entrar en 5:14:17 de tiempo final y puesto 199 de 612 presentados.

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Es un triatlón bien organizado, agradable y con buen ambiente. Avituallamientos correctos, circuito que este año estuvo cerrado al tráfico, buen ambiente de público y buen trato a los corredores con un sorteo de premios final muy a tener en cuenta. No es de los baratos pero no se te queda la sensación de dinero malgastado.

Seguramente vuelva a repetir, esta vez con la intención de intentar bajar de las 5 horas, algo que a juzgar por lo vivido veo asequible si sigo esta progresión gracias a mi coach, un espectacular Richard Calle que fue el vencedor de la prueba por delante de algunos Kona Pro como Jammaer y Gomes. Me alegré un montón de cruzarme con él durante la carrera a pie y verlo precedido de la bicicleta de primer clasificado. Está que se sale y en el Challenge Barcelona Maresme será uno de los nombres a tener en cuenta para el Cto. de España de Larga Distancia. Fijo.

martes, 30 de julio de 2013

Apuntado al Wild Wolf de Tarragona, buscando la chispa

Como ya conté en mi última crónica, la del frustrado triatlón de Andorra que al final fue duatlón, estoy falto de competición durante esta temporada. Apenas media docena de veces me he colocado un dorsal. En la última competición me encontré que no sabía cuales eran mis ritmos ni mis umbrales de carrera. Por otro lado me lo pasé bien volviendo a correr y además me quedé con ganas de más. Entreno durante demasiadas sesiones solo y además lo hago por mi cuenta. El pique sano que a veces surge cuando se hace en compañía y la falta de un asesoramiento técnico adicional parece que son alguna de las causas para no encontrar esa chispilla.

Es difícil encontrar competiciones de triatlón en agosto, las opciones suelen ser pocas y distantes geográficamente. Pero en Tarragona, el próximo 11 de agosto se compite en distancia olímpica, un día antes se hará en sprint. Así que durante la primera jornada estaré por el Port de Tarragona cubriendo el evento con Eurotri como fotógrafo y al día siguiente lo haré como competidor, aunque habrá otro compañero haciendo las fotos.

Un triatlón olímpico en el que las pretensiones son hacer un entreno de calidad, transicionar, poder nadar en aguas abiertas en competición por fin, hacerlo lo mejor que pueda y encontrar esa motivación competitiva que nunca viene mal, sobretodo en pleno verano y con el Challenge de Calella a dos meses vista.

lunes, 3 de junio de 2013

Fotos del Triatlón Xterra de Cieza y Fotos del Triatlón Valencia LD 2013

Ayer 2 de junio Eurotri estuvo haciendo fotos en el Campeonato Nacional Exterra, Triatlón Cros Xterra 2013 en Cieza y también en el Triatlón Valencia LD.

Si alguno compitió por aquellos lugares y quiere encontrarse, aquí dejo los enlaces:

Fotos Valencia LD -2013 - Feria del triatleta
Fotos Valencia LD 2013 - Natación
Fotos Valencia LD 2013 - Ciclismo
Fotos Valencia LD 2013 - Carrera a pie
Fotos Valencia LD 2013 - Línea de meta
Fotos Valencia LD 2013 - Pódiums


Fotos del Campeonato Nacional Xterra. Triatlón Cros de Cieza 2013

lunes, 13 de mayo de 2013

Crónica: Half Extrememan Salou 2013 (DNF)

Antes de empezar a escribir la crónica me gustaría hacer saber que de todas las competiciones donde el drafting ha estado prohibido esta ha sido en el que más bastardos tramposos he visto. Parejas, trios, cuartetos y grupetas dándose relevos. Circulando en paralelo, charlano incluso. Y no es que fuera algo esporádico. Era una constante que vi por cada km que estuve pedaleando. Gente dando achuchones para pillar rueda y quedarse ahí protegido. Y lo peor es que ni siquiera disimulaban cuando se escuchaba el ruido de una moto acercarse, que por desgracia, pocas veces era la de algún juez. No vi ninguna amonestación. Solo les deseo que sean muy felices y presuman ante todo el mundo de su gran marca y que consigan ganar todos los campeonatos al solitario que jueguen, aunque sea haciendo trampas.

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No es una crónica fácil la del Extrememan 2013, pues ha sido en la primera de las competiciones en toda mi vida deportiva en la que no he conseguido finalizar por abandono, lo que se suele llamar un DNF o un "Do Not Finisher". Estrictamente sería la segunda vez que no acabao si contamos aquel penoso y mal organizado Duatlon de Reus 2011 en la que una peor señalización nos hizo acabar a más de 40 duatletas de 250 perdidos por el circuito. Fueron otras circunstancias.

No estoy apenado por el abandono ni ha supuesto ninguna tragedia psicológica ni merma en la moral y la motivación. Pero sí que creo que mi estado actual de forma merece como mínimo un replanteamiento en como estoy llevando los entrenos, los objetivos, las rutinas y sobretodo un análisis profundo de las prioridades que tengo en la vida referentes a las 24 horas diarias que tan solo tengo disponibles. Ya sean laborales, económicas, de ocio y tiempo libre o de vida social y familiar. Todo ello es un lastre que de una u otra manera influye en mi rendimiento deportivo. Realmente estoy en una situación donde sin perder un ápice de optimismo ando zigzagueando para encontrar los menos baches posibles en un largo camino lleno de ellos y con aire en contra. Por suerte aún no he caido y por el momento sigo avanzando hacia quien sabe qué horizonte. Todo ello quizás merezca un post aparte o quizás deba guardarlo para un circulo más íntimo.

En Salou me plantaba ilusionado. El día previo ya lo contaba aquí mismo. No era una competición que me hubiera preparado a conciencia ni por la que estuviera nervioso pues sabía que había entrenado bien. La inscripción me tocó en un sorteo. Pero me apetecía competir en mi primer tri del 2013 y ver como iban evolucionando los entrenos y como había procesado todos los cambios que he vivido en mi vida en el último año.

Pensar que el año pasado, por las mismas fechas y en el mismo lugar, competía también en el Extrememan, por aquel entonces en distancia Ironman, en pleno estado de forma y con fuerzas. Este año no ha sido así. Y lo descubrí durante la carrera y reflexionando tras el abandono. Ahí va la crónica.

Natación


Creo que fue lo mejor que me salió de toda la competición. En el agua estoy siendo regular con los entrenos y he constatado mejora. El problema es que no puedo saber el tiempo que hice porque no llevaba crono ni aparezco en las clasificaciones. La pantalla de mi Garmin aún sigue rota y le entra agua. Y yo sigo sin dinero ni para arreglarlo ni para comprar otro nuevo. Tras unos primeros 400 metros algo accidentados donde no conseguí nadar a gusto me puedo colocar bien y pillar un ritmo adecuado de nado. No soy un delfín pero puedo relajarme pensando en la técnica y sentir buenas sensaciones, estabilizar la respiración e ir adelantando a algunas personas. Al salir a la zona de boxes aún encontré más bicis de las que estoy acostumbrado a encontrar en las competiciones.

Ciclismo


Empiezo con un ritmo muy acelerado de pulsaciones y sin capacidad de poder estabilizarlas. Pienso que es porque voy demasiado rápido y disminuyo velociad, pero no es así, siguen demasiado altas. Así que para delante sin más. Los primeros 30Km hasta el inicio del puerto de la Alforja tendían a subir y había algo de aire lateral en contra. Flaco favor para mi situación. No conseguía encontrar cadencia, ni aumentar la velocidad. Iba con la tranquilidad de conocerme bien el circuito pero no me sirvió de ayuda. Empezó a pasarme todo el mundo y yo apenas adelantaba a nadie, o hacía la goma con algún otro. Primero gente de mi misma salida, después de las siguientes... Mi única motivación era pensar que si me adelantaba tanta gente de mi misma salida era porque yo había nadado bastante bien. 

Sufrí mucho y nunca lo llegué a pasar bien como otras veces en competición. Comía y me hidrataba genial y no me faltó de nada, aunque los avituallamientos fueron pobres. En el primero gel, agua e isotónico y en el segundo solo isotónico y agua. Pedí gel, pero me dijeron que no tenían, a pesar que en el Race Book decía lo contrario.

En la bajada del Coll de la Teixeta recuperé algunas posiciones. Se notaban las zapatas de freno nuevas, la carretera cerrada al tráfico y el hecho de conocerla. Fue la única alegría del sector. Eso y el conseguir subir la deplorable media en los últimos llanos hacia la transición.

Carrera

Empiezo y no tardo ni un solo km en darme cuenta de que no va a ser fácil acabar. El problema no es muscular ni tampoco de cansancio. Es una sensación rara que me impide ir a más, que no me deja margen de maniobra. Intento tragar aire pero parece que no me lleguen a los pulmones. Por mi cabeza empieza a rondar por primera vez la idea del abandono pero no sin antes esperar pacientemente a que pasen algunos km para ver si logro estabilizar la situación. El problema era que psicológicamente ya me iba preparando para dejarlo. Y las malas sensaciones aún me animaban más a ello. Una vez más, me empieza a adelantar todo el mundo y cuando veo que el ritmo baja por debajo de 5:45 ya tengo la decisión tomada. Acabaré la primera vuelta y para casa. A ratos parece que vuelvo a levantar el ritmo, pero pensar que aún me quedan tantos km, que en otras ocasiones son tan pocos, no me ayuda a cambiar de decisión. La "pequeña subida" que anunciaban en este sector en realidad la vivo como subir el Anglirú... Km 8, avituallamiento y final.

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Creo que tomé la decisión acertada. Podría haber acabado con un tiempo malo para lo que estoy acostumbrado pero decente para las circunstancias de la competición. No había ido a acabar como fuera ni tampoco por el crono. Había ido a testearme y a pasarlo bien, y lo estaba dejando de hacer. Intentar llegar a meta hubiera sido posible, como también alargar el sufrimiento. No pensé que mereciera la pena. De esta manera, tengo la motivación perfecta para prepararme para la siguiente competición. Esperemos que con mejor resultado, seguro que sí.

Mención especial a familiares y amigos del Gavà Triatló y compañeros del 3oXTriatlón que nos acompañaron durante la competición y postcompetición.

lunes, 31 de diciembre de 2012

Un click para mi dorsal en el Challenge

Este año estaba apuntado al IM de Lanzarote... Finalmente, por motivos de fuerza mayor me he visto obligado a pedir la devolución de la inscripción y no podré participar. 

El Challenge de Calella ha seleccionado 10 crónicas entre todas aquellas personas que alguna vez hemos participado en él. Yo lo hice hace un par de años en su modalidad Half. Mi crónica de aquella prueba a sido seleccionada para participar. Aquella crónica que se comparta más veces, será la que finalmente se lleve su dorsal para el Challenge 2013.

Lo único que hay que hacer es seguir este enlace de Facebook: http://goo.gl/7EPif y donde veáis la palabra "Compartir" clicar. No vale darle a Me gusta ni comentar... tiene que ser "compartir". De momento parece que lo tengo difícil, hay crónicas que ya se han compartido muchas veces pero por intentarlo que no quede :-)

Muchas gracias de antemano por vuestra colaboración.

jueves, 7 de junio de 2012

Crónica: Extrememan Salou 2012

A Salou llegaba bien de ánimos pero algo inseguro por como ha marchado la temporada y los entrenos. Al final todo salió mejor de lo que me esperaba. Ya tengo otro triatlón distáncia Ironman al bolsillo, y este era de los duros. Ahí va la crónica.

Natación
6:30 de la mañana, al amanecer. 400 triatletas dispuestos en la salida, a punto para saltar al Mediterráneo tras los tres cañonazos de rigor. Nervios a flor de piel y neopreno de gallina. Sensaciones que se pasan ipso facto nada más poner el pie en el agua y caminar los 25 metros de arena hasta que la profundidad hacia viable poder nadar. Por delante dos vueltas con salida a tierra. Una con 1500 metros, la otra de 2300. Busco los huecos por donde poder nadar más cómodo y la verdad es que no sufro demasiados golpes. Nado tranquilo y pensando en como plantear la carrera, sin prisas y ligero, sin ponerme nervioso en el tramo que peor llevo. Miro el reloj al salir de los 1500 metros y veo 27 minutos. Demasiado rápido para mi parecer. La segundo vuelta es más larga, pero voy cogiendo buenos pies y nadando cómodo a rebufo.

El mar no estaba muy movido, y la corriente ayudaba cuando se nadaba dirección a tierra. En mis mejores cálculos entraba poder acabar el segmento en 1:15 - 1:20 pero cuando me veo transicionando en 1:06 intuyo que algo no va bien. Todo el mundo alrededor mio en boxes presumía de su tiempazo. Seamos honestos. Todo el mundo más o menos sabe cuánto tarda en cubrir 3800 m. nadando. No hay vuelta de hoja. Si hacéis un promedo de 20 minutos menos de lo que estáis acostumbrados la lógica dice que está mal medido. Calculo que unos 500 metros de menos. Xavi Llobet fue el primero en la natación con 39 minutos, a 1:02 el 100... Lo peor de todo es que el año pasado ya pasó algo parecido. Y lo digo yo, que soy pez de plomo.

Ciclismo
No pierdo mucho en la transición. La he estado visionando mientras nadaba y voy al grano. Me pongo un mallot de ciclismo simplemente porque veía nubarrones en el horizonte y sus bolsillos me permitían guardarme un chubasquero. No tardó mucho en hacerme falta. Antes de haber cubierto los primeros 10 km ya había empezado a descargar agua bastante fuerte y era la envidia de los ciclistas que me veían protegido, aunque solo parcialmente, de la lluvia.

El tramo de ciclismo es el más duro. En total hay acumulados unos 2800 metros de desnivel en 180 km, apenas hay llano. O se sube o se baja, aquí lo podéis comprobar. Antes de llegar al ascenso del primer puerto ya paró de llover. Se llega al pie de La Mussara con casi 400 metros de desnivel acumulado y otros 600 más en los próximos 10 km. Como es el primero aún la mente va fresca.

Iba con la ventaja de haber hecho el circuito tres semanas antes, así que lo tenía visualizado y sabía de su dureza para poder ir mesurando las fuerzas. Bebo en abundancia, como barritas, algún gel, isotónico. Cada 30 minutos entraba una u otra cosa y no pasé necesidad, ni flojera ni nada. Unas 200-300 calorias por hora.

Me noto bien en la bici, sin sufrir en exceso y pese a dosificar voy avanzando a cuentagotas a algunos participantes. El balance era positivo, más adelantados que adelantadores. En La Vilella me encuentro con Emili y Rosa, compañeros de club, animando y haciendo fotos, un buen aporte moral para afrontar lo que queda hasta el punto kilométrico y psicológico situado en el habituallamiento del km 100 tras coronar el Coll de La Figuera. Parada técnica para vaciar vejiga y a seguir, ahora relajado y de bajada.

A falta de 60 kilómetros noto un subidón en las piernas y en el ánimo. Aún queda mucho pero empiezo a meterle más caña de la prevista. Voy pidiendo carta a ver si hay suerte, y la tengo. Subo bastante clavado a la temida tachuela de Gratallops, con un largo km al 8%. Después solo dos más, a Falset dando el fuá y de nuevo la expedición de animadores del Gavà Triatló haciendo de claca. Grandes. Me cantan que vamos un grupete del club bastante juntos, así que me animo a ver si cojo a alguien. Pero fue que no...

Aún así ya solo me quedan 50 kilómetros, solo un puerto, Coll Roig de unos 7 km al 5% y el resto, los últimos 30, con tendencia a bajar. De vez en cuando, uno de los jueces que fue compañero de club, Pau, pasa con la moto y siempre tiene una palabra de ánimo. 

Soy consciente de lo que tengo por delante y no voy acusando el cansancio, al contrario, estoy envalentonado al ir atrapando de tanto en tanto, algún ciclista. Sé que después de Collo Roig todo es bajada y llaneo. Corono el último puerto en 6 horas justas y preveo que me queda poco más de una para ponerme a correr y así fue.

Bajada vertiginosa hasta Montroig y de ahí llaneando acoplado con una buena y cómoda cadencia. Fue la parte más aburrida del recorrido.
El sol, que tímidamente se había asomado en su lucha con la humedad constante en el sector ciclista ahora empezaba a ganar protagonismo.

Carrera
Llego a boxes, animado por mucha gente. En menos de 2 minutos ya estaba con un maratón por delante. Veo a mi novia, mi abuela, mis padres y mis suegros ahí y esa es una alegría suprema. Empiezo cómodo, sin apenas notar los 180 km de bici. Cuatro vueltas por delante a un circuito que iba de una a otra punta del paseo marítimo. El sol y la humedad empezaban a molestar y lo sofoco tirándome agua por encima en cada avituallamiento.

Durante todo el tramo de carrera de lo único que me nutro es de cola, agua y trozos de naranja, hasta que se acabaron en el km 30. Tengo la experiencia de la descomposición estomacal de Zurich y la verdad es que pese al Fortasec de primera hora de la mañana no quería volver a repetirla. Esta manera de aportar calorias  e hidratarme me producía muchos gases, pequeñas molestias que no tardaban en ser expulsadas. Además, noto chutes de cafeina que me hacen mantener un buen ritmo, un minisubidón entre avituallamiento y avituallamiento.  En ellos aprovecho para andar un poco, coger oxígeno y afrontar el siguiente tramo hasta el próximo punto.

El ritmo es constante pero decreciente. Hasta la primera mitad logro mantenerlo a 5:30 pero la fatiga se va acumulando. No hay dolor ni sufrimiento excesivo pero muscularmente voy fatigado y hay zancadas en que los músculos no responden favorablemente. 

Me pongo la última pulsera, solo 12 km por delante y ahora todo son pensamientos positivos, hacia mi mismo y hacia los compañeros de club con los que me cruzaba, siempre una mirada, una palabra de ánimo, un choque de manos y cada uno con su calvario. Esta última vuelta se hace dura y el ritmo desciende, sobretodo al pensar en la subidita que había hacia el final de cada vuelta, no muy pronunciada pero en según que condiciones eso era un pequeño Angliru para cualquiera. Al final la cosa se estabiliza en 5:55 el km y los minutos caian en el crono mucho más rápido de lo que mi percepción intuía.

Los últimos dos kilómetros dicen que no se notan y se hacen solos. En mi caso no fue hasta recibir el último avituallamiento y automotivación finales. Estado zombi con mirada perdida al fondo y recibiendo las felicitaciones de mucha gente y voluntarios al verme pasar con la pulsera que marca el final de mi Ironman. 

Llego a la moqueta que daba acceso al arco de finisher y esta vez si que quería salir en la foto de una manera decente. Buscaba la mirada de mi familia, ellos estaban más contentos que yo. Me lo había ganado y me emocionó mucho compartir esa alegría con ellos. O ellos conmigo. 12 horas y 34 minutos para enmarcar.

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Ha sido un IM muy duro que pude completar pese a las dudas sobre mis entrenos. Acabo muy contento, satisfecho con mi faena y de no haber dejado nada en el tintero. Ojalá todos los que tengan que llegar lo hagan teniendo las mismas sensaciones, aunque entrenaré duro para que puedan ser mejores.

sábado, 12 de mayo de 2012

Crónica: IX Triatló B de Banyoles

Después de más de una semana me he puesto a escribir esta crónica de mi útlima competición. Este año he competido muy poco, no está siendo un buen año deportivamente hablando. Entre la lesión, el poco tiempo disponible para entrenar y la mala salud más bien es un año de transición en el que lo que intento es no perder la forma. En fin.

A Banyoles iba animado, pero esa misma semana estuve mal del estómago así que en lo que se refiere a alimentación llegué out. La carrera a pie no la había prácticamente ni olido en los últimos tres meses. Otro punto a favor.

Saltamos al agua, redujeron el tramo a 1500 metros porque decían que el agua estaba muy fria, pero al cabo de unos 200 metros el cuerpo ya había entrado en calor. Además resultó ser que al final fueron unos 1800 metros más o menos a juzgar por los tiempos de los competidores. No soy un delfín pero tampoco me vi tan mal en este sector. Me concentré mucho y no se me hizo nada largo.

Transición rápida y tranquila a la vez. La bici es de las tres disciplinas lo que más he entrenado en esta temporada, aunque tampoco una barbaridad, pero sí que iba más confiado y me noto fuerte. Empiezo a avanzar bastante gente y con la sensación de no estar haciendo más esfuerzo del necesario para aguantar todo el segmento. En el km 50 empiezo a notarme con menos fuerzas, no porque me haya pasado de rosca, sinó porque como he dicho, una semana de indigestiones previas pasa factura al cuerpo, aunque lo hago más rápido que el año pasado.

Llego al box, dejo la bici, me calzo y me pongo a correr. Empiezo lento con la idea de ir en progresión. Pero no puedo. Voy igual de rápido y muy cansado. Y mirad, cosas del entreno. Hace un año llegaba con casi 1000 km entrenados en la temporada de carrera y este año no son ni 300. Consecuencia, el año pasado corrí los 20km en 1:27 y este año lo he hecho en 1:43... Me adelanta mucha gente a la que había adelantado yo en la bici y sufro para llegar, lo paso mal y voy petadísimo. Llegar a meta es un alivio, entro bastante desanimado por el nivel en el que me encuentro pero con una cosa muy positiva. He conseguido acabar, he conseguido correr sin dolor en mi rodilla y ahora solo queda ir cogiendo el tono en el menos de un mes que me queda para el Extrememan, aunque sé que el objetivo, en esta ocasión, será tan solo poder acabar físicamente digno.

viernes, 27 de abril de 2012

A la carga en Banyoles

Primer triatlón de la temporada en el que competiré. Llega el turno del B de Banyoles de éste domingo. Una prueba que recuerdo de una manera especial. Fue mi segundo triatlón. De un sprint pasé directamente a un B y siempre lo recordaré por agónico, por haberlo preparado a consciencia y haberlo pasado extremadamente mal debido a una gripe intestinal curada a medias que estuvo pasándome factura durante toda la carrera. Pero llegué a meta, y el año pasado también, en esa ocasión bastante mejor, mejorando 45 minutos mi marca anterior.

Ahora me acerco a la cita con bastantes dudas. Pocos metros de agua, tan solo un entreno en aguas abiertas y sobretodo una lesión de cintilla que acabo de superar, aunque sigo cuarentena, y que me hará que estos sean los primeros 20 kilómetros seguidos que intente correr desde mediados de febrero. Por si fuera poco, esta semana he tenido malestar en el estómago lo que no me ha permitido llevar una dieta adecuada a las exigencias, esperemos que entre hoy y mañana pueda recuperarme del todo.


Pese a todo  esto, tengo la sensación que sobre las dos ruedasestoy bastante mejor que hace un año, por lo que me aprovecharé de la circunstancia para compensar la desventaja de los otros segmentos y los contratiempos con los que llego a Banyoles. 

Creo que no necesitaré suerte, sinó cabeza y que los dolores me respeten. Estoy preparado.

lunes, 17 de octubre de 2011

Crónica: XII Triatló Sprint de Vilanova

Ya lo dije en la entrada anterior, Vilanova era la vuelta al origen, a mi primer triatlón. Por eso iba ilusionado para concluir con el último de la temporada. La garganta fastidiada y con carraspera y otra vez, como me pasó en Calafell con las gafas de natación, la ley de Murphy se cebó en mis carnes. Porque para estas fechas el agua del mar resulta que siempre está muy caliente y acostumbran a prohibir el uso del neopreno. Yo cargo con él siempre para acabar dejándolo en el maletero del coche. Y siempre es así, menos esta vez. Ya os podéis imaginar el handicap, con neopreno se nada mucho mejor, hay más flotabilidad y se va más rápido. Otra lección aprendida. Siempre neopreno, aunque sea para no usarlo. Y otro par de gafas también. No hay que dejar ninguna oportunidad más al azar. Ahí va la crónica.

Natación

El agua no estaba muy fresquita. A pelo nadé. Si hace dos años salí en 20 minutos en esta ocasión lo he hecho en 17. Aunque mejorado, sigue siendo mucho. Lo de siempre, la asignatura pendiente en proceso de solución. Ya contaré. Los enfundados en neopreno pasan delante, los que vamos con el mono nos vamos quedando atrás. Algunos golpes al llegar a las boyas pero el tramo pasó sin demasiada complicación. Recuerdo que mi primera vez salí dando tumbos del agua y muy mareado, nada que ver con ahora.

Ciclismo
Los boxes eran agónicos de estrechos. Entre barras apenas cabía la bicicleta con una persona detrás. Si tenías la mala suerte de tener a alguien delante tuyo era bastante dificil avanzar y llegar a tu bicicleta. Hago una transición bastante torpe, me cuesta meter la bota en el pedal. Cuando lo consigo, visto el precedente de Calafell, decido reservarme lo que pueda en el grupo, no quiero ser el tonto que siempre tire. Daré relevos, pero también descansaré. En el grupo vamos atrapando gente, pero la cosa está bastante definida. No absorvemos más que corredores aislados, el ritmo no es demasiado rápido ni supone mucho esfuerzo seguirlo. Una aventura en solitario para atrapar a la siguiente grupeta sería un calentón innecesario, y la verdad es que me apetece darlo todo corriendo, ya que en la bici no ha habido demasiada suerte con los compañeros de viaje. Y a pesar de eso mi media en el debut fue de 26 km/h y esta vez de 33 km/h. Claro que la otra vez fui en solitario.

Carrera
Otra transición torpe y lenta. Me costó llegar a colgar la bici porque un despistado estaba buscando su sitio en la barra y como ya he comentado, tan estrecho que era todo, no podía pasar. Salgo a tope. El recorrido era el mismo y de nuevo el giro hacia la segunda vuelta no estaba bien indicado y no había nadie de la organización preocupado por ello. Esta vez también hubo gente que no hizo todo el tramo de carrera. No sé qué ritmo llevaba porque volvía a correr sin referencias ni cronómetro. Solo hago que adelantar a gente y noto que me ha ido bien no quemarme mucho en la bici. Hago mi mejor parcial y adelanto bastantes posiciones, la mayoría perdidas en el agua. Corro los 5 km en 16:45, aunque es obvio que con ese tiempo no eran 5 km.

En total consigo mejorar más de 8 minutos mi debut y corriendo todo el tramo. Acabo afónico y con la garganta seca, ya dije que la llevaba mal. Y con la cosita de pensar cuanto hubiera ganado con neopreno, pillando un grupo mejor en la bici o haciendo unas transiciones más fluidas. Pero satisfecho con mi temporada. Ahora el descanso psicológico, relajar el ritmo, planificar objetivos e ilusionarme con nuevos retos. Seguirá.

sábado, 8 de octubre de 2011

Vuelta al orígen, Tri de Vilanova

Mañana, 9 de octubre, voy a competir en el XII Triatló Sprint de Vilanova. Hace dos años fue el tri que supuso mi debut. Corría con una bicicleta nueva aún por ajustar, con los cables flojos. Los piñones saltaban y las marchas no entraban y era la segunda vez que montaba en una bici de carretera. Salí de los últimos del agua, mareado. Me comí todo el circuito de bici en solitario y me salté una vuelta por error de novato de las dos que había que hacer en la carrera a pie. Pero disfruté mucho, me enganché definitivamente al tri. Y fue una pena, porque aquel triatlón al igual que este año, era el último de la temporada y tuve que esperar muchos meses hasta el siguiente. Aquel 2009 corría con un lastre de unos 10 kilos extras de los que tengo ahora. 10.000 gramos fruto de una dieta americanizada, ya que acababa de aterrizar en Catalunya después de unos meses de estudio en Toronto donde la dieta no fue demasiado sana y el ejercicio físico se redujo a un par de sesiones de gimnasio a la semana y alguna carrera por el parque. 

Mañana volveré a debutar, con la misma ilusión y las mismas ganas que hace dos años, pero sin los mismos nervios, sin barba y sin tanta barriga.

martes, 27 de septiembre de 2011

Crónica: III Triatló Calafell - Costa Daurada

Tramposos, cuánto tramposo se ha visto en el III Triatlón de Calafell. La verdad es que no entiendo, no me entra en la cabeza que alguien haga trampa a conciencia en un triatlón. ¿Acaso van a ganar? ¿Acaso van a obtener algún premio? ¿Qué satisfaccción tiene el conseguir algo si uno mismo sabe que en realidad no se ha conseguido? No sé, es realmente incomprensible. De todas formas yo a lo mio, porque sé que cuando llego a meta soy mucho más feliz que ellos. Ahí va la crónica y la explicación.

Natación
La foto es robada del blog del coach.
La cadena de contratiempos empezaba cuando mis Predator se parten por la mitad en el momento de ponérmelas. Siempre llevo unas gafas de recambio, pero hoy, casualidades de la vida, no. Suerte que Antonio, compañero de club, estaba allí para salir corriendo conmigo al guardarropa y dejarme unas suyas. Me he encontrado bien nadando, más rápido de lo normal pero el cambio de última hora en la salida del segmento ha tenido como última consecuencia hacerme perder unos segundos preciosos.

Decidieron que la salida y la llegada fuera desde una estrecha bocana del puerto. He escuchado que era porque el agua no cubría en la playa, aunque se debería tener en cuenta que solo con que el agua llegue al ombligo ya no sale a cuenta ir caminando. Acinados allí nos lanzamos a la mar para nadar un presunto triángulo formado por tres boyas. El problema es que cuando los primeros llegaban al giro para volver sobre sus brazadas aún había gente que no lo había iniciado. El resultado ha sido nefasto. Gente nadando en un sentido cruzándose con otros en sentido contrario. Y aprovechando ese lio muchos se daban la vuelta en medio de la confusión ahorrándose unas decenas de metros. Malditos tramposos. Una vez en meta he escuchado algún corrillo decir, "Yo, como he visto que muchos giraban antes de llegar a la boya también lo he hecho". ¿Tiene sentido que todos piensen igual? Es muy triste y además tan absurdo como dar latigazos a zurullos frescos de vaca campera.

Me he encontrado en esa encrucijada, en medio de una marabunta de nadadores que avanzaban hacia a mi, desde delante y desde detrás y sin tener opción a movimientos, pero me he parado, he perdido mi tiempo analizando tranquilamente la situación y he conseguido abrirme hueco de nuevo para dar el giro.

La organización debería tener en cuenta este hecho, no solo por las trampas, sinó porque esas situaciones pueden ser peligrosas y provocar golpes fortuitos y choques y en caso de fuerza mayor, la situación dificulta mucho la llegada de las piraguas y traineras de socorro. Desde fuera me han dicho que se ha visto un caos.

Ciclismo
La transición era muy larga. Larga es muy larga. Y descalzos. Seguro que no bajaba de los 400 metros hacia boxes. Creo que es la más larga que he hecho en todos los triatlones en los que he competido. Es curioso como en el fragor de la competición el suelo no hace daño en los pies descalzos pero duele mucho cuando no estás compitiendo. El recorrido ciclista constaba de tres vueltas. Mejor que el año pasado, este año se han evitado los peraltes, y los socabones y alcantarillas peligrosas estaban bien señalizadas y vigiladas. He empezado bien, tirando mucho de un grupo que poco a poco se ha hecho más grande, pero no demasiado, ya que algunos se iban quedando. Durante la primera vuelta pocos relevos y esto nos penalizaba en la media. Yo miraba para atrás, aflojaba el ritmo, pero nada, no entraban. En la segunda me he dicho que no iba a fundirme de esa manera. Así que he empezado a robar carteras y dando relevos más cortos, y en la tercera, ahora si con más ciclistas cazados en el camino me he refugiado entre el grupo. 

Otro contratiempo va a llegar en la aproximación a boxes. Me descalzo y dejó las botas en los pedales. Descabalgo de la bici y alguien detrás me grita... La bota se ha desenganchado del pedal. Descalzo, parada en seco, vuelta atrás y con la bota en la mano voy a colocar mi bici en la barra. Llega de nuevo el horror. Me encuentro una bici tirada en el suelo, literalmente, encima de mis cosas y lo peor de todo es que su número de dorsal no se aproximaba ni de lejos al sitio donde debería estar colocada. ¿No hay jueces para mirar estas cosas? Le doy una patada para apartarla y poder coger mis zapatillas para poder correr.

Carrera
Todos los que han entrado conmigo en boxes ya están lanzados. Entre la bota y la bici encima de mis cosas... Pillo buen ritmo desde el primer momento y a adelantar, como siempre, a bastantes más de los que me pasan a mi. Voy fundido pero resistiendo bien, apenas puedo saludar a los compañeros de club que me cruzo. El agua se ha acabado, no hay avituallamiento, tan solo una tabla tirada en el suelo, con trozos de naranja y platano. Los voluntarios no te la daban, si querias una, tocaba parar y agacharse. Lo peor es que el agua ya se acabó en la carrera olímpica, que se corrió antes que el sprint, por lo que no hubo para apenas nadie. Yo a lo mio, tampoco soy de beber en la carrera de un sprint porque voy tan al límite que me entra flato, pero si que agradezco vaciarme un poco en la cabeza para refrescar y enjuagarme la boca. Al final se me hacen cortos los 5 km porque empiezo a notarme muy cómodo y acelerando a partir del kilómetro 4. Llego a meta sin saber el tiempo. Otra vez he vuelto a correr sin reloj. 

Contento por la carrera que me ha salido pero con sensación agridulce por todos esos contratiempos incontrolables y no atribuibles a mis errores que me han ocurrido. Creo que me desquitaré de todo en el último sprint del año, en Vilanova i la Geltrú el próximo 9 de octubre, será una vuelta al origen, a mi debut triatlético de hace dos años.

martes, 13 de septiembre de 2011

Crónica: XXVI Triatló de Catalunya Olímpic

Bien, parece que tengo el blog abandonadillo. Es cierto. Una pena que en estos días espero que cambie. La rutina de horarios laborales ha vuelto y supongo que la paradoja de estas cosas dice que contra menos tiempo libre se tiene más se aprovecha. Seguro que no soy el único. El ser humano, diría que casi cualquier animal, es un ser de rutinas y hábitos y si éstos están bien planificados es una pasada lo que puede cundir el tiempo. No me enrollo más porque tengo que escribir mi primera crónica desde julio, desde aquel lejano Ironman Zurich.
En primer lugar, antes que nada, mi más sentido pésame a la familia y amigos del compañero Alain Marot, del Triathon Catalan, que falleció durante la prueba. Seguramente estas cosas, si tienen que pasar, lo van a hacer de cualquier manera, pero creo que sería necesario incrementar la rapidez y la calidad de la asistencia sanitaria en este tipo de pruebas. A veces unos segundos, pueden significar la diferencia entre la vida y la muerte. D.E.P amigo Alain.
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Era la tercera vez que visitaba Banyoles esta temporada, primero en un duatlón de carretera, después en un triatlón en distancia B y ahora en éste olímpico, mi segunda competición en esta distáncia y primera que me sirve como referencia, ya que en la anterior el perfil de la bicicleta no tenía parangón con el que de esta vez. Iba a la competición a lo que saliera. Como no estoy al 100%, ya con la temporada de capa caída, el plan era salir a hacerlo lo mejor posible, sabiendo que no sería lo mejor de lo que soy capaz, pero eso era suficiente. De hecho no llevaba ni garmin, ni cronómetro, ni pulsómetro ni ningún gadget medidor. A pelo, tan solo guiado por las sensaciones.

Natación
Me tomo un gel, me va bien tomarlo antes de competir. El agua del lago muy calentita, por lo tanto nadamos sin neopreno. Nos avisan que la salida se hará desde el agua. Nos dicen que nos vayamos tirando al lago, pero que no empecemos a nadar hasta que no avisen los jueces. Pero nadie hace caso. La gente, de hecho, empieza a nadar desde que se tira al agua, ni señal ni nada. La organización debería mirarselo, ya que si nadie le va a hacer caso supongo que deberían buscar otra alternativa. Así que nada, para delante. Primer golpe de talón en mis gafas sin más complicación que ésta haciendome ventosa intentando arrancar un ojo de su cuenca. Recoloco la cosa. Y sigo. Pillo ritmo de seguida. Cojo unos pies de un nadador de esos que si intento adelantar tan solo consigo nadar en paralelo a él, así que a lo cómodo, siguiendole detrás hasta la primera boya. En el giro ya era otro cantar. Sigo a un ritmo cómodo y en los últimos metros ya se me empieza a hacer largo. Sin embargo salgo contento porque he conseguido nadar igual de rápido en esa distáncia que en la anterior temporada, en un B con segmento de natación reducido. Y eso que fue con neopreno, así que genial.

Ciclismo
Los primeros kilómetros del circuito ciclista de Banyoles suelen tocar bastante la moral porque pican hacia arriba y no te dejan descansar ni resguardarte en ningún grupo. A pesar de eso voy avanzando cómodo, creo que menos cansado que otras veces y vamos creciendo poquito a poco. Con casi 1000 participantes es bastante fácil ir resguardado en alguna grupeta y verla crecer. Llegamos a juntarnos hasta seis compañeros del Gavà liándola por los toboganes que llevan hacia el primer avituallamiento, donde un despistado se me cruza delante viniendo a saco desde la otra punta para coger una botella de agua. Tengo que clavar freno con una sola mano sin más consecuencias que el susto. Subo también cómodo el minipuerto de Esponellà y encaramos las largas rectas a merced del viento que empieza a soplar. Me como una barrita y voy exprimiendo los bidones de agua e isotónico. Tiro del pequeño grupo que ha subido conmigo un buen rato hasta que me entran a relevo. Conseguimos enlazar con un trio y puedo descansar algo más. Sin referencias de cuentakilómetros ni crono se me pasa el sector muy rápido y llego a la T2.

Carrera
Voy mejorando el paso de la bici a la carrera, aunque aún queda. Me pongo a correr a ritmo, pero no sé cual. Al máximo. Pienso que los diez kilómetros así se van a hacer largos. Como siempre, en este sector es donde más personas voy cazando, y quizás por eso donde más animado me encuentro. Al ritmo al que voy los kilómetros se me hacen más largos de lo que me esperaba y sigo con los temores de pagarlo antes de tiempo, pero resisto y voy avanzando. Me marco pequeñas metas, adelantar a aquel de allá delante, llegar a aquel giro. Llego a la segunda vuelta y de tan cansado que voy casi me meto en meta antes de tiempo. En el siete llega el punto crítico, tres quilómetros y echando el resto. Supongo que bajé el ritmo, pero intenté ceder lo mínimo. El último largo, demasiado zigzag y en la meta, hiperventilando, no logro ni entender ni siquiera cuando me preguntan por mi talla de camiseta. La M. Ya tengo mi segundo olímpico en 2:39:51. Contento y mejorable.
Próxima cita, día 25 de septiembre en el sprint de Calafell

martes, 19 de julio de 2011

Crónica: IronMan Zürich 2011, mi primer IM

Una foto finisher que podría haber sido mejor
Después del IM he desconectado del triatlón, de Internet, entrenos y blogs durante una semana de vacaciones de sol, playa y birra. Un merecido descanso físico y psicológico que ha servido para digerir el reto conseguido, asimilarlo, reflerxionar sobre él y sobretodo para recargar las pilas a tope y estar deseoso de volverme a poner manos a la obra.

Esta es una crónica difícil de escribir. Porque es difícil expresar con palabras lo que se siente cuando se acaba tu primer Ironman. ¿Es como acabar el primer maratón? Para algunos puede que sí. Pero entonces seguro que nunca han sido finishers en un Ironman. Es totalmente distinto. El proceso de entrenamiento, mucho más psicológico que físico, es largo, duro, lleno de altibajos... los que soléis seguir mis andanzas ya lo habréis comprobado. Y durante la carrera, siempre en solitario, tan solo tú y tu capacidad de sufrimiento -pese a los siempre agradecidos ánimos y gritos del público y los que te rodean-. Una vez se rebasa la línea de finisher todo se convierte en alegría, en emoción contenida, en ojos humedecidos, en recuerdos a aquella persona que desde que tan solo era un prebenjamín siempre me venía a buscar a todos mis entrenos y me llevaba a todas las competiciones, ya fuera en deporte escolar o como federado en atletismo. Mi abuelo se hubiera sentido orgulloso de que su nieto, aquel a quien "le pesaba el culo" en las carreras y llegaba siempre en el vagón de cola haya completado su primer Ironman en 12:09 horas. Mi pensamiento al entrar por el arco de meta era para él, por apoyarme siempre en todos mis proyectos, locuras y propósitos. Ahí va la primera crónica de muchos IM por venir:

Días prévios

Tranquilo y seguro. Sabía que sería finisher si no había desgracias. El entreno acumulado y los retos previos conseguidos me habían dado toda esa seguridad. Así que mi única preocupación era disfrutar, pasarlo bien y disfrutar. Llegué con días suficientes para aclimatarme a Zurich. Fue un gozo compartir esos días, conversaciones, bromas, la Welcome party en compañía de mi novia y la expedición del Gavà Triatló: Lourdes, Alfons, Joan, Carlos, David, Gerardo, Lucy, Aurelio, Dani, Laia, Cristina, Iván el coach, más acompañantes y familia, dándolo todo. Éramos el Equipo Z, y todos los que competiamos, excepto dos de nosotros, debutábamos en la distáncia.

Natación
Aunque soy pez de plomo esta vez no me preocupaba lo más mínimo este segmento. La táctica era no ponerse nervioso, ir tranquilo y a mi ritmo, con la mente en blanco y tan solo pensando en no agotarme innecesariamente con pensamientos y movimientos inútiles. Nada más salir parece que todos estos planes se van a trastocar. Recibo una patada en la muñeca con tan mala suerte que me arrancan el Garmin de cuajo. "Hay que buscarlo, no estoy dispuesto a perder 300 euros en el fondo de este lago". Pues imaginadme buceando en medio de una marabunta de atunes y bonitos enfurecidos en una salida de Ironman con 2000 inscritos. Entre tanto chapoteo veo mi Garmin difuminarse en el fondo y hundirse lentamente emulando a Leonardo DiCaprio en Titanic, cuando su novia lo deja caer muerto al fondo del oceano... Pues así, recibiendo golpes y en medio de toda esa espuma de chapoteos alargo la mano, lo agarro, se vuelve a escapar, buceo más hondo y ahí lo tengo. Benditas Zoot Predator. Con dificultad meto el reloj entre mi neopreno. Ahora sí, no pienso más en la suerte que he tenido. Me tranquilizo y empiezo a nadar.

Iba genial. Muy tranquilo. Pocos golpes y nadando a mi bola. Una boya, dos boyas y paso por la isla que marcaba la segunda vuelta, un hito tranquilizador magno para nadadores como yo. Sonriente siempre al pasar por delante de los compañeros de club que gritaban animando. Segunda vuelta igual, sin contratiempos y con el agua muy caliente. Nada a destacar salvo que fui muy tranquilo, sin apurarme ni cansarme, como si hubiera sido un calentamiento. Quiza demasiado relajado, pero teniendo en cuenta que era la primera vez que cubría esa distancia de un tirón ya estaba más que satisfecho. Y la de gente que venía detrás. Preveía salir entre 1:15 y 1:25 horas. Al final lo hice en 1:28 aunque mucha gente dijo después que le había dado la sensación de que podría ser que se hubiera nadado 4000 metros en lugar de los 3800. En cualquier caso tampoco se me habían trastocado tanto los planes y con la correa del Garmin rota y el reloj en un bolsillo aquella patada al principio de la natación me había venido a decir que no debía mirar el reloj ni preocuparme de ritmos ni velocidades para nada. Así que decidí guiarme únicamente por sensaciones y mirar el reloj tan solo en las transiciones.

Ciclismo
Esto se preveía largo, así que miro de hacer un transición tranquila, colocárme toda la ropa bien, para no olvidarme detalle. Decido ir sin guantes ni manguitos por el sol radiante que despuntaba, aunque anunciaban lluvias al empezar la tarde, confiaba en haber bajado de la bici para entonces. El trazado llano de los primeros kilómetros tienta a uno a engrescarse y a darle a los pedales, pero me contengo. Me como un sandwich del mejor jamón ibérico que traje de Barcelona y me hice la noche previa. La clave sería la alimentación y la hidratación racionada pero constante. Como había decidido no mirar el Garmin para nada no tenía más referéncias kilométricas que las que la organización había marcado. En las primeras rampas veo un mono del Gavà y distingo a Alfons, que salió un par de minutos antes que yo del agua. Me pregunto si no iré demasiado deprisa. Compartimos unos cuantos quilómetros juntos y cuando empieza la subida constante, allá por el kilómetro 50 vuelvo a ver otro par de uniformes del Gavà, el primero de ellos es Carlos que me comenta que Gerardo va por delante. Decido ir a por él y acompañarlo como mínimo la primera vuelta, él ya ha corrido este IM, así que me servirá de ayuda. Vamos charlando y a ritmo vivo durante unos 25 kilómetros, hasta la apoteósica y emocionante subida de Heartbreak Hill, una tachuela de unos 600 metros bastante empinada pero repleta de tanto público que obliga a los ciclistas a avanzar en fila de uno. Es realmente emocionante y si uno no está acostumbrado a estas cosas sube con la piel de gallina. Al iniciar el descenso se me salta una -o dos- lagrimillas. Aquellos gritos me han vuelto a recordar dónde estoy, qué es lo qué estoy haciendo y cómo ha costado llegar ahí. 

A por la segunda vuelta. Otros 90 kilómetros más y habré acabado. Ahora ya voy en solitario. Lleno de energía. No sentí necesidad de nada, ni sed, ni vacio de estómago. Por el recorrido me entretenía en mirar los nombres de los dorsales que me adelantaban, los que adelantaba yo. Al cabo de un rato se invertían las tornas en una especie de juego de relevos con la diferencia que el espacio entre ambos solía de ser de varias decenas de metros. Ahora iba con ventaja porque volvía a pasar por los mismos lugares. A falta de 50 kilómetros me empiezan a doler los pies, y quedaba la peor parte. Resulta que por primera vez en mi vida como triatleta me olvidé mis zapatillas de ciclismo, las de calas, y tuvo que ser precisamente en esta ocasión. Se las pedí a Aurelio, compañero del Gavà que no competía en el IM y a pesar de que me venían bien, al cabo de 130 kilómetros empezaron a aprisionarme el pie de una manera muy incómoda y cada vez más dolorosa. No había nada que hacer, ni aflojar el ritmo servía. Lo único que quedaba era soportarlo estoicamente y ver los kilómetros pasar y también las grises y amenazantes nubes acercárse cada vez más. Por suerte empezaron a descargar de manera suave cuando ya estaba en la segunda subida a Heartbreak Hill, esta vez ya sin apenas público. La bajada tiene que ser algo más lenta por precaución pero ya estoy en la carrera, y correr con lluvia me encanta. Había calculado una bici entre 27 y 30 km/h y acabar en 6:39 horas entraba dentro de los planes, o sea que genial.

Carrera
Hago una transición muy rápida de minuto y medio. Me encuentro genial, nada cansado en ningún sentido. Sin hambre ni sed y encima ya me he quitado las zapatillas que me apretaban y me he puesto las que me gustan más, las de run. A punto de afrontar mi tercera maratón, la primera tras 3,8 km de nado y 180 de bici. Miro el reloj -tan solo lo miraba en las transiciones- me animo al ver que si corro según mis planes entre 5:15 y 5:25 sería finisher en menos de 12 horas, toda una proeza para mi.

Paro a mear, largo. En los primeros kilómetros veo un pro, con el dorsal 9, Ueli Bieler. A él le quedan unos 15 km y a mi 42, pero parece que va a un ritmo que para mi es facil seguir, aunque no tengo ni idea de cual es, pienso que teniendo en cuenta que él está acabando y yo empezando el maratón debe estar más tocado que yo. Me engancho a él como una lapa no sin el temor de quemarme por ser tan osado. Él no deja de mirarme de reojo como diciendo qué demonios hace un pringao como yo comiéndole la suela. Gracias a eso empiezo a adelantar y a desdoblar a muchísima gente. En el km 13 él mete el último apretón de los 2 kilómetros finales y yo continuo al mismo ritmo, ahora sí, parándome a comer bien en los avituallamientos. 

A partir del 12 empieza lo peor de la carrera. Nada de cansancio, ni de mente. Retorcijones. Gases. El perrete asomando el hocico. Cojo un par de esponjas y voy al baño. Miro el reloj, más que nada para calcular cuanto me demoraba, 15 km y 1:15 horas, a 5 pelao. Voy muy bien y encima no hay atisbo ninguno de que la cosa vaya a ir mal, apenas queda algo más de medio maratón. Pues nada más lejos de la realidad. Los retorcijones y gases siguen, para colmo deja de llover y sale el sol apretando muy fuerte, hubiera preferido otro poco más de lluvia. Veo a mi novia al poco, me acerco, la beso y le digo que sólo me queda la mitad, que voy muy bien, pero que me cago todo el rato. En el 23 otra parada técnica. Los kilómetros pasaban rápido, eso sí, pero pese a que pensaba que ya quedaba poco mi estómago me decía que no, que me iba a estar molestando a muerte. Paso por delante de Iván y Dani que me gritan que si sigo así bajo de 12 horas seguro, "si mi estómago me deja encantado". Ahora lo único que hago es beber agua y parece que la cosa se calma pero noto que necesito algó más que eso y tengo que volver a comer. Por eso, una tercera parada técnica más, la peor, pero con la esperanza de aguantar esos últimos siete kilómetros que me quedaban cuando tiré de la cadena. Estaba harto de pasar a corredores, meterme en el lavabo y al salir volverlos a pasar. En fín que para la próxima además de geles y barritas también iré preparado con un par de Fortasec. 
Mi cara, a escasos metros de la meta
En los últimos dos kilómetros todos los males se pasan. Hay un armisticio estomacal. Voy en una nube, parece que todo el público me anima a mi. A pesar de todo voy a hacer el maratón en menos de 4 horas. Veo a mi novia, me detengo, la beso y me regocijo en recorrer la alfombra azul que lleva al arco de llegada. Cuantas emociones, pensamientos y piel de gallina. Ya lo tengo, ha sido duro sí, pero pudo haber sido mucho peor. Por fin he acabado. 

Soy FINISHER.

 
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