Ho van aconseguir perquè no sabien que era impossible
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lunes, 8 de agosto de 2016

Por fin jubilé mis Asics tras 1500 kilómetros recorridos.

(...Pasaré por alto todos estos meses sin actualizar el blog. Empiezo a escribir de nuevo como si ayer hubiera sido el último día...)



Mi Strava ya hace varias semanas (meses) que me va enviando avisos sobre que mis zapatillas Asics ya llevaban más kilómetros de la cuenta y que hacía falta cambiarlas. He de reconocer que a pesar de las recomendaciones de fabricantes, (a los que les interesa vender) siempre las estiro más de la cuenta. Me gusta aguantarlas mucho y por suerte hasta el momento nunca me ha supuesto ningún problema el hacerlo. El caso es que la semana pasada las acabé por destrozar porque me las llevé a uno de esos sitios tipo Humor Amarillo de revolcarse por arena, agua y barro y allí se quedaron.

Así que ahora mismo no tengo ningún par de zapatillas titulares y he de tirar de las que hay en los armarios. Todavía guardo un par de cuando me dio por el correr minimal. Son unas New Balance Minimus, 25 gramos cada zapatilla. Es como correr con un calcetín y la verdad sea dicha, se corre muy cómodo con ellas pero tienen el inconveniente de que, al no estar acostumbrados a correr "descalzos", los gemelos se cargan más de la cuenta y es muy recomendado no ponerse a entrenar con ellas como si se tratara de zapatillas normales, hay que seguir un proceso de aclimatación que yo no he seguido.

Me he lanzado a primera hora de la mañana al monte, sintiendo las piedras masajearme la planta de los pies, apoyando la punta antes que el talón al estilo tarahumara. Han sido 10 kilometros de trail suave, no era recomendable hacer más sin estar acostumbrado a este calzado así que ya no me queda más remedio que hacerme con otro par de zapatillas nuevas.

domingo, 18 de octubre de 2015

Crónica: Marxa Bonesvalls 2015 y fotos

Hacía mucho, pero que mucho tiempo que no escribía una crónica en este blog. Y es que mi sequía competitiva se ha alargado demasiados meses pero como ya he ido adelantando por aquí, uno va volviendo al redil de los entrenamientos y eso, tarde o temprano, se acaba traduciendo en artículos como el que sigue.

La gran suerte, el privilegio y la alegría de este en concreto es compartirla con Lydia. Ella es la que tiene todo el mérito porque nunca había participado en una prueba de este nivel, tan dura para ella. Y orgullo es una palabra pequeña para definir lo que he sentido cuando hemos cruzado la meta juntos y de la mano.

Para los que solemos hacer deporte no es nuevo el hecho de saber que durante 14 kilómetros de competición los participantes pasamos por multitud de estados emocionales y físicos. Es una montaña rusa de sensaciones que van desde el nerviosismo a la ilusión, el sufrimiento, el dolor, el cansancio o la frustración. Todo eso acaba mezclándose en un cóctel que solo se entiende tras la satisfacción que se siente al cruzar la línea de meta cuando ese es el único objetivo al que se aspira.

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Madrugón, desayuno y para Olesa de Bonesvalls a recoger dorsales. Matamos el tiempo antes de empezar saludando amigos, caras conocidas y charlando con unos y otros, no pensaba que nos íbamos a encontrar a tanta gente.

Dan la salida y empezamos a trotar suave. Ya que Lydia nunca había participado en algo de tanta distancia la intención era correr lo que se pueda y caminar lo demás. Haciendo lo primero vamos un par de kilómetros hasta que vienen las primeras subidas, que es cuando empezamos a caminar. Aprovechamos los descansillos y las bajadas para trotar.

El Puig de La Mola
Llegamos a los pies del Puig de La Mola, la principal dificultad del día. Muy buena subida y mejores vistas panorámicas de todo el Parque Natural del Garraf y las poblaciones que lo rodean con el mar al fondo. Llegamos arriba a ritmo de tambores y cajas, bien por los voluntarios. Nos sacamos la foto de rigor y seguimos avanzando por una bajada bastante técnica en la que había que ir con mil ojos. Era una lástima porque de tanto mirar al suelo nos perdíamos muchas cosas del paisaje.

En la cima de El Puig de La Mola
Durante la bajada hay una caída de Lydia, que se da un golpe en la rodilla pero al rato se le pasa. Al llegar abajo hay un tramo bastante plano y ancho ideal para correr. Hay un árbol ahí al que no se le ocurre otra cosa que sacar una raíz al aire y va Lydia y otra vez igual, en la misma rodilla. Aún así, la campeona aguanta y vamos al trote y al paso ligero hasta el segundo y último avituallamiento.


Reponemos fuerzas lo mejor que podemos y afrontamos los últimos 4 kilómetros, al ritmo que dejan las piernas y el estado de ánimo. La distancia que queda ya es lo de menos y el factor psicológico de ser una a la que ya estamos acostumbrados a entrenar juntos ayuda en el peor momento de toda la prueba.

Cuando de nuevo vemos al fondo Olesa de Bonesvalls damos un empujón al cuerpo. Salimos de la riera de Begues y encaramos el último kilómetro hacia la meta. Cuando la vemos al fondo ya no hay dolor. Nos damos la mano y entramos, Lydia feliz por haber acabado su particular calvario y yo, orgulloso de lo que ha hecho.

Ella dice que sí, que será la última y que ya no le engañaré más... No se lo digáis, pero ella intuye que no será como ella piensa.

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Una competición muy bonita, con voluntarios entregados y buena organización. Bien de precio y muy buenas les botifarres amb seques i pa amb tomàquet del final.

Como colofón decir que a Lydia le ha tocado en un sorteo una braga buff, muy chula.





sábado, 22 de noviembre de 2014

Correr y sufrir un poquito para activar el recuerdo

Por primera vez en muchos, muchos meses hoy he hecho una sesión de carrera con más de 10 km y encima con desnivel. Era necesario y me ha servido para activar el recuerdo de lo que se siente cuando se va un buen rato al 90% o más de pulsaciones. Una rutilla por montaña con algo de desnivel, lo cual recordaba menos que lo primero. El tiempo por Gavà está genial de temperatura y el rato ha sido muy agradable.

Por primera vez en meses también corría en grupeta. Nos hemos juntado 6 personas y, aunque la falta de entreno y mi lesión en proceso de curación total me han hecho ir un poco con el gancho y conservador, al final he llegado muy contento. 

Pienso si habré hecho bien en correr todo eso con la espalda como la tengo... Pero lo mejor es que sigue sin doler (tan solo molesta un poco) así que intentaré regalarle a mi musculatura dorsal un buen masaje de fisio esta semana por lo bien que se ha comportado. Y por las ralladuras de cabeza que me está ayudando a olvidar.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Crónica: XVII Marxa del Garraf

En la época de otoño e invierno una de mis opciones runneras favoritas suele ser correr por la montaña. Empezar la temporada rompiendo la rutina del asfalto me motiva. El olor mañanero del rocio, de la pinaza fresca, los madroños, el frio, la ausencia de polen y molestos insectos. Pese a todo, nunca había participado en ninguna prueba como esta, el pasado domingo me estrené y vaya estreno. Desde que tengo uso de razón, año tras año he visto como se celebra esta prueba y por una u otra razón nunca había podido participar, pese a que empieza a pocos cientos de metros de mi casa. Ha sido un buen año para hacerlo. Corría de piratilla, sin dorsal, era la primera vez que lo hacía, pero tranquilos, que no utilicé ninguno de los servicios de avituallamiento, yo mismo cargué con todas mis necesidades. Ahí va la crónica:

El tiempo no ha acompañado para nada al entreno outdor durante toda la semana. En los últimos nueve días ha llovido prácticamente de manera ininterrumpida nueve de ellos. El domingo no fue una excepción. Me desperté, vi agua caer y pese a que lo tenía todo preparado de la noche anterior he de reconocer que pasó por mi cabeza no ir. Un mensaje al móvil de un compañero me acabó de convencer. Me vestí, cogí el chubasquero, ropa seca en una bolsa dentro de la mochila, agua y comida para la carrera, desayuno frugal y bajo corriendo hacia la linea de salida. Antes de llegar oigo el petardazo que da la salida y me cruzo en contradirección a unos compañeros del Gavà Triatló. 180º grados y a correr.

Sigue lloviendo y el terreno embarrado. Siempre pasa que al principio a uno le da cosa ir pisando barro y charcos para no mancharse y va haciendo saltos muy raros, pero a medida que avanza el cansancio acaba dando lo mismo. Los primeros dos kilómetros son llanos, embarrados pero llanos y vamos por debajo de 4:30 pero a partir de ahí empieza lo bueno. El terreno, bastante escarpado y con arbusto bajo. El suelo resbala entre piedra mojada y barro y mis zapatillas, que no són de montaña, me hacen ir con más preocupación de la normal. El viento sopla de lado y la sensación térmica es de bastante frio, sin árboles ni vegetación que nos protega. Las gotas pican en la cara como si alguien lanzase granitos de arroz con una cerbatana. Hemos de subir, prácticamente sin descanso desde unos poco metros hasta los 600.

Durante el ascenso, yo, que no llevo inscripción, pienso que si me pasa algo solo me cubrirá el seguro de la federación de triatlón solo si argumento que estaba entrenando. Eso es precisamente, un entreno largo por el monte mientras llueve. No puedo ni sacar la cámara para hacer una foto ni disfrutar del paisaje porque a la que uno se despista donde pone el pie al siguiente paso puede acabar con los dientes en el suelo. Un par de veces pienso en darme la vuelta y volver para casa, con la de cosas que tengo por hacer. Cambio el chip y entonces me repito el karma de siempre en estas situaciones "Estás en el mejor lugar que podias estar, lo estás pasando genial, el dolor es inevitable, el sufrimiento opcional, cuando acabes la satisfacción será suprema". Así llego al final de las pendientes más duras, gran parte de las cuales han tenido que ser a ritmo ligero pero sin poder correr cómodo.

Al llegar al primer avituallamiento y punto más alto de todo el perfil veo que viene Raquel, la que acabaría como primera mujer de la marcha, y compañera de club, y Antonio así que me uno a su ritmo para encarar la segunda mitad del circuito, ya de vuelta al punto de origen. Raquel corría mucho, teniendo en cuenta de que ella, en realidad, estaba huyendo de su perseguidora y nosotros dos lo que haciamos era perseguir a los de delante... A los tres nos va genial la compañía. Vamos haciendo alguna broma puntual, empujándonos y dándonos ánimos. En las subidas y en los pocos llanos avanzamos mucho, pero en las bajadas nos retrasamos. Aún nos quedan varios resbalones y sustos pero sin consecuencias.


En los últimos kilómetros todo es bajada, llena de piedras, socabones y lugares por los que el agua desciende a gusto. Algunas personas a las que pasamos en terreno menos accidentado bajan como cabras y nos vuelven a pasar. Como me suele ocurrir en muchas carreras largas, más si hay que pegar saltos como en esta, voy genial de pulsaciones pero las piernas parecen losas muy pesadas.

Ya queda poco y aprieto las dientes para adelantar a Raquel y así poderle hacer una foto cuando llegue, pero al final no le saco más que unos segundos y entre las manos congeladas como las llevo y el cansancio con el que llego a meta no me da tiempo a sacar la cámara.
Acabo genial, empapado pero muy contento. Y pensar que he estado a punto de no ir. Ha sido un entreno muy completo, ha habido de todo. Lo mejor, el kilómetro extra que me queda por correr al llegar a casa. Que gusto con la ducha de agua caliente y el aperitivito.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Quien no tiene cabeza tiene pies

video
Esta mañana he salido a hacer una tirada larga de 2 horitas por montaña de cara a preprarar un mínimo la media de Sitges del próximo 9 de enero. Después de 600 metros de desnivel positivo  acumulado en las piernas llego a casa, saco las llaves del bolsillo de mis mallas... ¡¡No eran la de mi casa!! 5 km extra a casa de mis padres a buscar las de repuesto. Quien no tiene cabeza tiene pies; eso dicen.

Por la tarde un poco de pilates y flexibilidad en el gimnasio y 20 minutos de rodaje en cesped. Mañana la última tiradita sobre las dos ruedas del 2010.

domingo, 24 de octubre de 2010

Tirado

Así me he quedado ésta mañana, tirado con mi coche cuando me iba a ir hacia Castelldefels para correr la carrera de 10k del Marató del Mediterrani. Una pena porque quería acompañar a Jordi del Gavà Triatló para intentar bajar de 41 minutos y además había quedado con compañeros del Bloggers Running Team para conocernos e inmortalizar el momento. Y por si fuera poco me quedo sin camiseta ni bolsa de obsequios, jeje. Otra vez será...

Apenas había salido del aparcamiento... así que como he podido lo he vuelto a aparcar, y como ya estaba concienciado, mallas puestas y zapatillas calzadas he salido por la tangente y lejos de apenarme he tomado la alternativa. Y me alegro de ello.

Correr por la montaña tiene algo especial. Naturaleza, verde, suelo blandito, saltos para aquí, subidas empinadas, bajadas peligrosas, y sobretodo los olores. Pinaza humeda, las zonas de sombra, el romero, el barro y me encanta. Han salido unos 17 km de trail por el Parc del Garraf y alrededores. 1000 metros de desnivel acumulado 500 para arriba y 500 para abajo. Ritmo entre cómodo y ligero, madroños silvestres maduritos como avituallamiento, temperatura perfecta y las compressport de muerte para las molestias en los gemelos de las últimas tiradas.

Porque si no, allí fuera alguien está entrenando más duro que tu... 

domingo, 29 de agosto de 2010

XXXII Pujada a Sant Ramon

Carrera totalmente improvisada la que me marqué ayer sábado en Sant Boi de Llobregat, una popular muy maja y familiar que se puede hacer también andando y además es gratuita. La carrera consiste en, como su nombre indica, subir des de el estadio de atletismo de Sant Boi de Llobregat, a unos 50 metros sobre el nivel del mar, hasta la ermita de Sant Ramon que está a 275 metros de altura. Todo esto durante 5,2 quilómetros de recorrido la mayor parte por pista de tierra.

Con el calor que tenemos que soportar los últimos días la verdad es que daba un poco de pereza salir a correr, pero la carrera era por la tarde, a las 18:30 y casi todo el recorrido era a la sombra de los pinos, como diría María del Monte. 

Salgo a saco, muy rápido y flipado, demasiado. Pensé, "todo esto que gano por si después pierdo algo". Obviamente este despropósito mio, sumado al haber corrido tan solo un día desde el pasado julio y llevando dos semanas en el dique seco pasó factura. Fui bastante petadillo y los dos últimos quilómetros, los más duros, se hicieron pesados, tanto que tuve que echar la mano a la rodilla un par de veces. Pero en general muy bien, fue una buena tarde en la que disfruté me salió un entreno diferente durante los 30:04 minutos que tardé en llegar a meta en esta minipuesta a punto para el Half de Guadalajara la semana que viene.

jueves, 15 de julio de 2010

Trail Running Old School

Hoy tocaba entreno de series en la pista de atletismo. - Con las ganas que tenía de series...- pero resulta que me he despistado y he acudido al entreno de equipo una hora antes. Al no ver a nadie pensé que se había suspendido así que, ante la aburrida y nada motivante perspectiva de dar vueltas al tartán más solo que la una, he cambiado de planes al momento. A mi garmin se le ha acabado la batería y debido a la baja moral que se ha ido acumulando por la falta de entrenos en las últimas dos semanas me he decidido correr a través de un circuito de unos 13 km de trail running por el parque del Garraf. Como "lazarillos" excepcionales del momento tenía mis propias sensaciones, que, cogiendo las riendas de mi carrera, me han guiado a trevés de el sol crepuscular que intentaba penetrar entre las ramas de los árboles a ambos lados de la pista forestal. Encarando largas rampas, sin prisas, sin tiempos, sin ritmos, ni pulsaciones ni calorías consumidas. Tan solo el sonido de las chicharras, los pájaros , mis pisadas y la respiración entrecortada. Old School Running y disfrutando de cada zancada. Lo necesitaba.

 
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