Ho van aconseguir perquè no sabien que era impossible
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martes, 9 de octubre de 2012

El sentido de las tiradas largas en el entreno de maratón

¿Qué sentido tienen las tiradas largas de carrera? Para los que preparan maratón, como es ahora mi caso, el día de la tirada larga suele ser una constante semanal en la planificación. Pero ¿Qué ritmos llevar? Seguro que una simple búsqueda en Internet sirve para encontrar miles de millones de respuestas sobre este tema. Y si soys de los que os gusta vivir al límite seguro que Yahoo Respuestas tiene una solución, solución de mierda.

En mi caso yo hablo desde la experiencia, la poca que tengo y los resultados que me ha dado. La larga distancia tiene mucho de psicológico, así que uno de los objetivos fundamentales de estas tiradas debe ser acostumbrar la mente a correr y correr. Lo ideal es poder llegar a ese estado de abstracción total, el de ir por inercia, economizando la energía. Una zancada tras otra, una respiración acompasada y una mirada fija hacia delante, hacia la próxima curva, el árbol lejano o el horizonte. Seguro que más de uno sabe de qué sensación hablo.

Es tiempo de avanzar absorto en tus pensamientos, solucionando problemas en tu mente y ordenando las ideas. Ese estado en el que esbozas una sonrisa idiota cuando te viene a la cabeza algo gracioso. Es uno de los momentos más apasionantes de toda aquella persona a la que le gusta correr, uno de los momentos que más enganchan y que más dopamina liberan al organismo y por consiguiente lo que más beneficio mental nos va a aportar. Correr durante largo tiempo ayuda a relativizar las distancias, a percibir pocos minutos donde antes había interminables km y sobretodo, si la cosa funciona, a esperar estos días como la cena preferida del fin de semana. Ha de ser una alternativa alegre y paciente que sustituya los trepidantes y rápidos entrenos de calidad, de series o de ritmos específicos.

El otro objetivo fundamental, por supuesto, es el de amoldar nuestras fibras musculares y acostumbrarlas al esfuerzo. En esos plazos entrán detalles más particulares de cada uno. Estas tiradas también sirven para ensayar con una equipación que resulte cómoda, saber como evitar los roces, las irritaciones o las ampollas. Son los días para probar qué comer y qué beber durante la carrera para que no nos siente mal. También conseguir un buen fondo, controlar las pulsaciones y los umbrales de esfuerzo más cómodos.

Lo que seguro que no tiene ningún sentido es escoger el día de la tirada larga para pegarse la paliza de la vida o completar la misma distancia que se cubrirá en la carrera. Salvo excepciones esta no debe ser la norma. Debe ser una sesión para disfrutar, para correr cómodo y no como si lo hicieramos en competición. Ese día no hay que obsesionarse con el crono. Si durante las sesiones de calidad de esa semana hemos cumplido bien, la tirada larga a ritmos altos puede ser contraproducente, no solo articular y muscularmente sinó para el coco. Debe servir para hacernos sentir esa ansiedad como la que se inventarón los beatos de "llegar vírgenes al matrimonio", en nuestro caso al maratón. Hay que aprovechar estas tiradas para desesperar en el ansia por el día en que nos pongamos el dorsal, dispuestos en la lína de salida para encarar los 42,2 km, un día que hemos preparado a conciencia y esperado durante muchas semanas. El apoteósis.

lunes, 1 de octubre de 2012

Crónica: 10K Maratón de Zaragoza (MMP)

La verdad, no he corrido muchas carreras de 10km en mi vida así que tampoco las preparo a conciencia y cuando compito en ellas lo hago simplemente para ver el estado de forma del momento o si ha habido evolución respecto del año pasado. Bajé mi marca 13 segundos, de 39:38 a 39:25 y además quedé el 57 de 1200. Satisfecho. A falta de fotos y en espera de encontrar alguna por Internet para ilustrar esta crónica ahí va como viví la carrera.

Buena hora a las 9:15 para empezar una competición. Sin madrugones, el desayuno habitual, nada especial. Pillo mi fixie y voy hacia la zona de lo que fue la Expo de ZGZ. Dejo la bolsa en el guardarropa y caliento unos 15 minutos que se suman al pedaleo.

Paso al cajón de corredores, unos 1200 según la organización, y me coloco, como vengo haciendo habitualmente en carreras rápidas, en segunda línea de salida. Pistoletazo y a por todas. No llevaba ningún plan específico. Era una especie de test para ver si estaba para bajar de 40 minutos. Al no estar acostumbrado a correr estas distancias tan explosivas desconozco la estrategia a seguir. No sé regular y salgo demasiado rápido. Primer Km a 3:37 y voy cómodo aunque miro el reloj y me obligo a aflojar un poco. El segundo a 3:47 y me pego al grupo de cabeza femenino.

El viento soplaba fuerte y cuando daba de cara intentaba protegerme entre los cuerpos de la grupeta que acompañaba a las 2 primeras clasificadas. Mientras voy en ese grupo mantengo el ritmo pero llego al psicológico km 4 y aparece la fatiga y cada vez metabolizo menos oxigeno a la sangre y los músculos van más despacio. El grupito se empieza a marchar y mi ritmo a caer. Apreto dientes para no pasar de los 4:00 el km pero no puedo. El parcial del km 5 lo paso en 19:09. Voy genial para bajar de 40:00 pero cada vez más cansado. Empiezo a soñar con recuperarme y remontar segundos para acabar por debajo de 39. Iluso.

Me adelantan un par de corredores que creo que me pueden ayudar así que tiro un gancho a sus cuellos e intento que no se me escapen pero en cuanto entramos contraviento de nuevo, me viene un bajón. Dos kilómetros fatídicos e infernales que me hacen perder muchos segundos. El 6 y el 7 a 4:10 y 4:15. ¡No puede ser!. Hay que dar el fuá y como mínimo hacer mmp, es posible.

Pienso que los dos últimos km son como una serie en pista. 2000 metros, 5 vueltas progresivas. Así logro recuperar, con un penúltimo a 4:02 y un último km exhausto, como un zombie de los que corren a 3:47. Crono oficial: 39:25 mmp. 10,00 km clavados en el Garmin. Algo han debido de actualizar para que clave la distancia con esa precisión. 

Para las próximas me gustaría bajar de 39 minutos, pero sin presiones, correr los 10k como hasta ahora pero trazándo una estratégia y no pasar dos agónicos km que me chafen los planes. A ver si así voy.

sábado, 22 de septiembre de 2012

Los resultados se empiezan a ver

Hace ya casi un mes que empecé con la preparación para el objetivo que finiquita el año, el de intentar atacar el sub 3 en maratón. Una preparación que se ciñe a correr 3 o 4 veces por semana, entre 35 y 55 km y que sigo combinando con natación y ciclismo. Aunque sé que no va a ser nada fácil como ya dije en otro post también hay días que uno parece que va. Que va bien y que los resultados se empiezan a ver. Recuerdo que a principios de septiembre sufría y me esforzaba por intentar alcanzar ritmos que rozasen los 4:30 min por kilómetro y que no era capaz de sostenerlo durante mucho tiempo. Pero este pasado viernes he estado en Gavà visitando a la familia y salí a correr para reencontrarme con el mar. Salí a rodar tranquilo y cual fue mi sorpresa que al ir mirando el Garmin veía ritmos que aumentaban mi confianza, no tanto por la velocidad como por la comodidad con la que lo corría. Ritmos entre 4:10 y 4:30 durante 14 km y con bastante margen para apretar. Satisfecho y con esperanza, aunque esta parte del entreno, la de las semanas de carga, en realidad sea la más sencilla. Los siguientes peldaños son mucho más difíciles de subir, seguro.

jueves, 6 de septiembre de 2012

Va a ser duro

Acabo de empezar con mi preparación para el objetivo final de año, el de intentar ser capaz de ser sub 3 en maratón. Las primeras sensaciones y reflexiones es que el proceso creo que va a ser muy duro. Es más, también va a serlo mejorar mi mejor marca de 3:10:06 del año pasado. Tengo un plan de entreno específico que no sigo a rajatabla, sinó que lo modifico en función de cómo esté ese día y que combino con el entreno de agua y ciclismo también, no creo que sea incompatible. Pero lo más importante es que no me salto ninguna sesión ni bajo el nivel de exigencia.

Hasta el momento solo ha habido tiradas cortas, de no más de 75', todas ellas como he dicho para ir acostumbrando el cuerpo a los ritmos, el corazón, la respiración, los músculos y sobretodo la mente. Todas las sesiones han oscilado los 4:45 de ritmo contando el calentamiento y la parte suave final suave. Las partes centrales, con cambios de ritmo y series largas, me han servido para poner el título a esta entrada. 

En esta primera toma de contacto/test iniciales rodar durante 30' a 4:10 - 4:15 se me ha hecho muy durete, aunque poco a poco vaya pillando el tono, solo pensar que hipotéticamente tendría que aguantar ese ritmo durante 3 horas... más que decepcionarme me hace ilusionarme para como mínimo intentarlo. He tenido épocas runneras mejores y sé que aún hay margen de mejora. Ante la escasez de entrenos de todo este verano nada mejor que la constancia para desentumecer el cuerpo. Ojalá me respeten las lesiones.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Correr minimal

Después de leerme el libro que comenté de Nacidos para correr empecé a sentir curiosidad sobre como debe ser eso de correr descalzo. Supongo que a muchos de los que lo han leído les habrá ocurrido algo parecido. Movido por esa curiosidad empecé a investigar un poco sobre el tema y el tipo de material que más se adapta a esas particularidades. 

Descubrí muchos blogs y gente loca por lo que llaman el correr minimalista y me hice con unas zapatillas de suela plana, en las que no existe diferencia de altura entre la parte delantera del pie y la del talón. Me decidí finalmente por unas Zapatillas New Balance Minimus Zero Trail, unas zapatillas ultraligeras con suela vibram. Lo primero que me sorprendió fue el precio, barato comparado con las zapatillas convencionales. Me costaron 76 euros. La cosa del precio es bastante lógica. Llevar esas zapatillas es como llevar un calcetín, se utiliza muy poco material, pesan 125 gramos... Incluso se puede ver el pie a través de la tela. 

En cuanto a sensaciones, espectaculares, extrañas, únicas. Es una manera de correr tan natural, con los pies en contacto con el suelo, sintiendo el terreno al máximo, las grava de los caminos. Es una sensación de libertad muy grande. El cuerpo instintivamente adopta una nueva postura y se empieza a correr con la punta de los pies.

Pero la lógica, al menos la mia corroborada con la de mi fisio, no aconsejan ponerse a correr únicamente con estas zapatillas. Tras miles de años de evolución el cuerpo humano se ha perfeccionado en el arte de correr descalzo pero desgraciadamente en nuestra corta vida no hemos hecho otra cosa que atrofiar, o acostumbrar, a nuestra musculatura a desplazarmos con calzado, y no precisamente un calzado que tenga en cuenta nuestra forma de movernos más "natural" y lógica. Abusar de ellas al principio puede ser contraproducente.

Las sensaciones, como ya he comentado son muy placenteras y naturales, me dan ganas de seguir corriendo sin parar durante mucho tiempo y alargar mis entrenamientos, pero también se pierde una punta de velocidad en favor de correr mucho más cómodo y descansado. De momento estoy en una lenta pero motivante adaptación. No más de 90-120 minutos semanales repartidos en salidas suaves y algún cambio de ritmo. Al principio los psoleos, los gemelos y el tendón de aquiles se cargaban un poco pero poco a poco esas molestias van desapareciendo. El proceso va a ser largo, con el objetivo de poder hacer alguna media maratón en unos meses y a partir de ahí ir sumando kilómetros.

Lo ideal creo que es intercalar dos o tres sesiones de entrenamiento con las zapatillas que usamos normalmente con una más corta con el calzado minimal. La consecuencia es que cuando corro con mis zapatillas habitales lo hago mucho más cómodo. Así que si os animáis con unas 0 drop ya sabéis.


lunes, 23 de abril de 2012

Vuelta al redil

El pasado 12 de febrero corrí la Mitja de Gavà y la cintilla se empezó a resentir. Iba trampeando con reposo, fisio y tiradas de no más de 40 minutos, siempre con pequeñas moléstias. El pasado 16 de marzo volví a intentarlo con 15 km y la volví a fastidiar. Desde entonces mucho más prudente poniendo empeño en la recuperación, cabeza y paciencia. Buenas dosis de pedales, más de 1000 km y bastantes horas de rodillo para matar la ansiedad de carecer de la sensación del espíritu libre que solo me da el correr. Rodajes de 20 minutos, estiramientos, otros 20... alguna serie... nunca superando los 10 km en total. En todo este tiempo he acumulado unos míseros 90 km de carrera pero conseguí que las moléstias fueran menguando hasta parecer más una cosa psicológica que real. 

El miércoles pasado volví a pasar por manos del fisio y tras mucho dolor mientras toqueteaba mi tensor izquierdo de la fascia lata me dio el visto bueno para empezar a quitarme el miedo y a incrementar la carga. Decidí dejar pasar el fin de semana para acabar de quitarme las moléstias del masaje.

Esta tarde, sin haberlo previsto, de súbito, delante del ordenador haciendo tiempo para ir a la piscina a nadar se ha disparado un resorte. Me he levantado de la silla, me he enfundado en mis mallas cortas, zapatillas, camiseta y garmin en la muñeca. He enfilado el camino habitual, desde mi casa hasta la playa de Gavà. En mi cabeza un reto psicológico, superar los 10 km seguidos por primera primera vez desde hace más de un mes. Y pese a que no he dejado de ir pendiente de la rodilla, he corrido buscando de nuevo mi redil.

Sentir como el viento tiraba mi pelo hacia atrás, cómo los pelos del flequillo sudados se pegaban a la frente y cómo llenaba mis pulmones entre inspiraciones entrecortadas. Como miraba hacia delante marcando un punto tras otro para ir dejándolos atrás. Y sentir las piernas como empujaban y los cuadriceps temblar cuando los pies impactaban en el suelo. Qué bonita sensación reencontrada la de volver a casa sin dolor, con ganas de seguir devorando kilómetros y contener las ganas. Hoy ha sido un buen día. No he ganado la guerra pero esta batalla me ha subido la moral.

martes, 14 de febrero de 2012

Crónica: XVII Mitja marató Gavà - Castelldefels - Gavà

No ha sido esta una carrera para olvidar pero ha sido una de las que peor lo he pasado. No por falta de experiencia porque precisamente en esta media he hecho dos mmp. Pero esta vez se me ha puesto cuesta arriba aunque también ha sido de las más provechosas. He tenido sensaciones que no había sentido antes en competición. Ahí está la parte positiva, porque esas sensaciones se han almacenado en mi cabeza y eso, a su vez, permite que pueda empezar a entenderlas y a conocerlas mejor, a adquirir experiencia y actuar en consecuencia la próxima vez. Aquí va de lo que hablo:

Me levanto con un par de horas de antelación para desayunar bien. Salgo al balcón y compruebo que la temperatura es gélida. Por suerte tengo la linea de salida a escasos 1000 metros de casa por lo que apuro hasta los últimos 20 minutos y salgo directamente calentando.

El día anterior salí en bicicleta. No fue una salida excesivamente larga, 90 km. Sin embargo si que fue ligera y le metí bastante intensidad. Otras veces había hecho lo mismo el día antes de una competición, así que en principio no le dí más importancia. Pero esta vez sí que la tenía.

Empieza la carrera y me coloco en el grupo que sigue a la liebre de 1:25. Sé que ir a 4 el kilómetro durante un medio maratón es ir muy rápido para mi, pero lo veo asequible. Me conozco.  Si lo logro sería mi mejor tiempo. Tengo confianza en conseguirlo. Pero oh amigos, los músculos tienen memoria, y la mente, los pulmones y el corazón no siempre son suficientes para controlarlos.

En el kilómetro 7, que paso en 28:04, empiezo a notar que algo no va bien. Siento que mi cuerpo se divide de repente en dos partes. De cintura para arriba es una, y para abajo es otra. En el 10 la liebre se empieza a marchar. Voy con excelentes pulsaciones, dentro de mis rangos aeróbicos. La respiración no es excesivamente acelerada, puedo hablar. Mi cabeza envía la orden a las piernas pero ellas pesan un quintal. No se mueven acorde con lo que pienso. Me encuentro bien, pero no puedo.

En el 11 la distancia con la liebre es insalvable, ya he perdido algo más de 1 minuto respecto a ella. Entonces me resigno. Me hago a la idea de que hoy no va a ser el día de hacer mmp. Entonces, como siempre intento hacer ante estas adversidades, le doy la vuelta a la tortilla y saco la máxima positividad y el máximo aprendizaje de aquello que estoy viviendo en cada instante.

Soy consciente, siento y asimilo que mis piernas están más cansadas de lo que creo. Y sé por qué es, la bicicleta de ayer. Un gel en el 13 y unos sorbos de agua no me sirven para demasiado. Lucho sin demasiado éxito por mantener una velocidad de crucero y unirme a algún grupo. Vivo algo que no acostumbro a vivir, que todo el mundo me pase por izquierda y derecha y todos, como van más rápido que yo, se me escapan. Yo no atrapo a casi nadie, no me puedo amoldar a ningún ritmo ni meterme en grupeta.

Pero disfruto, trato de aprender de eso. Pese a todo estoy corriendo, estoy haciendo algo que me gusta y he echado unas buenas horas de ejercicio el fin de semana. Me ayuda correr en mi terreno, conozco cada punto por el que paso y visualizo el camino que me queda.

En el 17 me atrapa la liebre de 1:30 y se me escapa. Pero ya solo queda una serie larga como aquel que dice. Llegamos al nucleo urbano de Gavà, paso por delante de mis padres y de mi abuela que me saludan y me animan en el último km de carrera. Llego, sufriendo pero al sprint, echando el resto y con una marca de 1:33, tan solo un par de minutos más rápido que la media de mi último maraton... Nunca había sufrido tanto para entrar en meta con ese tiempo. Pero que bien que lo he pasado y cuánto he aprendido.

sábado, 7 de enero de 2012

Crónica: Cursa dels Nassos - San Silvestre Barcelona 2011

Poco que comentar de la última carrera del año, una semana he tardado en publicar la crónica, así que imaginad. Una carrera que me encanta correr, da igual dónde, pero el último día del año, allá donde esté, hay que cumplir con el ritual. Después ya vendrá el desfase pero la ducha y las ingestas calóricas hay que ganrárselas por la tarde.

Me quedé sin dorsal para esta carrera pero conseguí el de un compañero de club que al final no pudo correr. De todas formas la hubiera corrido de pirata... Dan el pistoletazo y miles de personas al unísono, algunos a darlo todo y otros como yo, a correr para pasar la tarde.

Pero los pocos entrenos que he hecho en estas navidades han pasado factura y pese a intentar ir a un ritmo que me permitiese entrar en meta en menos de 45 minutos (iba acompañando a un compi con ese objetivo) la cosa no fue tan cómoda. Parece mentira lo que es el momento, la carrera, el entreno, los días previos o la alimentación pero incluso avanzar a un ritmo más lento que el de mi último maratón era bastante cansado.  Suerte que era una carrera corta y en un momento ya había pasado, eso sí, en 46 minutillos clavados.

Sigo sin entender a esa gente que recorta todo lo que puede en las esquinas, se sube por la cera. En realidad me la suda, quiero decir que me da igual si ellos son felices llegando a meta superando su mmp en 10 segundos si pese a ello han tenido que recortar unos cuantos metros. Yo me refiero a la manera de cruzarse delante de la gente como si fueran ardillas en medio de una autopista. A veces se viven situaciones desagradables. Que ellos hagan sus trapis y sean felices con ello, pero que no nos fastidien la seguridad a los demás.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Crónica: La Sansi Viladecans 2011 (mmp)

Últimamente en mis crónicas estoy escribiendo demasiado lo de (mmp). En esta ocasión, justo una semana después de haber corrido un maratón, la cosa es engañosa porque esta ha sido mi primera carrera de 5.000 metros y evidentemente cualquier crono era marca personal. Ahí va la crónica.

Temprano con Gerardo para recoger el dorsal y calentar suave durante algo más de media hora. Nos encontramos con Antonio, compañero del Gavà y como más o menos estamos por el mismo nivel decidimos hacer la carrera juntos.

Vamos a la salida, a segunda linea, justo detrás de élites como Benito Ojeda o Jose Luís Blanco. Intuimos que esto puede ser peor que una salida multitudinaria en el tramo de natación de un triatlón e intentamos evitar tropezones y adelantamientos complicados al menos hasta que la carrera se empiece a estirar.

Suena el bocinazo y en tropel empezamos a avanzar, a algo menos de 3:30 para ir dresacelerando y encontrar el ritmo idóneo. Es curioso como en una carrera tan corta el panorama cambia cada 500 metros. Nosotros antes del primer km ya nos hemos colocado en 3:40 y vamos avanzando a ese ritmo. La cosa se empieza a definir bastante y más o menos nos adelantan las mismas personas de las que pasamos nosotros.

Hasta la mitad de la carrera iba muy cansado, con la boca abierta exalando la mayor cantidad de aire que mis pulmones eran capaces de aguantar. En la segunda mitad ya no iba cansado sinó extenuado. Cuando llega el 3 empieza lo duro pero aún consigo tirar de Antonio para arañarle unos pocos segundos al crono, hasta el próximo punto kilométrico.

Llega el cuatro y yo no puedo más, a falta de 800 metros Antonio ha conseguido aguantarme el ritmo pero ahora le digo que creo que tendrá que llegar solo. No me deja, me empuja y poquito a poquito la meta se va acercando. Creíamos que hacer menos de 19 minutos sería genial, dada nuestra falta de experiencia en estas carreras, pero al final fueron 18:12 minutos a un ritmo infernal para mis posibilidades y en una prueba en la que había mucho, mucho nivel, y en la que Blanco acabó en 14:26.

Una nueva experiencia y una nueva marca a batir.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Crónica: II Maratón de Castellón (mmp)

Ni en mis mejores pronósticos entraba el correr un maratón en 3:10 hs. Me daba más que satisfecho con bajar mi anterior marca de 3:24 hs. Había hecho un entreno con muy poco volumen pero con calidad. Poco kilometraje me decían algunos. Pero las sensaciones interiores eran buenas y me sentía confiado y motivado para cumplir con mis expectativas iniciales, me lo creía, pero no contaba con tanto. Ahí va la crónica.

El día previo en Castellón lo dediqué básicamente al descanso, a comer hidratos y a disfrutar con el baño del Barça al Madrid desde la cama del hotel. Un par de horas antes, tomo un desayuno potente de jamón, zumo, pan tostado y un donut. Foto de familia con Meri, la debutante y campeona Lourdes y Carles, la expedición del Gavà Triatló allí presente. Tengo un encuentro fugaz y saludo con Miguel, un compañero blogger cuyas andanzas nos seguimos reciprocamente desde hace tiempo y al que doy mi enhorabuena por haber cumplido con sus expectativas para ésta carrera, a ver si nos vemos en otra y compartimos km. Calentamiento quitanervios y al barullo de la salida, junto a Carles. La estrategia era seguir a la liebre de 3:15 y aguantarla todo lo que se puediera hasta petar.

En la salida se me pone la piel de gallina con la traca del inicio y los aplausos y gritos de los participantes. Se vive una atmósfera especial en este tipo de pruebas. Miles de personas felices por empezar con el calvario y todas las pisadas resonando al unísono sobre el asfalto. Superado el mogollón inicial empezamos a encontar nuestro sitio siguiendo a la liebre. Yo desde el principio temiendo por el muro, cuando llegaría, aunque quedase toda la carrera por delante. Correr por debajo de ese ritmo, para mi, se me antojaba que podía ser muy duro.

La carrera va transcurriendo sin incidencias y con el ritmo bien cogido. Los km se pasan rápidos y son muy entretenidos y llanos. Me emociono mucho con toda la gente que hay animando en las calles, era lo mejor.

Con el primer tercio ya acabado me tomo el segundo gel, una barrita y Carles y yo aumentamos el ritmo a 4:30, delante de la liebre. Me sorprendo yendo tan cómodo. En los entrenos largos me cuesta mantener esa velocidad y aquí, en cambio, voy muy calmado, charlando incluso. Cosas de llevar puesto un dorsal.

Pasamos el medio maratón y trago más, ahora sólido. Intuyo que esa será la clave, comer e hidratarse. Es verdad que no me apetece pero me obligo. Alterno plátano, barrita, gel, isotónico y agua cada 5 km más o menos. Siempre lo justo para no saturar al estómago. Lo que quería conseguir era pasar un maratón tan cómodo como el del Ironman del pasado verano, en el que cada media hora aproximada iba tomando algo y por eso no pagué la fatiga en ningún momento. Gracias a esas ingestas me mantengo encendido y en el 25 vuelvo a aumentar el ritmo para dejar la grupeta en la que iba. 

Pongo el limitador de velocidad a 4:20 el km y avanzo fuerte entre el pasillo que formaba el público gritando el nombre de mi dorsal (y el de todos). Aquí me encuentro la que iba a ser mi particular pareja de carrera, un atleta del Castellet que me acompaña, me da conversación y me va empujando casi hasta la meta. 

El 30 lo completo en 4:15 y le digo al compañero que bajaré el ritmo, que seguro que Pepe el del Mazo me espera en alguna esquina. Pero no, le mentí, no volvería a ir más lento de 4:30 nunca más e iba a hacer la segunda mitad del maratón más rápida que la  primera. 

Al cumplir 2 horas corriendo yo ya no me creo que lleve un ritmo tan constante, que siga adelantando a gente sin parar y que Pepe se haya quedado tomando cañas. No flaqueo pero vuelvo a comer. Me sorprende ver con la facilidad mental que supero los kilómetros. Ya soy feliz porque por muy mal que me vaya seguro que voy a cumplir mi objetivo inicial y además, en los cambios de sentido, veo a los del 3:15 hs muy lejos de mi, lo que me motiva aún más.

Casi sin darme cuenta me planto en el km. 37. Hay cansancio, pero no fatiga. Así que echo el resto y empiezo a contar lo que queda como si fueran vueltas a un estadio. Solo 12. Poco más tarde suena en mi mente la campana del último km, que es en bajada. Feliz y sin pensar en mover las piernas, van por inercia. Llegan solas a meta casi en sprint. Miro al cielo emocionado porqué sé que él me ha estado empujando. Ha sido una gran carrera, un gran recuerdo y una organización y un trato exquisito por parte de la organización.

martes, 22 de noviembre de 2011

Crónica: III Cursa Popular Sant Vicenç dels Horts (MMP)

Una inyección de moral más, otro minireto superado, no sin sufrimiento. Como ya dije en mi anterior entrada pocas son las ocasiones que tengo para poder correr un 10.000 y testearme en esa distancia. Tal vez una o dos veces al año. Ayer tuve ocasión de hacerlo de nuevo, en Sant Vicenç de Calders, una carrera popular mimada y tranquila con un trazado muy ameno y entretenido. Nueva MMP en la saca, bajando por fin de los 40 minutos y marcando un crono final de 39:38. Contento y satisfecho y grata sorpresa al verme entre los 40 primeros de la general de más de 600 corredores, algo muy poco corriente en mi. Pero como diría Guardiola, hay que seguir trabajando y no creerselo nunca. Ahí va la crónica:

Durante el fin de semana no me comporté demasiado. El viernes trasnoché y el sábado volví a darme un tute de curro nocturno. Menos mal que la carrera era cerca de casa y no había que madrugar mucho. Me desperté motivado y con energia pese a todo. Desayuné la pizza sobrante de la noche anterior y pará allá que fui con Gerardo y su hijo, compañeros de club.

Llegamos sobrados de tiempo para recoger dorsales, saludar a conocidos y hacer un calentamiento tranquilo. Se acerca la hora y como quiero ir deprisa me coloco en segunda linea, delante del todo. Bocinazo y al toro. Empieza subiendo pero la adrenalina del momento mantiene a ralla el cansancio. Miro el Garmin y veo que voy demasiado deprisa y que pese a todo la fatiga se acerca más lenta de lo que me esperaba. Me hace mucha ilusión ir a escasos metros de la cabeza de carrera aunque a partir del segundo kilómetro la distáncia crece por momentos.

Sigo deprisa, a una media de unos 3:40 y llego al km 4 en menos de 15 minutos. Llevo un colchón muy grande de tiempo para ser sub 40 y además no voy extremadamente cansado, todo lo que llevo de carrera se me ha pasado muy rápido. Eso me tranquiliza a la vez que hace que me pregunte constantemente cuando empezará a venir la parte menos agradable y sufridora. 

Empezamos a adentrarnos por el pueblo y un gilipollas al vernos pasar dice "mi abuela de 90 años corre más deprisa". Estoy a punto de escupirle y decirle que me persiga y me pille, a ver si él corre tanto como su abuela... Llega el km 5, un puente... y aquí empiezan a flaquear, poquito a poco, las fuerzas. La velocidad disminuye algo pero siempre dentro de los márgenes aceptables. El recorrido está lleno de toboganes y aunque el desnivel hacia arriba es el mismo que el de bajada parece que todo suba siempre. Lo empiezo a pagar y los segundos 5 km ya no van pasando tan rápido.

Ahora miro el reloj cada pocos cientos de metros, controlando el ritmo, regulando. Hasta el siete iba por debajo de 39 minutos pero a partir de ahí la cosa aún decae un poquito más y sufro hasta el ocho y medio, veo caer segundos y me adelantan unos cinco corredores.  Así que tengo que apretar dientes en el último kilómetro, cuyos 500 metros finales acaban en cuesta pero llevo casi medio minuto de margen con el que llego a meta muy contento, aunque en ese momento el cansancio no me permitiera demostrarlo.

Tardo un par de minutos en recuperar el aliento. Estoy muy cansado, exhausto de la última cuestecita. Y es que correr en menos de 40 minutos es ir muy deprisa para mi. Pero estoy orgulloso, pues el recorrido estaba lleno de subes y bajas a cada kilómetro. No sé cuánto tardaré en hacer otro 10.000. Supongo que unos cuantos meses más, así podré saborear esta nueva MMP, que espero que no sea la última del año ni la más importante, pues el 11 de diciembre me espera la prueba reina en Castellón.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Miniobjetivo 10K

No sé interpretar muy bien el perfil de dientes de sierra. Se ven muchos picos, pero mirando las cifras parece más un efecto visual que otra cosa. La cita, el próximo 20 de noviembre en la 3a Cursa Popular de Sant Vicenç del Horts, dia de las elecciones generales.

Los 10k, una distancia bonita, explosiva, la más rápida del corredor de fondo. Hasta hoy he tenido pocas oportunidades de correr un 10k oficial. Tal vez una o dos al año. Esto hace que realmente no sepa nunca bien cual puede ser mi crono en esa distancia. La última vez fueron 40:34 minutos, el año pasado, y aunque posiblemente ahora me encuentre unos segundos por debajo no va a ser hasta que haga un 10K en alguna competición que me quedaré tranquilo. Quiero batir la barrera psicológica de los 40:00. No sé si es posible, en cualquier caso depende del día, época del año, del perfil, del entreno acumulado y de otros factores. Siempre digo, no como consuelo, batir marcas ayuda pero lo más importante es tener retos consecuentes con uno mismo y pasarlo en grande. Hasta el momento, por mal que me haya ido, a cada competición y a cada entreno he sabido sacarle la enseñanza en positivo y lo mejor de todo, he acabado hambriento del siguiente momento para vestirme de corto. Esa es la esencia, el objetivo y el fin último y existencial. Siempre.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Crónica: XVII Marxa del Garraf

En la época de otoño e invierno una de mis opciones runneras favoritas suele ser correr por la montaña. Empezar la temporada rompiendo la rutina del asfalto me motiva. El olor mañanero del rocio, de la pinaza fresca, los madroños, el frio, la ausencia de polen y molestos insectos. Pese a todo, nunca había participado en ninguna prueba como esta, el pasado domingo me estrené y vaya estreno. Desde que tengo uso de razón, año tras año he visto como se celebra esta prueba y por una u otra razón nunca había podido participar, pese a que empieza a pocos cientos de metros de mi casa. Ha sido un buen año para hacerlo. Corría de piratilla, sin dorsal, era la primera vez que lo hacía, pero tranquilos, que no utilicé ninguno de los servicios de avituallamiento, yo mismo cargué con todas mis necesidades. Ahí va la crónica:

El tiempo no ha acompañado para nada al entreno outdor durante toda la semana. En los últimos nueve días ha llovido prácticamente de manera ininterrumpida nueve de ellos. El domingo no fue una excepción. Me desperté, vi agua caer y pese a que lo tenía todo preparado de la noche anterior he de reconocer que pasó por mi cabeza no ir. Un mensaje al móvil de un compañero me acabó de convencer. Me vestí, cogí el chubasquero, ropa seca en una bolsa dentro de la mochila, agua y comida para la carrera, desayuno frugal y bajo corriendo hacia la linea de salida. Antes de llegar oigo el petardazo que da la salida y me cruzo en contradirección a unos compañeros del Gavà Triatló. 180º grados y a correr.

Sigue lloviendo y el terreno embarrado. Siempre pasa que al principio a uno le da cosa ir pisando barro y charcos para no mancharse y va haciendo saltos muy raros, pero a medida que avanza el cansancio acaba dando lo mismo. Los primeros dos kilómetros son llanos, embarrados pero llanos y vamos por debajo de 4:30 pero a partir de ahí empieza lo bueno. El terreno, bastante escarpado y con arbusto bajo. El suelo resbala entre piedra mojada y barro y mis zapatillas, que no són de montaña, me hacen ir con más preocupación de la normal. El viento sopla de lado y la sensación térmica es de bastante frio, sin árboles ni vegetación que nos protega. Las gotas pican en la cara como si alguien lanzase granitos de arroz con una cerbatana. Hemos de subir, prácticamente sin descanso desde unos poco metros hasta los 600.

Durante el ascenso, yo, que no llevo inscripción, pienso que si me pasa algo solo me cubrirá el seguro de la federación de triatlón solo si argumento que estaba entrenando. Eso es precisamente, un entreno largo por el monte mientras llueve. No puedo ni sacar la cámara para hacer una foto ni disfrutar del paisaje porque a la que uno se despista donde pone el pie al siguiente paso puede acabar con los dientes en el suelo. Un par de veces pienso en darme la vuelta y volver para casa, con la de cosas que tengo por hacer. Cambio el chip y entonces me repito el karma de siempre en estas situaciones "Estás en el mejor lugar que podias estar, lo estás pasando genial, el dolor es inevitable, el sufrimiento opcional, cuando acabes la satisfacción será suprema". Así llego al final de las pendientes más duras, gran parte de las cuales han tenido que ser a ritmo ligero pero sin poder correr cómodo.

Al llegar al primer avituallamiento y punto más alto de todo el perfil veo que viene Raquel, la que acabaría como primera mujer de la marcha, y compañera de club, y Antonio así que me uno a su ritmo para encarar la segunda mitad del circuito, ya de vuelta al punto de origen. Raquel corría mucho, teniendo en cuenta de que ella, en realidad, estaba huyendo de su perseguidora y nosotros dos lo que haciamos era perseguir a los de delante... A los tres nos va genial la compañía. Vamos haciendo alguna broma puntual, empujándonos y dándonos ánimos. En las subidas y en los pocos llanos avanzamos mucho, pero en las bajadas nos retrasamos. Aún nos quedan varios resbalones y sustos pero sin consecuencias.


En los últimos kilómetros todo es bajada, llena de piedras, socabones y lugares por los que el agua desciende a gusto. Algunas personas a las que pasamos en terreno menos accidentado bajan como cabras y nos vuelven a pasar. Como me suele ocurrir en muchas carreras largas, más si hay que pegar saltos como en esta, voy genial de pulsaciones pero las piernas parecen losas muy pesadas.

Ya queda poco y aprieto las dientes para adelantar a Raquel y así poderle hacer una foto cuando llegue, pero al final no le saco más que unos segundos y entre las manos congeladas como las llevo y el cansancio con el que llego a meta no me da tiempo a sacar la cámara.
Acabo genial, empapado pero muy contento. Y pensar que he estado a punto de no ir. Ha sido un entreno muy completo, ha habido de todo. Lo mejor, el kilómetro extra que me queda por correr al llegar a casa. Que gusto con la ducha de agua caliente y el aperitivito.

lunes, 31 de octubre de 2011

Crónica: VII Marató del Mediterrani

Como ya comentaba en la anterior entrada, la Marató del Mediterrani es una carrera con tres distancias, los 10k, el medio maratón y el maratón. Era mi segunda participación en el medio maratón, la primera de ellas fue hace dos años. El año pasado estaba apuntado a los 10k pero un problema mecánico de última hora en mi antiguo coche me obligó a tomar una alternativa. Aquí va la crónica de la del 2011.

Me gusta correr al lado de casa, y ¿a quien no? Multitud de caras conocidas, de saludos previos a la carrera, durante y postcompetición que hace poner a uno de buen humor. Me acerco al Canal Olímpic de Castelldefels. En un momento, me cambio y caliento durante unos veinte minutos. Justo cuando arranca el sudor en mi nuca voy para la linea de salida y allí me encuentro con Diego y Carles, compañeros de club. Juntos empezamos y nos acompañaremos prácticamente durante todo el recorrido. Como viene siendo habitual en mis últimas competiciones vuelvo a ir sin cronómetro en la muñeca. Pese a eso mi intención era correr en por debajo de 1:30. Ese es el tiempo perfecto que entra en el plan idóneo para conseguir mi objetivo en el próximo maratón de diciembre. El ritmo debía ser a 4:15 el km pero la gran cantidad de gente que hay que ir esquivando nos hace perder más de 20 segundos en el primer km. No empezamos a correr cómodos hasta el tercero. A partir de ahí vamos recuperando esos preciosos segundos kilómetro a kilómetro y jolín, me encuentro muy cómodo, alegre y ligero, con ganas incluso de ir charlando.

En los avituallamientos no siento la necesidad de beber agua, aunque sí que doy algún sorbo. Seguimos ligeritos, corriendo en pequeñas grupetas para llegar a Castelldefels, volver al canal y empezar la segunda vuelta. El km 10 lo pasamos en unos 45 minutos, aunque el tiempo real era algo menos, ya que salimos más tarde desde que dieron el pistoletazo. Los corredores del 10k ya han acabado y la carretera está más solitaria. La temperatura se está comportando, por la noche ha llovido, refresca pero no hace frio y el sol se esconde tras las nubes. Entre el 13 y el 14 me tomo un gel, me entra por otro lado y empiezo a toser sin mayores consecuencias. Hacemos el giro en el apeadero y ya solo queda un tercio de recorrido. 

Sigo muy cómodo y me avanzo un poco de Diego y Carles para meterme en un grupo de unos cinco o seis corredores que me ayudan a llevar un buen ritmo. Pregunto el tiempo a uno de ellos y me dice que llevamos 1:17. Hago mis cálculos y veo que llegar en menos de 1:30 si sigo con ellos va a ser sencillo. Así lo hago y aunque los últimos dos kilómetros flaqueo un poco consigo mantener el ritmo dentro del margen permitido.

Entro finalmente a meta en 1:28:58. Contentísimo, no por el tiempo sinó por la comodidad con el que lo he conseguido y lo entero que he corrido, aún con un cartucho por quemar en la recámara. Es tan solo apenas un minuto más lento que mi mejor marca y además la he conseguido con la única referencia de mis sensaciones, sin crono que valga. Buena inyección de moral de cara a las últimas cinco semanas que quedan para Castellón.

sábado, 22 de octubre de 2011

Mañana la media del Mediterrani

Es curioso como en el deporte de fondo cambian las mentalidades a medida que se van superando barreras. Uno se acuerda de su primer medio maratón, los nervios previos, no solo la noche anterior sinó bastantes días antes. Las dudas sobre qué pasaría. Las agujetas del día después... Y en estas que mañana me volveré a plantar ante una situación semejante con la diferencia de todos esos preámbulos psicológicos de la precompetición. El objetivo es realizar un entrenamiento largo y de calidad para seguir con la preparación del Maratón de Castellón. Es probable que si el cuerpo pide un poco de marcha ronde el 1:29 al llegar a meta. Es genial competir al ladito de casa, con la ventaja de ver muchísimas caras conocidas e ir arropado durante toda la carrera. Toca disfrutar de la matinal en el Canal Olímpic de Castelldefels donde hay preparadas las tres modalidades clásicas del fondo rutero, los 10k los 21k o el Maratón del Mediterrani. Ya contaré que tal en una próxima crónica.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Sequía de carretera, entrenos de maratón

Resulta que en todo el més de septiembre tan solo he hecho unos 60 km de bicicleta, todos en competición, el olímpico de Banyoles y el sprint de Calafell. De hecho, la foto que ilustra la entrada es la última que me tomaron encima de la flaca... La falta de tiempo y los fines de semana demasiado ocupados son la principal causa, ya que la bici exige bastante tiempo libre, bastante, aunque no es el único motivo.

Llevo una semanita preparándome específicamente el maratón de Castellón, último objetivo antes de acabar el año. Creo que de los dos que he hecho antes, incluido el debut, es el que con más ganas he pillado el entreno. En el primero, por eso precisamente, uno no se marca objetivo de tiempo sino solo acabarlo. El entreno va enfocado exclusivamente a eso y a uno le viene todo de nuevo y va bastante perdido, y en eso que surgen interrogantes el día de antes. En el segundo es bastante probable que se mejore el tiempo, por eso de la experiencia, y su preparación, aunque algo más concienzuda que la anterior no me la tomé muy en serio.

Este tercero se puede decir que es el de la consolidación (el maratón que hice en el Ironman no cuenta). Bajar de 3:20 horas para mi ya son palabras mayores. El ritmo que hay que llevar, a priori es cómodo, 4;43 el km, pero mantenerlo durante 42km y 192 metros es otra cosa. Y es por eso que esta vez la cosa parece que me ha cogido algo más en serio. Las semanas van de viernes a viernes y estas han sido las sesiones:

Sesión 1: 25' calentamiento + 2000 (4:00 - 4:10) + 4000 (4:05 - 4:20) + 15' suaves / abs y estiramientos
Sesión 2: Tri Sprint de Calafell, no es todo running aunque todo sume y total, es el penúltimo de la temporada.
Sesión 3: 60' suaves + circuito de fuerza, abs y estiramientos.
Sessión 4: 25' calentamiento + 4 rectas prog + 2x500 + 3x1000 + 2000 (3:40 - 3:55) + 15' suaves / estiramientos.
Sesión 5: natación 2000 metros.

viernes, 23 de septiembre de 2011

El último del año, II Maratón Internacional Ciudad de Castellón

Buscando ese pequeño reto en una época en la que la temporada de triatlón estará parada he topado con el II Maratón Internacional Ciudad de Castellón que se celebra el 11 de diciembre. El año pasado fue el de Zaragoza, con mmp. Ésta carrera, como aquella, es prueba muy joven, aunque viendo el video del resumen de la primera edición la verdad es que se ve que tiene un ambientillo muy motivador. En el punto de mira también tenía el Maratón de Lisboa pero el presupuesto ajustado que permiten las vacas flacas, la proximidad, la logística y los tan solo 25 euros de la inscripción me han hecho decidirme finalmente por Castellón. Será mi tercer maratón, el cuarto si cuento el del Ironman. Para este voy a seguir un plan de entreno de 11 semanas con el objetivo de bajar de 3:20 y superar así mi mejor crono de 3:24:32. Son casi cinco minutos menos y sé que va a ser complicado, más que nada porque seguro que no sigo el plan a rajatabla. Doy por sentado que no podré concentrarme solo en el run y tendré que desquitarme a ratos montando en la flaca y poniéndome a remojo haciendo unos largos, al fin y al cabo todo suma, ¿No? Marcándome ese objetivo lo único que pretendo es encontrar una motivación extra que haga huir bien lejos a la posible monotonía que pueda surgir en el proceso de preparación. Cumpla o no con él lo que sí que tengo claro es que desde ahora hasta que logre cruzar la línea de meta voy a disfrutar todo lo que pueda de ésta carrera que, como todas, empieza en el momento en el que uno empieza a pensar en ella. A gastar suela he dicho.

viernes, 28 de enero de 2011

Raining and running

Pese a que hoy me he comido 15 minutos de los 90 de running que tocaban en el entreno de hoy, ha sido un día de los bonitos, de los que la fuerza de voluntad gana a las inclemencias meteorológicas. Guantes, mallas largas de las de invierno y sudadera reflectante. Salgo a la calle y veo que llueve. Vuelvo a subir las escaleras pero no para quedarme, sino para recoger el chubasquero de la percha. De vuelta decido cambiar la ruta planeada y me quedo por los alrededores por si la cosa empieza a apretar no me pille demasiado lejos. La lluvia repiquetea en mi chubasquero, empieza a empapar mi cabello. Los coches no se percatan de mi presencia en los pasos de peatones. Me cruzo con pocas personas con las puntas de sus zapatos empapadas, la única parte del cuerpo que sus paraguas no cubren. Chapoteo en los charcos. Doy vueltas al parque y los pinos lloran sobre mi cuerpo a mi paso. El agua que resbala por mi cara desemboca en la comisura de mis labios y sirve de efimero avituallamiento. Disfruto de cada zancada solo conmigo mismo. Y pienso. Y mientras corro en una urbanización solitaria la noche ya es negra. Subo un pequeño montículo y en el horizonte, Barcelona, difuminando el brillo de las estrellas y deborando la luz de la Luna con el haz de sus focos y farolas. Acabo mi entreno, empapado y satisfecho. Ropa a la lavadora. Ducha de agua caliente y a seguir disfrutando del fin de semana.

viernes, 21 de enero de 2011

Cuando las piernas van solas

Hoy he hecho uno de esos entrenos de run en los que las piernas van solas. Será cosa de la fase lunar, en luna llena, que a mi me afecta especialmente. El caso es que he rodado 17k a un ritmo no muy exigente, 4:45 de media, pero me he sentido muy cómodo, pese al frio, que después de unos minutos de trote se hacía más llevadero. Mañana toca la primera transición del año, pero en competición y no entrenando. Correré el I Duatló de Granollers, en el circuit de Catalunya de Montmeló. A ver si puedo ir como un F1. Ya contaré...

sábado, 1 de enero de 2011

Fin de año... San Silvestre de Zaragoza 2010

El jueves fueron 50 km suavesitos en la flaca, último rodaje del 2010 y para despedir el año, como no podía ser de otra forma, la clásica San Silvestre, esta vez no ha sido en Barcelona como el año pasado, sino en Zaragoza, sobre la distancia de 4,5 km.

Desde que disparan voy a saco, tanto que creo que he corrido el 1000 más rápido de mi vida a 3:17. Sí sí, a 3:17. Pero no era por ir más rápido, sino por abrirme un huequecito entre la múltitud de corredores que estábamos apretujados en la línea de salida, cada cual con un disfraz más estrámbotico que el de al lado.

Con ese primer parcial he podido colocarme en la parte adelantada de la carrera, sin agobios ni necesidad de tener que ir esquivando a nadie. En el segundo quilómetro ya he bajado un poco el ritmo para regular, porque la velocidad que llevaba era inasumible para mi corazón; y en el tercero, las 11 horas de entreno acumuladas en cuatro días de esta semana se han empezado a notar en las piernas. Y así he ido, echando el higadillo durante todo el recorrido, con una media de pulsaciones de 192!! (mi 98%) y entrando a meta en 17:35, a 3:50 según el Garmin, que para el poco entreno de calidad de running que llevo esta temporada no está nada mal. 

Fiuuuuuuu
A por las uvas y el cotillón. Qué el 2011 venga con todos esos buenos propósitos y objetivos por cumplir!

 
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