Ho van aconseguir perquè no sabien que era impossible
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lunes, 3 de octubre de 2016

Vamos haciendo, sacándole partido al tiempo libre


Suena a excusa pero si uno está más de doce horas fuera de casa cada día y encima tiene la suerte de llevarse trabajo a ella, si todavía hay que atender las labores diarias de llevar una casa y los compromisos con la familia y las amistades el tiempo para entrenar se ve reducido bastante...

Por suerte los fines de semana y fiestas de guardar con algún puente son para mi, quitando todo lo que no sea estar presente en el puesto de trabajo. De esa manera consigo encajar el puzzle y sacar partido al poco tiempo libre que me queda.

De vez en cuando me escapo una tarde a entrenar, aunque eso suponga no empezar a cenar hasta las 22:30 después de salir a las 08:30 de casa y no pisarla hasta esa hora. Para los viernes por la tarde, como salgo antes del trabajo, me escapo a echar unas carreras antes de quedar con los amigos. Los sábados y domingos madrugo más de lo que lo hago entre semana para salir en bici o irme a correr y al llegar tener tiempo para aprovechar el día. Eso supone tener que sacrificar alguna fiesta o cena con los amigos el fin de semana para no trasnochar... Me fastidia el hecho de no dormir hasta la hora que me dé la gana y vaguear en la cama aunque sea un día a la semana pero el esfuerzo es necesario porque casi siempre queda la recompensa de la siesta por la tarde, un privilegio muy escaso.

Con este panorama vamos haciendo, no voy hacia atrás, me mantengo en forma aunque se me hace muy difícil plantearme algún objetivo deportivo o meta.

En nuestro club, el Gavà Triatló, quedan tan solo 2 semana para acabar con las 52 de esta última temporada. Tengo ganas de que llegue la 1 para seguir encajando piezas en busca de algún patrón de rutinas que me permita, como mínimo, ir haciendo como hasta ahora o incluso mejorar.

sábado, 3 de octubre de 2015

Días completos, trabajos apasionantes y entrenos extenuantes: formula de la felicidad

Hace unas tres semanas que empecé el curso escolar más congestionado que he tenido en la vida y estoy feliz porque he conseguido encajar en 24 horas las pasiones que más me realizan desde el punto de vista profesional y personal. La verdad es que apenas tengo tiempo para nada fuera de todo eso, sin embargo, al acabar cada día e irme a la cama la satisfacción es máxima.

Trabajar y hacer lo que te gusta es una de las más grandes aspiraciones de toda persona y si además todo eso lo consigues hacer rodeado de gente estupenda se obtiene un bonus extra de felicidad.


Empiezo las mañanas como maestro tutor en una clase con unos alumnos que me motivan cada día para intentar sacar lo mejor de mi mismo. Cuando salgo del colegio voy sin perder ni un minuto a el cuartel general de El Momento Inútil, un magazine de variedades radiofónicas tronchante que emitimos en directo de lunes a jueves de 18:05 a 20:00 en Ràdio Sant Boi i 7deRadio y editado para Burjassot Ràdio, Montcada Ràdio, Onda 87 Cádiz y Fun Tunes. Además también he conseguido sacar tiempo para poder colaborar con una de las webs de triatlón que más valoro, por su manera de hacer y su filosofía de trabajo, Triatletas en Red. Preparar todo eso, conseguir llevarlo al día y salir airoso supone, además de un gran reto, muchos madrugones y horas de ordenador pero hasta el momento lo llevo con sumo placer.


¿Y los entrenos? En toda esa maraña de trabajo y diversión todavía es posible encajar algunos entrenos regulares, de los de antes de salir el sol y de los de justo cuando se pone. Los fines de semana se vuelven a aprovechar para sudar y quemar calorías e incluso para apuntarme a alguna competición.


Por si fuera poco aun queda tiempo suficiente para compartir con pareja, familia y amigos, echarse unas risas y apurar los días de fiesta, las horas libres y las noches. Parece que todo va fluyendo en su justa medida.

Por el momento, y como es evidente, intento dejar las entradas a este blog y mis otras aficiones a ratos de siesta y los que me dejan los cambios de planes de última hora. Lo importante en cualquier caso, es no parar y ver la recompensa de todo el trabajo hecho y acumulado a medida que pasan los días, semanas y meses. Es algo muy parecido a la filosofía Ironman, brazada tras brazada, pedaleo tras pedaleo y zancada tras zancada. Avanzando lento, pero buscando el horizonte.

Anrhick, journalist, Teacher and Triathlete

martes, 25 de agosto de 2015

Balance de agosto positivo, buenas vacaciones, buenos entrenos, buenas previsiones

Los maestros no nos podemos quejar de vacaciones y, si bien me pasé el mes de julio aprovechando para mejorar mi nivel de inglés con un intensivo de tres semanas, día a día, en la Escuela Oficial de Idiomas, agosto ha sido de hecho, el mes de vacaciones reales, de esas de los despertares naturales, del descuido del cuerpo y la despreocupación.

Esa fue la tónica durante las primeras dos semanas. Tras un último empujón a los entrenos, el día 3 de agosto nos plantamos en Sevilla unos amigos, Lydia y yo para vivir al estilo que mencionaba en las dos últimas líneas del anterior párrafo. De hecho, mis principales preocupaciones era mantener mis constantes vitales activas y que no faltase la cerveza fresquita. Se hizo lo que se pudo, turismo y más cosas, racargamos pilas y una vez aquí lo que había que hacer era quitar lastre estival y ponerme a tono para empezar el nuevo curso.

Así que esta última quincena la estoy dedicando a acabar de enmendar la famosa lista de "cosas que hacer durante el año". Que si ordenar papeles, reorganizar armarios, colocar cosas por la casa y todo eso que nunca encuentra ni ganas ni hueco en las agendas. Hay que decir que el balance ha sido satisfactorio y dejo casi todo bien en su sitio.

Y en otro orden de cosas, en el deportivo, el que me motiva a escribir este blog, todo va yendo sobre ruedas. Como hay varios puntos que me gustaría mencionar, mejor los numero para no extenderme en renglones:

- Me he puesto un plan estricto de dieta y he adelgazado 4 kilos. Quedan otros tantos para volver a mi peso crucero.

- Mi lesión de espalda ya no es casi nada. Me acuerdo de ella muy poco.

- He conseguido entrenar casi cada día. El deporte vuelve tener un lugar prioritario en la planificación de mi vida. Y lo mejor, lo compagino genial con todo lo demás. Veremos cuando empiece a trabajar.

- Presiento que la temporada 2015 - 2016 va a ser una muy buena a todos los niveles. Esa es la idea.

- Voy a disfrutar de mis últimos 7 días de vacaciones.

domingo, 31 de mayo de 2015

No hay secreto, si entrenas, las sensaciones mejoran

Llevo tres semanas bastante regular con los entrenos y estoy muy contento. Ritmos todavía lentos, eso sí, y sesiones escasas todavía, pero el hecho de dar regularidad a la actividad física ya es un aliciente y una motivación excelente.

Lo mejor es ir recuperando sensaciones. No me refiero al evidente bienestar psicológico que va en aumento por culpa de todo lo entrenado sinó a sensaciones físicas. Notar cómo las piernas responden cuando viene un repecho y cómo los músculos se comportan bien y no me dejan tirado a la vez que el ritmo cardiaco no se dispara tanto como al principio. Esas cosas que hacía tiempo que no notaba y que ahora tengo la certeza de que pueden ir mejorando, cuando había perdido la esperanza y me comía la impacienza por volver a sentirlas. Soy un paquete, pero un paquete venido a más.

Las obligaciones laborales todavía no me dejan mucho margen de maniobra. A pesar de ello empiezo a recuperar esa "mentalidad Ironman", la de robar minutos a las horas y encontrar un hueco para sudar, quemar calorías, entrenar y sentirse bien después de una ducha para más tarde proseguir con las obligaciones de la vida. 

Las excusas son cada vez menos y mucho presiento que este no va a ser el último post optimista que escriba hasta conseguir alcanzar aquel modo de vida, aquella cotidianidad de vivir y pensar el triatlón a diario. Voy a seguir reencontrándome con estos derroteros. Me gustan. Además, cada vez los puedo explorar con más compañía.

lunes, 23 de marzo de 2015

Una hora diaria de ejercicio es solo el 4% de tu vida


Como ya conté en una entrada anterior, los imminentes cambios en mi vida parece ser que me van a dejar un margen mucho más amplio de tiempo para poder reencontrarme con el deporte. Con esas estaba, ensartando varios días seguidos de entreno cuando me topé con un artículo que hablaba de los grandes progresos que se pueden hacer dedicando tan solo un 4% de nuestras vidas al deporte, o lo que es lo mismo, una mísera hora.

Planteado así cualquiera diría que quien no hace deporte es porque no le da la gana o porque tiene un problema que se lo impide. La falta de tiempo no siempre se puede usar como excusa. Pero una cosa es medir el tiempo neto, 60 minutos de actividad, y otra cosa es medirlo en bruto: Preparar la equipación para hacerlo, desplazarse al lugar indicado, ducharse... No solo es una hora, pero tampoco varía mucho la cosa.

Ese tiempo necesario a veces cuesta sacárselo a nuestros quehaceres diarios. Pero una vez se logra integrarlo en una rutina, esa hora encaja sorprendentemente como una actividad diaria más. Lo imprescindible, eso sí, es poder tener la suerte de disponer de unos horarios laborales y de obligaciones ineludibles que nos dejen hueco para poder planificarnos las sesiones de entreno en determinadas franjas. Como autónomo y trabajador por cuenta ajena de manera simultánea, como era mi caso, esa rutina era inexistente y se me hacía demasiado difícil llevar a cabo lo mismo que propongo. No podía seguir ni mi propio consejo...

En cualquier caso, en esta primera semana de reencuentro, he conseguido llegar a ese primer objetivo de invertir un 4% de mi vida a hacer deporte de nuevo. La mejora en mi bienestar mental es increíble y a nivel físico también he notado mejora. Incluso mi lesión de hernia discal me duele menos... Quien sabe si podré dedicar en un tiempo un 8% o más, como antaño. Espero que sí.

miércoles, 18 de marzo de 2015

No es mucho pero es mucho más que nada



La terapia del blog es una de las cosas que creo que más me ayuda a volver a reengancharme a los entrenos perdidos. Hoy precisamente he acumulado 3 días seguidos entrenando. Toda una gesta mirando mi historial pasado. No es mucho, pero es mucho más que nada. La sesión de hoy ha sido de 10K, la primera mitad rodando con Lydia y la segunda en solitario, con dos cambios de ritmo a lo que me permitía el cuerpo, que no era mucho.

Solo por eso, he pensado que el entreno se merece una entrada en el blog. Así, para que vaya quedándome constancia y no aborrezca mi presente. Y es que parece mentira, pero Un Triatleta Principiante lleva abierto desde el 17 de febrero de 2009, más de 6 años ya. Ha habido épocas de más actividad y otras de menos pero siempre ha sido un estupendo entretenimiento, complementario al deporte, que me ha hecho mucha ilusión seguir manteniendo vivo. Y porque también me encanta escribir.

Y en esas que uno se relee el archivo de uno mismo, se me ocurre citar la frase con la que acabé la primera entrada de este blog... "Un Ironman siempre empieza con la primera brazada". Ojalá vuelva a soñar con eso.

lunes, 16 de marzo de 2015

El abandono... El reencuentro

Cuando algo queda abandonado a su suerte ese algo se deteriora. Mientras tanto, aquel que lo ha abandonado no deja de pensar en ello, en si algún día tendrá que recuperarlo y volverlo a adecentar. Llámese blog, llámese actitud o llámese motivación deportiva... Son algunas de las cosas que he abandonado hace ya demasiados meses. 

En contadas ocasiones hay atisbos de que todo volverá a ser como unos años atrás pero la realidad, las obligaciones, las lesiones o los nuevos compromisos me vuelven a apartar de todo aquello que en el pasado ocupaba un lugar preferente en mi vida y me hacia feliz. Me hacía casi tan feliz como aquello que me obligó a apartarme del deporte y que durante todo este tiempo ausente del triatlón ha mantenido mis ilusiones vivas. 

En breve pondré fin, por el momento, a mi vida como profesional autónomo y me podré liberar de toda la carga que me ha servido de excusa perfecta para apartarme de mares, rios, carreteras y caminos... No será un paso atrás en mi vida profesional. Más bien serán unos cuantos; los suficientes para coger el impulso necesario y poder lanzarme en el futuro a emprender de nuevo, porque lo que me han dado estos casi 3 años al frente de Moda y Pedal y como periodista freelance me lo guardo ahí, en la recámara. Es un gran arsenal de experiencia y conocimientos de los que estoy seguro que voy a poder explotar al máximo de ahora en adelante. En el camino hacia el éxito es imprescindible el fracaso temprano.

Así que la cabra tira al monte. Y uno no puede dejar de darle al coco, de mantener la mente ocupada con nuevas historias, de aplicar esa máxima de "Soy feliz porque hago cosas". Y eso voy a seguir haciendo y domostrando. Espero ansioso ese reencuentro triatlético y otros muchos proyectos que volverán a moldear mi día a día de la manera que más me gusta.

jueves, 20 de marzo de 2014

Hoy he sido globero al atardecer


Hoy me he sentido como un globero - quizás siempre lo haya sido-, pero feliz. Ahora todo lo que entreno es nuevo desde hace mucho tiempo. Voy estrenando sensaciones y haciendo cosas por primera vez después de meses con la ilusión del novato. El título de este blog vuelve a tomar todo el sentido de sus inicios.

Esta semana ya he tocado las tres disciplinas. Poquito de cada una. Pero a nivel mental eso me ha ayudado mucho. Desperezando a la rutina sedentaria y saliendo del dique seco arrastrándome aun por el suelo y peleando por ponerme de pie. 

Este atardecer he salido en bici. Muy poquito, solo 1 hora. El sol se esconde aún demasiado temprano hasta la semana que viene que cambien la hora. De todas formas no había intención de hacer mucho más. Tomar contacto otra vez con las dos ruedas y notar cómo es eso de pedalear en mi vieja Colnago. He ido a la playa y después me he hecho una subida al vertedero del Garraf. Muy dura en mi actual estado de forma pero excelente para volver a sentir el sufrimiento y crear endorfinas de manera acelerada. 

Tras la ducha lo mejor. Esa sensación que solo el deporte da. Lo mio es como el que deja de fumar y vuelve a recaer en el vicio. No podía estar mucho más tiempo sin esto. El síndrome de abstinencia se estaba empezando a cebar en mi. No. Me estaba empezando a cebar a mí. Eso sería un reflejo más fiel de la realidad...

miércoles, 12 de marzo de 2014

Esta temporada competiré sin licencia

Como ya expliqué en el post anterior las circunstancias actuales de la vida me han llevado hacer un pequeño parón estratégico en mi faceta deportiva, bajada de la intensidad en todos los sentidos. Debido a eso los planes competitivos de esta temporada se planteaban escasos. No tengo ninguna gran carrera en mente ni ningún objetivo competitivo. Me huelo que me colgaré pocas veces el dorsal, aunque seguro que alguna cae. Tampoco soy tan masoca como para no querer volver a sentir esa sensación tan mágica de la línea de salida.

Por eso este año no he renovado mi licencia de triatlón, ni me he sacado la cicloturista ni nada. He pensado que quizás me compensé más pagar la licencia de día las veces que participe en algún evento. Me ha dado pena, porque he perdido mi número de dorsal de la Federación Catalana de Triatlón, pero como la economía tampoco está bollante, ese dinerito ahorrado, aunque sea poco bien viene. Los planes que tenía tampoco me iban a hacer amortizar lo que vale. Ese 2275 siempre lo tendré ahí marcado...

lunes, 10 de marzo de 2014

Por qué he estado tanto tiempo sin hacer deporte

Jamás desde que abrí este blog he pasado tanto tiempo ausente de él. Ni tanto sin hacer deporte. No me extenderé mucho en explicar los motivos. Hay un poco de todo.

Necesidad de trabajar más y cobrar menos. Menos para gastar en el deporte. Menos tiempo y menos dinero. Estar preparándome unas oposiciones a periodista. Tener proyectos varios intentando avanzar en la vida, todavía cabando a estas alturas los cimientos que la construyan. Mejoro los planos, para que cuando lleguen tiempos mejores pueda volver a atacar los objetivos por los que siempre voy a estar luchando.

Eso por un lado. Por el otro entra el factor mental, el efecto arrastre y la rutina de la inapetencia. Si contra más deporte se hace, más se quiere, cuanto menos, menos. Es así. Se entra en una dinámica de falta de actividad física cuyos efectos psicológicos negativos he intentado minimizar aprovechando el tiempo al máximo y no dejando prácticamente nada al asueto, salvo lo imprescindible para la mera supervivencia.

De ese manera he estado desde que acabé mi último Ironman, casi cinco meses en los que he acumulado tantas horas de entreno como en una semana de poca carga para una competición de medio pelo. Se pierde forma y se gana peso. Pero nada más. Puedo volverla a ganar y volverlo a perder. Y a pesar de todo esto cada día sigo pensando en lo mismo. En el deporte. Es imposible desengancharse, por muy lejos que uno esté de él.

Parece que va siendo hora de ir retomando las viejas costumbres. No debe ser muy difícil si lo contrario tampoco lo ha sido.

domingo, 20 de octubre de 2013

¡Dos semanas sin hacer nada!

He estado dos semanas sin hacer absolutamente nada de deporte. Nada. En cualquier otro momento del año hubiera sido una tragedia pero esta vez no lo ha sido. No ha sido por necesidad forzada ni por lesión, simplemente por gusto y placer.

El pasado día 6 de octubre hice Finisher en el Challenge Barcelona-Maresme y la semana pasada acabé la temporada, así que esta la he empezado igual, descansando. 

Han sido 15 días de desconexión del deporte total. Hacía muchos años que no acumulaba tantos días seguidos en el dique seco. La gran suerte que he tenido es que han sido muy reparadores a nivel mental. Como ya he ido contando en este blog, esta temporada se me ha hecho especialmente larga, extraña y dura, con algunos momentos de bajón. Era necesario parar de esta manera, sobretodo si se hace tras un subidon como el del Challenge. Así suena más a recompensa que a necesidad.

A pesar de eso, he tenido ocupadas el 100% de las horas de mi día. No hay lugar para el aburrimiento. Siempre tengo cosas que hacer, en las que trabajar y en las que invertir mi tiempo. Realmente los días se me pasan muy rápido, cada uno de ellos. Desde el lunes hasta el viernes y los fines de semana. Todos igual de intensos y entretenidos y también divertidos. Es un no parar algo estresante, pero llevadero y en cierto modo adictivo.

La falta de entrenos me ha servido también para ordenar todas esas rutinas caóticas que salpican mi día a día y sin las cuales sería infeliz. Será mucho más sencillo ahora encontrar los huecos necesarios para dedicarlos al entreno. El hecho de cambiar hace algo más de un mes de vivienda otra vez, exige una pauta bien estructurada para optimizar las horas al máximo hasta que no empieza uno a hacerse a los nuevos espacios y posibilidades que ofrecen.

Planteamiento de la temporada 2013/14

Este año tengo dos principales cruces cuyas fechas aún están por marcar en el calendario. La primera es hacer un triatlón distancia Ironman, será en España y si puede ser entre junio y agosto. No quiero alargar de nuevo la temporada con una cosa así de seria más allá del verano.

La segunda cosa que quiero hacer es repetir el Camino de Santiago en BTT, pero en lugar de Jaca como punto de salida, desde la puerta de casa de mis padres, en Gavà. Será después del Triatlón 226.

Durante lo que queda de octubre y de noviembre voy a estar entrenando por mi cuenta, por gusto, suave, sin prisas... Aprovecharé para ir analizando todos los aspectos para planificar una buena base de entrenamiento de pretemporada, y si puedo permitirme el lujo, renovar algo de material. Pero sobretodo me entretendré decidiendo cual será el objetivo competitivo por el que me decidiré finalmente y montaré un calendario de fechas de competiciones clave.

En diciembre volveré a las ordenes de mi entrenador, Richard Calle, para transmitirle mis ideas y empezar a trabajar juntos de nuevo e intentar rendir al máximo.

Espero pasármelo muy bien este año. Seguro. Mañana saldré a echar unas carreras.

domingo, 13 de octubre de 2013

Final de la temporada de triatlón 2012/13

Tras una semana entera de descanso después del Challenge de Calella, doy por finalizada la temporada. Hace justo una semana antes de escribir estas líneas estaba pletórico de alegría por haber acabado mi tercer Ironman. También con dolores musculares y molestias por todos lados.

Acabados todos estos días de reposo la mente ya está maquinando como plantear la temporada en la que mañana, muy poquito a poco, voy a empezar de nuevo. Con la ilusión del inicio de curso y a seguir manteniéndola. Esa es la clave para continuar pasándolo en grande con este deporte.

Un año más, seguiré utilizando este blog para ir explicando parte de todo ello. Lo que me preocupa, lo que hago, lo que compito, lo que entreno y como vamos avanzando y deborando kilómetros y generando endorfinas día tras día. Seguro que nuevas alegrías se materializan en cientos de renglones y miles de letras en este rinconcito de la red llamado, una temporada más, Un Triatleta Principiante.

jueves, 3 de octubre de 2013

A por mi tercer triatlón distancia Ironman, reflexiones finales

Tras mi llegada el año pasado en el Extreme Man de Salou 226
Esta sería la típica entrada de números, cifras y recopilatorios de entreno, de trabajo hecho hasta la fecha. Pero no. Porque hacerlo no tendría demasiado sentido esta temporada en particular. El domingo 6 de octubre afronto el que será mi tercer triatlón en distancia Ironman. Por delante, otra vez, 3,8 km de natación, 180 km de ciclismo y 42,2 Km de carrera a pie en el Challenge Barcelona - Maresme de Calella. Y por supuesto, otra vez también, dudas y nervios.

Este es un ironman que me llega al final de la temporada por primera vez. Las dos últimas veces, por estas fechas, ya estaba pensando en la nueva pero este año ni tan siquiera he competido en mi principal reto.

Ha sido una temporada muy rara, cambiante, irregular. Ha habido dos cambios de residencia y aclimatación a nuevos lugares de entreno, una mudanza y media. Trabajos nuevos, emprendimientos de negocio, quebraderos de cabeza, mala economía, irregularidad, pocas competiciones, poco tiempo para todo, etc... Todo eso se juntó y se hizo bola, sobretodo en el aspecto psicológico, me faltaba optimismo.

Entonces llegó una pequeña ayuda de Patrocinalos que fue el revulsivo, el impulso que me faltaba. Pude adquirir material que tenía pendiente para entrenar mejor, inscribirme al Challenge, comprar suplementación deportiva que me hacía falta, apuntarme a algunas pruebas, ponerme en manos de una nutricionista para afinar peso y muchos aspectos referentes a la alimentación y la nutrición enfocada al deporte que han sido una de las claves en estos últimos meses.

También he podido disfrutar de un entrenador, Richard Calle, que me ha ayudado durante las 9 últimas semanas no solo a mejorar el rendimiento, sinó sobretodo a borrar un montón de dudas e inseguridad gracias al trabajo constante y de calidad que no ha parado desde que me puse en sus manos.

Ante un reto como el de este domingo uno siempre llega con la sensación de haber podido entrenar más, de no haber tenido tiempo de limar ciertos aspectos. Parece que eso es inevitable. Paradójicamente se da la situación de que en términos globales, ha sido el año que más kilómetros he acumulado en las tres disciplinas. Pero la realidad es que muchos deportistas somos autoexigentes por naturaleza y por mucho que hagamos nunca tendremos suficiente...

El objetivo para este domingo es mejorar mis marcas anteriores y tal vez soñar con ser ¿sub 11 horas?. Sé que por el perfil que hay en el tramo ciclista solo hace falta hacerlo exactamente igual que en Zúrich o Salou, donde el desnivel era mucho más exigente que en Calella. Sé también que cómo mínimo estoy en el mismo estado de forma que en aquellas ocasiones o incluso un poquito mejor.

Por otro lado, el tópico de siempre. En una prueba así pueden pasar muchas cosas y nunca se sabe. La mala suerte puede atraparme en cualquier punto kilométrico. Lo que sí que es cierto es que creo que en esta ocasión he dejado menos cosas al azar que nunca. Tengo la carrera bastante visualizada, conozco el circuito y llevo el tema nutricional y de ritmos y cadencias bastante estudiado. Si los astros se alinean creo que puede ser un gran día, sobretodo por que si soy finisher por tercera vez volveré a recibir el beso de mi novia a mi llegada a meta una vez más, mucho más gratificante como recompensa que cualquier medalla o camiseta técnica o cualquier otra cosa en ese momento.

jueves, 18 de julio de 2013

Periodo vacacional estival

Se podría decir que estoy de vacaciones, aunque no son completas del todo, pues el ordenador portátil me acompaña durante unas horas diariamente para cumplir con mis obligaciones laborales con horario reducido de verano.

Estoy de vacaciones, pero no son unas vacaciones en el sentido estricto de la palabra, pues un autónomo no conoce eso, como mínimo en sus primeros años de actividad. Nada de excesos alimenticios ni etílicos, eso sí, pero sí de carestía de entrenos. Apenas algunos largos en el mar y poca cosa más en estos primeros cuatro días. Las circunstancias no son las más propensas para seguir la regularidad y la planificación habitual, o almenos no me otorgan toda la facilidad que se vive cuando estas sujeto a unos horarios diarios más monótonos. Así que la actividad física en estas dos semanas no será un continuo diario si no más bien una anécdota esporádica.

A pesar de eso algo sigue habiendo y este fin de semana estaré en Andorra compitiendo en un triatlón olímpico. Veremos a ver la factura que me ha dejado en mi estado de forma estos días de asueto deportivo. La línea entre la sobrecompensación y la decadencia en el rendimiento a veces es demasiado fina.

jueves, 20 de junio de 2013

A por la tercera Quebrantahuesos

Esta semana estoy entrenando muy poquito. La verdad es que en lo laboral el tiempo me está cundiendo bastante pero me deja poco margen para el entreno, no es excusa porque en semanas anteriores no lo ha sido. Lo que sí que lo es, almenos así me lo he planteado, es mi tercera Quebrantahuesos. Con esa prueba en la cabeza me estoy escaqueando un poco de mis obligaciones triatléticas. Total, voy a sumar un buen entreno el sábado... Y ese está siendo mi consuelo en la silla de mi oficina. Ese y el no querer llegar muy castigado.
La semana pasada tenía las piernas algo cargadas. Quiero ahogar esta especie de sentimiento de culpa con una dosis de positivismo si veo cumplido mi objetivo, conseguir el diploma de oro en la Quebrantahuesos, o lo que es lo mismo, bajar de 8 horas en la marcha, que es el tiempo en que para mi edad está establecido el oro.

Mi mejor crono es el del año pasado, de 8:40 horas... Un globero, lo sé. Medio globero... Este año hay mucho más entreno de bici y creo que llego más en forma. Exactamente con el doble de Km. De septiembre a día de hoy 5000 km en la flaca frente a los 2500 del año pasado. Y en las demás disciplinas números bastante similares, así que volumen haylo.

La estrategia es intentar ir ligero hasta coronar Somport. Una vez allí empezar a comer bien y no machacarse mucho, llegar con fuerza y cuerda al Marie Blanque. Una vez pasado su avituallamiento intentar mantener el margen de tiempo de ventaja que haya conseguido y no cebar a las piernas y sobretodo tener en cuenta siempre la nutrición.
Los Km previos a la subida a Portalet son en falso llano y al haber tantos participantes uno siempre se engorila para ir pillando al de delante y lo acaba pagando cuando empieza el puerto de verdad. Es tendido, pero castiga. Me concienciaré de ir a mi ritmo o como dice un compañero de club "a la marcheta". 45 minutos por mejorar son bastante pero creo que puedo conseguirlo. Esperemos que el clima contribuya favorablemente. Ya contaré.

sábado, 1 de junio de 2013

Deportista Oficial Mazzel

Esta semana me he llevado una grata sorpresa al ser seleccionado como Deportista Oficial Mazzel. Gracias a Patrocinalos.com he obtenido patrocinio económico a través de su plataforma de crowfounding para deportistas. Hace unos días expliqué lo que era. Sigo a la espera de poder llegar a completar la cantidad total que solicitaba para lo que me quedan algo más de 300 euros.

Gracias a ese dinero recaudado podré apuntarme al Challenge Barcelona-Maresme y también financiar parte de las inscripciones a las competiciones previas, desplazamientos, alojamientos así como material deportivo y otros gastos derivados de los entrenamientos.

Desde aquí muchas gracias a Patrocinalos.com por haberme dado su confianza así como a todos los otros pequeños patrocinadores que también han puesto su pequeño grano de arena en la consecución de mis retos deportivos.

Inauguro en la columna izquierda la sección de patrocinadores, por si alguien más se animase :-)


miércoles, 29 de mayo de 2013

Como no sentirse mal cuando no se entrena

Tener una meta suele ser la mejor manera de tirar adelante. Un plan de entreno asumible y adaptado a nuestras circunstancias reales, tiempo libre y capacidad. Lo mejor del viaje es el trayecto hasta llegar a nuestro destino.

Me pasa que hay épocas en que entreno menos. En que me salto sesiones. En que no puedo salir. Alguna de esas veces mi mente busca excusas para no hacerlo, algunas realmente convincentes. No es preocupante. A todos nos pasa. A los que no nos ganamos la vida con el deporte nadie nos lo va a recriminar, salvo nosotros mismos.

Y ese es precisamente el problema. Nosotros mismos podemos ser los más duros. El sentimiento de culpa aflora, nos sentimos mal y nos arrepentimos. Al día siguiente entrenamos el doble para recuperar el tiempo perdido, no siempre acertadamente. Otras caemos en un bucle de sedentarismo que se alarga varios días, o incluso semanas.

Si hay algún día suelto en el que no salgo a entrenar (salvo los días de fuerza mayor o de obligado reposo) sigo una estratégia que me alivia el sentimiento de culpa. Invertir el tiempo en algo realmente útil. Trabajo, hago faenas de la casa, estudio o arreglo asuntos y recados pendientes. Uno piensa que aunque no haya entrenado, como mínimo no ha desperdiciado el tiempo en nada inútil.

Pero si esos días sueltos se multiplican y pasan a ser habituales hago otra cosa. No hay que darle demasiadas vueltas ni martirizarse. Puede ser desmotivación, cansancio, falta de ganas o simplemente la ausencia de una meta qué perseguir. Reflexionar y pensar qué es lo que nos ha llevado a ese punto. El remedio siempre suele venirme por la misma vía. Encontrar un objetivo. Marcarme una competición en el horizonte. 

Esos días los aprovecho para autoestimularme de nuevo, navegar por blogs, buscar información de la carrera y sobretodo marcarme y planificarme un buen plan de entreno para cruzar la meta en esa competición. Pequeñas fases de consolidación que sean asumibles. Conocerse uno mismo y saber hasta dónde se puede llegar, sin castillos en el aire y con los pies en el suelo. Y sobretodo disfrutar del camino sin rebasar el límite de velocidad.

sábado, 4 de mayo de 2013

Día previo al Extrememan

Primera competición triatlética de la temporada. El año pasado vine a hacer la distancia Ironman pero este año lo han reducido a la mitad.

Será una buena oportunidad para testear como han ido todos los entrenos durante los pasados meses. Ha habido muchos cambios en mi modus vivendi y en toda la rutina de mis entrenos, horarios, compañeros de fatigas, escenarios, etc. Así que mañana será la ocasión para comprobar si han sido positivos o negativos esos cambios.

miércoles, 6 de marzo de 2013

La ducha hay que ganársela

Contando las veces que me ducho podría decir que el 95% de las veces que lo hago es porque antes he hecho deporte. Hacerlo casi a diario conlleva una consecuencia higiénica que los que no están atrapados en las garras del placer de las endorfinas solo podrán experimentar en contadas ocasiones: la hora de la ducha después del entreno. La mejor recompensa al esfuerzo y responsable de que se graben en nuestra memoria pequeños detalles que solo se viven ahí, y no hablo de las charlas y las risas con los compañeros de vestuario, que también, sinó de sensaciones personales. A veces esos detalles empiezan a disfrutarse desde mucho antes, como cuando estamos deseando acabar la sesión o la carrera y nos animamos pensando en la ducha homenaje que nos vamos a dar al llegar.

¿Qué me decís cuando aún agotados empezamos a sentir el agua, salada por el sudor, empezar a resbalar por la cara? O cuando nuestros pies o manos empiezan a entrar en calor después de una gélida sesión outdoor. Ese efecto relajante del agua fría en los músculos aún hinchados, la caliente que calma la respiración, que relaja y disminuye las pulsaciones. La que sale a casi 50ºC en pleno invierno, ducharse después de llegar manchados de barro, empapados por la lluvia. Sentir el agua resbalar por el cuerpo y pensar en ese pedazo de sesión de series que nos hemos metido entre pecho y espalda, hacerse un masaje en los gemelos o cuadriceps aprovechando que los enjabonamos, la fresquita de veranos infernales... Y cuando nos secamos ¿Qué? Ponerse ropa cómoda o el pijama y vaguear lo que quede de día...

Esas sensaciones que deja la post-ducha es el colofón final. A veces puede sobrepasar la mera consideración higiénica y convertirse en el premio que nos ganamos después del entreno o la competición. Pequeña recompensa que muchos creemos que hay que ganársela para disfrutarla.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Somos hombres del tiempo

El monje del tiempo
Los días de lluvia, viento, demasiado sol o frío son los responsables de muchas horas de sueño y holgazanería extras. No negaremos que a veces también esas horas han podido evitar resfriados o reportar en algo positivo. Pero si el triatlón te atrapa entre sus garras los hombres del tiempo que todo el mundo llevamos dentro empiezan a salir. Nos convertimos en expertos con argumentos mucho más sólidos que los que damos en cualquier conversación de ascensor. Empezamos a interpretar, como si fuéramos campesinos de épocas pretéritas, las señales en el cielo. 

Miramos a las nubes el día antes del entreno o la competición, olemos el viento y analizamos su trayectoria, incluso nos conectamos a Internet para mirar distintos partes, radares de precipitación y predecimos... "Mañana si salgo a partir antes de las 7 no pasaré tanto calor", o bien, "si tiramos en aquella dirección vamos evitando la tormenta", "por aquel camino el aire nos irá a favor", "en esa carretera hay hielo", "por aquella ruta el sol da  a partir de la tarde", "seguro que por allí hay barro", "el mar está picado y han salido las medusas" "en aquella playa hay algas"... 

Cuando la rutina de entrenos aspira a ser una cosa seria e indispensable para cumplir con tus objetivos empiezas sin darte cuenta a valorar multitud de factores que la gente normal no aprecia. Preparamos la ropa con detenimiento para escoger la que mejor se adapte a la circusntancias. Abrimos las persinas aún con los ojos pegados para mirar al cielo. Sacamos el brazo a la calle para tener una primera idea de la temperatura. Miramos si hay charcos en el suelo o la carretera está mojada. Escribimos mensajes a nuestros compañeros de fatigas para ver qué van a hacer ellos al final. Sucumbimos o vencemos a la tentación de quedarnos en casa o planteamos alternativas indoor...

Somos deportistas y somos hombres del tiempo. Nuestra actividad física continua nos aporta un sentido extra que la vida sedentaria suele adormecer. Le robamos horas a la luz del sol, sacamos ventaja de las inclemencias meteorológicas y nos adaptamos a ellas para obtener la mejor cosecha de nosotros mismos.

 
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