Ho van aconseguir perquè no sabien que era impossible
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miércoles, 12 de octubre de 2016

Cual ha sido mi tratamiento para curar la hernia discal (I)

Tenía pendiente hacer un conjunto de post para hablar sobre la última lesión que he tenido, la hernia discal. Con la etiqueta hernia discal voy a escribir una serie de entradas para hablar sobre como ha sido este tratamiento para poder decir que ha día de hoy ya no siento molestia ni dolor aunque es evidente que este tipo de lesión puede reaparecer en cualquier momento.

Cual ha sido mi tratamiento para curar la hernia discal

Corría julio del año 2014 y disfrutaba de un agradable día en el río Gállego a su paso por Ontinar de Salz, en Zaragoza. No se nos ocurrió otra cosa que aprovechar un remanso de agua para comenzar a apilar cantos rodados al margen y así poder crear artificialmente una pequeña poza que cubriera más. Pues en esas, levantando piedras, pedrolos y piedrecitas empecé a notar una molestia en la espalda pero como yo me lo quería pasar muy bien con los amigos quería seguir haciendo un poquito el tonto... Todo esto no viene mucho a cuento pero me apetecía explicarlo porque fue el hecho de estar levantando y cargando peso lo que me llevó al dolor como podría haberme venido levantando muebles en una mudanza o cajas en un almacen...

El dolor era bastante molesto pero de momento el nervio ciático no lo tocaba. Me fastidiaba bastante porque a pesar de no ser un dolor incapacitante para andar o estar por casa si que me impedía entrenar, sobretodo correr, así que tuve que dejar de hacerlo y reposar.

Las molestias de la lesión pasaban por adoptar malas posturas al dormir, no poder caminar bien, dolores en el glúteo. No me sentía a gusto estando de pie. Era un dolor constante, no insufrible pero sí condicionaba bastante mi día a día y lo peor de todo es que no me lo podía sacar de encima. Siempre estaba pensando en él.

La cosa llegó hasta tal punto que se me torció el tronco hacia un lateral y no podía estar recto, como si uno de los músculos dorsales de la espalda estuviese más contraído que el otro. Mi tronco parecía un poco la torre de Pisa. Fue ahí cuando decidí acudir a un fisio que no era mi habitual porque estaba de vacaciones, pero vamos, que no me hizo nada y el dolor aumentaba cada día.

A los cuatro o cinco días después de lo de levantar piedras en el río fui a urgencias. Allí me pusieron una inyección de Nolotil directamente al músculo y me recetaron lo típico, antiinflamatorio que tan solo disimulaba un poquito el dolor. Me dieron visita para que me viera mi médico de cabecera.

Tomar antiinflamatorio con esta lesión es como tomarlo cuando alguien te pellizca muy fuerte, la solución no creo que pase por desinflamar la zona del pellizco si no librarse del pellizco en si pero son cosas del protocolo de actuación en la Seguridad Social. 

Puede ir a mi fisio habitual y logró mitigar un poquito las molestias, solo temporalmente. Me puso unas tiras de kinesio. 

Esta no es mi columna pero quería poner una foto

Cuando fui a mi médico de cabecera, me hizo cuatro preguntas y me mandó una radiografía. Pasé un par de semanas de agosto de vacaciones medio mal y en septiembre volví a ir a mi médico de cabecera para analizar las radiografías. 

Envía la radiografía al radiólogo para ver si el sí que ve algo. De ahí al médico one more time. A mediados de septiembre me dieron un diagnóstico algo vago... "Pinzamiento L5-S1 con PROBABLE espondilolisis izquierda a nivel de L5 SIN EVIDENCIA de listesis". A todo esto, mi doctora en ningún momento en las tres visitas se levantó de su silla. Siempre delante del monitor de su ordenador mientras yo le contaba lo que me pasaba. El protocolo médico de la seguridad social es ese.

En otro post continuo....


miércoles, 25 de marzo de 2015

La hernia discal y mi aparente recuperación

He de decir la verdad, de los 9 meses que llevo conviviendo con mi hernia discal creo que no ha habido una temporada tan larga en la que haya entrenado tanto. Ese tanto apenas es nada pero es infinitamente más que lo que he acumulado en todo ese tiempo, no sé si me explico. Pues bien, durante esos meses no he logrado que pase un solo día en el que mi pensamiento no acuda, en algún momento, a acordarme de que estoy lesionado. A veces lo he hecho por dolor, a veces por simple molestia y otras por precaución.

Uno suele saber que está totalmente recuperado de una lesión cuando deja de pensar en ella porque no hay nada que se lo recuerde. Cuando no hay molestia, postura, movimiento o cualquier estímulo que te diga: "¡Ep! Soy tu lesión y estoy aquí".

Ando por las ramas y llevo dos párrafos dando vueltas para acabar explicando lo que quiero decir: es ahora, retomando una rutina casi diaria de ejercicio, cuando he logrado acordarme menos de mi pequeña hernia discal. 

Moraleja: una vez pasada la etapa más aguda del dolor, parece que lo ideal para la recuperación ha sido el retorno progresivo y suave a la actividad. Estar parado no es lo ideal, aunque cierto es que hasta hace bien poco no he tenido ni el tiempo ni tampoco la motivación para aplicar lo que parece que sabía que era uno de los muchos remedios que debe haber a mi problema.

Hoy he salido con Lydia para celebrar. Juntos vamos a por su segundo reto 10K Zaragoza. Grandes progresos, sudores y esfuerzos que iremos compartiendo.

domingo, 25 de enero de 2015

Era una hernia discal lo que tenía

En diciembre volví a ir de visita al médico, al reumatólogo. Iba contento porque el osteópata me había dicho que en mi columna aparentemente no se veía nada tras ver los resultados del TAC. No vio bien. La reumatóloga que me atendió me dijo que tenía una hernia discal. Me dijo también que era muy leve y me la enseño en la pantalla del ordenador. Se trata de una pequeña protusión discal entre uno de mis discos intervertebrales en la zona lumbar.

La parte positiva es que no me alarmó demasiado. Me dijo que eso que a mi me pasa mucha más gente lo tiene, gente deportista, y sigue haciendo deporte con regularidad. Sus recomendaciones no fueron más que las lógicas para estos casos: No levantar peso, no correr mucho, no saltar... Y que acabaría yéndose solo. 

Me dijo también que podía hacer deporte siendo consciente de la lesión que tengo y que esto que yo tengo suele tardar ¡UN AÑO! en curarse del todo. Empecé a finales de julio y estamos a finales de enero... Estoy mucho mejor pero no curado. 

En marzo me han mandado otra prueba, un electromiograma para ver si la protusión presiona algún nervio y puede derivar en otras molestias. De momento las molestias únicamente han ido a menos. En ese sentido no me preocupa.

Hago lo que puedo y creo que bien. Ya seguiré contando.


lunes, 17 de noviembre de 2014

Primer objetivo: Perder peso

Tras un año y poco más sin hacer prácticamente nada de deporte he ganado unos 12 kilos de peso respecto a lo que pesaba cuando hice el Challenge Barcelona 2013. Por eso uno de mis primeros objetivos para motivarme va a ser perder al menos 8 o 10 de esos kilos y bajar de los 75 actuales a los 65. Como mi rendimiento deportivo está bajo mínimos la cuestión es ir controlando las calorías consumidas y perder progresivamente el peso a razón de unos 300-500 gramos por semana.

Tengo la suerte de estar en un estado de forma tan bajo que mis exigencias energéticas no son las de una preparación exigente de cara a un objetivo, así que durante almenos las primeras semanas no creo que me cueste trabajo.

Gracias a una aplicación móvil y web que se llama MyFitnessPal he calculado que para lograr perder ese peso tendría que ingerir a diario unas 1700-1800 calorías. La aplicación es una pasada para poder llevar el control de lo que se come. Otro día hablaré sobre ella.

Así que con esto me ilusiono de momento y acumulo a día de hoy tres dias de carrera suaves y sin dolor. Poquito a poco. Muy motivado con este y otros proyectos en mi vida.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Lo que sentía cuando veía entrenar y estaba lesionado

En pleno apogeo de mi lesión, cuando conducía el coche y me cruzaba con alguien que estaba entrenando la carrera sentía mucha envidia. Me decía a mi mismo, "mira, corren. Ellos pueden y a mi me duele". Y recordaba cuando yo era capaz de hacer eso, de correr como ellos. Me preguntaba si algún día volvería para mejorarlo. Cuánto tiempo más iba a tener que esperar para poder recuperarme y correr de nuevo con total tranquilidad. Volver a demostrarme que tengo la fuerza de voluntad, la constancia y la organización para volver a ser triatleta.

Hoy he vuelto a salir. He encajado en un larguísimo y ajatreado día 32 minutos de carrera. Y mientras corría, disfrutaba de mis pulsaciones, de mi respiración entrecortada y del sudor empapándome la ropa; pero sobretodo me acordaba de cuando conducía y los veía a ellos y a ellas y nada de esto era posible hacerlo sin dolor. No me olvido de lo cerca que estamos siempre de dejar de sentirnos vivos gracias a la ausencia de ese dolor que me atormentaba el ánimo. Cuando estamos bien lo olvidamos rápido -quizás vuelva a hacerlo-, pero hay entrenos en los que es necesario dar las gracias al acabar por poder sentir lo que he sentido hoy cuando he llegado a casa pensando en cómo será la siguente sesión y en poder escribir esta entrada.

Descartada una lesión grave en mi espalda

Ayer fui al osteópata y vio el TAC de mi espalda. Parece ser que mi lesión se debe a una cuestión muscular. Nada de espondilolisis, fisuras, roturas o cosas por el estilo. Estoy con una alegría contenida, pues hasta que no obtenga el diagnóstico -y tratamiento- del reumatólogo el próximo diciembre no me quedaré tranquilo. 

Lo que más rabia me da es haber estados con dolores, que actualmente tan solo son molestias, desde el pasado julio para una cosa que se podía haber solucionado en pocos días o semanas... Un pinzamiento o contractura venido a más que me ha incapacitado para entrenar y me ha dificultado enormemente poder hacer con normalidad mis actividades diarias. Al final ha tenido que ser el paso eterno del tiempo, la paciencia y la resignación y ese autoconsuelo de "no hay mal que cien años dure" el que acabe curándolo todo. Eso y unos cuantos billetes azules de visitas al osteópata.

A pesar de que todavía sigo con alguna pequeña molestia y no estoy enderezado del todo, voy a empezar a entrenar de nuevo mientras todo va volviendo a su lugar en mi cuerpo. De manera muy suave y progresiva voy a empezar a sacarle minutos al reloj de donde sea para ponerme en forma y sentirme mejor a todos los niveles. Automotivarme de alguna manera y hacer algo ya, aunque supongo que todavía le quedan un par de visitillas al fisio. Esto no puede seguir así.

lunes, 10 de noviembre de 2014

No hay mal que cien años dure

Era mediados de octubre cuando hice mi último entreno. Decidí dar tregua temporal a las molestias que me producía mi lesión en la espalda y dejarla reposar. Seguir el curso del protocolo de tratamiento de lesión, una mezcla de Seguridad Social y consulta privada pagada de mi bolsillo que combino hasta vaya usted a saber cuando. A pesar de todo, parece que evoluciona de forma positiva. Está siendo un proceso eterno en el tiempo con consecuencias nefastas para mi estado de forma.

La semana pasada al fin tuve los resultados de un TAC en el que se supone se podrá ver mejor mi lesión y dar un diagnóstico más preciso que ayude a determinar una solución, si puede ser definitiva. A la espera de tener la visita al reumatólogo de la SS el próximo diciembre, este mismo miércoles mi osteópata podrá verlo antes que él. Y tengo la esperanza de que vea algo que se pueda solucionar fácil.
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Decía que tras todas estas semanas sin hacer nada de deporte, intentando hacer la máxima bondad posible para no seguir ganando peso, he conseguido que las molestias que tenía fueran mucho más soportables que durante los meses pasados. La actitud postural no ha mejorado del todo, parezco un imitador barato de El Langui, con la espalda torcida a ratos, sobretodo si se me ve sin camiseta. El caso es que ya me he acostumbrado a vivir con esa molestia permanente que ha modificado actos tan cotidianos como el levantarse de una silla sin hacer poses raras para encontrar el punto de  no dolor.

Por todo esto, y porque tengo mucho mono de endorfinas, hoy he salido a trotar 35 minutos. Lo que antes era molestia ahora es tan solo un recordatorio de ella. Pero solo a ratos. Menos ratos que antes. Sigue estando, sin embargo al apagar el Garmin y meterme en la ducha he sentido tanto optimismo que he decidido escribir esta entrada. 

No hay mal que cien años dure, y, aunque lo que hoy escribo que es bueno mañana pueda haber empeorado, tengo la sensación que avanzo en positivo. Que siga.

jueves, 9 de octubre de 2014

Resumen de mi periplo con mi lesión de espalda

Como lo más habitual de este año son mis escasas apariciones blogueras, casi siempre que entro para escribir tengo cientos de cosas que contar que como son tantas al final acabo por no contar nada del todo. Pues bien, ahí va un resumen para hacer un reset a este último mes sin noticias mías.

Dejé la cosa con un dolor de espalda en la zona lumbar que me traía por el camino de la amargura. Una molestia en ocasiones, momentos y días, más dolorosa que en otras. En medio de las vacaciones, - finales de julio - solo pude visitar al fisio una vez lo justo para amainar el dolor y caminaba igual de torcido que El Langui, pero la ropa me lo disimulaba...

Paso por el médico para contarle el problema. El médico me envió a por una radiografía y tras todo el agosto, paso de nuevo por el médico que no ve nada. Envía la radiografía al radiólogo para ver si el sí que ve algo. De ahí al médico one more time. A mediados de septiembre me dieron un diagnóstico algo vago... "Pinzamiento L5-S1 con PROBABLE espondilolisis izquierda a nivel de L5 SIN EVIDENCIA de listesis". A todo esto, mi doctora en ningún momento en las tres visitas se levantó de su silla. Siempre delante del monitor de su ordenador mientras yo le contaba lo que me pasaba. El protocolo médico de la seguridad social es ese.

Tras el tercer paso por el médico, esta me envía a que me hagan un Tac, que está pendiente para el 27 de octubre (recordemos finales de julio, primera visita). Y de ahí tendré que ir al reumatólogo para el 4 de diciembre. Y encima la doctora me dijo que hasta entonces nada de deporte. Así: "Mejor que no hagas deporte hasta que sepamos lo que tienes porque te puede ir mal". Evidentemente, le he hecho caso a medias. 

Mientras tanto la solución está siendo un tratamiento en el osteópata, pagado de mi bolsillo porque la Seguridad Social ya se supone que ha hecho suficiente. El osteópata va ayudándome y enderezando esa columna, aliviando el dolor lo que puede, pero hasta que no tenga el resultado del Tac no puede entrar en profundidad con la lesión.

Todo este periplo me está ocasionando que apenas pueda entrenar. Ni mucho menos mejorar. Ni plantearme una regularidad ni ningún objetivo. Un día puedo estar bien, otro mal. Me fastidia porque antes de que la doctora me "prohibiera hacer deporte" había acumulado 2 semanas bien buenas de entreno, aunque suaves, pero que me hicieron volver a entrar en la rutina como meses atrás que bien lo necesitaba.

En cuanto a la moral la tengo bien. Hay más días que longanizas para entrenar y para llegar al nivel que un día tuve. Todo compensa porque en los demás aspectos de la vida estoy mucho mejor que el año pasado por estas fechas. Y aunque a menos intensidad, no hay semana en la que no me pueda escapar a hacer un par o tres de sesiones cortas de lo que sea.

Habrá más.

martes, 19 de agosto de 2014

Sigo con problemas en la espalda

Hace unas tres semanas escribí sobre mi dolor no incapacitante en la espalda. Unos días después de aquello empezó a serlo. Tanto que me hizo retrasar la salida de vacaciones un día. Acudí a una fisio de Zaragoza que encontré por Internet y que no me hizo nada, salvo cobrar 25 euros. El dolor no se calmó apenas y caminaba torcido hacia un lado, tanto que daba como cosa mirarme la curvatura del tronco cuando me quedaba sin camiseta. La ropa lo disimulaba pero no mucho.

Programé una visita con mi fisio de toda la vida, el de Fisioglobal Gavà, pero antes fui a urgencias porque incluso yo mismo me había asustado de la torcedura que llevaba en mi tronco. La solución, como suele ser habitual en la sanidad pública en casos como el mio, no fue eliminar el problema y solucionar la causa del dolor. Por el contrario, siempre están dispuestos a que este dolor disminuya, pero no quitando la contractura, el pinzamiento, el aplastamiento o lo que se tenga. En lugar de eso te recetan antiinflamatorios y calmantes, de tal forma que el problema sigue estando ahí, pero ya no te duele. 

Al día siguiente, fui a mi médica de cabecera. Mi historial médico de adulto está vacío, nunca había asistido a esa doctora ni a ningún otro salvo dos o tres veces de urgencias. Ella me preguntaba cosas y yo le contestaba. Sin tan siquiera asegurarse de que lo que decía era verdad me envió a hacer unas radiografías. Ni siquiera me examinó, podría haber enviado a alguien en mi lugar con el recado de contarle mi problema y ella no se hubiera dado cuenta ya que la consulta fue simplemente un intercambio de palabras. Contar como anécdota que no había visto nunca unas tiras de kinseio como las que llevaba en mi espalda ni tampoco sabía qué deporte era triatlón.

Al día siguiente fui al fisio y sus manos hicieron bien su trabajo. Yo sé que lo que tengo es una cosa a nivel muscular y él me lo confirmó. Me alivió el dolor tanto que ya podía volver a hacer cosas y empezar mis vacaciones y me dijo que poco a poco volvería a enderezarme.

He de decir que a pesar del descanso psicológico que han sido las tres semanas de vacaciones la espalda no ha mejorado del todo y es lo que más me está condicionando el retorno a la actividad física. Aunque también estoy casi seguro que el reposo absoluto sería mucho peor que los minientrenos que voy haciendo.

Volví al médico de nuevo, mi doctora de cabecera estaba de vacaciones, así que fue otra la que examinó mis radiografías de la espalda sin ver nada extraño. Ahora las radiografías están en manos de un radiólgo a ver si él detecta cualquier problema. Por último, tengo que programar otra visita en septiembre con la de cabecera para que me diga lo que le ha dicho el radiólogo. Es el "Vuelva usted mañana" de siempre en la sanidad. Mientras el problema sigue ahí.

El 1 de septiembre, de vuelta a Gavà, podré volver a pasar por el fisio para ver si se soluciona el asunto de una vez y puede enderezar de nuevo el cuerpo y empezar a entrenar como me gustaría, sin estar condicionado a nada. Tengo muchas ganas de empezar la temporada. Este año sí.

jueves, 24 de julio de 2014

Dolor en la zona lumbar de la espalda

No es algo que me extrañe lo de tener dolor en la espalda. Me suele pasar una o dos veces al año. Un buen día me levanto a la mañana y tengo dolor en la zona lumbar de la espalda. O bien bajo de la bici y ahí aparece. O bien estoy charlando de pie en la calle y ahí llega. O sentado delante del ordenador... La verdad, no es algo que me preocupe porque me pasa muy poco pero tampoco sé muy bien las razones concretas. Seguramente sea cosa de mi postura, mis hábitos, mis movimientos y mi mecánica atrofiada. Un poquito como todos; las deformidades de serie con las que solemos venir a este mundo, unos más que otros, y que se van incrementando a medida que uno se va haciendo menos joven.

Por muchos estiramientos de espalda que haga, o videos de Youtube que repase para incorporar nuevos, siempre vuelve a aparecer. Quien sabe si con esas previsiones y cuidados no aparecería antes. La cuestión es que cuando ese dolor llega toca visita al fisio y la semana que viene tengo hora para que me deje recuperado. O eso espero. 

Se trata de un dolor a menudo incapacitante y que incluso me hace caminar mal. Los antiinflamatorios acaban por ser un chute que en el fondo no solucionan el problema.

Ayer tuve que abortar una salida de carrera pero hoy ya he podido recuperarla, sin marchar la molestia del todo. Ese palpitar de cuando te duele cierta zona. Ha aparecido en un mal momento, ahora que me vuelvo a animar al entreno, aunque es más bien el extra de tiempo libre lo que me ha vuelto a animar. 

Solo queda padecer unos días para la chapa y pintura y como nuevo. Y seguidamente a disfrutar de unas merecidas vacaciones, puede que las primeras "reales" de las que vaya a disfrutar desde hace un lustro.

lunes, 23 de abril de 2012

Vuelta al redil

El pasado 12 de febrero corrí la Mitja de Gavà y la cintilla se empezó a resentir. Iba trampeando con reposo, fisio y tiradas de no más de 40 minutos, siempre con pequeñas moléstias. El pasado 16 de marzo volví a intentarlo con 15 km y la volví a fastidiar. Desde entonces mucho más prudente poniendo empeño en la recuperación, cabeza y paciencia. Buenas dosis de pedales, más de 1000 km y bastantes horas de rodillo para matar la ansiedad de carecer de la sensación del espíritu libre que solo me da el correr. Rodajes de 20 minutos, estiramientos, otros 20... alguna serie... nunca superando los 10 km en total. En todo este tiempo he acumulado unos míseros 90 km de carrera pero conseguí que las moléstias fueran menguando hasta parecer más una cosa psicológica que real. 

El miércoles pasado volví a pasar por manos del fisio y tras mucho dolor mientras toqueteaba mi tensor izquierdo de la fascia lata me dio el visto bueno para empezar a quitarme el miedo y a incrementar la carga. Decidí dejar pasar el fin de semana para acabar de quitarme las moléstias del masaje.

Esta tarde, sin haberlo previsto, de súbito, delante del ordenador haciendo tiempo para ir a la piscina a nadar se ha disparado un resorte. Me he levantado de la silla, me he enfundado en mis mallas cortas, zapatillas, camiseta y garmin en la muñeca. He enfilado el camino habitual, desde mi casa hasta la playa de Gavà. En mi cabeza un reto psicológico, superar los 10 km seguidos por primera primera vez desde hace más de un mes. Y pese a que no he dejado de ir pendiente de la rodilla, he corrido buscando de nuevo mi redil.

Sentir como el viento tiraba mi pelo hacia atrás, cómo los pelos del flequillo sudados se pegaban a la frente y cómo llenaba mis pulmones entre inspiraciones entrecortadas. Como miraba hacia delante marcando un punto tras otro para ir dejándolos atrás. Y sentir las piernas como empujaban y los cuadriceps temblar cuando los pies impactaban en el suelo. Qué bonita sensación reencontrada la de volver a casa sin dolor, con ganas de seguir devorando kilómetros y contener las ganas. Hoy ha sido un buen día. No he ganado la guerra pero esta batalla me ha subido la moral.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Pequeña "alegría"

Los que han tenido la desgracia de sufrir la lesión del sindrome de la cintilla iliotibial saben que la recuperación suele ser bastante lenta, pero sobretodo muy extraña, no se sabe muy bien cual es el patrón infalible a seguir. Es una combinación rara entre reposo, carrera suave, plantillas, estiramientos, fisioterapeuta, hielo, calor, antiinflamatorios, musculación, trabajos y ejercicios específicos, y lo que más, paciencia... Un auténtico puzzle, la verdad. Dentro del desastre tengo la suerte de conocer este mal y de haberme recuperado anteriormente de él con éxito. En ese sentido juego con ventaja, no me desespero y sigo bastante lo que la experiencia y la intuición me dictan. Hoy ha habido una pequeña alegría, he podido correr 9 km suaves trotando por el césped en tres pequeñas series con estiramientos entre ellas. El dolor no ha aparecido, tan solo una pequeña molestia, intuyo que debida en gran parte a la sugestión.

Por lo demás voy bien, sobretodo en el entreno de bici, con el que estoy recuperando el tiempo perdido y también en el agua. Sigo optimista, con buenas sensaciones y muy motivado, también en la carrera, en standby cargando pilas.

domingo, 18 de marzo de 2012

Sabor agridulce

Desde que empecé mi plan 12x12 he cumplido a rajatabla e incluso con creces con lo pactado. Lo mejor de todo es que he conseguido alcanzar los volúmenes de horas sin apenas dedicar tiempo a la carrera, de los 30-40 km semanales a los apenas 10 repartidos en distintas sesiones. Las molestias en la cintilla iliotibial persisten y más cuando, tonto de mi, el viernes pasado me casqué 15 km de carrera por la patilla. El dolor a partir de los 50 minutos, no incapacitante, pero sí molesto. Aprendida la lección no volverá a pasar hasta que me recupere totalmente, contendré el ansia por gastar suela.

La sensación es agridulce pues por un lado me falta la carrera pero por otro, en el agua empiezo a recobrar sensaciones y en cuanto a la bicicleta me encuentro bastante bien, más de lo que me esperaba. Este pasado fin de semana me casqué poco más de 200 km sin acusar apenas la fatiga durante el pedaleo y a un ritmo fresco. Parece que las horas de rodillo también dan su fruto.

Por la lesión aún no ando preocupado. Las buenas experiencias en bici y la motivación en el agua me hacen centrarme en estas dos disciplinas, que son las que llevo peor, y mantener la moral alta. Esta semana intentaré pasar por la máquina de Indiba y por el estudio biomecánico para acabar de mirar si el orígen está en el pedaleo. Depende de como vaya la cosa me plantearé competir en el Duatló de Banyoles del próximo 25 de marzo aunque, por prudencia, me lo pensaré dos veces antes de ir.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Sesión con la máquina Indiba

El otro día me fui a hacer una sesión de regenaración en las piernas para tenerlas descansadas para el próximo maratón, ya que durante ésta última semana no les voy a meter demasiado tute. No voy a explicar demasiado como funciona Indiba ni me voy a extender en detalles, más que nada por no agobiar con información y que os canséis de leer antes de llegar al final. En cualquier caso Internet está lleno de esos detalles. En pocas palabras, se trata de un mecanismo que eleva la temperatura de una zona delimitada del cuerpo usando una energía fría de alta frecuencia. Esta elevación localizada de la temperatura provoca una especie de fiebre artificial en una zona concreta que ayuda precisamente a la regeneración de las celulas.

Los efectos dicen son bastante útiles en la recuperación de las lesiones y tratamientos pre i post competición y bastantes deportistas de élite lo usan. Nadal, Ferrer, Asafa Powell, Rossi, Messi... hablan maravillas sobre él. Pero si os he de hablar de mi experiencia no he sentido de momento nada más excepcional que una visita normal al fisio, pero sin necesidad de pasar los mismos dolores. La verdad es que no iba demasiado tocado aunque la pequeña molestia que tenía en el isquio ha menguado.

Por si estáis buscando un centro próximo a Barcelona que tenga Indiba yo me acerque a Corpore Studio, en el Club Nàutic de Castelldefels. El precio no sabría decirlo, ya que tenía un vale de sesión gratuita pero está en consonáncia con los de cualquier fisioterapeuta al que vayáis habitualmente.

jueves, 17 de junio de 2010

Por el fisio

Ayer miércoles pasé por manos del fisioterapeuta. El motivo, la inflamación de la cintilla iliotibial no acaba de remitir. El lunes salí a correr después de un par de semanas sin gastar absolutamente nada de suela. Al principio fue bien, pero al cabo de unos 30 minutos la rodilla empezó a decir que no podría aguantar otros 30. Al final completé 10 kilómetros y, aunque no llegué a casa con un dolor incapacitante ni demasiado intenso, preferí ser prudente y parar. En el fisio me descargaron la zona y me enseñaron unos estiramientos de isquios que espero que me vayan bien para poder alargarlos un poco. Soy un isquiocortísimo con las piernas de Pinocho...

Por lo demás tan solo he podido salir a nadar y hacer unas boyas en el mar este martes. Hoy iré a quemar un cartucho de lactato dándole a las bielas y reposaré para intentar llegar en el mejor estado posible al B de Balaguer, aunque será complicado...

miércoles, 26 de mayo de 2010

Remedios para la cintilla y Triatló de Mataró

El lunes fui al fisio para ver si me aliviaba algo el dolor de la cintilla iliotibial. Algo ha debido hacer, pero la verdad es que no demasiado. Por suerte no es un dolor incapacitante, aunque sí que me obliga a bajar el ritmo mientras corro y no puedo con las tiradas largas. En tres semanas tengo el B de Balaguer y supongo que hasta entonces tendré que volver a pasar por el especialista.

Hoy con la de carretera de ida y vuelta
desde Gavà a Avinyonet y transición de 6 kilómetros. Molesta al correr. Pero es curioso, porque contra más deprisa voy menos daño hace, igual que el año pasado, con la otra pierna.

Hielo para bajar la inflamación, plantillas nuevas para el próximo lunes, unas
Asics GEL-DS Trainer 15 a punto de llegar de Wiggle y sustituir la carrera por más bicicleta y natación. Espero que sea suficiente...

Este domingo compito en el sprint de Mataró. És el segundo triatlón de la temporada después del
B de Banyoles, aunque con lo de la lesión no llego con los ánimos al 100%. Veremos a ver que tal va con el último segmento. Correré con las rápidas de competición, las Spira Stinger.

viernes, 21 de mayo de 2010

Hay que saber parar

Ayer, en la pista de atletismo, tocaban 8 series de 1000 m. Después del calentamiento y de hacer la primera a 3:50, tuve que parar. No por dolor, sino por molestia. La cintilla iliotibial me está avisando, pero esta vez, es en una pierna distinta a la del año pasado. Antes de que el dolor pase a ser incapacitante se ha de saber parar y contenerse.

De momento no me procupa nada, ya que he entrenado bien la carrera a pie. Pero es necesaria una visita al fisioterapeuta para masajear la fascia lata. La renovación de plantillas está en proceso y unas zapatillas nuevas tampoco irían nada mal; las que tengo tienen más de 1000 km en las suelas.... Espero no tener que hablar mucho más de la lesión
.

martes, 18 de mayo de 2010

Semana 27: Sigo sumando. La cintilla...

Una semana con volúmenes decentes, acumulando 9 horitas, la mitad de las cuales en el fin de semana. Dos sesiones de run y otra de series en pista, una de rodillo, otra de natación en la piscina y una salida buena con la bicicleta. Volumenes de 30 km de carrera, 1500 de agua y 71 de carretera.

Uy uy uy la cintilla...

En la carrera a pie la cintilla me está dando el toque, avisándome que quizás he de cambiarme las plantillas desgastadas y acercarme al fisio, así que estos días procuraré pedir citas. De momento no me asusta, pero no me atrevo a darle demasiada caña por lo que pueda pasar. Ya pasé un calvario el año pasado con esta lesión y no quiero que ahora me destroce la temporada y eche por tierra todos los entrenos.

Y es cierto, en términos económicos vale más prevenir que curar. Las plantillas para evitar la pronación tienen un precio de uns 120-150 euros, y a eso hay que sumar la visita al podólogo, unas zapatillas para sustituir a las que ya tienen la suela desgastada, y el fisioterapeuta para masajear las fascia lata... Ese es el precio del proceso de la recuperación/prevención del sindrome de la cintilla iliotibial si se quiere seguir entrenando.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Correr sin calcetines

Siempre dicen que es bueno probar entrenando lo que más tarde quieres llevar a la práctica en la competición. Desde luego no voy a correr sin calcetines... Mañana si todo va bien y salgo a nadar al mar el agua salada hará su función en la rozadura.

jueves, 9 de abril de 2009

Mi recuperación del Síndrome de la Cintilla Iliotibial

Al fin puedo decir que ya empiezo a sentirme recuperado. Ésta no es una lesión muy grave, pero sí que es muy lenta de recuperar y desespera mucho. Dependiendo cuándo te dé, te puede fastidiar la temporada.

Éste ha sido el tratamiento que he seguido para recuparar la cintilla iliotibial.
Por supuesto no es la fórmula mágica pero a mi me ha servido para curarme del síndrome.

Al principio empezó a dolerme la parte externa de la rodilla. El dolor aparecía a los 30-40 minutos de carrera. Podía caminar, nadar, ir en bicicleta... pero no correr.
Durante un mes estuve alternando días de reposo y entrenos suaves dos veces a la semana, el dolor nunca se acababa de marchar. Me ponía hielo abundantemente y me aplicaba antiinflamatorio en crema. Pero nada, no había manera. No podía hacer series, cambios de ritmo o trotar a ritmo vivo.Me informé sobre el tema y descubrí que mi lesión podía deberse a un exceso de pronación. Acudí a un especialista que me hizo un estudio biomecánico de mi pisada. Me dijo que tenía la "rodilla del corredor" y me recetó unas plantillas para controlar la pronación. También fui a un fisioterapeuta para que me calmase y masajease la zona. Dos semanas más sin gastar suela.

Una vez con plantillas empecé a trotar suave para acostumbrárme a ellas no más de 20 minutos seguidos. Realizaba buenas tablas de estiramientos específicos de piernas y las musculaba bien. Todo esto dos o tres veces a la semana durante un mes, además de aplicarme hielo en la zona cada cinco o seis horas.

Las últimas dos semanas fueron para ir incrementando la carga de los entrenos de running, empezar a hacer cambios de ritmo y visitar al fisio una vez más para acabar de rematar la zona.


Pero lo más importante de todo el proceso ha sido hacer siempre caso a mi cuerpo y a los consejos de los expertos. A la mínima molestia de dolor paraba. No creo que valiese la pena fastidiar todo lo ganado por correr un kilómetro más.

He tenido la suerte de calmar la ansiedad de entreno de running haciendo ciclismo, natación y musculación, pero ahora que también puedo correr, la moral está mucho más alta. Confio en que así siga.

 
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