Ho van aconseguir perquè no sabien que era impossible
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martes, 13 de agosto de 2013

Crónica Wild Wolf Triathlon Series Tarragona by Polar 2013

El pasado domingo 11 de agosto completé mi primer triatlón de esta temporada de los tres en los que he competido. El primero fue el Extreme Man de Salou, donde hice DNF en el km 8 de carrera. Después vino el Triatlón de Andorra, convertido en duatlón por la baja temperatura del agua. Así que este último ha sido el primero de facto del 2013 y fue en distancia olímpica.

A modo de resumen decir que acabé muy contento, volví a recuperar muchas sensaciones de competición buenas, a reencontrarme con mis ritmos y a dar con esa chispilla del dorsal y notarme con fuerzas suficientes y sin flaquezas de principio a fin. El agua mucho mejor de lo que vengo haciendo, una bici que pudo ser más ligera si hubiera encontrado un grupo más rápido y una carrera a pie muy regular de principio a fin. Ahí va la crónica.

Natación

Saliendo de la natación, larga transición hasta boxes
Se nadaba dentro del puerto deportivo, así que, pese a que el agua estaba algo turbia, aquello parecia una piscina sin ningún tipo de oleaje. Tampoco estaba permitido el neopreno porque estaba bastante caliente. Se salía desde dentro del agua y yo estaba en la segunda de las salidas del día, a las 10:00 de la mañana -la primera fue a las 08:30-. 

En esta ocasión hice algo que nunca había hecho antes, colocarme en la primera línea de salida. Delante mio no había nada ni nadie más que el agua. Así que cuando dieron el bocinazo recibí mucho. Muchos palos por todos sitios. Gente por encima y por debajo y manos y pies por mi cabeza, tronco y extremidades. Supongo que yo también tuve que repartir lo mio. A pesar de todo eso, no tuve mayor problema. Iba muy tranquilo y en calma y la misma marea humana me empujaba a nadar y todo sin perder la tranquilidad ni alterarme lo más mínimo. La respiración se estabilizó rápido y cuando me quise dar cuenta ya estaba en la primera boya. Había que pasar dos veces un triángulo de 750 metros.

El paso por la primera boya fue como un banco de atunes a la caza de la sardina, todos chapoteando y dando manotazos. Como pude me encaré hacia la siguiente. En todo momento iba nadando y sacando la cabeza, controlando la trayectoria. En este punto también puedo estar contento, pues no me desvié en ningún momento.

Tanquilo y con buenos pies acabé la primera vuelta y el grupo ya se iba disgregando para nadar más libre. Empezó a escocerme la axila izquierda, algo me debía rozar y la zona se estaba irritando. No me había puesto vaselina. Yo pensaba en que si hubiera estado metido en un Ironman esa natación se hubiera hecho muy dura por ese dolor in crescendo. Por suerte solo quedaban unos 700 metros para acabar y al fin llegué y olvidé que me dolía.

Ciclismo

Encarando la rampa de salida de la rotonda de giro
La transición era eterna. Muy larga. Ideal para ganar algún puesto incluso. Por el largo camino que conducía a boxes se podía ver a la gente que aún estaba nadando. Y la verdad es que estaba bastante sorprendido porque vi a más personas de la que suelo ver. Acostumbrado a salir siempre entre el último tercio de nadadores y ver que lo hice por la mitad. Eso fue una dosis de optimismo para afrontar la bici, cuatro vueltas que sumaban unos 37 km.

En los primeros metros voy solo pero antes del primer cono de giro me agrupo con otro. Le propongo ir haciendo una rueda de relevos para ir atrapando unidades e ir agrandando el grupo. Antes del km 5 ya nos habíamos juntado unos 7 ciclistas.

En este grupo ya se circulaba algo mejor y ganamos velocidad y ahí estuve de principio a fin. El grupo iba a ratos apalancándose, no hubo un entendimiento ni una manera de obrar fija. En los giros y en la rotonda de fin de vuelta había arreones en los que algunos se iban descolgando. Esos latigazos a la vez que soltaban a triatletas también servían para ir engullendo unidades, duos o trios sueltos. Y vuelta a empezar. 

Tenía la sensación de no ir todo lo deprisa que podía en el sector. Tenía más fuerza pero no quería quemarme en dar relevos que incrementasen mucho más la velocidad pues no había atisbos de atrapar delante a nada interesante. Saltar en solitario tampoco lo barajé. Hubiera sido machacarme innecesariamente y todo lo que pudiese guardar en la bici quizás lo utilizaría en la carrera, como parece que así ocurrió.

A pesar de todo eso, al ver las clasificaciones y los parciales, resultó que al final no rodamos tan lentos y conseguimos avanzar bastantes puestos en la general gracias a un segmento de 58 minutos.

Los momentos de más calma los aproveché para ir hidratándome y comiendo. Al final bebí un bidón entero de agua, tomé dos geles que se sumaron al previo a la natación y una cápsula de sales y electrolitos que también se sumaban a la que me tomé también antes de la salida. Así evité muy bien la deshidratación y me mantuve muscularmente muy entero.

Muchos pasaron por ese pelotón pero solo 3 o 4 estuvimos de principio a fin, contando mi pareja inicial. Esos precisamente fuimos los que entramos juntos a la T2.

Carrera
Duante los primeros metros a pie
Lo primero que noté al bajar de la bici era el escozor en el sobaco. Recordé haber dejado el bote de vaselina en la bolsa. Preferí perder unos segundos en ponerme un poco a escocerme más y pasar un suplicio durante los 10 km a pie que me quedaban.

Salí a correr muy suelto y cómodo. Enseguida encontré el ritmo idóneo. Muscularmente iba muy bien. Hice bien los deberes en cuanto a hidratación y alimentación durante la bicicleta y aún en la carrera llevaba otro gel preparado para el kilómetro 5.

A 4:25 empecé y a 4:30 acabé. No son mis mejores registros posibles pero sí bastante buenos comparándolos con mi rendimiento en los últimos meses. Las pulsaciones estubieron estables entre el 80-85% y el 90% en la última vuelta y conservando fuerzas en todo momento. Agua por encima y trago en cada avituallamiento. El sol picaba muy fuerte y los trozos de sombra eran una alegría suprema, aunque había muy pocos.

Me voy viendo cómodo y estoy yendo contento. Con la sensación de estar haciendo una buena carrera para mi, de haber corrido al ritmo que me tocaba y de haber mejorado respecto a mis anteriores competiciones. Sin pesimismo en los pensamientos de verme adelantado por todos lados y constantemente. Uno siempre compite contra uno mismo, pero cuando todo el mundo te adelanta y tu no avanzas a nadie, la moral disminuye mucho más que si empiezas en el final y solo puedes mejorar. 

Hay que restar 1:30 horas... Por salir en segunda ronda.
El hecho de verme bien cómodo cómo iban pasando los km y que a pesar de eso, gustosamente hubiera podido dar otra quinta vuelta sin pagarlo demasiado, me hizo llegar a meta muy contento, con 02.19:58.

Ahora ya pensando en la próxima importante. Un test pre-Challenge, el Sailfish de Berga, en distancia Half, el próximo 15 de septiembre. Espero que este mes sirva para seguir mejorando.
 
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Con Fernando Alarza, tras ganar en la competición
Después de la ducha reponedora vuelta al trabajo. El día de antes había estado haciendo fotos del triatlón sprint de Tarragona y ese mismo día, como yo competía, me las hizo un compañero.

Por allí estaba Fernando Alarza, que ganó la prueba así que aproveché para hacerle unas preguntas que podéis escuchar aquí.


martes, 13 de septiembre de 2011

Crónica: XXVI Triatló de Catalunya Olímpic

Bien, parece que tengo el blog abandonadillo. Es cierto. Una pena que en estos días espero que cambie. La rutina de horarios laborales ha vuelto y supongo que la paradoja de estas cosas dice que contra menos tiempo libre se tiene más se aprovecha. Seguro que no soy el único. El ser humano, diría que casi cualquier animal, es un ser de rutinas y hábitos y si éstos están bien planificados es una pasada lo que puede cundir el tiempo. No me enrollo más porque tengo que escribir mi primera crónica desde julio, desde aquel lejano Ironman Zurich.
En primer lugar, antes que nada, mi más sentido pésame a la familia y amigos del compañero Alain Marot, del Triathon Catalan, que falleció durante la prueba. Seguramente estas cosas, si tienen que pasar, lo van a hacer de cualquier manera, pero creo que sería necesario incrementar la rapidez y la calidad de la asistencia sanitaria en este tipo de pruebas. A veces unos segundos, pueden significar la diferencia entre la vida y la muerte. D.E.P amigo Alain.
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Era la tercera vez que visitaba Banyoles esta temporada, primero en un duatlón de carretera, después en un triatlón en distancia B y ahora en éste olímpico, mi segunda competición en esta distáncia y primera que me sirve como referencia, ya que en la anterior el perfil de la bicicleta no tenía parangón con el que de esta vez. Iba a la competición a lo que saliera. Como no estoy al 100%, ya con la temporada de capa caída, el plan era salir a hacerlo lo mejor posible, sabiendo que no sería lo mejor de lo que soy capaz, pero eso era suficiente. De hecho no llevaba ni garmin, ni cronómetro, ni pulsómetro ni ningún gadget medidor. A pelo, tan solo guiado por las sensaciones.

Natación
Me tomo un gel, me va bien tomarlo antes de competir. El agua del lago muy calentita, por lo tanto nadamos sin neopreno. Nos avisan que la salida se hará desde el agua. Nos dicen que nos vayamos tirando al lago, pero que no empecemos a nadar hasta que no avisen los jueces. Pero nadie hace caso. La gente, de hecho, empieza a nadar desde que se tira al agua, ni señal ni nada. La organización debería mirarselo, ya que si nadie le va a hacer caso supongo que deberían buscar otra alternativa. Así que nada, para delante. Primer golpe de talón en mis gafas sin más complicación que ésta haciendome ventosa intentando arrancar un ojo de su cuenca. Recoloco la cosa. Y sigo. Pillo ritmo de seguida. Cojo unos pies de un nadador de esos que si intento adelantar tan solo consigo nadar en paralelo a él, así que a lo cómodo, siguiendole detrás hasta la primera boya. En el giro ya era otro cantar. Sigo a un ritmo cómodo y en los últimos metros ya se me empieza a hacer largo. Sin embargo salgo contento porque he conseguido nadar igual de rápido en esa distáncia que en la anterior temporada, en un B con segmento de natación reducido. Y eso que fue con neopreno, así que genial.

Ciclismo
Los primeros kilómetros del circuito ciclista de Banyoles suelen tocar bastante la moral porque pican hacia arriba y no te dejan descansar ni resguardarte en ningún grupo. A pesar de eso voy avanzando cómodo, creo que menos cansado que otras veces y vamos creciendo poquito a poco. Con casi 1000 participantes es bastante fácil ir resguardado en alguna grupeta y verla crecer. Llegamos a juntarnos hasta seis compañeros del Gavà liándola por los toboganes que llevan hacia el primer avituallamiento, donde un despistado se me cruza delante viniendo a saco desde la otra punta para coger una botella de agua. Tengo que clavar freno con una sola mano sin más consecuencias que el susto. Subo también cómodo el minipuerto de Esponellà y encaramos las largas rectas a merced del viento que empieza a soplar. Me como una barrita y voy exprimiendo los bidones de agua e isotónico. Tiro del pequeño grupo que ha subido conmigo un buen rato hasta que me entran a relevo. Conseguimos enlazar con un trio y puedo descansar algo más. Sin referencias de cuentakilómetros ni crono se me pasa el sector muy rápido y llego a la T2.

Carrera
Voy mejorando el paso de la bici a la carrera, aunque aún queda. Me pongo a correr a ritmo, pero no sé cual. Al máximo. Pienso que los diez kilómetros así se van a hacer largos. Como siempre, en este sector es donde más personas voy cazando, y quizás por eso donde más animado me encuentro. Al ritmo al que voy los kilómetros se me hacen más largos de lo que me esperaba y sigo con los temores de pagarlo antes de tiempo, pero resisto y voy avanzando. Me marco pequeñas metas, adelantar a aquel de allá delante, llegar a aquel giro. Llego a la segunda vuelta y de tan cansado que voy casi me meto en meta antes de tiempo. En el siete llega el punto crítico, tres quilómetros y echando el resto. Supongo que bajé el ritmo, pero intenté ceder lo mínimo. El último largo, demasiado zigzag y en la meta, hiperventilando, no logro ni entender ni siquiera cuando me preguntan por mi talla de camiseta. La M. Ya tengo mi segundo olímpico en 2:39:51. Contento y mejorable.
Próxima cita, día 25 de septiembre en el sprint de Calafell

martes, 13 de julio de 2010

Crónica - Triathlon du Capcir 2010

Magnífico fin de semana en Les Angles, en la comarca del Capcir, en la Catalunya francesa. Pese a todo una de cal y otra de arena. No en todas las competiciones acabo igual de satisfecho. En mi debut en distancia olímpica no he acabado pletórico, aunque sí contento. Podía haber ido mejor, pero fue como fue y lo importante es que al fin y al cabo lo pasé bien. Ahí va.


Natación
Ahora rio recordándolo pero creo que en mi vida no lo he pasado tan mal en el agua. Calenté unos largos estupendamente. Dan la salida y a los 300 metros se acabó mi natación. No podia nadar a crol, no podia respirar, me ahogaba, me ahogaba mucho. Por más que llenaba mis pulmones, mi organismo no asimilaba el oxígeno que debía haber en aquel lago de Matemale a 1600 metros de altura. El caso es que a mi lado empecé a ver gente abandonar. Yo por nada lo hubiera hecho, aunque nunca antes se me pasó tantas veces por la cabeza. Me di la vuelta, me puse de espaldas con la sola intención de flotar. Desde el kayac, “c’est bien?” y yo, “oui, tres bien” Era mentira! Intentaba nadar crol y a las tres brazadas ya no podía seguir. Así que con el ánimo y el optimismo por las nubes al ver que me debían quedar unos 1000 metros de calvario acuatico me di la vuelta y empecé a usar el estilo de nado preferido por jubilados que ocupan todo el ancho del carril en la piscina, el estilo “bolsa de plástico llevada por la corriente”. Y así, cálmándome a mi mismo, serenándome, concentrándome, abstrayendome y dándome ánimos llegué a la segunda boya con algo de respiración... ya pude volver a nadar y salir del agua, apenas solo... en 38 largos minutos de agonía.
Ciclismo
Aunque me subió la moral el ir adelantando a gente, ya venía bastante tocadillo del agua. Las pulsaciones no se calmaban, aún así decidí quemar cartuchos en este tramo. Unos 1000 metros de desnivel en 46 km. Tres puertos que me daba la sensación que nunca se acababan. Los masters del Half que salían media hora después que nosotros subían pasándome como balas con sus cascos aeros y sus ruedas con perfiles impresionantes. Tuve la sensación de que si no bajaba el ritmo lo iba a pagar en la carrera y cuando quedaba poquito para la transición, efectivamente, vaticiné dolor de cuadriceps.
CarreraEl tramo a pie bastante mejorable. Aunque de nuevo me subió algo la moral porque conseguí que no me adelantara nadie y yo adelanté a unos cuantos. Los cuadriceps se me montan. Si bajo el ritmo se suben más. Si aumento el ritmo las pulsaciones se disparan. En el kilómetro 4 la organización se marcó el detalle de obsequiarnos con una rampita con cambio de sentido bien maja. Al bajarla ya solo queda seguir por inercia y con dolores y rebentadico llegué al fin a meta, aunque contento por haberlo hecho, pese a todo.
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Me queda pendiente volver a intentarlo. Lo bueno de no acabar bien es que siempre se puede mejorar. Y un clavo con otro clavo se saca. Este próximo domingo el Triatló de la Vila, distancia sprint y cerquita de casa, en Barcelona. Esperemos que mejor.
Mención especial al gran Carlos, que consiguió terminar en una magnífica posición el Altriman, el triatlón más duro del mundo. Es una bestia parda. A toda la expedición de más de 20 personas del Gavà Triatló que estuvieron compitiendo en todas las distancias durante el fin de semana. Nos hicimos notar más que nadie. Enhorabuena.

 
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