Ho van aconseguir perquè no sabien que era impossible
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miércoles, 2 de octubre de 2013

Crónica: Sailfish Berga 2013


Creo que esta va a ser la crónica que escriba más tarde después de haber hecho una competición, el pasado 15 de octubre. Así que como ya no es novedad seré breve con la del Sailfish de Berga, en distancia Half (1900 m. - 90 km. - 21 Km)

A modo de resumen decir que estoy contento con la competición. Ha sido mi segundo triatlón esta temporada, el tercero si contamos el DNF de Salou. Además en distancia Half, ideal de cara al Challenge de Calella del 6 de octubre. Genial también para testear fuerzas, ganas, nutrición y aspectos para darme seguridad de cara al reto.

Natación
Se nadaba con neopreno. Buena temperatura y ambiente agradable tras una noche de rayos y tormenta. El sol empieza a asomar. Salimos desde dentro de las aguas del pantà de La Baells. 1900 teóricos metros que fueron algo menos. Nadé muy cómodo y muy tranquilo, sin apenas golpes y siempre siguiendo buenos pies. Aunque mi tiempo no es nada del otro mundo sí que puedo constatar cierta mejora. Creo que he hecho el mejor parcial en una natación de este tipo, modestos 34:24 pero ya he conseguido salir de la mitad hacia delante en mi peor segmento, así que subida de moral.

Ciclismo

Ritmo entre el 70% y el 85% desde el principio. Manteniendo durante los 90 km. Un circuito de dos vueltas con un desnivel moderado, unos 1000 metros acumulados. Viento en contra en algunos tramos y lo que se nota haber entrenado con Cierzo. Mejoro el parcial y adelanto a unos pocos, sobretodo en la segunda de las vueltas. Media superior a 30 por hora. También era la primera vez que la superaba en un Half, y más teniendo en cuenta el desnivel. Conseguí bajar de las 3 horas.

Hidratación y nutrición correcta, sin falta de energía y con la misma fuerza durante todo el tramo, evidentemente el cansancio se iba acumulando pero no eché en falta nada en el aspecto nutritivo.

Carrera
Empecé con un ritmo alegre, entre 4:35 y 4:45 y pensé que iba aguantar bien. No fue así. La cuestión era que notaba que pese a tener energía suficiente, en lo muscular empecé a notar la fatiga a partir del kilómetro 7 del medio maratón. Las pulsaciones se mantenían y el ritmo bajaba. En ese momento empecé a pensar que si me ocurría lo mismo en el Challenge podía ser un calvario... No pasará...

Pese a todo, lo que sí que pude hacer es mantener una velocidad de crucero estable durante todo el resto de carrera que, aunque fue más lenta que en los entrenos simulados en la distancias parecidas que había hecho no me hundió en la lentitud por debajo de 5 el km. Hubo desnivel y viento en contra también. Fue el handicap durante la mitad de las tres vueltas que hubo que dar al circuito a pie. Los avituallamientos, como he dicho, correctos. No me faltó de nada, aunque tiré sobretodo de agua y coca cola y un par de geles, tengo la sensación de que alguno más no hubiera venido mal. El calor y el sol, eso sí, hizo mella en la fatiga.

En este segmento aún progresé un poco más en la general y conseguí entrar en 5:14:17 de tiempo final y puesto 199 de 612 presentados.

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Es un triatlón bien organizado, agradable y con buen ambiente. Avituallamientos correctos, circuito que este año estuvo cerrado al tráfico, buen ambiente de público y buen trato a los corredores con un sorteo de premios final muy a tener en cuenta. No es de los baratos pero no se te queda la sensación de dinero malgastado.

Seguramente vuelva a repetir, esta vez con la intención de intentar bajar de las 5 horas, algo que a juzgar por lo vivido veo asequible si sigo esta progresión gracias a mi coach, un espectacular Richard Calle que fue el vencedor de la prueba por delante de algunos Kona Pro como Jammaer y Gomes. Me alegré un montón de cruzarme con él durante la carrera a pie y verlo precedido de la bicicleta de primer clasificado. Está que se sale y en el Challenge Barcelona Maresme será uno de los nombres a tener en cuenta para el Cto. de España de Larga Distancia. Fijo.

lunes, 13 de mayo de 2013

Crónica: Half Extrememan Salou 2013 (DNF)

Antes de empezar a escribir la crónica me gustaría hacer saber que de todas las competiciones donde el drafting ha estado prohibido esta ha sido en el que más bastardos tramposos he visto. Parejas, trios, cuartetos y grupetas dándose relevos. Circulando en paralelo, charlano incluso. Y no es que fuera algo esporádico. Era una constante que vi por cada km que estuve pedaleando. Gente dando achuchones para pillar rueda y quedarse ahí protegido. Y lo peor es que ni siquiera disimulaban cuando se escuchaba el ruido de una moto acercarse, que por desgracia, pocas veces era la de algún juez. No vi ninguna amonestación. Solo les deseo que sean muy felices y presuman ante todo el mundo de su gran marca y que consigan ganar todos los campeonatos al solitario que jueguen, aunque sea haciendo trampas.

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No es una crónica fácil la del Extrememan 2013, pues ha sido en la primera de las competiciones en toda mi vida deportiva en la que no he conseguido finalizar por abandono, lo que se suele llamar un DNF o un "Do Not Finisher". Estrictamente sería la segunda vez que no acabao si contamos aquel penoso y mal organizado Duatlon de Reus 2011 en la que una peor señalización nos hizo acabar a más de 40 duatletas de 250 perdidos por el circuito. Fueron otras circunstancias.

No estoy apenado por el abandono ni ha supuesto ninguna tragedia psicológica ni merma en la moral y la motivación. Pero sí que creo que mi estado actual de forma merece como mínimo un replanteamiento en como estoy llevando los entrenos, los objetivos, las rutinas y sobretodo un análisis profundo de las prioridades que tengo en la vida referentes a las 24 horas diarias que tan solo tengo disponibles. Ya sean laborales, económicas, de ocio y tiempo libre o de vida social y familiar. Todo ello es un lastre que de una u otra manera influye en mi rendimiento deportivo. Realmente estoy en una situación donde sin perder un ápice de optimismo ando zigzagueando para encontrar los menos baches posibles en un largo camino lleno de ellos y con aire en contra. Por suerte aún no he caido y por el momento sigo avanzando hacia quien sabe qué horizonte. Todo ello quizás merezca un post aparte o quizás deba guardarlo para un circulo más íntimo.

En Salou me plantaba ilusionado. El día previo ya lo contaba aquí mismo. No era una competición que me hubiera preparado a conciencia ni por la que estuviera nervioso pues sabía que había entrenado bien. La inscripción me tocó en un sorteo. Pero me apetecía competir en mi primer tri del 2013 y ver como iban evolucionando los entrenos y como había procesado todos los cambios que he vivido en mi vida en el último año.

Pensar que el año pasado, por las mismas fechas y en el mismo lugar, competía también en el Extrememan, por aquel entonces en distancia Ironman, en pleno estado de forma y con fuerzas. Este año no ha sido así. Y lo descubrí durante la carrera y reflexionando tras el abandono. Ahí va la crónica.

Natación


Creo que fue lo mejor que me salió de toda la competición. En el agua estoy siendo regular con los entrenos y he constatado mejora. El problema es que no puedo saber el tiempo que hice porque no llevaba crono ni aparezco en las clasificaciones. La pantalla de mi Garmin aún sigue rota y le entra agua. Y yo sigo sin dinero ni para arreglarlo ni para comprar otro nuevo. Tras unos primeros 400 metros algo accidentados donde no conseguí nadar a gusto me puedo colocar bien y pillar un ritmo adecuado de nado. No soy un delfín pero puedo relajarme pensando en la técnica y sentir buenas sensaciones, estabilizar la respiración e ir adelantando a algunas personas. Al salir a la zona de boxes aún encontré más bicis de las que estoy acostumbrado a encontrar en las competiciones.

Ciclismo


Empiezo con un ritmo muy acelerado de pulsaciones y sin capacidad de poder estabilizarlas. Pienso que es porque voy demasiado rápido y disminuyo velociad, pero no es así, siguen demasiado altas. Así que para delante sin más. Los primeros 30Km hasta el inicio del puerto de la Alforja tendían a subir y había algo de aire lateral en contra. Flaco favor para mi situación. No conseguía encontrar cadencia, ni aumentar la velocidad. Iba con la tranquilidad de conocerme bien el circuito pero no me sirvió de ayuda. Empezó a pasarme todo el mundo y yo apenas adelantaba a nadie, o hacía la goma con algún otro. Primero gente de mi misma salida, después de las siguientes... Mi única motivación era pensar que si me adelantaba tanta gente de mi misma salida era porque yo había nadado bastante bien. 

Sufrí mucho y nunca lo llegué a pasar bien como otras veces en competición. Comía y me hidrataba genial y no me faltó de nada, aunque los avituallamientos fueron pobres. En el primero gel, agua e isotónico y en el segundo solo isotónico y agua. Pedí gel, pero me dijeron que no tenían, a pesar que en el Race Book decía lo contrario.

En la bajada del Coll de la Teixeta recuperé algunas posiciones. Se notaban las zapatas de freno nuevas, la carretera cerrada al tráfico y el hecho de conocerla. Fue la única alegría del sector. Eso y el conseguir subir la deplorable media en los últimos llanos hacia la transición.

Carrera

Empiezo y no tardo ni un solo km en darme cuenta de que no va a ser fácil acabar. El problema no es muscular ni tampoco de cansancio. Es una sensación rara que me impide ir a más, que no me deja margen de maniobra. Intento tragar aire pero parece que no me lleguen a los pulmones. Por mi cabeza empieza a rondar por primera vez la idea del abandono pero no sin antes esperar pacientemente a que pasen algunos km para ver si logro estabilizar la situación. El problema era que psicológicamente ya me iba preparando para dejarlo. Y las malas sensaciones aún me animaban más a ello. Una vez más, me empieza a adelantar todo el mundo y cuando veo que el ritmo baja por debajo de 5:45 ya tengo la decisión tomada. Acabaré la primera vuelta y para casa. A ratos parece que vuelvo a levantar el ritmo, pero pensar que aún me quedan tantos km, que en otras ocasiones son tan pocos, no me ayuda a cambiar de decisión. La "pequeña subida" que anunciaban en este sector en realidad la vivo como subir el Anglirú... Km 8, avituallamiento y final.

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Creo que tomé la decisión acertada. Podría haber acabado con un tiempo malo para lo que estoy acostumbrado pero decente para las circunstancias de la competición. No había ido a acabar como fuera ni tampoco por el crono. Había ido a testearme y a pasarlo bien, y lo estaba dejando de hacer. Intentar llegar a meta hubiera sido posible, como también alargar el sufrimiento. No pensé que mereciera la pena. De esta manera, tengo la motivación perfecta para prepararme para la siguiente competición. Esperemos que con mejor resultado, seguro que sí.

Mención especial a familiares y amigos del Gavà Triatló y compañeros del 3oXTriatlón que nos acompañaron durante la competición y postcompetición.

sábado, 12 de mayo de 2012

Crónica: IX Triatló B de Banyoles

Después de más de una semana me he puesto a escribir esta crónica de mi útlima competición. Este año he competido muy poco, no está siendo un buen año deportivamente hablando. Entre la lesión, el poco tiempo disponible para entrenar y la mala salud más bien es un año de transición en el que lo que intento es no perder la forma. En fin.

A Banyoles iba animado, pero esa misma semana estuve mal del estómago así que en lo que se refiere a alimentación llegué out. La carrera a pie no la había prácticamente ni olido en los últimos tres meses. Otro punto a favor.

Saltamos al agua, redujeron el tramo a 1500 metros porque decían que el agua estaba muy fria, pero al cabo de unos 200 metros el cuerpo ya había entrado en calor. Además resultó ser que al final fueron unos 1800 metros más o menos a juzgar por los tiempos de los competidores. No soy un delfín pero tampoco me vi tan mal en este sector. Me concentré mucho y no se me hizo nada largo.

Transición rápida y tranquila a la vez. La bici es de las tres disciplinas lo que más he entrenado en esta temporada, aunque tampoco una barbaridad, pero sí que iba más confiado y me noto fuerte. Empiezo a avanzar bastante gente y con la sensación de no estar haciendo más esfuerzo del necesario para aguantar todo el segmento. En el km 50 empiezo a notarme con menos fuerzas, no porque me haya pasado de rosca, sinó porque como he dicho, una semana de indigestiones previas pasa factura al cuerpo, aunque lo hago más rápido que el año pasado.

Llego al box, dejo la bici, me calzo y me pongo a correr. Empiezo lento con la idea de ir en progresión. Pero no puedo. Voy igual de rápido y muy cansado. Y mirad, cosas del entreno. Hace un año llegaba con casi 1000 km entrenados en la temporada de carrera y este año no son ni 300. Consecuencia, el año pasado corrí los 20km en 1:27 y este año lo he hecho en 1:43... Me adelanta mucha gente a la que había adelantado yo en la bici y sufro para llegar, lo paso mal y voy petadísimo. Llegar a meta es un alivio, entro bastante desanimado por el nivel en el que me encuentro pero con una cosa muy positiva. He conseguido acabar, he conseguido correr sin dolor en mi rodilla y ahora solo queda ir cogiendo el tono en el menos de un mes que me queda para el Extrememan, aunque sé que el objetivo, en esta ocasión, será tan solo poder acabar físicamente digno.

martes, 7 de junio de 2011

Crónica: Half-Challenge Barcelona Maresme 2011

Un medio IM que no entraba en mis planes. Pero un portento compañero de club que ha estado enfermo me cedió su plaza, está recuperándose aún pero por suerte va avanzando. Lento, pero va avanzando. Desde aquí todos mis ánimos para ese monstruo, no sabes las ganas que hay de compartir series, tiradas, transiciones y competiciones codo con codo luchando por nuestras mmp's. Ya muy pronto de nuevo, seguro.

Y me planto el día de antes en Calella en un triatlón. Dejando la bici en boxes el día de antes, los trastos de la natación, el ciclismo y la carrera en unas bolsas aparte en una carpa. La verdad es que nunca había participado en uno donde la organización fuera así y parezco un novato. Después de eso, haciendo tiempo para ver como el Barça gana su cuerta copa de Europa. Desgraciadamente no hay tiempo para celebraciones y al hotel, contento por la victoría de los culés, motivado y con muchas ganas para el día siguiente. Juega a favor el conocer el circuito de bicicleta que además es llano y rodador. Amanecemos temprano, desayunamos, nos preparamos, nos encontramos con amigos y compañeros que se han acercado a animar y con el neopreno enfundado esperamos nuestro turno en la salida al agua, que se hacía por grupos de edad. El mio, 25-29, gorro rojo... Ahí va la crónica.

Natación
Salida nada accidentada. El hecho de nadar por grupos de edad favorece a ello, así que pese a que no había podido calentar de seguida cojo un ritmo cómodo para mi respiración. Mar en calma chicha, buena temperatura y visivilidad, sin atisbo de medusas. Me había propuesto salir muy calmado, muy tranquilo, a un ritmo nada estresante. Y pese a ello me veia inmerso en un grupo, siguiendo pies fácilmente. La primera boya llega en un santiamén. La segunda no tanto, pero el trozo que nos separaba no se me hace demasiado pesado. Al hacer el segundo giro, en la segunda boya, de vuelta al punto de destino del rectángulo a trazar, no sé bien lo que me ocurre. Sigo igual de cómodo pero parece que nado más lento. O los demás más rápido. El caso es que a mi lado los nadadores con gorro rojo van escaseando y empiezan a aparecer de otros colores. No precisamente los de la salida anterior, si no los de la posterior, que me estaban atrapando a falta de 800 metros para completar. Bueno, como mínimo no acabo cansado, pero quizas sí que tengo la sensación de que podía haber apretado un poco más, pues a pesar de ser un segmento con 300 metros menos que en mi último medio IM de Banyoles tan solo tardé un minuto menos.

Ciclismo
Transición más lenta si cabe. El neopreno como siempre, dando problemas en los tobillos. Nada más llegar a casa le recorto esa parte. Imposible no encontrar mi bici en boxes. Solitaria, esperando a su jinete se encontraba colgada en la barra. ¿Habría valido la pena la espera? Salgo al circuito y empiezo a habituar las piernas callejeando por el pueblo. Entramos en la N-II, primeros kilómetros de subida y viento algo en contra. Voy bien, adelantando a gente. Los pros empiezan a pasar como tiros, con sus tubulares silbando por el viento. Me acoplo durante casi todo el trecho a Mataró. Bebo cada 5 o 6 quilómetros algún sorbo. Un gel cada 20 y dando bocados a la barrita y a los sólidos de los avituallamientos. De vuelta a Calella, con el aire a favor la media sube bastante y es menos pesado. Punto de giro y subidón de gente animando y algún espartano del Gavà Triatló. Repongo el bidón de agua y doy un volantazo al cogerlo que me hace verme más en el suelo que sobre la bici. Por suerte no pasó nada y por segunda vez de vuelta a Mataró. Sigo acoplado casi siempre, pequeños repechones incluídos. Adelanto a más gente de la que me pasa a mi, supongo que recupero bastantes posiciones pero la verdad es que salvo la velocidad no le voy haciendo demasiado caso al crono. En el último giro de vuelta el aire parece que no va tanto a favor, sinó más bien lateral. También se nota que me he exprimido en los kilómetros anteriores y la potencia desciende, pero no demasiado. Llegada a Calella. Vuelta a callejear y a boxes. Me meo.

Carrera
Preparado para correr. Orino. Tanta agua en el cuerpo que no basta con el sudor para expulsarla toda. Después de un minuto pienso "tio, estas corriendo un triatlón, acaba ya que llevas dos minutos chorreando..." Por fin corto el grifo. Salgo a buen ritmo, no muy fresco, pero no demasiado cascado. Velocidad ligera que me permite ir adelantando a corredores constantemente, qué bien, eso que me llevo. Sobrepaso a un pro, que por supuesto ya me llevaba doblado, se ve que iba tocadete, pero aún así me autoestimulo pensando que no iba tan mal. 4:20 - 4:30 y me voy cruzando con compis de club. Saludos cómplices. Después de 7 kilómetros el cuerpo, de manera que no lograba entender empieza a perder fuerzas pese a que como y me hidrato y todo sin sufrir, pero el esfuerzo en cambio ya no era para ir más deprisa, sinó para no ir más despacio y desciendo a 5:10 el ritmo y caen los segundos al crono como moscas, mucha diferencía con el último. En el kilómetros 10 el sol me pasa factura. Mucho calor y botellas de agua vaciadas sobre mi cabeza. Me arrastro bastante y ya tengo ganas de llegar, la verdad. Los avituallamientos se convierten en pequeñas metas y el degoteo de adelantos se detiene e incluso empieza a invertirse y ahora el sobrepasado soy yo. Menos mal que los ánimos de los amigos, compañeros y conocidos que se han acercado hacen maravillas, no se sabe eso bien hasta que no lo vives en tus carnes. Gracias por ello. 

Llego a meta, unos minutos más tarde de lo previsto, pero muy contento y emocionado, pues la mente, en el sufrimiento y el fragor de la carrera, carbura de otra manera y los pensamientos y la percepción de los sentimientos toma otros caminos. Ya tengo mi quinto medio IM en la saca. Ahora solo queda doblar esa distancia de una sola tacada en cosa de cinco semanas, para que esa emoción de cruzar la línea de meta se eleve también al cuadrado. O al cubo.

jueves, 5 de mayo de 2011

Crónica: VIII Triatló Internacional B de Banyoles

Empezando la temporada de trialón de la misma manera que la pasada, con un B en Banyoles. El año pasado, convaleciente de enfermedad, me estrenaba en la distancia y la verdad es que no fue una experiencia nada agradable ni positiva, sino más bien un infierno de dolor, sufrimiento y fuerza de voluntad por acabar como ya expliqué en aquella crónica. Este año sí, me he resarcido de aquello y he acabado con muy buen sabor de boca. Con aspectos a pulir como las transiciones en el box, pero contento al fin y al cabo. Basta decir que en la edición anterior paré el crono en 5:10:23 horas y en ésta ha sido en 4:43:24. Hay que decir además que en el 2010 acortarón el tramo de natación de los 2200 metros iniciales a 1500 por la temperatura del agua, así que este año hemos tenido que nadar 700 metros más. La pena es que no se me marcaron en la clasificación oficial los parciales de la bici ni de la carrera, aunque para algo llevaba el Garmin. Dicho esto, y como guinda dulce a un par de semanas parcas en entrenos ahí va mi crónica.

Natación:
Llego justo de tiempo, descalzo, pinchándome con todas las piedrecitas que hay en el kilómetro y pico que separa el box de la salida de la natación. Sorprende como el mismo dolor que se siente en la planta de los pies antes de entrar al agua desaparece en el fragor de la competición cuando se sale de ésta. Llego marcándome unos pasos a lo chiquito y me acabo de ajustar el neopreno. El gorro de competición de este año me viene grande y me resbala y las Zoogs Predator, que encajan perfectas, sirven para sujetarlo. Nos tiramos al agua desde donde se debía dar la salida. Me entero de ella porque todo el mundo empieza a nadar a saco. Sufro pocos golpes y manotazos. Nadamos bastante abiertos pero el hecho de no haber podido calentar hace que me cueste bastante coger un ritmo cómodo de respiración, demasiado.

Pese a todo me sorprendo a mi mismo pillándole cierto gusto a la disciplina que peor llevo. Esta vez no es un constante preguntarme "¿cuanto quedará?". Puede que ayude la experiencia o el haber tomado la determinación de conservar la mente fria, tomarlo con calma... Nado bastante recto siguiendo la cuerda subacuática que sirve para sostener las boyas de los carriles de piragüísmo. Me sorprendo a mi mismo avanzando a gente, más gente de la habitual, nadando mucho más ligero de lo que estoy acostumbrado. El incremento de sesiones de natación, técnica y fuerza en el agua parece que no son en vano. Esta sensación se acentúa sobretodo cuando logro estabilizar mi ritmo de respiración por completo y me muevo ya sin agobios ni esfuerzos por recoger óxigeno de la atmósfera. Acabo los 2200 en 46 minutos y con una posición en el parcial el doble de buena que el año pasado. Más metido en la carrera.

Ciclismo:
Ay la transición. ¡Qué lenta! Cuánto me cuesta sacarme el neopreno. Creo que tendré que recortar algo por la parte de los tobillos para que sea más cómodo la próxima vez. Me tengo incluso que sentar. A todo esto no aguanto el equilibrio al calzarme las botas de calas y ponerme los calcetines. Seguro que perdí un par de minutos preciosos entre una cosa y otra, y todo seguramente debido al nerviosismo y algo al mareo que se me quedó después de la natación. 

Sin drafting para nadie ya me pongo a pedalear. Y qué fresquito que iba. Como el circuito lo conozco a la perfección empiezo a trazarme la estratégia de la cuarta disciplina, la alimentación. Me hago un esquema mental de los puntos donde tomaría los geles, donde bebería, dónde le daría bocados a la barrita... Mientras entretenía la mente en estos menesteres iba pedaleado cómodo, sin forzar demasiado, quedaban 80 km por delante para ir sopesando las fuerzas y sobretodo dosificándolas. No me notaba que iba demasiado fuerte, pese a todo adelantaba a más ciclistas de los que me pasaban a mi.

Me extrañó ver a tan poca gente acoplada, yo iba casi todo el tiempo así, incluso en los repechones y toboganes camino de Queixàs, dónde se encuentra el primer avituallamiento y dónde empieza también el tramo más duro. En el 20 me tomo el primer gel y voy hidratándome combinando isotónico y agua cada 15 o 20 minutos calculados a ojo y a pequeños sorbos. Subo el alto de Esponellà y me digo "ojo, que las subidas se te dan mal" pero veo que pese a eso y yendo a unas pulsaciones cómodas voy avanzando puestos y me animo aún más, la cosa va bien y el cuerpo aguanta. Lo celebro con una barrita y un buen trago de Powerade y encaro acoplado a mil y con viento en contra la larga recta que nos conduce hacia Banyoles y al fin de la primera vuelta. 

En la segunda el viento parece que sopla un poco más fuerte y los isquios me avisan que el ritmo debe ser ese y no más rápido. Aún así la cosa sigue bien y la media solo baja un par de décimas respecto a la anterior vuelta. Otro gel en el 50 y barrita hacia el estómago. Líquido según lo planeado y las fuerzas que aguantan. Cuánta diferencia respecto del año pasado, cuando el dolor en el pecho al respirar se hacia insoportable, mucho más ir acoplado. Cuando la media no superaba los 26 por hora y este año estaba a 31...

Carrera:
Esta transición ha sido algo más rápida, aunque tengo que correr un poco con los geles y la visera en la mano mientras me colocaba el dorsal derecho porque durante la bici había estado todo el rato del revés. Quería seguir la táctica del "de menos a más" pero me sorprendo a mi mismo cogiendome a un dúo de corredores, que por cierto ya me doblaban una vuelta, y rodando con ellos a 4:25 durante los primeros tres kilómetros. Puedo ir con ellos, pero algo en mi me dice que esa guerra, en realidad no es la mia y que intentar seguir así durante el resto del tramo va a ser difícil, así que poco a poco les voy dejando escapar y me concentro en mi mismo, en mi propia carrera.

Si yo ya estaba contento con poder ir a ritmo de 5:00 en el sector de carrera resulta que me veo aguantando y regulando a 4:35. Kilómetro 6 y primer gel. Bebiendo y comiendo fruta en los avituallamientos y caminando tan solo unos pasos para dar unos sorbos al vaso más cómodamente. Al 10 el segundo gel y avisos de rampa en los cuadriceps, pese a que iba sobrado de líquidos. El corazón aguanta el ritmo pero parece que algunos músculos no tanto, así que para evitar males mayores y ya con un satisfactorio crono en el bolsillo pongo el ritmo a 4:45 durante los últimos 5 kilómetros y acabo este tercer tramo en un meritorio 1:29:24.

Ha sido genial poder repetir en este triatlón, ver la evolución y correr en condiciones óptimas. Tengo más mono de triatlón y el IM de Zurich está a poco más de dos meses vista. La pena es que incompatibilidades en el calendario no me permiten hacer otro Half previo al IM, aunque de todas maneras hay previstos algunos sprint y olímpicos y sobretodo mucha bici y cicloturistas. La primera de ellas este domingo 8 en Terra de Remences, repitiendo marcha, aunque alargando kilómetros.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Crónica: XXV Triatlón de Guadalajara

Una de las pruebas decanas del triatlón español, en su vigesimo quinta edición, algo duro, pero no extremadamente duro. Sol, calor, buen ambiente triatlético y mucho nivel. Un principio accidentado en mi natación y un buen final en la carrera a pie. Comí y bebí lo necesario y no sufrí en exceso, aunque eché de menos unos avituallamientos algo más consistentes, sobretodo en la carrera. El hecho de que la prueba fuese en estas fechas, después de un pequeño parón estival con rotura del ritmo de entrenos pasó algo de factura, sobretodo en la natación, pero por lo demás terminé contento con mi rendimiento y sobretodo con haber acabado, ya que hubo más de 40 no finishers en la prueba. Ahí va mi crónica.

Natación
En la salida se plantan 250 personas. Las altas temperaturas tanto fuera como dentro del agua impiden llevar neopreno, y en el fondo se agradece, aunque eso implique nadar más lento y reducir la flotabilidad. El agua está como una piscina. Salgo para empezar a nadar los primeros 3000 metros de la prueba. Era la primera vez en mi vida que afrontaba una distancia así, lo había hecho en la piscina, pero no es lo mismo poder tomar aire cada 25 metos tocando una pared y siguiendo una corchera que esto. Mi nivel de natación ya se conoce que es justo y que es mi punto más flaco, así que empiezo a nadar a mi ritmo, sin agobio, sin prisa pero sin pausa acorde con mi nivel. Eran dos vueltas a un triángulo de unos 1500 metros, pero se me hacen bastante más largos, soretodo porque las gafas me están destrozando el tabique nasal, me aprietan mucho, aunque nunca lo habían hecho. Miro el reloj un par de veces para hacer mis cálculos, ya que el corte estaba en 1:25 horas. Y al final veo que voy a llegar bien.

Salgo del agua con mi reloj parado en 1:17 horas. Sin mediar palabra, una juez desinformada me arranca el chip del tobillo, a mi y a otra docena de personas aproximadamente, nos dice que estamos descalificados por llegar fuera de tiempo. Una niña se echa a llorar al ver a su padre en esa situación. Todos empezamos a protestar por tan desacertada y equivocada decisión. Tras unos preciosos minutos perdidos, que al final de la prueba no han compensado, el juez arbitro, el mismo que en el briefing había dicho que el corte era de 1:25 y no de 1:15, consigue ponerse en contacto con la poco informada juez y nos devuelven los chips, quien sabe si mezclados, para poder continuar la prueba con un humor bastante tocado y con el parcial 245.

Ciclismo
El Garmin se me ha parado, mientras voy en la bici lo toqueteo pero sigue sin funcionar, así que nada, sin ninguna referencia de ningún tipo todo lo que queda de carrera. Compitiendo por sensaciones y guiándome tan solo por los puntos quilométricos marcados por la organización. Me marco un ritmo que puedo seguir bien y van cayendo algunos ciclistas rezagados. El perfil, de 80 km, tenía  algunas subidas que frenaban la marcha, aunque no eran muy duras. El lorenzo que caía las complicaba un poco más y por eso se hacían algo más largas. Pero todo lo que sube baja y por suerte también había mucho terreno que picaba hacia abajo y falsos llanos para poder rodar a un buen ritmo. Muchos toboganes y poco tráfico, genial para ir acoplado gran parte del recorrido. Me como una mule bar, dos geles y un trozo de plátano y bebo un litro de agua y otro de isotónico con geles diluidos. Aunque no tengo referencia ninguna me da la sensación de que he rodado bastante bien para mi nivel. Llego con el parcial 210.

Carrera
Decido cambiar mi táctica de los otros Half IM en los que he competido. Siempre intentaba imponerme un ritmo fuerte por si petaba más adelante llevar ese colchón de tiempo. Pero no me había ido bien. Así que cambio. Empiezo muy lento, como recuperandome de la bicicleta, y voy de menos a más, cada vez sintiéndome mejor y más rápido. Es también el primer triatlon en esta distáncia en el que no he tenido que parar a caminar o a estirar nada, tan solo caminaba en el avituallamiento para poder hidratarme bien y con tranquilidad. Me tomo un gel en la segunda y en la tercera vuelta de las 4 que componían el circuito de 20 km. Me voy cruzando con todos los espartanos del Gavà Triatló para darnos ánimos. Voy adelantando a muchos participantes, desdoblando a los que llevaban una vuelta más que yo y recuperando algunas posiciones. El ambiente fresco de la tarde y los manguerazos de agua en los avituallamientos me animan a seguir, animado y contento por encontrarme fuerte en esta última parte. En este segmento, mi mejor, marqué el parcial 110.

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Y así terminé este mi tercer triatlón de distáncia B, en 6:17 horas. Ahora levantando el pie del acelerador en este final de temporada triatlética que tengo previsto finalizarla con los sprint de Calafell y Salou aunque concentrándome ahora ya sobretodo en la preparación para el maratón de Zaragoza del próximo noviembre.

lunes, 21 de junio de 2010

Crónica: Triatló B de Balaguer 2010

Por fin he podido sacarme la espinita de mi debut en un Half Ironman que se me quedó clavada en Banyoles. Aquel día, convaleciente de enfermedad, fue un infierno de sensaciones, una lucha interior mental y física muy dolorosa para conseguir llegar a meta. Aquí, en Balaguer todo ha sido diferente. No luchaba por llegar a meta, pues sabía que lo haría, sinó por meterme y formar parte de la carrera. Por fín he sentido esa satisfacción que no obtuve en mi debut. Ahí va la crónica de mi Half de Balaguer.

Natación

Probando el agua con un par de largos para calentar. ¿Calentar? Nada más lejos de la realidad. Si el Titánic hubiera naufragado en aguas con esas temperaturas los naufragos hubieran tardado bastante menos en morir de hipotérmia. Una vez en movimiento se suceden los puntapies, ahora un manotazo, ahora alguien que bracea encima de mi espalda. Y la primera vuelta de las dos se me hace pesada. Miro atrás. Voy de los últimos. Bueno, es normal, siempre es así. Me concentro en la brazada, en el deslizamiento, en no comerme las plantas que hay en el pantano, en apartarme las que se me enredan en la cabeza y en los brazos. ¿Quien dijo que en el agua no había rampas? Yo tuve unas que me daban en los isquios de tanto frio... aunque iba caliente. Cojo ritmo y veo que empiezo a adelantar, sobretodo al paso de las boyas. Se hace largo. Salgo del agua en 47 minutos... Demasiados, pienso. Pero no soy un veterano en esto, así que los doy como buenos. Más tarde me entero que no fueron 1900 metros de natación, sinó unos 2200. Pero todos tuvieron que nadarlos. Y así, mi peor disciplina ya había quedado atrás.

CiclismoEn el área de transición me llevo una grata sorpresa. ¡Mi bici no está sola! Síntoma que he salido bastante bien del agua; bastante bien dentro de lo malo. Me refiero a que hay más bicicletas colgadas en las barras de las que me suelo encontrar. Se ve que las horas de natación en el mar de los martes no son en balde. Casco, zapatillas de calas, gafas y a pedalear. Por delante 93 km. Los 5 primeros para calentar, en llano. Me pasa Carlos, me dice "no vayas a plato que esto es muy duro". Sabias palabras que estarian resonando en el córtex cerebral durante todo el tramo ciclista. Empieza la primera subida y la gente comienza a ponerse en su sitio. En el 10 me adelanta Dani y le animo, "No te flipes que quedan 83 aún...jeje" En el 15 me atrapa Gerardo, otra bestia parda sobre la bici, y vaya carrerón se marcó. Vamos un rato de cháchara y se va. Después venía un ascenso doble al Puerto de Àger, una vez por cada vertiente, donde también intercambio opiniones con Extrem. Se hace muy duro pero no voy tan fatigado como sería de esperar. Así que a mi ritmo escalo. Desciendo acoplado, echando leches, sin bajar de 60 por hora. Pude ganar algunas posiciones aquí, aunque más que eso, me limité a intentar que no me pillasen los que habían salido detrás mio en el agua. A pocos kilómetros del final atrapo a Pedro, que creo que sufrió bastante, y entro a la T2 con Jose, que había pinchado rueda unos km atrás y consiguió cazarme de nuevo.

La bici fue muy dura, 1600 metros de desnivel y 93 kilómetros de un sube y baja constante, con tramos de pavimento en un estado mejorable y más de una rampa entre 10% y 15% de desnivel. Quizás me faltó algún gel más, ya que cuando no pedaleaba durante un rato las piernas me temblaban. En cuanto a la hidratación no hubo problemas.

Carrera
Media maratón. Como siempre, mi mejor disciplina se queda para el final, y con el cansancio acumulado pues ya no puedo sacarle todo el partido. La ventaja que me cogen en la bici en muchos casos es insalbable pese a que el parcial de la carrera fue el que mejor marqué. Bajé de la bici, una transición rápida, ya que no tenías que preocuparte de donde la dejabas. Empecé a 4:45 y me dije, "genial". De repente un gemelo se monta. Paro a estirar. El ritmo era ya de 5 minutos el kilómetro. Entonces vino a mi cabeza la lesión de cintilla. "Pero si no me duele". Alabanzas al fisio que cuatro dias antes estuvo trasteando en mi pierna. En el kilómetro 3 me tomo un gel y pienso que ya solo quedan 18 más... Y aguanto. Voy deshojando la margarita y voy atrapando algunos corredores. La primera vuelta se pasa rápido. La segunda se hace dura. Y la tercera, eterna. A falta de 5 kilómetros para el final las piernas me empiezan a temblar. Se montan isquios. Compenso y se montan los cuadriceps. No tengo nada de fuerza. Voy bien de fatiga, genial, estupendo. Si las piernas se estuvieran comportando como debieran podría correr por debajo de 5 min/km.... O no. Me faltaba azucar. Me faltaron geles. Maldije habérme olvidado dos de ellos en la mochila. Creí que llegaría a meta y caería en redondo. No de cansancio, sinó de incapacidad de mis extremidades inferiores por aguantar mi propio peso. Pero "O Meta o Muerte". Con dos vasos de cola, y alternando entre correr y andar, vuelven a "estabilizarse" los niveles de glucosa y los últimos 1500 metros puedo hacerlos sin tener que caminar.

Al final entro en 6 horas 39 minutos. Muy contento por haber acabado una prueba que según los veteranos en esto fue muy dura. Esto le da a uno confianza y fortaleza mental. Satisfecho por haber cometido ciertos errores, como el de no llevar geles de más por si acaso, así aprendo para el futuro. Seguro que hubiera ganado algún minutillo... Emocionado por haberme puesto a prueba, por no haber estado condicionado más que por mi capacidad física. Por haberme sentido en la carrera y haberlo dado todo, por la ilusión que tengo por mejorar.

Próxima cita, el 11 de julio en Les Angles (Francia) en distáncia olímpica.

Enhorabuena a toda la expedición del Gavà Triatló que compitió en Balaguer. Som més que un club!

domingo, 25 de abril de 2010

Crónica - Triatló B de Banyoles 2010

No sólo de éxitos personales vive el triatleta. No sólo de superarse prueba a prueba y de acabar pletórico como llevo haciendo toda la temporada. Cuando uno tiene buenas sensaciones es lo que suele pasar. Estas sensaciones suelen acabar con un buen crono final. Pero cuando eso no es posible también es lícito hacerlo saber de manera que no parezca una excusa más. Ha habido entrenamientos casi tan intensos como la competición de hoy en los que he acabado "fresco" como una rosa y mi ritmo ha sido mucho más rápido que el de hoy.

Como ya decía en mi post previo a este triatlón, era evidente que no estaba al 100%. Mala alimentación durante los 5 días antes de la competición... apenas nula. Y todos los demás impedimentos e inconvenientes asociados e impuestos mediante imperativo vírico.

El día anterior a la competición hice un esfuerzo... Pero me costaba horrores acabarme los platos. Estaba desganado y no eran los nervios. Hoy durante la carrera todo esto me ha pasado factura, una buena factura en forma de gases, estómago hinchado, y sobretodo una imposibilidad enorme ,y nunca antes sufrida en mis carnes, para poder respirar cómodo, para llenar y oxigenar los pulmones al tope de su capacidad y poder aliviar así más rápidamente la fatiga.

Pero lo que no te mata te hace más fuerte y poderoso, sobretodo mentalmente. He completado el primer triatlón B de mi vida, fruto de mucho esfuerzo y muchas horas y sesiones de entrenamiento y he cumplido con el principal objetivo, ser finisher. Por eso soy muy feliz. Estoy en el primero de los últimos peldaños hacia el lejano techo del Ironman, aunque, después de lo vivido hoy, parece que van a ser unos escalones muy duros de trepar.

Lo he pasado muy mal, francamente mal. Al acabar la carrera en un estado físico tan deplorable me he dicho que nunca más volvería a pasar por esa tortura, pero una vez duchadito y con la cabeza más fria, mi opinión ha cambiado. Ya tengo lista una segunda oportunidad para resarcir mi ego deportivo y mi espíritu de superación. Se llama Triatl
ó B de Balaguer y la batalla tiene lugar el próximo 19 de junio. Si aún no os habéis cansado de leer y estáis listos para continuar durante unos cuantos (bastantes) párrafos más... ahí va mi crónica:

Tramo 1: El agua
Todos los participantes preparados en el bordillo para saltar al lago; todos temiendo la fria agua que iba a congelar cabezas, pies y manos. Dan la salida y un ruido ensordecedor de chapuzones empieza a inundar el ambiente. Me tiro y mi cabeza topa contra un culo. Yo no he sentido nada, me lo ha dicho mi novia. Supongo que el agraciado tampoco, porque, como es lógico, hondanadas de hostias nos llovian desde todos los ángulos. Es cierto, el agua está muy fria, pero el neopreno y mis dos gorros cumplen bien su función. Los pies y las manos, pese a tenerlos fresquitos, tardo poco en olvidarme de ellos.

La gran suerte que tengo, todos y yo, es que existe una linea de bollas en el lago que llevan una cuerda debajo y que sirve de guia subacuática, como las lineas del fondo de una piscina. Eso me ayuda a no ir haciendo eses, a las que soy muy aficionado cuando nado en aguas abiertas, que tantos minutos me hacen perder.

He cogido un buen ritmo de brazada. Nada fatigado, muy cómodo. La parte de nado es la mas corta y esforzarse más de la cuenta para ganar los pocos segundos que se podría ganar en este tramo he pensado que no me compensaria. A la mitad del recorrido los intestinos ya han empezado a estar inquietos, nada importante aún. He conseguido salir del agua en un tiempo bastante menor de lo que yo esperaba debido a mis escasas habilidades en el líquido elemento.

Tramo 2: La bici
En la transición me lo he tomado con mucha calma, muchísima. Demasiada e innecesaria. Ya enfilando la primera vuelta. De momento bien. El circuito ya era conocido y eso ayudaba mucho. Evitando el drafting y gran abundancia de jueces. Me comienzo a hidratar de los bidones, llenos de gel e isotónico y a darle el primer bocado a la mule bar. Parece que voy fuerte, pero una sensación empieza a aprisionarme en el pecho y cuando intento tragar una bocanada de aire profunda, me duele. Pese a todo, continuo y la media sigue subiendo... y se mantiene y atrapo a gente.

Y en esas que llego a la segunda vuelta y hacia el kilómetro 50 ya no puedo más. Pienso que es falta de hidratación... aunque ya he consumido un bidón de 750 cl. y agua en el avituallamiento; o falta de comida, aunque ya me he comido una compacta y consistente mule bar y en los entrenos nunca me había pasado nada igual. La posibilidad de que se tratase de una pájara se me ha pasado por la cabeza pero la lógica me impide creérmelo. Pese a todo, en uno de los avituallamientos me bebo una botella de agua de un trago. Sentía mucho calor y hacía mucho sol e intentaba evitar la deshidratación. Error de novato. El estómago pesado me hace bajar el ritmo, aunque los esfuerzos por reponerme del bajón a golpe de trago, barrita y gel parece que han hecho que pueda incrementarlo poco más tarde, o como mínimo que no vaya a menos porque de hecho, la media respecto a la primera vuelta ha ya bajado en casi 5 kilómetros... todos los corredores a los que había pasado en la primera vuelta ahora me pasan a mi.

Cuando me quedan 10 km para acabar el tramo me acuerdo de que después viene una media maratón y del corazón sale de manera inconsciente un "quejío" que intenta iniciar el llanto desesperado, aunque en el fondo estaba deseando bajarme de la bici porque la posición no beneficiaba en nada el poder respirar con comodidad. En la segunda vuelta apenas he podido ir acoplado en los últimos 30 km por ese motivo. En décimas de segundo mi cerebro reacciona y vuelve a poner la cabeza en su sitio... "O meta o la muerte".

Tramo 3: Carrera a pieHe logrado acabar el segundo sector en la misma posición que había empezado. He recibido alegre el dejar la bici de nuevo en box. La carrera a pie es mi punto fuerte y esperaba recuperar posiciones gracias a que la posición de mi cuerpo ahora podría beneficiar el que pudiera respirar mejor. Nada más lejos de la realidad. Todo ha seguido igual, pero se ha sumado un nuevo enemigo. El trote favorecía que las tripas volviesen a reanimarse y ahora eran dos los mazos que me querían impedir el avance. Pese a todo, y aún a un lentísimo ritmo de 6 min/km el Garmin me marcaba "atención, pulsaciones altas" que es lo que me dice cuando supero el umbral del 80% de mi capacidad. Eso hace tener una idea de en que estado se encontraba mi capacidad de ventilación.

A mitad de vuelta me he fijado que uno pasaba con una pulsera fluorescente. He pensado, "que curioso, se la debe haber dado su pareja para que le dé suerte" Cuando he empezado a ver más personas así he pensado que debía tratarse de otra cosa, pero no tenía ni idea hasta que he acabado la primera vuelta y he visto que era para contar las que uno llevaba. Es lo que tiene también el ser novato en esto, que uno no sabe de que van ciertas costumbres... Cuando me dan la pulsera de la primera vuelta el que repartía las de la segunda, que no se había fijado en mi, me grita y me hace girar "ei! no agafes la de la segona?" Un demonio y un angel han aparecido sobre mis hombros, de tan hecho caldo que estaba, "Cógela" decia el demonio, "¡No!, ¡no lo hagas!, acaba las dos interminables vueltas que te quedan" decía el ángel, "Que va, només porto una volta" dije yo.

Los avituallamientos los espero como agua de mayo que derramo sobre mi acalorada cabeza. Además, aprovecho para caminar unos metros en algunos de ellos y beber agua cómodamente, unos 20 segundos que me saben a gloria. Sigo perdiendo peso en forma de materia gaseosa. No me imaginaba que un gel se podía repetir más que el all i oli.

La gente me sigue doblando, entre ellos algunos miembros del Gavà Triatló que me ayudan a empujar hacia adelante. Veo una ambulancia en uno de los cruces. Pienso que si parase para comentarles mis dolores de pecho seguro que me llevarían al hospital. Por eso las paso de largo como alma que lleva el diablo, "o meta o muerte".

La pulsera que me inicia en la tercera vuelta ha sido la mejor alegría que he tenido en mi particular via crucis. Al menos moralmente, el que ya no me doblase nadie más me ha ayudado. Ya era sólo cuestión de ir chino chano y acabar. Sorprendentemente ha sido la vuelta que más rápido se me ha pasado, me iba comiendo kilómetros facilmente y además he recuperado unas cuantas posiciones. Un último arreo psicológico a mis posaderas y veo a mis padres que han llegado justo para verme entrar, doblando la esquina que encaraba la meta. Brazos en alto y tras 5 horas y 10 minutos ya soy fínisher en un triatlón B.

 
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