Ho van aconseguir perquè no sabien que era impossible
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lunes, 22 de julio de 2013

Crónica: Wild Wolf Triathlon Series by Polar Andorra 2013 (duatlón)

Ayer me volví a colgar un dorsal en Andorra, una de las pocas veces que lo he hecho esta temporada. Y eso es precisamente lo que más he notado en este triatlón, que por culpa de la baja temperatura del agua pasó a ser un duatlón. He perdido mis ritmos de la competición, la experiencia, la capacidad de sufrimiento, el punch. Me hace falta esa chispa que solo da la competición, ese plus que te da el dorsal en la cintura. Las circunstancias este año no están siendo las idóneas para competir, aunque por suerte eso parece que va a ir cambiando poco a poco. A pesar de eso, acabé muy contento con la competición, satisfecho al cruzar la línea de meta, necesitaba descargar la adrenalina en duelo contra mi mismo y el crono y desde ya estoy buscando otro sitio para volver a la competición. El gusanillo está ahí. Ahí va la crónica:

Un par de días antes la organización nos informó que el tramo de natación se suspendía por la bajas temperaturas del lago de Engolasters. No es que yo sea el mejor nadador pero me fastidió mucho la decisión, tenía ganas de hacer un verdadero triatlón, pues solo había competido este año en el Half Extrememan del pasado mayo y encima no lo acabé. Aún así, era impensable tener que nadar en aguas a menos de 13 grados durante 1500 metros, como decían que estaba el agua. Peligroso...

Carrera 1

Así pues la prueba se quedó en un duatlón de 5,6 Km a pie, 37 Km de ciclismo y 10 Km a pie. Dan la salida y ya iba con la idea de ir entre 3:50 y 4:00. He perdido velocidad, hace un tiempo el ritmo planteado para esta competición hubiera sido 3:40-3:50... Consigo no engrescarme demasiado y mantenerme en los márgenes planteados, cansado y deseando acabar el tramo pero no del todo mal colocado llego a boxes para subir a la bicicleta y con el tiempo que había planeado.

Ciclismo

La transición salió bien, no me estresé mucho y parece que eso me sirvió para hacerla sin contratiempos y sin perder posiciones. La modificación del circuito ciclista nos pasó factura a todos. Noté mucho las kilometradas sin apenas desnivel que me meto en las piernas en Zaragoza, no estoy preparado para escalar. Y es que nada más empezar nos esperaban dos vueltas a un circuito de 13 km con rampas y más rampas, tramos con un desnivel de más del 9% hasta coronar el Alto de la Cornella. Para adobarlo el tramo de bajada era más corto que el de subida, o eso parecía... Las curvas cerradas en herradura, bastante peligrosas para imprudentes. Los cinco sentidos alerta. Pavimento con barrillo, arenilla y mojado. Muchos lo probaron con caídas. Yo mismo estuve a punto de ir al suelo lanzado en una recta en un pelotón con un giro de 180 grados y nadie que avisa de su llegada. Frenazo al canto para no chocar contra el de delante y latigazo en la rueda trasera que por suerte pude controlar.

En este segmento controlé mucho la hidratación. No quería sufrir los calambres de la Quebrantahuesos en las piernas. Para eso sirvió como mínimo la experiencia. Llevaba un bidón lleno de sales que me bebí entero. Además de dos geles. A pesar de eso noté un par de amagos en los gemelos, inexplicables por la precauciones que tomé. No fueron a más y acabé sin molestias.

Carrera 2

Una transición correcta y salida a por los 10 Km. El ritmo ya había decaído a 4:35-4:40 y con esa intención quería poder seguir todo lo que quedaba de competición. Es un ritmo lento que sin embargo me hizo recuperar algún puesto de los perdidos en la bici. La primera vuelta de las dos que había que dar se me hace muy larga. Lo que decía, me hace falta rodaje competitivo... Los primeros 3km son insufribles pero cuando acabo los 5 me automotivo para seguir hasta el final. El cansancio se estabiliza, las pulsaciones también y además me empiezo a encontrar cómodo corriendo. Sigo con el piñón fijo hasta meta cuando mi motor diesel empieza a entrar en acción y entro con 2:41 horas en las patas en el puesto 153 de 377 acabados. Un puesto alejado de mi mejor estado de forma pero mucho mejor de lo que me esperaba. 

Esta carrera me ha motivado aún más para encontrar a mi yo verdadero en las próximas competiciones. Mala época la estival para plantearlo, pero la preparación del Challenge será el imperativo que me haga seguir adelante.

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Desde la barrera estuvo Lydia haciendo fotos a todos los participantes para Eurotri, aquí hay más de 1500 fotos del Triatlón de Andorra y en este otro enlace la noticia que he escrito a propósito de la prueba Wild Wolf Triathlon Series by Polar de Andorra.

Enhorabuena a mi club, el Gavà Triatló que con sus 8 integrantes fue el segundo clasificado en participación por clubes, a solo un integrante para el primer puesto. Espartanos around the world.

Clasificaciones y resultados del Wild Wolf Triathlon Series de Andorra 2013

martes, 25 de junio de 2013

Crónica. Quebrantahuesos 2013

Tercera Quebrantahuesos a la saca. Ha sido la más rápida de todas, con un tiempo de 8:14 horas, media hora menos que mi mejor crono (200 Km y +3500 desnivel). Sin embargo, no pude cumplir mi objetivo que era el de bajar de 8 horas. Lo tuve al alcance, pero unos calambres infernales en las piernas como jamás había sufrido tuvieron la culpa. 

Fue en el ascenso de 27 km al Portalet y más tarde, en Hoz de Jaca... Esos preciosos minutos perdidos culpa del engarrotamiento muscular. A pesar de eso, muy contento con mi rendimiento. Fue bueno, me sentí que hice lo que pude y estuve siempre con fuerzas. 

Como nunca antes había tenido semejantes calambres en las piernas puede que pecase por falta de hidratación. Aunque no fue el caso, más bien fue pérdida de sales minerales, y es que pese a que bebí agua en abundancia, apenas ingerí isotónico hasta que los dolores aparecieron, cuando ya no había remedio, así que ese fue el error que quizas tuve y no volveré a cometer. Ahí va la crónica.

Salida rápida, como viene siendo habitual. Ascenso ligero a Somport sin más complicación junto a Gerardo y Pedro, compas de fatiga. Una vez coronado rápido nos separamos, cada uno a su bola.

Aproximación al Marie Blanque, el más temido. Mi plan era ir a mi ritmo, sin fijarme en nadie más que en controlar mis pulsaciones. A mitad de puerto la cosa se pone muy cuesta arriba, y muchos de lo que me adelantaron en los primeros kilómetros ahora iban quedando atrás. Los cuatro km finales se hicieron largos, muy duros y muy lentos, pero no agónicos como el año pasado. En el descenso ya empiezo a sentir algún amago de calambre. Llego al avituallamiento que hay a mitad de bajada. Parada rápida a llenar bidones, me cargo de geles y bebo mucho isotónico, que hasta ese momento no había bebido.

La aproximación al Portalet es rapidilla, no miro el crono pero sé que voy bastante más ligero que el año pasado. Empieza el ascenso y los calambres aparecen. El único remedio que hay es seguir pedaleando a pesar del dolor, de lo contrario se hace insoportable. Como el Portalet es un puerto tendido en los tramos más llanos no hay dolor y avanzo, pues he ido comiento bien, pero a la que el % sube un poco, vuelve a aparecer el dolor.

Los 27 kilómetros pasan mucho más lentos de lo que era capaz de pedalear. Culpa del dolor. Empleo la típica tactica de fijar un punto lejano como meta virtual para ir comiendome los tramos. Y al fin llego arriba, casi llorando, nunca me había pasado. Miro el crono y veo que mucho tendré que correr para conseguir bajar de 8 horas, es casi imposible con esos dolores.

En la bajada apenas hay calambres de piernas, pero alguno aparece. El cuentakilómetros se pone en 80 en algún trozo. Sufrimiento máximo en la tachuela de Hoz de Jaca y descenso peligroso.

En los últimos km hasta meta la carretera tiende a bajar y nadie entra al relevo. Si te toca delante te vas a comer un buen puñado de kilómetros tirando. A mi me tocó ir delante un rato, pero con ese dolor en las piernas no pensaba correr el riesgo de quedarme descolgado por el esfuerzo. Y la gracia es que empiezo a bajar el ritmo, y nadie me pasa. Nadie... Al final hay uno que se animó, pero no para relevarme, sinó para saltar. Menos mal que el grupo que llevaba detrás era grande y no me dejó en la estacada.

Último kilómetro y deseando llegar. A falta de 300 metros el de detrás mio se tropieza con un cono y cae. Menuda desgracia de la que me libré. Llego a meta extenuado, dolorido pero feliz, porque superé el dolor  de los calambres y me vacié. La satisfacción por el esfuerzo fue alta.

Ya tengo otra Quebrantahuesos a la saca y estoy seguro que la próxima vez que la haga será apoteósico, no me voy ni a conocer. Me quedué con el gusanillo de ver que hubiera sido de mi sin los malditos calambres. Hambre de competición tengo.

lunes, 13 de mayo de 2013

Crónica: Half Extrememan Salou 2013 (DNF)

Antes de empezar a escribir la crónica me gustaría hacer saber que de todas las competiciones donde el drafting ha estado prohibido esta ha sido en el que más bastardos tramposos he visto. Parejas, trios, cuartetos y grupetas dándose relevos. Circulando en paralelo, charlano incluso. Y no es que fuera algo esporádico. Era una constante que vi por cada km que estuve pedaleando. Gente dando achuchones para pillar rueda y quedarse ahí protegido. Y lo peor es que ni siquiera disimulaban cuando se escuchaba el ruido de una moto acercarse, que por desgracia, pocas veces era la de algún juez. No vi ninguna amonestación. Solo les deseo que sean muy felices y presuman ante todo el mundo de su gran marca y que consigan ganar todos los campeonatos al solitario que jueguen, aunque sea haciendo trampas.

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No es una crónica fácil la del Extrememan 2013, pues ha sido en la primera de las competiciones en toda mi vida deportiva en la que no he conseguido finalizar por abandono, lo que se suele llamar un DNF o un "Do Not Finisher". Estrictamente sería la segunda vez que no acabao si contamos aquel penoso y mal organizado Duatlon de Reus 2011 en la que una peor señalización nos hizo acabar a más de 40 duatletas de 250 perdidos por el circuito. Fueron otras circunstancias.

No estoy apenado por el abandono ni ha supuesto ninguna tragedia psicológica ni merma en la moral y la motivación. Pero sí que creo que mi estado actual de forma merece como mínimo un replanteamiento en como estoy llevando los entrenos, los objetivos, las rutinas y sobretodo un análisis profundo de las prioridades que tengo en la vida referentes a las 24 horas diarias que tan solo tengo disponibles. Ya sean laborales, económicas, de ocio y tiempo libre o de vida social y familiar. Todo ello es un lastre que de una u otra manera influye en mi rendimiento deportivo. Realmente estoy en una situación donde sin perder un ápice de optimismo ando zigzagueando para encontrar los menos baches posibles en un largo camino lleno de ellos y con aire en contra. Por suerte aún no he caido y por el momento sigo avanzando hacia quien sabe qué horizonte. Todo ello quizás merezca un post aparte o quizás deba guardarlo para un circulo más íntimo.

En Salou me plantaba ilusionado. El día previo ya lo contaba aquí mismo. No era una competición que me hubiera preparado a conciencia ni por la que estuviera nervioso pues sabía que había entrenado bien. La inscripción me tocó en un sorteo. Pero me apetecía competir en mi primer tri del 2013 y ver como iban evolucionando los entrenos y como había procesado todos los cambios que he vivido en mi vida en el último año.

Pensar que el año pasado, por las mismas fechas y en el mismo lugar, competía también en el Extrememan, por aquel entonces en distancia Ironman, en pleno estado de forma y con fuerzas. Este año no ha sido así. Y lo descubrí durante la carrera y reflexionando tras el abandono. Ahí va la crónica.

Natación


Creo que fue lo mejor que me salió de toda la competición. En el agua estoy siendo regular con los entrenos y he constatado mejora. El problema es que no puedo saber el tiempo que hice porque no llevaba crono ni aparezco en las clasificaciones. La pantalla de mi Garmin aún sigue rota y le entra agua. Y yo sigo sin dinero ni para arreglarlo ni para comprar otro nuevo. Tras unos primeros 400 metros algo accidentados donde no conseguí nadar a gusto me puedo colocar bien y pillar un ritmo adecuado de nado. No soy un delfín pero puedo relajarme pensando en la técnica y sentir buenas sensaciones, estabilizar la respiración e ir adelantando a algunas personas. Al salir a la zona de boxes aún encontré más bicis de las que estoy acostumbrado a encontrar en las competiciones.

Ciclismo


Empiezo con un ritmo muy acelerado de pulsaciones y sin capacidad de poder estabilizarlas. Pienso que es porque voy demasiado rápido y disminuyo velociad, pero no es así, siguen demasiado altas. Así que para delante sin más. Los primeros 30Km hasta el inicio del puerto de la Alforja tendían a subir y había algo de aire lateral en contra. Flaco favor para mi situación. No conseguía encontrar cadencia, ni aumentar la velocidad. Iba con la tranquilidad de conocerme bien el circuito pero no me sirvió de ayuda. Empezó a pasarme todo el mundo y yo apenas adelantaba a nadie, o hacía la goma con algún otro. Primero gente de mi misma salida, después de las siguientes... Mi única motivación era pensar que si me adelantaba tanta gente de mi misma salida era porque yo había nadado bastante bien. 

Sufrí mucho y nunca lo llegué a pasar bien como otras veces en competición. Comía y me hidrataba genial y no me faltó de nada, aunque los avituallamientos fueron pobres. En el primero gel, agua e isotónico y en el segundo solo isotónico y agua. Pedí gel, pero me dijeron que no tenían, a pesar que en el Race Book decía lo contrario.

En la bajada del Coll de la Teixeta recuperé algunas posiciones. Se notaban las zapatas de freno nuevas, la carretera cerrada al tráfico y el hecho de conocerla. Fue la única alegría del sector. Eso y el conseguir subir la deplorable media en los últimos llanos hacia la transición.

Carrera

Empiezo y no tardo ni un solo km en darme cuenta de que no va a ser fácil acabar. El problema no es muscular ni tampoco de cansancio. Es una sensación rara que me impide ir a más, que no me deja margen de maniobra. Intento tragar aire pero parece que no me lleguen a los pulmones. Por mi cabeza empieza a rondar por primera vez la idea del abandono pero no sin antes esperar pacientemente a que pasen algunos km para ver si logro estabilizar la situación. El problema era que psicológicamente ya me iba preparando para dejarlo. Y las malas sensaciones aún me animaban más a ello. Una vez más, me empieza a adelantar todo el mundo y cuando veo que el ritmo baja por debajo de 5:45 ya tengo la decisión tomada. Acabaré la primera vuelta y para casa. A ratos parece que vuelvo a levantar el ritmo, pero pensar que aún me quedan tantos km, que en otras ocasiones son tan pocos, no me ayuda a cambiar de decisión. La "pequeña subida" que anunciaban en este sector en realidad la vivo como subir el Anglirú... Km 8, avituallamiento y final.

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Creo que tomé la decisión acertada. Podría haber acabado con un tiempo malo para lo que estoy acostumbrado pero decente para las circunstancias de la competición. No había ido a acabar como fuera ni tampoco por el crono. Había ido a testearme y a pasarlo bien, y lo estaba dejando de hacer. Intentar llegar a meta hubiera sido posible, como también alargar el sufrimiento. No pensé que mereciera la pena. De esta manera, tengo la motivación perfecta para prepararme para la siguiente competición. Esperemos que con mejor resultado, seguro que sí.

Mención especial a familiares y amigos del Gavà Triatló y compañeros del 3oXTriatlón que nos acompañaron durante la competición y postcompetición.

viernes, 3 de mayo de 2013

Crónicas: Brevets 200K y 300K del CC. Aragonés

Hace tanto que no escribo en el blog que voy a comprimir más de 500Km de crónicas en unos pocos párrafos, a la brava, sin explicar demasiado. Solo para dejar constancia.

El último fin de semana de marzo y el último de abril he participado en mis dos primeras Brevets con el Club Ciclista Aragonés. El Sábado Santo la de 200Km. Llóvío lo que no está escrito y el cierzo no se quedó tampoco corto. De los 210Km que pedaleamos, pasamos mojados bien 150 de ellos. No había chubasquero capaz de evitar que uno acabase empapado. La bicicleta llena de barro, la cadena sin grasa... En los últimos 60Km tres compañeros le metemos un arreón con la carretera picando hacia arriba y el viento en contra. Y cuando quedaban unos 30 voy muerto muscularmente. Las piernas no me van y me escondo detrás de la pareja para llegar lo mejor posible a casa.

El pasado 27 de abril era la primera vez que iba a completar 300Km en bicicleta. Salida de noche, con luces y otra vez lluvia y viento, solo que ahora con un frío insoportable. Voy bien abrigado, calcetines impermeables incluídos, pero el agua resbala por la pierna y se cuela por el borde del calcetín hacia los pies y se mojan... Los primeros 70Km se me hacen larguísimos y solo imaginarme que me quedaban más de 200 con esas condiciones de tiempo se me hace un muro. 

Llegamos a Cariñena y empezamos a ascender el puerto de Codos, a unos 1000 metros. ¡Por la cota 700 se pone a nevar! Y en el descenso los pies los tengo ultracongelados. No puedo recordar tal frío en los pies en mi vida, pocas veces los habré tenido así. Paramos a almorzar en Calatayud, me cambio de calcetines. Me toco los pies pero solo siento el tacto en mi mano tocando algo inerte y gélido. El pie no siente nada.

La lluvia definitivamente ha arreciado y empieza a asomar el sol. Ya no llovería en todo el día. Los siguientes 150Km los paso relativamente cómodos. A pedaleo cómodo y sin sufrir. Cuando quedan 60Km para los 300Km aún me noto con muchas fuerzas y sin fatiga muscular ni física y aunque el viento sopla en contra y lateralmente voy bastante tiempo encabezando la grupeta. Nos quedan 15Km y sufrimos una caída bastante aparatosa de un compañero. Esperamos a la ambulancia. Lo que tuvo que ser una Brevet con lluvia, frío, viento, nieve, desniveles, risas y sol se fastidia por el azar desafortunado y una caída tonta. Por suerte recuperándose el amigo.

Me sorprendí bastante pues con 300Km en las patas aún podía dar más de mi. La clave fue no forzar el ritmo, buena hidratación y nutrición. Lo demás es solo dar a los pedales. Buena dosis de fondo muscular.

lunes, 25 de marzo de 2013

Crónica: I Duatlón de Fraga

He estado tan liado esta semana que ya han pasado varios días desde que disputé este duatlón de carretera el pasado 17 de marzo. Pero nunca hasta el momento he dejado una competición sin crónica y esta no iba a ser la excepción.

Fue una competición con un sabor agridulce. Hice un buen primer tramo pero en el ciclismo los gemelos me empezaron a molestar y me tuve que descolgar, entrando en meta bastante más lejos de mis posibilidades objetivas. Acabé satisfecho porque el esfuerzo fue el máximo que buenamente pude dar de mí teniendo en cuenta las circunstancias. 

Una primera edición la de este Duatlon de Fraga bastante bien organizada. Ya sabemos que empezar a organizar algo siempre cuesta y a partir de eso solo queda mejorar. Por mi parte contento con ella y solo eché en falta el cronometraje mediante chip. Lo del cronómetro en mano y mirar el dorsal ya no se lleva y puede dar lugar a errores. Ahí va la crónica.

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Llegué a Fraga en un fin de semana lluvioso. El suelo estaba mojado y el cielo gris pero aún aguantaba sin descargar agua. Recoger dorsal, pasar por el baño y preparar las cosas en boxes. Me ecuentro con Jose Ramón un compañero del CC Aragonés que hizo tercero de V2. Saludos y calentamiento en compañía. Nos colocan en la línea de salida por orden de dorsal. El mio el 15. Dan la señal y ahí que vamos.

Carrera
Ya sabemos que casi todas estas carreras suelen empezar al sprint. Así que la intención es seguir la marea unos cientos de metros, colocarse en un lugar cómodo y estabilizar el ritmo. Así fue como hice un primer kilómetro a 3:30 y acabé los 5,2Km bastante bien en 19:22 y el puesto 32. Un recorrido con demasiados giros y cambios de sentido que penalizó bastante en los ritmos de todo el mundo. Buen puesto para ir con unas buenas ruedas en bicicleta.

Ciclismo

Con dolor en los gemelos, justo al descolgarme del grupo
Transición de pena pero sin demasiadas consecuencias negativas. Salgo solo y durante el primer kilómetro se va haciendo una bola alrededor de atrapados y atrapantes para llegar a formar un grupo de unos 10 ciclistas. Estamos bien colocados en el tercer grupo de carrera. Al finalizar el primer giro organizamos una rueda con bastante buen entendimiento de relevos cortos para ir a por el segundo grupo de carrera. Todo iba genial hasta ese momento. Justo a la mitad del sector ciclista, a los 13 kilómetros, mis gemelos se empiezan a montar unos encima de otros, en las dos piernas, con un dolor que me impide dar a los pedales con comodidad. Decido dejar escapar el grupo, cosa que después me hizo arrepentirme. Pero no podía. Lo suyo hubiera sido apretar dientes y intentar seguir la estela aunque fuera refugiado entre la grupeta. No fue posible. Me tuve que dejar caer y andar algunos kilómetros en solitario intentando aliviar las molestias y esperando ser cazado por el cuarto grupo, más numeroso, e intentar protegerme ahí. Pero ya estaba desmoralizado. Así lo hice. Sufrí de nuevo pero pude aguantar gracias a que había bastante gente ahí metida.

Carrera 2

Otra transición de pena, con resbalón incluido a la entrada de boxes que me hizo apoyar la mano en el suelo. Después de eso ya era imposible recuperar nada. Había perdido unos 15-20 puestos por culpa de ese dolor en los gemelos. Aún así corriendo parece que la molestia es menor. Intento ponerme por debajo de 4:00 el km pero me quedo en 4:05... El cuerpo daba lo que daba, aunque a los pulmones aún les quedase margen. Entro a meta en el puesto 47 y con bastante por vaciar de mi capacidad fisica. También hay que decir que alguno hubo algún listillo, tramposo o despistado que se saltó una vuelta de carrera en este tramo y se marcó los últimos 2,5 km en menos de 5 minutos.

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No sé a que se debieron esos dolores en los gemelos ya que era la primera vez que los sentía en una carrera. La humedad del ambiente, el frío, el calentamiento, los estiramientos... Intentaré tener en cuenta todo eso algo más en la próxima competición que seguro que correré con unas medias de compresión. Lo bueno de estos pequeños chascos es que te dejan con unas ganas increibles de volver a competir para quitarte la espinita. Así se hará.

lunes, 14 de enero de 2013

Crónica: XXX Mitja de Sitges

video 

La mañana empieza temprano pero con un olvido importante. Me dejé el chip en Zaragoza y no me di cuenta hasta el final, por lo que no aparezco en la clasificación.

08:00 am con frio, mochila y pedales con unos compis de club que también se animaron. En una hora nos plantamos en el paseo marítimo de Sitges, dejamos las bicis, nos preparamos (gracias Jose por recoger mi dorsal) y a tiempo para colocarse en el tumulto de salida del cajón correspondiente. Aunque ya veniamos calientes, nos estábamos quedando helados y el calor humano que hay en la línea de salida era muy tentador. Algún día hablaremos de esto...

El día estaba planteado como una jornada de acumulación de volumen, sin pretensiones de marcas. Había sido una semana bastante parca en sesiones de entreno, de esas semanas que uno está sin ánimos para hacer deporte, así que aproveché el tirón de la Mitja de Sitges para resarcir las ansias. La intención era salir a 4:30 el kilómetro, escuchar las sensaciones y de paso, acompañar a Antonio e intentar llevarlo a ese ritmo para acabar entrando a lo gangnam style como se ve en el video.

Desde el principio las sensaciones fueron estupendas, no acusé nada el cansancio previo de la bici e incluso íbamos acumulando un colchón de varios segundos a cada km que pasaba. No se me hacían nada pesados, lo estaba pasando bien. Iba charlando y disfrutando sin apenas mirar el crono. Sin darme cuenta nos plantamos en el 13 y con la cháchara pajareamos un poco y bajamos la velocidad. La volvemos a recuperar, me tomo un gel para recuperar azucar y a partir del 15 vuelta al ritmo crucero. Sigo sin forzar para nada la máquina y siempre con la sensación de tener un amplio margen de mejora.

Nos marcamos un último km al sprint con todas las energías que nos quedaban en la recámara y dando el fuá. Entramos con 1:34:02 reales. Me quedé muy satisfecho y optimista. Si todo sigue como hasta ahora, intentaré atacar mi mejor marca en medio maratón el próximo 10 de marzo en Gavà. Mientras tanto, a seguir con el macrociclo de duatlones. Me encuentro bien.

viernes, 4 de enero de 2013

Crónica: San Silvestre de ZGZ 2012

Segunda vez que corría esta San Silvestre. Es una clásica que no me pierdo desde hace años, ya pase el fin de año en Barcelona o en Zaragoza. La satisfacción de la cena de Nochevieja después de una carrera es mayor. Fue una carrera rápida, un suspiro. Ahí va la crónica:

Bajo al Paseo Independencia en la fixie. La carrera volvía a su escenario habitual una vez acabadas las obras del tranvía. Candada la bici me pongo cómodo, dejo la mochila en el guardarropa y caliento. A falta de unos 15 minutos para empezar voy hacia la salida para intentar colocarme lo más delante posible y salir rápido. Pero no hubo suerte. Ya había gran parte de los más de 2300 corredores allí de pie y tuve que conformarme con camuflarme entre el barullo.

Fue una carrera algo rara. En teoría de 5 km y llana, aunque había alguna pequeña pendiente en alguna calle y al cruzar el puente de piedra. También había pasos y tramos con adoquines. El ganador hizo 14:40 y solo 4 personas más consiguieron bajar de 15 minutos. Significativo.

A los primeros 15 metros de pasar por la alfombra del arco de salida una chica cae como una tabla de boca al suelo justo delante mio. La esquivo de un salto y freno en seco al chocar con sus amigas, que se habían dado la vuelta para socorrerla. Durante el primer minuto y medio solo puedo avanzar en zig-zag colándome entre la multitud de gente sin pasar de los 6 minutos por kilómetro.

Una vez el camino empezó a despejarse la carrera fue otra cosa. Compenso el tiempo perdido durante unos 500 metros a 3:10 - 3:20 y de seguida decelero a velocidad de crucero constante entre 3:40 - 3:50. La mantuve lo mejor que pude en las calles de subida y cuando el viento soplaba en contra en la zonas más abiertas de edificios junto al río. Regulé lo suficiente durante toda la carrera para no animarme más de la cuenta, que es de lo que suelo pecar. Uno que es de larga distancia y no esta acostumbrado a carreras al sprint.  Me sirvió para no pagarlo al final y llegar con fuerzas suficientes como y marcarme el último kilómetro más rápido de la prueba.

Al final 19:22. La verdad es que esperaba bajar de 19 minutos, pero las aglomeraciones del principio y esos pequeños lastres que salpicaban el recorrido han sido suficientes para perder esos preciados segundos. En una carrera tan corta, cada detalle cuenta. No obstante, estoy muy contento porque me encontré mejor que el año pasado para la misma fecha. 

Próxima cita, la Mitja de Sitges, el próximo 13 de enero, seré reincidente por cuarto año consecutivo en esta competición. Serán 30km de bici, la competición y vuelta a pedales a casa de nuevo. Entrenos de calidad de cara a los duatlones de invierno y primera transición de la temporada.

lunes, 1 de octubre de 2012

Crónica: 10K Maratón de Zaragoza (MMP)

La verdad, no he corrido muchas carreras de 10km en mi vida así que tampoco las preparo a conciencia y cuando compito en ellas lo hago simplemente para ver el estado de forma del momento o si ha habido evolución respecto del año pasado. Bajé mi marca 13 segundos, de 39:38 a 39:25 y además quedé el 57 de 1200. Satisfecho. A falta de fotos y en espera de encontrar alguna por Internet para ilustrar esta crónica ahí va como viví la carrera.

Buena hora a las 9:15 para empezar una competición. Sin madrugones, el desayuno habitual, nada especial. Pillo mi fixie y voy hacia la zona de lo que fue la Expo de ZGZ. Dejo la bolsa en el guardarropa y caliento unos 15 minutos que se suman al pedaleo.

Paso al cajón de corredores, unos 1200 según la organización, y me coloco, como vengo haciendo habitualmente en carreras rápidas, en segunda línea de salida. Pistoletazo y a por todas. No llevaba ningún plan específico. Era una especie de test para ver si estaba para bajar de 40 minutos. Al no estar acostumbrado a correr estas distancias tan explosivas desconozco la estrategia a seguir. No sé regular y salgo demasiado rápido. Primer Km a 3:37 y voy cómodo aunque miro el reloj y me obligo a aflojar un poco. El segundo a 3:47 y me pego al grupo de cabeza femenino.

El viento soplaba fuerte y cuando daba de cara intentaba protegerme entre los cuerpos de la grupeta que acompañaba a las 2 primeras clasificadas. Mientras voy en ese grupo mantengo el ritmo pero llego al psicológico km 4 y aparece la fatiga y cada vez metabolizo menos oxigeno a la sangre y los músculos van más despacio. El grupito se empieza a marchar y mi ritmo a caer. Apreto dientes para no pasar de los 4:00 el km pero no puedo. El parcial del km 5 lo paso en 19:09. Voy genial para bajar de 40:00 pero cada vez más cansado. Empiezo a soñar con recuperarme y remontar segundos para acabar por debajo de 39. Iluso.

Me adelantan un par de corredores que creo que me pueden ayudar así que tiro un gancho a sus cuellos e intento que no se me escapen pero en cuanto entramos contraviento de nuevo, me viene un bajón. Dos kilómetros fatídicos e infernales que me hacen perder muchos segundos. El 6 y el 7 a 4:10 y 4:15. ¡No puede ser!. Hay que dar el fuá y como mínimo hacer mmp, es posible.

Pienso que los dos últimos km son como una serie en pista. 2000 metros, 5 vueltas progresivas. Así logro recuperar, con un penúltimo a 4:02 y un último km exhausto, como un zombie de los que corren a 3:47. Crono oficial: 39:25 mmp. 10,00 km clavados en el Garmin. Algo han debido de actualizar para que clave la distancia con esa precisión. 

Para las próximas me gustaría bajar de 39 minutos, pero sin presiones, correr los 10k como hasta ahora pero trazándo una estratégia y no pasar dos agónicos km que me chafen los planes. A ver si así voy.

domingo, 1 de julio de 2012

Crónica: XXII Quebrantahuesos 2012

Este era el segundo año que pedaleaba los 205 km con más de 3700 m. de desnivel acumulado que componen la Quebrantahuesos. Repetía ilusionado por ver si mejoraba algo mi crono. Pero apenas si hubo mejora. Haciendo un balance posterior me siento orgulloso de haber completado otra vez esta cicloturista. Pese a mi estado de ánimo optimista por lo que se ve mis músculos aún no habían olvidado el Ironman que tuvieron que soportar tres semanas antes. Todo eso además sin haber pedaleado un solo kilómetro desde aquel mismo día. Y es por eso el por qué de la siguiente crónica.

Mucho más tranquilo que el año pasado, sin los nervios de enfrentarme por primera vez a una distancia de esa magnitud y con la confianza de conocer el circuito. Salimos como siempre en un peloton con más de 16.000 ruedas girando al unísono y yo acompañado por algunos compañeros de club y amigos. Como es habitual en esa gran masa de aluminio y carbono en movimiento se rueda a una velocidad muy alta sin apenas esfuerzo y cuando toca encarar la primera subida al puerto de Somport de unos 20 km, la coronamos hacia el km 55 y casi sin desgaste. La bajada, rápida y fresquita, ya en la parte francesa y cara norte con niebla amenazando al fondo pero que no llegó a estorbar. Paravientos para evitar el frio y en unas 3:30 hs. ya estamos en el km 100 a punto para subir al Marie Blanque.

Iba con un colchón de más de 30 minutos más rápido que el año pasado, pero quizás también me había alimentado menos a esas alturas y supongo que eso lo pagué algo. Subiendo el Marie Blanque con una primera mitad dura y otra segunda muy dura. Pero esta vez no fue muy dura sino durísima. Iba muy atrancado y la cuesta era mucho más empinada de lo que recordaba. Se me caen las gafas ahí en medio. Me bajo y no puedo volver a subir a la bici si no es por un espectador que me ayudó a coger impulso y así poder encajar las calas. Apretando los dientes al máximo y con un 100% de ritmo cardiaco se me pasa por la cabeza incluso bajarme a caminar, cosa que mi orgullo me impide hacer. Quedan 2 km y cuando cruzo la pancarta aliento mi ánimo diciéndome que quedan solo 1000 y pico metros, 900 y pico al cruzar el cartel del último km. Corono al mil. Parada para coger aire, comer algo, un gel... y bajada descansando del esfuerzo. Llego al avituallamiento grande y nos reagrupamos todos los coleguillas. Reponemos fuerzas y vamos hacía el último. Hacia Portalet.

Aún llevo bastante colchón de mejora pero la fatiga empieza a acumularse. Quedan unos 100 km por delante, y más de 30 serán de subida. Cuando empiezo la ascensión del Portalet ya noto yo que se me va a hacer más pesado que en la anterior edición. Además, el sol pica bastante más y esos grados se notan en el ánimo y la comodidad. Bebo mucha agua y en el avituallamiento intermedio del puerto lleno mi cuarto bidón de un litro, aún me quedarían dos más. Me encuentro con un amigo y le digo que se me está haciendo muy duro, él me dice que también. Juntos empezamos con la segunda mitad a nuestro ritmo y cadencia. Hace un año a estas alturas yo me encontraba pletórico y no hacía más que adelantar a ciclistas. Este año las tornas se invirtieron. Me arrastraba bastante y subia clavado, pero aún quedaba energia suficiente como para llegar arriba con dignidad.

Los últimos 50 km, de vuelta a Sabiñánigo tan solo tenían la dificultad del pequeño puerto de Hoz de Jaca, que con ese cansancio se convertía en otro pequeño Marie Blanque. Ya no podía forzar mucho más y era el instinto lo que hacía girar mis bielas para llegar arriba y cumplir con la última parte del recorrido, llanito y sin complicaciones en un principio.

En los últimos 20 km mi barra de energía llega al rojo y empiezo a ir muy lento. No aguanto los grupos durante mucho tiempo y empiezan a caer minutos a mi crono y a bajar la media. Consigo enlazar como persiguiendo un espejismo alguna rueda pero en poco tiempo se me vuelven a ir. Los kilómetros pasan lentos y ya solo voy con el resto. Llego, sí, 10 minutos antes que el año pasado pero con un cansancio mucho peor.

jueves, 7 de junio de 2012

Crónica: Extrememan Salou 2012

A Salou llegaba bien de ánimos pero algo inseguro por como ha marchado la temporada y los entrenos. Al final todo salió mejor de lo que me esperaba. Ya tengo otro triatlón distáncia Ironman al bolsillo, y este era de los duros. Ahí va la crónica.

Natación
6:30 de la mañana, al amanecer. 400 triatletas dispuestos en la salida, a punto para saltar al Mediterráneo tras los tres cañonazos de rigor. Nervios a flor de piel y neopreno de gallina. Sensaciones que se pasan ipso facto nada más poner el pie en el agua y caminar los 25 metros de arena hasta que la profundidad hacia viable poder nadar. Por delante dos vueltas con salida a tierra. Una con 1500 metros, la otra de 2300. Busco los huecos por donde poder nadar más cómodo y la verdad es que no sufro demasiados golpes. Nado tranquilo y pensando en como plantear la carrera, sin prisas y ligero, sin ponerme nervioso en el tramo que peor llevo. Miro el reloj al salir de los 1500 metros y veo 27 minutos. Demasiado rápido para mi parecer. La segundo vuelta es más larga, pero voy cogiendo buenos pies y nadando cómodo a rebufo.

El mar no estaba muy movido, y la corriente ayudaba cuando se nadaba dirección a tierra. En mis mejores cálculos entraba poder acabar el segmento en 1:15 - 1:20 pero cuando me veo transicionando en 1:06 intuyo que algo no va bien. Todo el mundo alrededor mio en boxes presumía de su tiempazo. Seamos honestos. Todo el mundo más o menos sabe cuánto tarda en cubrir 3800 m. nadando. No hay vuelta de hoja. Si hacéis un promedo de 20 minutos menos de lo que estáis acostumbrados la lógica dice que está mal medido. Calculo que unos 500 metros de menos. Xavi Llobet fue el primero en la natación con 39 minutos, a 1:02 el 100... Lo peor de todo es que el año pasado ya pasó algo parecido. Y lo digo yo, que soy pez de plomo.

Ciclismo
No pierdo mucho en la transición. La he estado visionando mientras nadaba y voy al grano. Me pongo un mallot de ciclismo simplemente porque veía nubarrones en el horizonte y sus bolsillos me permitían guardarme un chubasquero. No tardó mucho en hacerme falta. Antes de haber cubierto los primeros 10 km ya había empezado a descargar agua bastante fuerte y era la envidia de los ciclistas que me veían protegido, aunque solo parcialmente, de la lluvia.

El tramo de ciclismo es el más duro. En total hay acumulados unos 2800 metros de desnivel en 180 km, apenas hay llano. O se sube o se baja, aquí lo podéis comprobar. Antes de llegar al ascenso del primer puerto ya paró de llover. Se llega al pie de La Mussara con casi 400 metros de desnivel acumulado y otros 600 más en los próximos 10 km. Como es el primero aún la mente va fresca.

Iba con la ventaja de haber hecho el circuito tres semanas antes, así que lo tenía visualizado y sabía de su dureza para poder ir mesurando las fuerzas. Bebo en abundancia, como barritas, algún gel, isotónico. Cada 30 minutos entraba una u otra cosa y no pasé necesidad, ni flojera ni nada. Unas 200-300 calorias por hora.

Me noto bien en la bici, sin sufrir en exceso y pese a dosificar voy avanzando a cuentagotas a algunos participantes. El balance era positivo, más adelantados que adelantadores. En La Vilella me encuentro con Emili y Rosa, compañeros de club, animando y haciendo fotos, un buen aporte moral para afrontar lo que queda hasta el punto kilométrico y psicológico situado en el habituallamiento del km 100 tras coronar el Coll de La Figuera. Parada técnica para vaciar vejiga y a seguir, ahora relajado y de bajada.

A falta de 60 kilómetros noto un subidón en las piernas y en el ánimo. Aún queda mucho pero empiezo a meterle más caña de la prevista. Voy pidiendo carta a ver si hay suerte, y la tengo. Subo bastante clavado a la temida tachuela de Gratallops, con un largo km al 8%. Después solo dos más, a Falset dando el fuá y de nuevo la expedición de animadores del Gavà Triatló haciendo de claca. Grandes. Me cantan que vamos un grupete del club bastante juntos, así que me animo a ver si cojo a alguien. Pero fue que no...

Aún así ya solo me quedan 50 kilómetros, solo un puerto, Coll Roig de unos 7 km al 5% y el resto, los últimos 30, con tendencia a bajar. De vez en cuando, uno de los jueces que fue compañero de club, Pau, pasa con la moto y siempre tiene una palabra de ánimo. 

Soy consciente de lo que tengo por delante y no voy acusando el cansancio, al contrario, estoy envalentonado al ir atrapando de tanto en tanto, algún ciclista. Sé que después de Collo Roig todo es bajada y llaneo. Corono el último puerto en 6 horas justas y preveo que me queda poco más de una para ponerme a correr y así fue.

Bajada vertiginosa hasta Montroig y de ahí llaneando acoplado con una buena y cómoda cadencia. Fue la parte más aburrida del recorrido.
El sol, que tímidamente se había asomado en su lucha con la humedad constante en el sector ciclista ahora empezaba a ganar protagonismo.

Carrera
Llego a boxes, animado por mucha gente. En menos de 2 minutos ya estaba con un maratón por delante. Veo a mi novia, mi abuela, mis padres y mis suegros ahí y esa es una alegría suprema. Empiezo cómodo, sin apenas notar los 180 km de bici. Cuatro vueltas por delante a un circuito que iba de una a otra punta del paseo marítimo. El sol y la humedad empezaban a molestar y lo sofoco tirándome agua por encima en cada avituallamiento.

Durante todo el tramo de carrera de lo único que me nutro es de cola, agua y trozos de naranja, hasta que se acabaron en el km 30. Tengo la experiencia de la descomposición estomacal de Zurich y la verdad es que pese al Fortasec de primera hora de la mañana no quería volver a repetirla. Esta manera de aportar calorias  e hidratarme me producía muchos gases, pequeñas molestias que no tardaban en ser expulsadas. Además, noto chutes de cafeina que me hacen mantener un buen ritmo, un minisubidón entre avituallamiento y avituallamiento.  En ellos aprovecho para andar un poco, coger oxígeno y afrontar el siguiente tramo hasta el próximo punto.

El ritmo es constante pero decreciente. Hasta la primera mitad logro mantenerlo a 5:30 pero la fatiga se va acumulando. No hay dolor ni sufrimiento excesivo pero muscularmente voy fatigado y hay zancadas en que los músculos no responden favorablemente. 

Me pongo la última pulsera, solo 12 km por delante y ahora todo son pensamientos positivos, hacia mi mismo y hacia los compañeros de club con los que me cruzaba, siempre una mirada, una palabra de ánimo, un choque de manos y cada uno con su calvario. Esta última vuelta se hace dura y el ritmo desciende, sobretodo al pensar en la subidita que había hacia el final de cada vuelta, no muy pronunciada pero en según que condiciones eso era un pequeño Angliru para cualquiera. Al final la cosa se estabiliza en 5:55 el km y los minutos caian en el crono mucho más rápido de lo que mi percepción intuía.

Los últimos dos kilómetros dicen que no se notan y se hacen solos. En mi caso no fue hasta recibir el último avituallamiento y automotivación finales. Estado zombi con mirada perdida al fondo y recibiendo las felicitaciones de mucha gente y voluntarios al verme pasar con la pulsera que marca el final de mi Ironman. 

Llego a la moqueta que daba acceso al arco de finisher y esta vez si que quería salir en la foto de una manera decente. Buscaba la mirada de mi familia, ellos estaban más contentos que yo. Me lo había ganado y me emocionó mucho compartir esa alegría con ellos. O ellos conmigo. 12 horas y 34 minutos para enmarcar.

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Ha sido un IM muy duro que pude completar pese a las dudas sobre mis entrenos. Acabo muy contento, satisfecho con mi faena y de no haber dejado nada en el tintero. Ojalá todos los que tengan que llegar lo hagan teniendo las mismas sensaciones, aunque entrenaré duro para que puedan ser mejores.

sábado, 12 de mayo de 2012

Crónica: IX Triatló B de Banyoles

Después de más de una semana me he puesto a escribir esta crónica de mi útlima competición. Este año he competido muy poco, no está siendo un buen año deportivamente hablando. Entre la lesión, el poco tiempo disponible para entrenar y la mala salud más bien es un año de transición en el que lo que intento es no perder la forma. En fin.

A Banyoles iba animado, pero esa misma semana estuve mal del estómago así que en lo que se refiere a alimentación llegué out. La carrera a pie no la había prácticamente ni olido en los últimos tres meses. Otro punto a favor.

Saltamos al agua, redujeron el tramo a 1500 metros porque decían que el agua estaba muy fria, pero al cabo de unos 200 metros el cuerpo ya había entrado en calor. Además resultó ser que al final fueron unos 1800 metros más o menos a juzgar por los tiempos de los competidores. No soy un delfín pero tampoco me vi tan mal en este sector. Me concentré mucho y no se me hizo nada largo.

Transición rápida y tranquila a la vez. La bici es de las tres disciplinas lo que más he entrenado en esta temporada, aunque tampoco una barbaridad, pero sí que iba más confiado y me noto fuerte. Empiezo a avanzar bastante gente y con la sensación de no estar haciendo más esfuerzo del necesario para aguantar todo el segmento. En el km 50 empiezo a notarme con menos fuerzas, no porque me haya pasado de rosca, sinó porque como he dicho, una semana de indigestiones previas pasa factura al cuerpo, aunque lo hago más rápido que el año pasado.

Llego al box, dejo la bici, me calzo y me pongo a correr. Empiezo lento con la idea de ir en progresión. Pero no puedo. Voy igual de rápido y muy cansado. Y mirad, cosas del entreno. Hace un año llegaba con casi 1000 km entrenados en la temporada de carrera y este año no son ni 300. Consecuencia, el año pasado corrí los 20km en 1:27 y este año lo he hecho en 1:43... Me adelanta mucha gente a la que había adelantado yo en la bici y sufro para llegar, lo paso mal y voy petadísimo. Llegar a meta es un alivio, entro bastante desanimado por el nivel en el que me encuentro pero con una cosa muy positiva. He conseguido acabar, he conseguido correr sin dolor en mi rodilla y ahora solo queda ir cogiendo el tono en el menos de un mes que me queda para el Extrememan, aunque sé que el objetivo, en esta ocasión, será tan solo poder acabar físicamente digno.

domingo, 19 de febrero de 2012

Crónica: Duatló d'El Prat por equipos 2012

Hay que aprovechar al máximo las poquitas oportunidades que nuestro deporte nos ofrece para trabajar en equipo. No solo para sacar lo máximo de uno mismo en beneficio del grupo y arañar segundos al crono sinó, más importante aún, para invertir en una mañana genial, pasarlo en grande con los compañeros de club e irse con una satisfacción superlativa habiendo disfrutado como un bellaco. Ahí va la crónica.
Quedamos un nutrido grupo del Gavà Triatló para marchar hacia El Prat en bicicleta cargando las zapatillas y pedaleando a ritmo verano azul. Una vez en boxes somos muchos, 11 equipos participantes más los acompañantes. Mires donde mires se ven los colores de nuestra equipación.
Me encuentro con mi equipo, Jaume, Antonio, David y Carles. Un contratiempo de última hora hizo que David tuviera que dejarnos par ir en otra escuadra, con lo cual nos quedamos justos cuatro duatletas para afrontar la prueba, no podía haber errores. Calentamos mientras animamos a nuestras participantes femeninas en su primer tramo. Vamos hacia la linea de salida y silbato. Salimos a 4:00 el km y vamos incrementando el ritmo hasta llegar a una velocidad de crucero de 3:50. Así aguantamos como podemos y vamos pasando algún que otro equipo, aunque también nos adelantan a nosotros.
Llegamos a boxes con la euforia y transicionamos lo mejor que podemos. La tierra, las piedras y grava que hay en esta zona no facilita demasiado las cosas. Empezamos a pedalear, nos colocamos en linea y a tirar a muerte. El último es el que guia a la cabeza, para aumentar o disminuir la velocidad. Es un circuito en forma de L con bastantes rotondas. Vamos calculando y en cada una de ellas el primero se deja caer y toma el relevo el segundo. Avanzamos de esta manera a una velocidad bastante homogenea de 35-40 por hora. 
A los pocos km vemos una ambulancia y uno de nuestro club caido en el suelo. Por suerte no hubo que lamentar más que una magulladura y golpes sin más demasiada complicación. Mientras en mi equipo nos seguimos entendiendo bastante bien y los relevos constantes nos dejan tiempo para respirar. Atrapamos a otro grupo de nuestro club justo antes de entrar en boxes.

Allí, nosotros, pajaricos, nos pasamos nuestra parcela de barra de box y perdemos unos preciosos segundos que nos hubieran hecho ganar un par de posiciones en la general. No importa. Salimos a la carrera. Yo salgo con molestias en la rodilla que surgieron de repente pero que no eran incapacitantes. Jaume también siente molestias en el gemelo y Carles también. Pero apretamos dientes y a medida que pasan los primeros metros y nos acostumbramos a la zancada vamos aumentando la velocidad hasta situarnos de nuevo a 4:00 el km con el que echamos el resto en la última vuelta y llegamos a meta con la satisfacción de haberlo dado todo, de haber hecho un buen trabajo de equipo y vaciado los depósitos. Gran mañana y grandes recuerdos. Gran club el Gavà Triatló.

martes, 14 de febrero de 2012

Crónica: XVII Mitja marató Gavà - Castelldefels - Gavà

No ha sido esta una carrera para olvidar pero ha sido una de las que peor lo he pasado. No por falta de experiencia porque precisamente en esta media he hecho dos mmp. Pero esta vez se me ha puesto cuesta arriba aunque también ha sido de las más provechosas. He tenido sensaciones que no había sentido antes en competición. Ahí está la parte positiva, porque esas sensaciones se han almacenado en mi cabeza y eso, a su vez, permite que pueda empezar a entenderlas y a conocerlas mejor, a adquirir experiencia y actuar en consecuencia la próxima vez. Aquí va de lo que hablo:

Me levanto con un par de horas de antelación para desayunar bien. Salgo al balcón y compruebo que la temperatura es gélida. Por suerte tengo la linea de salida a escasos 1000 metros de casa por lo que apuro hasta los últimos 20 minutos y salgo directamente calentando.

El día anterior salí en bicicleta. No fue una salida excesivamente larga, 90 km. Sin embargo si que fue ligera y le metí bastante intensidad. Otras veces había hecho lo mismo el día antes de una competición, así que en principio no le dí más importancia. Pero esta vez sí que la tenía.

Empieza la carrera y me coloco en el grupo que sigue a la liebre de 1:25. Sé que ir a 4 el kilómetro durante un medio maratón es ir muy rápido para mi, pero lo veo asequible. Me conozco.  Si lo logro sería mi mejor tiempo. Tengo confianza en conseguirlo. Pero oh amigos, los músculos tienen memoria, y la mente, los pulmones y el corazón no siempre son suficientes para controlarlos.

En el kilómetro 7, que paso en 28:04, empiezo a notar que algo no va bien. Siento que mi cuerpo se divide de repente en dos partes. De cintura para arriba es una, y para abajo es otra. En el 10 la liebre se empieza a marchar. Voy con excelentes pulsaciones, dentro de mis rangos aeróbicos. La respiración no es excesivamente acelerada, puedo hablar. Mi cabeza envía la orden a las piernas pero ellas pesan un quintal. No se mueven acorde con lo que pienso. Me encuentro bien, pero no puedo.

En el 11 la distancia con la liebre es insalvable, ya he perdido algo más de 1 minuto respecto a ella. Entonces me resigno. Me hago a la idea de que hoy no va a ser el día de hacer mmp. Entonces, como siempre intento hacer ante estas adversidades, le doy la vuelta a la tortilla y saco la máxima positividad y el máximo aprendizaje de aquello que estoy viviendo en cada instante.

Soy consciente, siento y asimilo que mis piernas están más cansadas de lo que creo. Y sé por qué es, la bicicleta de ayer. Un gel en el 13 y unos sorbos de agua no me sirven para demasiado. Lucho sin demasiado éxito por mantener una velocidad de crucero y unirme a algún grupo. Vivo algo que no acostumbro a vivir, que todo el mundo me pase por izquierda y derecha y todos, como van más rápido que yo, se me escapan. Yo no atrapo a casi nadie, no me puedo amoldar a ningún ritmo ni meterme en grupeta.

Pero disfruto, trato de aprender de eso. Pese a todo estoy corriendo, estoy haciendo algo que me gusta y he echado unas buenas horas de ejercicio el fin de semana. Me ayuda correr en mi terreno, conozco cada punto por el que paso y visualizo el camino que me queda.

En el 17 me atrapa la liebre de 1:30 y se me escapa. Pero ya solo queda una serie larga como aquel que dice. Llegamos al nucleo urbano de Gavà, paso por delante de mis padres y de mi abuela que me saludan y me animan en el último km de carrera. Llego, sufriendo pero al sprint, echando el resto y con una marca de 1:33, tan solo un par de minutos más rápido que la media de mi último maraton... Nunca había sufrido tanto para entrar en meta con ese tiempo. Pero que bien que lo he pasado y cuánto he aprendido.

jueves, 19 de enero de 2012

Crònica: XXIX Mitja Marató de Sitges

Tercer año consecutivo que participo en esta carrera. El primero de todos hice mmp con un crono muy similar al que he hecho en esta edición y la del año pasado. Este año la cosa la he puesto más seria y he aprovechado la ocasión para hacer un buen entreno aeróbico de calidad. Primero me acerqué desde Gavà hasta Sitges en bicicleta por las cuestas de Garraf con unos compañeros de club. Cambiamos de equipación, dejamos la bici en el guardarropa y tiempo justo para ir a la salida. Ahí va la crónica:

Con las piernas calentitas empiezo junto a David y Manolo muy lentos. Nos reímos comentando que nunca hemos empezado tan lentos una carrera. Sin querer empezamos a dividir la media en tres partes. Una primera entre 5:00 y 4:45 que dura hasta el kilómetro 5, donde empieza la típica subida que antes estaba en el kilómetro 10. Este año, al haber también carrera de 10k, han vuelto a cambiar el recorrido y se hacían dos vueltas al mismo circuito.

Bajando de la subida principal empezamos a aumentar el ritmo y ya bajamos a 4:30 y vamos así desde el 6 hasta el 13. Nuestra progresión nos ayuda a avanzar muchos puestos y cruzarnos con bastantes conocidos. Vamos muy contentos, un ritmo muy cómodo para sudar. El tiempo acompaña y la carrera, sin los competidores de los 10k, permite ir a un ritmo más uniforme, sin los sprints en zig-zag para ir adelantando a gente.

Durante el paso por en medio del pueblo se agradece el ánimo del público. Buena decisión y buen trazado, quizá un poco estrecho en algunos puntos y peligroso en un par de ellos debido a unos pequeños salientes de piedra en la zona peatonal. A la velocidad a la que íbamos todo esto no nos suponía demasiada dificultad.

En la última parte ya nos aceleramos hasta alcanzar el ritmo medio de 4:15 que íbamos a llevar desde el 14 hasta la meta, acabando con un punto de velocidad y muy contentos, entrando a la meta cogidos de la mano, como los buenos en 1:36 hs. Por cierto, se echó de menos algo de avituallamiento sólido, si no fuera por un gel y una barrita que llevaba en el bolsillo, la cosa no hubiera sido tan cómoda.

La vuelta, otra vez en bicicleta nos la volvemos a tomar con calma pero con un puntito de chispa a tramos. Los recientes 21 km se notan en algunos tramos de subida, y las mochilas se hacen pesadas a la espalda.  Hoy nos hemos ganado la ducha. Buen broche a la semana.

sábado, 7 de enero de 2012

Crónica: Cursa dels Nassos - San Silvestre Barcelona 2011

Poco que comentar de la última carrera del año, una semana he tardado en publicar la crónica, así que imaginad. Una carrera que me encanta correr, da igual dónde, pero el último día del año, allá donde esté, hay que cumplir con el ritual. Después ya vendrá el desfase pero la ducha y las ingestas calóricas hay que ganrárselas por la tarde.

Me quedé sin dorsal para esta carrera pero conseguí el de un compañero de club que al final no pudo correr. De todas formas la hubiera corrido de pirata... Dan el pistoletazo y miles de personas al unísono, algunos a darlo todo y otros como yo, a correr para pasar la tarde.

Pero los pocos entrenos que he hecho en estas navidades han pasado factura y pese a intentar ir a un ritmo que me permitiese entrar en meta en menos de 45 minutos (iba acompañando a un compi con ese objetivo) la cosa no fue tan cómoda. Parece mentira lo que es el momento, la carrera, el entreno, los días previos o la alimentación pero incluso avanzar a un ritmo más lento que el de mi último maratón era bastante cansado.  Suerte que era una carrera corta y en un momento ya había pasado, eso sí, en 46 minutillos clavados.

Sigo sin entender a esa gente que recorta todo lo que puede en las esquinas, se sube por la cera. En realidad me la suda, quiero decir que me da igual si ellos son felices llegando a meta superando su mmp en 10 segundos si pese a ello han tenido que recortar unos cuantos metros. Yo me refiero a la manera de cruzarse delante de la gente como si fueran ardillas en medio de una autopista. A veces se viven situaciones desagradables. Que ellos hagan sus trapis y sean felices con ello, pero que no nos fastidien la seguridad a los demás.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Crónica: La Sansi Viladecans 2011 (mmp)

Últimamente en mis crónicas estoy escribiendo demasiado lo de (mmp). En esta ocasión, justo una semana después de haber corrido un maratón, la cosa es engañosa porque esta ha sido mi primera carrera de 5.000 metros y evidentemente cualquier crono era marca personal. Ahí va la crónica.

Temprano con Gerardo para recoger el dorsal y calentar suave durante algo más de media hora. Nos encontramos con Antonio, compañero del Gavà y como más o menos estamos por el mismo nivel decidimos hacer la carrera juntos.

Vamos a la salida, a segunda linea, justo detrás de élites como Benito Ojeda o Jose Luís Blanco. Intuimos que esto puede ser peor que una salida multitudinaria en el tramo de natación de un triatlón e intentamos evitar tropezones y adelantamientos complicados al menos hasta que la carrera se empiece a estirar.

Suena el bocinazo y en tropel empezamos a avanzar, a algo menos de 3:30 para ir dresacelerando y encontrar el ritmo idóneo. Es curioso como en una carrera tan corta el panorama cambia cada 500 metros. Nosotros antes del primer km ya nos hemos colocado en 3:40 y vamos avanzando a ese ritmo. La cosa se empieza a definir bastante y más o menos nos adelantan las mismas personas de las que pasamos nosotros.

Hasta la mitad de la carrera iba muy cansado, con la boca abierta exalando la mayor cantidad de aire que mis pulmones eran capaces de aguantar. En la segunda mitad ya no iba cansado sinó extenuado. Cuando llega el 3 empieza lo duro pero aún consigo tirar de Antonio para arañarle unos pocos segundos al crono, hasta el próximo punto kilométrico.

Llega el cuatro y yo no puedo más, a falta de 800 metros Antonio ha conseguido aguantarme el ritmo pero ahora le digo que creo que tendrá que llegar solo. No me deja, me empuja y poquito a poquito la meta se va acercando. Creíamos que hacer menos de 19 minutos sería genial, dada nuestra falta de experiencia en estas carreras, pero al final fueron 18:12 minutos a un ritmo infernal para mis posibilidades y en una prueba en la que había mucho, mucho nivel, y en la que Blanco acabó en 14:26.

Una nueva experiencia y una nueva marca a batir.

 
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