Ho van aconseguir perquè no sabien que era impossible
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lunes, 30 de enero de 2017

Crónica y fotos Duatló de Granollers 2017

Para no hacer como con la Media de Sitges, un día después de correr el Duatló de Granollers 2017 aquí van la crónica y las fotos.

Duatló de Granollers 2017. La crónica y las fotos

Tiempo real: 1:09:34 // Posición en la general  274 /346 // Posición GE: 36/39 // Posición Categoría: 140/162 // Carrera 1: 20:21 // Bici: 38:52 // Carrera 2: 10:21 // Fecha: 29.01.17

Hacía varios años que no vestía un dorsal en un duatlón. Recordaba la primera vez que participé en este circuito, en un lejano 2011 en que acabé haciendo 3 minutos menos que esta vez.

*Foto: Susana Sánchez
Muy grande el hecho de ver a tanto compañero y compañera de club por el circuito.

Carrera 1


* Foto: Susana Sánchez
Empiezo a pillar los ritmos de carrera de antaño. No se me hicieron muy largos los 5 kilómetros de carrera. Iba progresando bien con ritmos entre 3:50 y 4:10 con lo que llegué a la T1 con buenas sensaciones y contento por el ritmo.

Ciclismo

* Foto: Susana Sánchez
Fatal. Perdiendo posiciones desde el principio. Los grupos casi siempre me pilaban a mitad de las subidas y me quedaba, sin remedio, retrasado. Si en la carrera tengo la sensación de tenerlo todo bajo control y ir a buen ritmo, en la bicicleta me pasa lo contrario. Me faltan muchas horas de pedaleo y eso tengo que remediarlo.

Carrera 2
* Foto: Albert Sogas
Cuando me bajé de la bici me sentí bien corriendo. A pesar de no practicar las transiciones las piernas no iban del todo mal. El ritmo respecto al primer sector tampoco bajó tanto. Pude progresar algunas posiciones y acabar contento la competición.

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En la carrera vamos bien. En la bici mal. Hay que entrenar sobre la flaca. La competición me dejó buenas sensaciones y también con pensamientos de mejorar.

Mitja Marató de Sitges 2017. La crónica

*Foto de Miriam

Vaya 2017 que llevo. Qué poquito he entrenado y cuantas excusas me he puesto para no pasar frío evitar el buen tiempo. El bucle infinito del procastinador deportivo. Menos mal que a pesar de todo he tenido una buena alegría en la Mitja Marató de Sitges que corrí la semana pasada, el 15 de enero. Y digo alegría porque sin habérmelo planteado corrí mejor de lo que los entrenamientos me chivaban.

Resulta que entré en meta con 1:32:09 y no le di mucha importancia. El hecho estaba en que como apenas he competido en los últimos años ya ni me acordaba de cuales eran mis tiempos, no tenía referencias. Repasando entre mis registros de competiciones al final resultó que ese 1:32 es, de hecho, mi tercera mejor marca en medio maratón.

Lo mejor fue que unos 11 meses antes, en la Mitja marató de Gavà el tiempo fue de 1:41 por lo que la mejora ha sido de unos espectaculares 9 minutos entrenando casi lo mismo.

Mitja marató de Sitges 2017. La crónica

Tiempo real: 1:32:09 // Ritmo: 4:23 // Posición en la general 345

La intención en esta carrera, como vengo haciendo en las últimas competiciones, no era ir a reventar ni dar lo máximo de mi. La explicación es simple. Como hace tiempo que no compito de manera regular ni me exprimo al máximo no sé cual es mi capacidad de aguante. Por eso prefiero ser prudente en los ritmos y guardarme un poco, no vaya a ser que me venga el bajón a media carrera y entonces la fastidiemos.

Yo creía que era capaz de bajar de 1:40, eso seguro. Y también quería intentar probar si era capaz de correr a un ritmo de 4:30 el km (1:35 h). Y para eso salí pero ocurrió que durante los primeros kilómetros mis piernas iban muy bien y mis pulsaciones también. Pasaba los kilómetros por debajo de 4:10 durante el primer cuarto de la prueba y después me mantuve por debajo de 4:20. No estaba seguro si esos ritmos me iban a pasar factura más adelante y temía por ello pero me consolaba el ir haciendo un buen colchón de minutos por si venía la pájara. Eso que me llevaba.

*Foto de visitsitges.com

Yo estaba sorprendido porque hasta el kilómetro 17 he de reconocer que el cuerpo aguantó muy bien y que hasta ese momento el ritmo medio era de 4:17. Pero en el 18 ya no fue tan fácil. Esquivé al tío del mazo pero incluso así me hizo bajar el ritmo bastante. A pesar de apretar los dientes ahora el esfuerzo no era para correr más deprisa, sinó para no correr más despacio. Se pasaron lentos esos últimos 3.000 metros pero llegó la recta de meta, el sprint final y la sorpresa en la meta.

Como conclusión está el poder citar a aquel y decir "que no estamos tan mal" y el consolarme con ese tiempo como compensación psicológica por no haber entrenado durante la semana.

miércoles, 4 de enero de 2017

Cursa dels Nassos 2016. La crónica y el balance del 2016

El final del 2016 me ha gustado. Si he conseguido recuperar mi tradición de correr el 31 de diciembre es que el año ha funcionado y ha sido regular. La Cursa dels Nassos de Barcelona me ha servido para constatar una vez más que estoy en el mejor momento de forma en el que puedo estar teniendo en cuenta las circunstancias del día a día. Obligaciones laborales, familiares y sociales de las que surgen huecos que aprovecho para entrenar. Si uno hace lo máximo que se puede hacer ya se puede dar por satisfecho. Y ese más o menos es mi balance deportivo para el año que dejamos hace unos días.



Cursa dels Nassos 2016. La crónica

Tiempo real: 46:42 // Ritmo: 4:41 // Posición en la general 2987

Salímos del último cajón de todos porque se me olvidó acreditar mi tiempo en los 10K... Así que casi 15 minutos después del primer disparo paso por el arco de salida. A partir de ahí la única preocupación era poder ir avanzando al personal y esquivar los tapones que se formaban. Subiendo por ceras y parterres cuando era posible.

El ritmo era bastante menos exigente del que podía aguantar pero me lo estaba pasando bien. Me encanta correr rodeado de tanta gente en este tipo de citas. Es como estar de fiesta. Los primeros cinco kilómetros son más rápidos que los segundos. La carrera se me pasa volando, muy rápido, casi ni me entero. El tiempo final fue discreto pero desde un principio el tiempo no era el objetivo. De hecho hacía unos días que me había probado en La Sansi de Viladecans y ya tenía una referencia de casi cuatro minutos de diferencia.

Para el 2017 sería ideal proseguir con la progresión que he visto el año pasado. Creo que lo pasaré bastante bien.

domingo, 11 de diciembre de 2016

La Sansi Viladecans 10K 2016. La crónica y las fotos

Me apetecía poder correr una prueba de 10K exigiéndome un poco para probarme. Evidentemente sé que no estoy en mi mejor forma y ni por asomo me iba a acercar a los sub 40' de antaño. Pero quería tener una referencia para poder atacar mejor ese tiempo en el futuro. Así que, tras un puente en el que he tosido más que en todo el año por culpa de un resfriado extraño, he ido a participar en La Sansi Viladecans 2016 y aquí la crónica y las fotos.

La Sansi Viladecans 10K. La crónica y las fotos

Tiempo real: 42:21 // Ritmo: 4:15 // Posición en la general 111 de 411


Qué bien que la carrera fuera cerquita de casa y a las 10:45. Sin madrugones y con tiempo para poder desayunar con tranquilidad y prepararme la ropa. Fuera eso de tenerlo que dejar todo listo la noche de antes, para eso fui a recoger el dorsal la tarde anterior. Pillo el coche y tras unos diez minutos para poder aparcar el coche me pongo a hacer un cortito calentamiento y a la salida. Algún saludo por aquí y por allá a los habituales y al lío, al cajón de los lentos pero en primera fila.

Disparan y de seguida pillo un ritmo de entre 4:15 o 4:20. Lo malo es que no sabía si iba deprisa o despacio porque como ya he comentado no tengo ninguna referencia desde hace mucho tiempo. No me notaba apurado pero tampoco quería fliparme demasiado. A ese ritmo el goteo de participantes que iba adelantando al principio era grande y después se fue reduciendo pero no he dejado de pasar corredores y corredoras hasta el último kilómetro.


El recorrido estaba bastante lleno de giros y en algunos sentidos el viento soplaba en contra y era bastante molesto y más si me pillaba en un tramo en el que no iba con ningún grupo. Paso el kilómetro 4, punto crítico si uno va más pasado de vueltas y noto que todavía me sentía bien así que aprieto y marco los mejores parciales hasta el kilómetro 7.

Del 7 al 9 han sido dos kilómetros críticos aunque apretando los dientes apenas he perdido unos pocos segundos. El kilómetro final ha meta ha sido bastante rápido y todavía he acabado con fuerza.

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- 42:21 ahora es el nuevo tiempo a batir en la distancia.
- Habiendo pasado unos días bastante resfriado no está tan mal lo que he hecho.
- Hay motivación y margen para seguir mejorando.
- Este tiempo era impensable hace unos meses.

jueves, 3 de marzo de 2016

Crònica: XXI Mitjà Marató de Gavà 2016, faltan kilómetros

Ahí entro, justo detrás de Jordi, con un lado del bigote para arriba y otro para abajo
Me encantó correr en Gavà. Me encantó salir directamente de casa calentando y con la línea de salida a 300 metros. Era como salir a entrenar. Poder descansar más, desayunar mejor y esperar a que me piquen para bajar, como cuando éramos niños.

Hago el calentamiento con amigotes y compañeros echando unas risas, intentando saber qué ritmos de carrera serían los adecuados. Este mes de febrero había entrenado poquísimo, sin embargo tampoco estaba nervioso porque sabía que acabaría la carrera y que había bagaje como para aguantar.

Dan la salida y junto a mi compañero de fatigas Paco empezamos a marcar un ritmo entre 4:30 y 4:40 durante varios kilómetros. Me sorprende y me anima el hecho de encontrarme muy cómodo a esa velocidad, demasiado. Hubo momentos en los que no pasaba ni tan siquiera del 70% de pulsaciones así que hacia el ecuador de la carrera decido dejar a mi compañero y avanzar un poco más rápido.

La realidad, en el fondo era otra. Después de adelantar varios puestos, el objetivo empieza a ser evitar ir más lento en lugar de correr más rápido. Se nota la falta de kilómetros en las piernas. Me encuentro con Jordi, con el que hacía mucho que no coincidía, y me coloco a su ritmo a ver si así tengo la comodidad que empiezo a perder hacia el kilómetro 14.

No lo había dicho pero llevaba arrastrando un dolor en el hombro derecho fruto de malas posturas mientras duermo que me llevaba matando durante toda la semana y corriendo ese dolor se acentuaba. Así que ya tenía una cosa más con la que fustigar mi ánimo y las fuerzas.

Los últimos cinco kilómetros, desde la playa de Gavà hasta el pueblo se hicieron duros, por la fatiga y por el viento. Fueron éstos los que me hicieron bajar la media. Pero ahí aguanté. Ahí volví a sentir lo que es disfrutar con el sufrimiento en una competición. Ahí veía como me iba comiendo tramos, marcándome pequeñas metas a cada zancada.

Llegar a los últimos metros, ver la pancarta con la palabra mágica "META" y volver a sentir esa sensación, ese cosquilleo en el estómago, ese momento en el que ya no se sufre, se cruza esa línea y se descansa.

Estoy muy contento porque a pesar del tiempo final, 1:41:26, sé que tengo un gran margen de mejora. Casi la mitad de la carrera estuve trotando a ritmo cómodo y solo me puse a sufrir en los últimos kilómetros. Estas reentradas a las competiciones me están sirviendo como los tests perfectos para darme cuenta que, a pesar de las circunstancias, tampoco estoy tan mal y le saco todo el partido a lo poco que puedo entrenar.

Era el primer medio maratón desde la edición de Sitges del año 2013... Así que no está mal.

domingo, 31 de enero de 2016

Crónica: 10K Vilafranca del Penedès 2016, el retorno del runner


Pues ya tenía ganas de sentarme frente al ordenador a escribir una crónica. En los últimos años no ha abundado mucho por este blog ese tipo de artículos... Y aquí la prueba. El runner que llevo en mi está otra vez asomando el hocico... Como este domingo que cierra enero en los 10K de Vilafranca, la primera de las carreras que marca el camino hacia mi objetivo de este año, el Half de Vitoria-Gasteiz.

La marca ha sido lo de menos. He parado el crono en 43:52. Lo mejor ha sido volver a vivir todo eso que tanto añoraba. Los saludos con los amigos y conocidos que te encuentras por ahí, el sonido de cientos de suelas pisar el asfalto, el calor humano antes de la salida, el olor a réflex, los niños del avituallamiento, las canciones motivadoras de siempre a la salida y a la llegada, las liebres, la animación del recorrido, los aplausos del público, la recogida de dorsales... ¡Qué magnífico todo!

Y después está el hecho de haber corrido con un compañero de fatigas, Paco. Tanto él como yo no estaríamos ahora mismo en este punto si el uno no hubiera tirado del otro y el otro del uno para empezar a entrenar de nuevo y pilar el hábito.


En cuanto a mi carrera, ha ido genial de sensaciones. Hemos ido con la liebre de los 45 minutos y muy cómodo todo el rato. Apenas superaba el 75-80% de mis pulsaciones cuando todavía recuerdo que lo normal en estas carreras era ir por encima del 90% y con el hígado fuera. Tan a gusto corría que he podido disfrutar de la carrera como un niño con zapatillas nuevas. En el Km 7 he apretado un poquito, no mucho, para poder bajar de los 44 minutos.

Ha sido una carrera con la única función de volver a motivarme, y lo he conseguido. Con las series que hice el miércoles y con la comodidad con la que he corrido hoy, tampoco veo tan lejos volver a estar en esos sub40 de antaño. Aunque para eso todavía queda meter mucha calidad y constancia. Ahí estaré para intentarlo.


 

domingo, 18 de octubre de 2015

Crónica: Marxa Bonesvalls 2015 y fotos

Hacía mucho, pero que mucho tiempo que no escribía una crónica en este blog. Y es que mi sequía competitiva se ha alargado demasiados meses pero como ya he ido adelantando por aquí, uno va volviendo al redil de los entrenamientos y eso, tarde o temprano, se acaba traduciendo en artículos como el que sigue.

La gran suerte, el privilegio y la alegría de este en concreto es compartirla con Lydia. Ella es la que tiene todo el mérito porque nunca había participado en una prueba de este nivel, tan dura para ella. Y orgullo es una palabra pequeña para definir lo que he sentido cuando hemos cruzado la meta juntos y de la mano.

Para los que solemos hacer deporte no es nuevo el hecho de saber que durante 14 kilómetros de competición los participantes pasamos por multitud de estados emocionales y físicos. Es una montaña rusa de sensaciones que van desde el nerviosismo a la ilusión, el sufrimiento, el dolor, el cansancio o la frustración. Todo eso acaba mezclándose en un cóctel que solo se entiende tras la satisfacción que se siente al cruzar la línea de meta cuando ese es el único objetivo al que se aspira.

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Madrugón, desayuno y para Olesa de Bonesvalls a recoger dorsales. Matamos el tiempo antes de empezar saludando amigos, caras conocidas y charlando con unos y otros, no pensaba que nos íbamos a encontrar a tanta gente.

Dan la salida y empezamos a trotar suave. Ya que Lydia nunca había participado en algo de tanta distancia la intención era correr lo que se pueda y caminar lo demás. Haciendo lo primero vamos un par de kilómetros hasta que vienen las primeras subidas, que es cuando empezamos a caminar. Aprovechamos los descansillos y las bajadas para trotar.

El Puig de La Mola
Llegamos a los pies del Puig de La Mola, la principal dificultad del día. Muy buena subida y mejores vistas panorámicas de todo el Parque Natural del Garraf y las poblaciones que lo rodean con el mar al fondo. Llegamos arriba a ritmo de tambores y cajas, bien por los voluntarios. Nos sacamos la foto de rigor y seguimos avanzando por una bajada bastante técnica en la que había que ir con mil ojos. Era una lástima porque de tanto mirar al suelo nos perdíamos muchas cosas del paisaje.

En la cima de El Puig de La Mola
Durante la bajada hay una caída de Lydia, que se da un golpe en la rodilla pero al rato se le pasa. Al llegar abajo hay un tramo bastante plano y ancho ideal para correr. Hay un árbol ahí al que no se le ocurre otra cosa que sacar una raíz al aire y va Lydia y otra vez igual, en la misma rodilla. Aún así, la campeona aguanta y vamos al trote y al paso ligero hasta el segundo y último avituallamiento.


Reponemos fuerzas lo mejor que podemos y afrontamos los últimos 4 kilómetros, al ritmo que dejan las piernas y el estado de ánimo. La distancia que queda ya es lo de menos y el factor psicológico de ser una a la que ya estamos acostumbrados a entrenar juntos ayuda en el peor momento de toda la prueba.

Cuando de nuevo vemos al fondo Olesa de Bonesvalls damos un empujón al cuerpo. Salimos de la riera de Begues y encaramos el último kilómetro hacia la meta. Cuando la vemos al fondo ya no hay dolor. Nos damos la mano y entramos, Lydia feliz por haber acabado su particular calvario y yo, orgulloso de lo que ha hecho.

Ella dice que sí, que será la última y que ya no le engañaré más... No se lo digáis, pero ella intuye que no será como ella piensa.

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Una competición muy bonita, con voluntarios entregados y buena organización. Bien de precio y muy buenas les botifarres amb seques i pa amb tomàquet del final.

Como colofón decir que a Lydia le ha tocado en un sorteo una braga buff, muy chula.





miércoles, 23 de julio de 2014

Crónica Treparriscos 2014

Seguimos en racha con las actualizaciones. Y esta es la última de mi escasa presencia en eventos deportivos esta temporada. Fugaz y sin ni siquiera fotos. Así ha sido mi paso este año por la Treparriscos, la hermana pequeña de la Quebrantahuesos. Cuatro años seguidos llevo ya acercándome a Sabiñánigo el penúltimo fin de semana de junio y este ha sido el único que no he podido hacer la Quebrantahuesos. Es obvio. Con la falta de entrenamiento y la dureza del trazada, que ya he sufrido muy bien otros años, hubiera sido una osadía bastante imprudente intentar acabar. Y si lo hubiera hecho, creo que hubiera sido contraproducente a nivel psiquico y físico.

Con un par de meses de antelación ya hice el cambio a la Treparriscos, justo la mitad de distancia y con un puerto (y medio). Así que, como me conozco sabía que eso era mucho más asequible a mi estado de forma a pesar de todo. Cien kilómetros los acaba uno sí o sí. Y así fue. De paso me sirvió para conocer una ruta bastante bonita. Fui en bici por sitios que no había ido y descubrí nuevos caminos.

Qué decir de mi carrera. Sufrí mucho a pesar de tomármelo con muchísima calma. Sin referencia ninguna pues iba sin cronómetro ni cuentakilómetros pero contento. La subida a Cotefablo bien. Con recompensa de avituallamiento tras coronar. Otra cosa fue la subida al tunel de Fiscal. Pero una vez pasado, la bajada a Sabiñánigo es genial para ir a la máxima velocidad. Contento de estar rodeado y arropado de mi familia en un día que ya es un punto rojo en el calendario.

El año que viene espero repetir la Treparriscos de nuevo pero esta vez acompañado de una persona muy especial que jamás ha montado en bicicleta... Ya contaré por aquí.

Crónica: 10K de Zaragoza 2014

Seguimos recuperando a pasos de grillo entradas retrasadas. Ahora que voy a tener algo más de tiempo libre.

Ahí va la crónica de una de las carreras que me ha hecho más feliz. No por la distancia, sino por haberlo hecho al lado de Lydia. ¿Quien se lo iba a decir? Meses de entreno, buenos propósitos y una progresión que va desde la caminata a paso de caracol, pasando por la velocidad absurda hasta el sostenimiento de una carrera de ritmo constante y mantenido. He sido muy feliz compartiendo su objetivo y acompañándola siempre que he podido. En entrenos, bajones, dudas, consejos, sudor y esfuerzo. Se culmina una primera parte del camino que nos va a llevar juntos a cumplir mucho de sus otros objetivos futuros. Ya nos los estamos subastando en términos de "molaría", "ahora vamos a por", "lo próximo será"... Así que ya os iremos contando.

Crónica


Con los deberes hechos ya. Sin nervios de no ser capaces de conseguirlo. Las únicas dudas eran sobre el tiempo que íbamos a hacer, pero los entrenos de test que habíamos hecho ya nos hacían tener una idea del arco de tiempo que necesitábamos para llegar a meta. Y lo cumplimos: 1:10 horas que solo pueden mejorarse a partir de ahora.

Era impresionante la cantidad de mujeres corredoras que se dieron cita. Nosotros estábamos los 4 de siempre: David, Azucena, Lydia y un servidor que hemos entrenado juntos durante muchas semanas para el día de hoy. Y todos con el mismo sentir: "En poco más de una hora ya seremos felices de haberlo conseguido". Pero antes quedaba sufrir.


Empezamos juntos y al poco Azu y David se avanzan unos metros. Siempre a la vista, pero ahí estaban. Lydia y yo, al ritmo pactado y en progresión. Los primeros tres se pasan cómodos. El entreno se nota y que lo hemos hecho bien también. Vamos en barullo. Ni solos ni delante, en nuestro sitio. A Lydia se le hace duro del 3 al 4 y hasta el 5. Iba con mucha sed. Necesitaba beber y estábamos a poco del avituallamiento que finalmente llega y le da la vida. 


Seguimos a ritmo pasado el ecuador y cada vez queda menos. Hay momentos de flaqueza hasta el 8, pero a falta de 2 kilómetros subidón que entra y empezamos a avanzar a gente y eso motiva. Lydia sube el ritmo sin calcular sus fuerzas hasta los últimos 500 metros donde se le acaban. Pero hay que seguir. Hay que dar el "fua" y así, tras caminar unos metros, vamos a por todas que ya se oye el murmullo de la meta.

Una última curva traicionera que nos lleva a un bucle de 100 metros que nos aleja de meta y nos vuelve a acercar. La recta final se hace sola y hemos conseguido el objetivo. Todo clavado y bajo control casi siempre. En lo previsto. 

Ser feliz haciendo deporte en pareja hay que experimentarlo, porque lo que es explicarlo por escrito o a viva voz todavía tengo que aprender a hacerlo.

Y seguimos y seguimos con nuevas metas en la cabeza y grandes planes deportivos para los dos.

miércoles, 25 de junio de 2014

Crónica: Polar Gran Fondo La Mussara 2014


Como tengo varias crónicas pendientes y cosas que contar y el tiempo y la pereza para hacerlo es el que es, voy a empezar por la primera, varias semanas después, con la primera edición de la Polar Gran Fondo La Mussara del pasado 24 de mayo en Reus, a la que iba casi con lo puesto, sin entreno. Poco a poco las demás.

Pues como iba así sabía que ni mi cuerpo ni mente estaban preparados para aguantar ese trazado de 200 kilómetros. La alternativa era la marcha corta, de 100, asequible con mis pocas salidas. El recorrido espectacular, dientes de sierra, un no parar de pedalear, buenos paisajes, carreteras en buen estado y el atractivo principal de la salida al puerto de La Mussara, que ya conocía de aquel extinto Extreme Man 226 del año 2012.

Salía a disfrutar y a sufrir poco, pero uno siempre uno se anima y le da un punto de aceleración al final acabé sufriendo como el que más. A pesar de eso, un ritmo muy discreto, sin mirar el cuentakilómetros, parando en todos los avituallamientos y pedaleando tal y como me dejaban las piernas que era menos que lo que permitía mi capacidad aeróbica. A nivel muscular mucho que mejorar.

Organización muy buena, salvo por la porquería de macarrones que nos dieron al finalizar la prueba. Me gustó mucho el planteamiento del evento. Buen ambiente y buenas perspectivas para esta carrera a cargo de la empresa Win (Extreme Man, Triathlon Series). Tengo pendiente disfrutar el año que viene de la larga.

Volviendo a reir y con la compañía de la grupeta del 3oX, antiguos y futuros compañeros de fatigas en cuanto el ritmo empiece de nuevo a no parar.

jueves, 10 de octubre de 2013

Crónica Challenge Barcelona - Maresme 2013 y fotos



El pasado domingo 6 de octubre completé mi tercer triatlón en distancia Ironman. 3,8 Km nadando, 180 km de bici y 42,2 Km de carrera a pie. Fue en el Challenge Barcelona – Maresme que se celebró en Calella y que actuaba como campeonato de España de Larga Distancia donde acabé en el puesto 33 de mi Grupo de Edad (30-34 años).

Estoy muy contento con mi mejor marca personal, mejorada en más de 1 hora la anterior, con 10:53:08 horas. La alegría por la competición fue doble, ya que mi entrenador, Richard Calle se hizo con el Campeonato de España Élite culminando una temporada redonda para él. ¡Felicidades coach!

La verdad, iba bastante sereno y preparado como ya expliqué en el post previo a la competición. Llevaba bastante bien controlados los ritmos, el circuito y sobretodo la alimentación durante la prueba, que creo que fue una de las claves. E incluso al acabar tuve la sensación de haber podido ir más al límite.

A modo de resumen decir que ha sido una de las competiciones donde más he disfrutado de cada kilómetro, sin momentos bajos, psicológicamente siempre positivo, pese a las medusas en el agua, a la desorientación general en el mar, al diluvio universal que vivimos en la bicicleta o a la tortura muscular que supone el maratón. La mente fría, serena e intentando no dejar nada al azar para entrar ultra contento a meta con Lydia.


Y decir también que gran parte de la culpa de todo esto la tiene Patrocinalos, sin la ayuda de los cuales este Challenge quizás no hubiese sido posible. 

Día previo 

Hay que darse prisa. Los días previos al Ironman se pasan volando así que hay que aprovechar todo el tiempo. Recoger el dorsal, asistir al briefing, instalarse en el hotel, preparar todo el material, dejar listo lo que voy a comer y beber durante la competición, llevar algunas cosas a boxes, correr un poquito para quitar los nervios, saludar al personal conocido e intentar descansar lo máximo.

Compañeros de fatigas y de fin de semana como Dani, flamante subcampeón de España de su grupo de edad (25-29) y compañeros de club, Manu, Manel, Paco, David, Carles & Carles con los que también he compartido metros durante todo el proceso de preparación. Más saludos en Calella y en boxes y todos con los mismos nervios y sus objetivos y metas para el día D. 

Natación

Ultimo todo en boxes. Caminamos hacia la salida. Vaselina, neopreno, risas nerviosas para eliminar la tensión y hacia la arena. Por delante una sola vuelta de 3,8 km. La salida es tranquila, no recibo apenas golpes y nado cómodo desde el principio. Me lo tomo con calma y voy con la seguridad que me dió la natación de mi último triatlón en Berga, aunque aquí no iba a ser igual.


Los primeros 1000 metros los llevo bien, voy en grupos y sigo pies, es fácil orientarse y ya me han empezado a adelantar los más rápidos de las salidas anteriores. Cuando viramos para orientarnos hacia el final del sector tenemos por delante una interminable recta de 2,4 km y corriente en contra, además de la mala visibilidad de primera hora de la mañana y encarados hacia el sol, que estaba saliendo por el este...

 Este fue uno de los errores o handicaps que más condicionó a todos los participantes. Todos se vieron penalizados por esa recta ante la falta de boyas de referencia para conseguir nadar recto. Unas de otras estaban separadas por demasiados metros por lo que era imposible, entre oleaje y nadadores, tener referencias para evitar hacer más metros nadando en eses.... La única solución era ir siguiendo a los nadadores de delante y fiándose de ellos. Los jueces y los kayacs estaban más entretenidos en reorientar a los nadadores despistados que en seguir la carrera. Todas mis espectativas se fueron al garete en este segmento. En mis tres Ironman nunca he tardado tanto en el agua. 1:36 horas... Cuando mi tiempo previsto era entre 1:15 y 1:25... A seguir. 

Ciclismo


Me lo tomé sin prisa pero sin pausa. Empiezo con cadencia para estabilizar las pulsaciones al salir de Calella hacia la N-II. En mis planes estaba hacer un parcial de 30 km/h de media, aunque sabía que podía ser más rápido si me iba bien. Por delante dos vueltas y media a un circuito sin desniveles y de ir acoplado el 90% del tiempo, aunque tenía algún repecho. Cada 15-20 minutos voy ingeriendo calorías e hidratándome. No noto ningún bajón de energía en ningún momento y aprovecho cada avituallamiento.

En los primeros 70 km obtengo una media de 33,2 km. Bien, pues todo lo que tenga ganado es margen para posibles contratiempos. Los ánimos iban bien. Mi tia animando en el giro de Calella y mi novia preparándome una bidón para mi segunda vuelta, animando y echando fotos junto con el crack de Joaquin y también Marta. Gritos también de Sergi por ahí y de Juan, un amiguete del Hospitalet.



En la segunda de las vueltas el viento se empieza a levantar y al fondo se empiezan a ver nubes negras de tormenta. Mal augurio, pues vaticinaba un maratón pasado por agua. La previsión se adelantó.

Durante el tramo ciclista mi tendencia es pasar más gente de la que me pasa a mi. Los grupos de drafting son descarados, uno de ellos me pasa como un tiro en un pequeño repecho. Les vuelvo a adelantar y miro atrás. Los tengo a rueda. Un papel entra en mi rueda y pienso que he pinchado. Paro para comprobarlo, por suerte solo era ruido. Al fondo sigo viendo el grupo en pelotón y de repente aparece un juez y se pone a su lado. Los tramposos empiezan a disimular y a dejarse caer. Yo los vuelvo a atrapar y le digo al juez que en cuanto se vaya van a volver a lo mismo y él me contesta: “ya lo sé, ya” Ignoro los penalty box que impuso ahí, pero había unos cuantos. El dorsal 948, un tal Ville era descarado y hacia el final me dio el palo en el último repecho, mucho más fresco que yo iba. Consigo dejarlos de nuevo, pues eran tan comodones que ni se dignaban a subir de 31 km/h para no dejar la rueda de quien tiraba del grupo.

El viento ha empezado a hacer mella en la media que acaba por destrozarse cuando se pone a llover, si se le puede llamar llover a lo que caía. El público y los animadores, evidentemente, se esfuman casi todos. Circulamos por auténticos rios de agua que frenan la marcha, con mucho cuidado en las rotondas y bastante más lentos, sin apenas visibilidad por los chuzos que caían. Aún así para delante, fresquito.

Realmente no me importa la lluvia. En cierto modo me la sudan las condiciones atmosféricas. Son parte del juego, así que no afectan en mi ánimo. Son así y punto y apechugo con ellas de la mejor manera que puedo. De nada sirve martirizarse aún más de lo que lo hace la lluvia, el sol o el viento y en Zaragoza ya había tenido días duros climatológicamente hablando (frío, calor, lluvia, niebla, nieve y mucho viento) en muchos mis entrenos, así que iba sobrado en ese aspecto.

La parte positiva fue que las barritas que llevaba se mojaron y se masticaban mejor, pero al ir a tomarme un antiinflamatorio que llevaba resulta que se había desecho con el agua, así que tuve que esperar al maratón a que mis sparring me pudieran dar uno.

Los planes no han salido del todo mal. 5:38 en la bici cuando mi objetivo era de 6 horas. Así que ya había compensado lo perdido en el agua.

Carrera



Fue mi mejor segmento. Empecé con la mente fría, un maratón se puede hacer muy largo así que estabilicé mis pulsaciones a las que eran habituales en mis entrenamientos de transiciones. Empiezo a marcar un ritmo bastante estable entre 4:55 y 5:05 el kilómetro, de principio a fin que sorprendentemente consigo clavar durante los 42 km (41 en mi garmin).

En la carrera a pie iba feliz. Tan solo hubo un momento de bajón, del km 13 al 14 me dio una pájara en la que el corazón se disparó. Paré, anduve unos metros, oriné, me tomé dos geles, bebí agua y seguí. Al poco recuperé la energía. Continué absorto en mis pensamientos, mis innumerables sesiones de largos entrenos en solitario en Zaragoza me vienen a la cabeza, esa sensación que sentía en ellos...


Corro sonriendo todo el rato también a todos los que me animaban, Gerardo, Albert, David, Pedro, Montse y familiares de compañeros de club y más amigos y conocidos que seguro que me dejo, avanzando kilómetros y disfrutando realmente del Ironman lo más entero que pude.

Con ritmo clavado se me pasan las 3:32 horas de mi maratón "volando". Últimos kilómetros, aún me quedan fuerzas para subir un poco el ritmo. Llego a la alfombra que da acceso a la meta, Lydia y yo nos cogemos de la mano y su cara de felicidad me hace ser el triatleta más feliz del momento. Ella más orgullosa que los niños que entran con sus padres. Los dos subimos la rampa de meta corriendo y nos besamos al cruzarla. No puedo estar más orgulloso.

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Ahora unos días de desconexión de entrenos, descanso y asimilar la temporada. Ha sido rara, con bajones y subidas y sobretodo muy larga. Por suerte ha acabado de la mejor manera que podía hacerlo y en el último momento.

Dar las gracias como siempre a todos los que me han dado apoyo previo, los que han entrenado conmigo, los que me animaron en la carrera y con mensajes antes de ella, los que se alegraron de mi llegada a meta y los que me acompañan de una u otra manera en mis locuras deportivas.

Enlaces a Galerías de Fotos del Challenge Barcelona Maresme 2013

miércoles, 2 de octubre de 2013

Crónica: Sailfish Berga 2013


Creo que esta va a ser la crónica que escriba más tarde después de haber hecho una competición, el pasado 15 de octubre. Así que como ya no es novedad seré breve con la del Sailfish de Berga, en distancia Half (1900 m. - 90 km. - 21 Km)

A modo de resumen decir que estoy contento con la competición. Ha sido mi segundo triatlón esta temporada, el tercero si contamos el DNF de Salou. Además en distancia Half, ideal de cara al Challenge de Calella del 6 de octubre. Genial también para testear fuerzas, ganas, nutrición y aspectos para darme seguridad de cara al reto.

Natación
Se nadaba con neopreno. Buena temperatura y ambiente agradable tras una noche de rayos y tormenta. El sol empieza a asomar. Salimos desde dentro de las aguas del pantà de La Baells. 1900 teóricos metros que fueron algo menos. Nadé muy cómodo y muy tranquilo, sin apenas golpes y siempre siguiendo buenos pies. Aunque mi tiempo no es nada del otro mundo sí que puedo constatar cierta mejora. Creo que he hecho el mejor parcial en una natación de este tipo, modestos 34:24 pero ya he conseguido salir de la mitad hacia delante en mi peor segmento, así que subida de moral.

Ciclismo

Ritmo entre el 70% y el 85% desde el principio. Manteniendo durante los 90 km. Un circuito de dos vueltas con un desnivel moderado, unos 1000 metros acumulados. Viento en contra en algunos tramos y lo que se nota haber entrenado con Cierzo. Mejoro el parcial y adelanto a unos pocos, sobretodo en la segunda de las vueltas. Media superior a 30 por hora. También era la primera vez que la superaba en un Half, y más teniendo en cuenta el desnivel. Conseguí bajar de las 3 horas.

Hidratación y nutrición correcta, sin falta de energía y con la misma fuerza durante todo el tramo, evidentemente el cansancio se iba acumulando pero no eché en falta nada en el aspecto nutritivo.

Carrera
Empecé con un ritmo alegre, entre 4:35 y 4:45 y pensé que iba aguantar bien. No fue así. La cuestión era que notaba que pese a tener energía suficiente, en lo muscular empecé a notar la fatiga a partir del kilómetro 7 del medio maratón. Las pulsaciones se mantenían y el ritmo bajaba. En ese momento empecé a pensar que si me ocurría lo mismo en el Challenge podía ser un calvario... No pasará...

Pese a todo, lo que sí que pude hacer es mantener una velocidad de crucero estable durante todo el resto de carrera que, aunque fue más lenta que en los entrenos simulados en la distancias parecidas que había hecho no me hundió en la lentitud por debajo de 5 el km. Hubo desnivel y viento en contra también. Fue el handicap durante la mitad de las tres vueltas que hubo que dar al circuito a pie. Los avituallamientos, como he dicho, correctos. No me faltó de nada, aunque tiré sobretodo de agua y coca cola y un par de geles, tengo la sensación de que alguno más no hubiera venido mal. El calor y el sol, eso sí, hizo mella en la fatiga.

En este segmento aún progresé un poco más en la general y conseguí entrar en 5:14:17 de tiempo final y puesto 199 de 612 presentados.

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Es un triatlón bien organizado, agradable y con buen ambiente. Avituallamientos correctos, circuito que este año estuvo cerrado al tráfico, buen ambiente de público y buen trato a los corredores con un sorteo de premios final muy a tener en cuenta. No es de los baratos pero no se te queda la sensación de dinero malgastado.

Seguramente vuelva a repetir, esta vez con la intención de intentar bajar de las 5 horas, algo que a juzgar por lo vivido veo asequible si sigo esta progresión gracias a mi coach, un espectacular Richard Calle que fue el vencedor de la prueba por delante de algunos Kona Pro como Jammaer y Gomes. Me alegré un montón de cruzarme con él durante la carrera a pie y verlo precedido de la bicicleta de primer clasificado. Está que se sale y en el Challenge Barcelona Maresme será uno de los nombres a tener en cuenta para el Cto. de España de Larga Distancia. Fijo.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Crónica: 4K Martín Martín Zaragoza 2013

Tenía pendiente escribir esta crónica de una de las carreras que más recordaré en mi vida. No por dura, ni por apoteósica, ni por nada más especial que haber sido la primera en la que mi novia y yo hemos entrado por primera vez juntos en la línea de meta tras haber corrido juntos. Nada de darle la mano lós últimos 25 metros... Toda la carrera juntos. Fue el pasado 1 de septiembre, en Zaragoza en los 4K Martín Martín de las fiestas del Barrio de San José.

La verdad es que fueron tan solo 4 kilómetros, nada del otro mundo pero su primer gran reto competitivo y como tal es digno de estar aquí plasmado. Pensad en la típica persona que nunca ha corrido nada en su vida y debuta de adulto, fumadora y nada deportista. O cómo estabáis vosotros en vuestro debut competitivo si os iniciais en el deporta ya creciditos...

Sus nervios en la cara en la línea de salida, su primer kilómetro lanzada empujada por la emoción, su preocupación por no ser la última, aunque yo le dije que el último siempre sería yo en cualquier caso... No, no fuimos últimos. 

Compartir esos cuatro kilómetros que dieron para mucho, para que yo fuera haciendo fotos, dando ánimos, pasando pequeñas metas pesicológicas, subir un par de cuestas, intentar hacérselo ameno y entretenido, no caminar, controlando el ritmo y apretando al final, entrando muy contentos los dos de la mano, sonrientes y con el gusanillo de repetir y de seguir quemando etapas junto a ella. Todo muy genuino tras la meta, contándonos las batallitas de la carrera, como los populares más veteranos del asfalto.

Porque se ha esforzado y porque ha tenido que prepararse casi todo ella sola, sin yo poder acompañarla en la mayoría de sus entrenos por mi trabajo. Por todo eso y ser una campeona y la mejor: Orgullo de puma, orgullo de coach, orgullo de novio.

Y felicidades también a otros dos debutantes, nuestros amigos Azucena y David, que también entraron los dos juntos y disfrutando igual que nosotros. Hacer deporte y divertirse con tu pareja. Así da gusto.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Crónica: I Duatlón Criterium Las Fuentes 2013

Primera edición experimental del Duatlón Criterium del barrio de Las Fuentes, en Zaragoza, con motivo de sus fiestas tras la celebración de la carrera de 5 km. En el criterium había 38 participantes con lo más granado del triatlón y duatlón aragonés y jóvenes promesas. Y enmedio de todos ellos el menda, aunque lo del adjetivo granado haya que sustituirlo más bien por el de paquete.

La carrera era de 1+5+1 en dos mangas, una semifinal y una final, que en lugar de 5 de bici eran 4, a la que pasaban la mitad. No hace falta decir que no pasé. Eso sí fue una carrera ideal para quitar carbonilla de toda la carga acumulada de entrenos de fondo de cara al Challenge.

Puse el Garmin para controlar, pero el bicho empieza a fallar y no me grabó los datos, por lo que no puedo comprobar los parciales. El tiempo final sí lo sé, 16:39. Fueron agónicos y como no tengo cifras sobre pulsaciones no sé bien a cuanto fui, pero seguro que muy cerca del 100% de media de frecuencia cardiaca.

Creo que nunca he ido tan cansado con mi respiración, tan al límite. Al acabar tuve que parar un rato a la sombra para recuperarme y me costó. Y estuve durante todo el día arrastrándolo, no a nivel muscular, sinó respiratorio.

 

Sobre la carrera no hay mucho que contar ya que el ritmo me impidió fijarme en ningún detalle. Fui estilo zombi de los que corren mucho de principio a fin. El primer kilómetro a 3:30 y ya llego por la mitad del grupo aunque en menos de 5 segundos entramos a boxes casi todos. En la bici mal. Muy cansado me engancho donde puedo pero se me van y paso casi todos los 5 kilómetros en solitario o a dúo y perdiendo posiciones. Iba tan extenuado que en la T2 se me olvidó de quitarme el casco... Y tuve que dárselo a un señor justo al salir de boxes que muy amablemente me lo guardó durante los tres minutos y pico que tardé en hacer el último kilómetro, entrando en el vagón de cola, corriendo más rápido que nunca y llegando en uno de mis peores puestos que recuerdo.

 

De todas maneras estoy muy contento con haber corrido. Esa competición me ha servido como he dicho, para quitar la carbonilla, para darle mucho reprís a los músculos y también pulmonarmente. Me ha ido genial y encajaba perfecta para mi plan de entrenamiento, que tenía programado para esos días, un fin de semana suave de descanso activo. Y esta semana lo estoy notando en los entrenos.

El formato muy atractivo, divertido y bien organizado. Felicidades y gracias a Javier Solanas por invitarme, a Monegros Man y a AD Runner Zaragoza por la iniciativa que espero que se repita, quizás con más semifinales para incluir a más participantes... Visto el resultado ya veré si me planteo volver a competir y en el caso de que lo haga prepararlo un poco mejor... Aunque queda demostrado que no estoy hecho para correr a lo fórmula 1. ¡A mi dadme kilómetros!

Por cierto, en la prueba había alguien haciendo fotos, no sé donde las habrá colgado, aunque yo he conseguido encontrar algunas aquí.

martes, 13 de agosto de 2013

Crónica Wild Wolf Triathlon Series Tarragona by Polar 2013

El pasado domingo 11 de agosto completé mi primer triatlón de esta temporada de los tres en los que he competido. El primero fue el Extreme Man de Salou, donde hice DNF en el km 8 de carrera. Después vino el Triatlón de Andorra, convertido en duatlón por la baja temperatura del agua. Así que este último ha sido el primero de facto del 2013 y fue en distancia olímpica.

A modo de resumen decir que acabé muy contento, volví a recuperar muchas sensaciones de competición buenas, a reencontrarme con mis ritmos y a dar con esa chispilla del dorsal y notarme con fuerzas suficientes y sin flaquezas de principio a fin. El agua mucho mejor de lo que vengo haciendo, una bici que pudo ser más ligera si hubiera encontrado un grupo más rápido y una carrera a pie muy regular de principio a fin. Ahí va la crónica.

Natación

Saliendo de la natación, larga transición hasta boxes
Se nadaba dentro del puerto deportivo, así que, pese a que el agua estaba algo turbia, aquello parecia una piscina sin ningún tipo de oleaje. Tampoco estaba permitido el neopreno porque estaba bastante caliente. Se salía desde dentro del agua y yo estaba en la segunda de las salidas del día, a las 10:00 de la mañana -la primera fue a las 08:30-. 

En esta ocasión hice algo que nunca había hecho antes, colocarme en la primera línea de salida. Delante mio no había nada ni nadie más que el agua. Así que cuando dieron el bocinazo recibí mucho. Muchos palos por todos sitios. Gente por encima y por debajo y manos y pies por mi cabeza, tronco y extremidades. Supongo que yo también tuve que repartir lo mio. A pesar de todo eso, no tuve mayor problema. Iba muy tranquilo y en calma y la misma marea humana me empujaba a nadar y todo sin perder la tranquilidad ni alterarme lo más mínimo. La respiración se estabilizó rápido y cuando me quise dar cuenta ya estaba en la primera boya. Había que pasar dos veces un triángulo de 750 metros.

El paso por la primera boya fue como un banco de atunes a la caza de la sardina, todos chapoteando y dando manotazos. Como pude me encaré hacia la siguiente. En todo momento iba nadando y sacando la cabeza, controlando la trayectoria. En este punto también puedo estar contento, pues no me desvié en ningún momento.

Tanquilo y con buenos pies acabé la primera vuelta y el grupo ya se iba disgregando para nadar más libre. Empezó a escocerme la axila izquierda, algo me debía rozar y la zona se estaba irritando. No me había puesto vaselina. Yo pensaba en que si hubiera estado metido en un Ironman esa natación se hubiera hecho muy dura por ese dolor in crescendo. Por suerte solo quedaban unos 700 metros para acabar y al fin llegué y olvidé que me dolía.

Ciclismo

Encarando la rampa de salida de la rotonda de giro
La transición era eterna. Muy larga. Ideal para ganar algún puesto incluso. Por el largo camino que conducía a boxes se podía ver a la gente que aún estaba nadando. Y la verdad es que estaba bastante sorprendido porque vi a más personas de la que suelo ver. Acostumbrado a salir siempre entre el último tercio de nadadores y ver que lo hice por la mitad. Eso fue una dosis de optimismo para afrontar la bici, cuatro vueltas que sumaban unos 37 km.

En los primeros metros voy solo pero antes del primer cono de giro me agrupo con otro. Le propongo ir haciendo una rueda de relevos para ir atrapando unidades e ir agrandando el grupo. Antes del km 5 ya nos habíamos juntado unos 7 ciclistas.

En este grupo ya se circulaba algo mejor y ganamos velocidad y ahí estuve de principio a fin. El grupo iba a ratos apalancándose, no hubo un entendimiento ni una manera de obrar fija. En los giros y en la rotonda de fin de vuelta había arreones en los que algunos se iban descolgando. Esos latigazos a la vez que soltaban a triatletas también servían para ir engullendo unidades, duos o trios sueltos. Y vuelta a empezar. 

Tenía la sensación de no ir todo lo deprisa que podía en el sector. Tenía más fuerza pero no quería quemarme en dar relevos que incrementasen mucho más la velocidad pues no había atisbos de atrapar delante a nada interesante. Saltar en solitario tampoco lo barajé. Hubiera sido machacarme innecesariamente y todo lo que pudiese guardar en la bici quizás lo utilizaría en la carrera, como parece que así ocurrió.

A pesar de todo eso, al ver las clasificaciones y los parciales, resultó que al final no rodamos tan lentos y conseguimos avanzar bastantes puestos en la general gracias a un segmento de 58 minutos.

Los momentos de más calma los aproveché para ir hidratándome y comiendo. Al final bebí un bidón entero de agua, tomé dos geles que se sumaron al previo a la natación y una cápsula de sales y electrolitos que también se sumaban a la que me tomé también antes de la salida. Así evité muy bien la deshidratación y me mantuve muscularmente muy entero.

Muchos pasaron por ese pelotón pero solo 3 o 4 estuvimos de principio a fin, contando mi pareja inicial. Esos precisamente fuimos los que entramos juntos a la T2.

Carrera
Duante los primeros metros a pie
Lo primero que noté al bajar de la bici era el escozor en el sobaco. Recordé haber dejado el bote de vaselina en la bolsa. Preferí perder unos segundos en ponerme un poco a escocerme más y pasar un suplicio durante los 10 km a pie que me quedaban.

Salí a correr muy suelto y cómodo. Enseguida encontré el ritmo idóneo. Muscularmente iba muy bien. Hice bien los deberes en cuanto a hidratación y alimentación durante la bicicleta y aún en la carrera llevaba otro gel preparado para el kilómetro 5.

A 4:25 empecé y a 4:30 acabé. No son mis mejores registros posibles pero sí bastante buenos comparándolos con mi rendimiento en los últimos meses. Las pulsaciones estubieron estables entre el 80-85% y el 90% en la última vuelta y conservando fuerzas en todo momento. Agua por encima y trago en cada avituallamiento. El sol picaba muy fuerte y los trozos de sombra eran una alegría suprema, aunque había muy pocos.

Me voy viendo cómodo y estoy yendo contento. Con la sensación de estar haciendo una buena carrera para mi, de haber corrido al ritmo que me tocaba y de haber mejorado respecto a mis anteriores competiciones. Sin pesimismo en los pensamientos de verme adelantado por todos lados y constantemente. Uno siempre compite contra uno mismo, pero cuando todo el mundo te adelanta y tu no avanzas a nadie, la moral disminuye mucho más que si empiezas en el final y solo puedes mejorar. 

Hay que restar 1:30 horas... Por salir en segunda ronda.
El hecho de verme bien cómodo cómo iban pasando los km y que a pesar de eso, gustosamente hubiera podido dar otra quinta vuelta sin pagarlo demasiado, me hizo llegar a meta muy contento, con 02.19:58.

Ahora ya pensando en la próxima importante. Un test pre-Challenge, el Sailfish de Berga, en distancia Half, el próximo 15 de septiembre. Espero que este mes sirva para seguir mejorando.
 
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Con Fernando Alarza, tras ganar en la competición
Después de la ducha reponedora vuelta al trabajo. El día de antes había estado haciendo fotos del triatlón sprint de Tarragona y ese mismo día, como yo competía, me las hizo un compañero.

Por allí estaba Fernando Alarza, que ganó la prueba así que aproveché para hacerle unas preguntas que podéis escuchar aquí.


 
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