Ho van aconseguir perquè no sabien que era impossible
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lunes, 7 de noviembre de 2016

Subida en bici a Montserrat, superando la centena


Arriba había bastante niebla
Esta semana pasada fue rara. Desde el sábado 29 no entrenaba porque me había reaparecido mi típico dolor de espalda, los rescoldos de la protusión discal. Aproveché que tenía hora para el fisio el mismo viernes para descansar una semana entera y darme un buen masaje reparador. Así que el sábado quedé con algunos compañeros de club y nos fuimos dirección a Montserrat.

Mi propósito en un principio no era subir al monasterio sino quedarme abajo y sumando el camino de vuelta poder sumar 100 kilómetros de bici como hacía muchísimos meses que no sumaba. Entre el pinchazo de uno y pinchazo de otro mi declaración de intenciones quedó patente cuando saqué un gel y me lo comí. Miré hacia la niebla y empezamos a subir los 11 kilómetros que nos separaban de la cima. 

Se me hizo duro pero valió la pena para aportarme una dosis extra de confianza que me hacía falta después de una semana de reposo. Tirando barreras psicológicas y predisponiendo el cuerpo y la mente para esfuerzos similares en el futuro. Al final llegué a casa con la batería baja, tanto que no podía grabar ni un vídeo. Menos mal que llevé un par de geles y barritas...

Vamos sumando pequeños hitos y deseando cada día que la cosa no se tuerza. Sí que es verdad que contra más tiempo siga sin torcerse más se integra todo en el día a día y más fácil es seguir por este camino.

Por cierto, la última vez que subí a Montserrat en bici fue en mayo de 2012, poco antes de mi segundo triatlón en distancia Ironman del ExtremeMan.


domingo, 9 de octubre de 2016

Dolor de cabeza, tiradas más largas

Pues sí, probablemente no sea una constante pero este fin de semana me ha dolido la cabeza. Resulta que siempre que me exprimo un poquito en una salida, o que la alargo más de lo normal, sobretodo en los de bicicleta, siento un ligero dolor de cabeza una vez duchado y relajado en casa que se suele ir con un ibuprofeno. No sé por qué es pero es algo que no me pasaba desde ni recuerdo cuando, lo cual me alegró porque significó que entrené lo suficiente como para que apareciese de nuevo. Y es que entrenar 80 kilómetros de bicicleta el sábado quizás no sea nada del otro mundo ni nada que no haya hecho nunca pero mis piernas ya no recordaban esas tiradas.

Y el domingo para rematar la semana un entreno de 16 kilómetros de carrera. Hay que ir acostumbrando el cuerpo pero mucho más la mente porque la intriga de si esto se puede convertir en habitual o no es algo que está ahí, pero esas dos sesiones ya no me las quita nadie.

domingo, 23 de noviembre de 2014

La ida y la vuelta a Avinyonet por Begues

La Plaza de la Iglesia de Avinyó Nou: Punto de espera, encuentro y avituallamiento obligado de docenas de ciclista durante el fin de semana

No está mal para como estoy lo que he hecho hoy domingo. Salida en trio ciclista para una globerada considerable en cuanto a ritmo y marcheta que sin embargo ha dejado unos 1.000 metros de desnivel entre la ida y la vuelta desde Gavà a Avinyonet subiendo por Begues. Una ruta poco imaginativa a ritmo quemagrasas y que finiquita dos días consecutivos de entrenos largos como hacía mucho que no se daban. Lo suficiente para subir la adrenalina y acabar el fin de semana contento porque además, aparte de cansancio, no sufro dolores de mi lesión. Eso sí, noto que sin embargo tendré que ir al fisio esta semana porque me siento "encartonao" desde hace varios días. Ya he apuntado en el avisador del móvil que me recuerde que mañana lunes tengo que llamar al fisio sin falta y quedar con él lo antes que podamos ambos.

¡Seguimos!

miércoles, 23 de julio de 2014

Crónica Treparriscos 2014

Seguimos en racha con las actualizaciones. Y esta es la última de mi escasa presencia en eventos deportivos esta temporada. Fugaz y sin ni siquiera fotos. Así ha sido mi paso este año por la Treparriscos, la hermana pequeña de la Quebrantahuesos. Cuatro años seguidos llevo ya acercándome a Sabiñánigo el penúltimo fin de semana de junio y este ha sido el único que no he podido hacer la Quebrantahuesos. Es obvio. Con la falta de entrenamiento y la dureza del trazada, que ya he sufrido muy bien otros años, hubiera sido una osadía bastante imprudente intentar acabar. Y si lo hubiera hecho, creo que hubiera sido contraproducente a nivel psiquico y físico.

Con un par de meses de antelación ya hice el cambio a la Treparriscos, justo la mitad de distancia y con un puerto (y medio). Así que, como me conozco sabía que eso era mucho más asequible a mi estado de forma a pesar de todo. Cien kilómetros los acaba uno sí o sí. Y así fue. De paso me sirvió para conocer una ruta bastante bonita. Fui en bici por sitios que no había ido y descubrí nuevos caminos.

Qué decir de mi carrera. Sufrí mucho a pesar de tomármelo con muchísima calma. Sin referencia ninguna pues iba sin cronómetro ni cuentakilómetros pero contento. La subida a Cotefablo bien. Con recompensa de avituallamiento tras coronar. Otra cosa fue la subida al tunel de Fiscal. Pero una vez pasado, la bajada a Sabiñánigo es genial para ir a la máxima velocidad. Contento de estar rodeado y arropado de mi familia en un día que ya es un punto rojo en el calendario.

El año que viene espero repetir la Treparriscos de nuevo pero esta vez acompañado de una persona muy especial que jamás ha montado en bicicleta... Ya contaré por aquí.

miércoles, 25 de junio de 2014

Crónica: Polar Gran Fondo La Mussara 2014


Como tengo varias crónicas pendientes y cosas que contar y el tiempo y la pereza para hacerlo es el que es, voy a empezar por la primera, varias semanas después, con la primera edición de la Polar Gran Fondo La Mussara del pasado 24 de mayo en Reus, a la que iba casi con lo puesto, sin entreno. Poco a poco las demás.

Pues como iba así sabía que ni mi cuerpo ni mente estaban preparados para aguantar ese trazado de 200 kilómetros. La alternativa era la marcha corta, de 100, asequible con mis pocas salidas. El recorrido espectacular, dientes de sierra, un no parar de pedalear, buenos paisajes, carreteras en buen estado y el atractivo principal de la salida al puerto de La Mussara, que ya conocía de aquel extinto Extreme Man 226 del año 2012.

Salía a disfrutar y a sufrir poco, pero uno siempre uno se anima y le da un punto de aceleración al final acabé sufriendo como el que más. A pesar de eso, un ritmo muy discreto, sin mirar el cuentakilómetros, parando en todos los avituallamientos y pedaleando tal y como me dejaban las piernas que era menos que lo que permitía mi capacidad aeróbica. A nivel muscular mucho que mejorar.

Organización muy buena, salvo por la porquería de macarrones que nos dieron al finalizar la prueba. Me gustó mucho el planteamiento del evento. Buen ambiente y buenas perspectivas para esta carrera a cargo de la empresa Win (Extreme Man, Triathlon Series). Tengo pendiente disfrutar el año que viene de la larga.

Volviendo a reir y con la compañía de la grupeta del 3oX, antiguos y futuros compañeros de fatigas en cuanto el ritmo empiece de nuevo a no parar.

jueves, 22 de mayo de 2014

Colgarse un dorsal tras ocho meses en la Polar Gran Fondo La Mussara

Ocho meses han pasado desde que me colgué por última vez un dorsal y todo este tiempo se puede resumir como los peores ocho meses de entreno desde que abrí este blog. No es novedad porque no hago más que hablar de ello en mis escasas últimas entradas por aquí, así que no voy a reiterarme en el tema de nuevo. A pesar de todo hay un atisbo de esperanza en lo que se refiere a la situación personal y laboral. Parece que hay algo más de luz y estabilidad al final de este largo túnel, con lo cual, si hay equilibrio en lo uno, puede haberlo en lo otro. Vivo estas semanas de transición al nuevo periodo vital con la incertidumbre de no tener nada atado pero con la esperanza de que todo mejore y recuperar todo lo bueno perdido y perder todo lo malo ganado.

Dejando de lado rollos personales, iba a decir que este sábado volveré a ponerme un dorsal. Será en la Polar Gran Fondo La Mussara en Reus, una cicloturista de estreno organizada por Win que me hará revivir momentos de mi segundo triatlón en distancia Ironman, el malogrado Extreme Man 226 de 2012. En un principio estaba inscrito para hacer el circuito largo de 189 Km, iluso de mi pensé que iba a entrenar. Pero no, a última hora he cambiado al circuito corto, de 97 km. Lo cierto es que voy algo cagadillo porque mis contadas salidas de bici apenas han superado en menos de cinco ocasiones los 60 km... Globerismo al poder y ritmo tortuga.

Participo en la prueba como prensa acreditada vía Eurotri, el medio en el que soy redactor, y estoy seguro que a nivel organizativo no va a decepcionarme. A nivel deportivo, todo sea tomárselo desde un punto de vista realista y salir a disfrutar y sufrir contento (paradoja) de volver a colocarme un dorsal y vivir de nuevo una prueba desde dentro.

jueves, 20 de marzo de 2014

Hoy he sido globero al atardecer


Hoy me he sentido como un globero - quizás siempre lo haya sido-, pero feliz. Ahora todo lo que entreno es nuevo desde hace mucho tiempo. Voy estrenando sensaciones y haciendo cosas por primera vez después de meses con la ilusión del novato. El título de este blog vuelve a tomar todo el sentido de sus inicios.

Esta semana ya he tocado las tres disciplinas. Poquito de cada una. Pero a nivel mental eso me ha ayudado mucho. Desperezando a la rutina sedentaria y saliendo del dique seco arrastrándome aun por el suelo y peleando por ponerme de pie. 

Este atardecer he salido en bici. Muy poquito, solo 1 hora. El sol se esconde aún demasiado temprano hasta la semana que viene que cambien la hora. De todas formas no había intención de hacer mucho más. Tomar contacto otra vez con las dos ruedas y notar cómo es eso de pedalear en mi vieja Colnago. He ido a la playa y después me he hecho una subida al vertedero del Garraf. Muy dura en mi actual estado de forma pero excelente para volver a sentir el sufrimiento y crear endorfinas de manera acelerada. 

Tras la ducha lo mejor. Esa sensación que solo el deporte da. Lo mio es como el que deja de fumar y vuelve a recaer en el vicio. No podía estar mucho más tiempo sin esto. El síndrome de abstinencia se estaba empezando a cebar en mi. No. Me estaba empezando a cebar a mí. Eso sería un reflejo más fiel de la realidad...

sábado, 17 de agosto de 2013

Estrenando zapatillas de ciclismo: Northwave Tribute Triathlon

Quizás la parte que más he descuidado de mi equipación sea el calzado para la bici. Tanto es así que tan solo he tenido unas zapatillas en todo el tiempo que llevo practicando triatlón. Hasta ahora he tirado siempre con mis primeras calas, unas de la marca b'twin del Decathlon. Feas, pesadas, lentas de colocar y de poca calidad. No obstante ahí han estado durante decenas de miles de km dándole a los pedales. Y han cumplido su función. Hasta que ha llegado el deseado momento de jubilarlas.

En su momento me las compré con la intención de salir del paso, con la ilusión del debutante y la esperanza de cambiarlas rápido. Pero van pasando los meses y es de aquellas cosas que no sabes por qué pero sigues conservando. Se le acaba dando prioridad a otros productos en la equipación y nunca las renuevas. Y dicho sea de paso, sobre calzado ciclista para el triatlón no se ha escrito tanto como del usado para correr, trajes de neopreno, bicicletas, grupos, productos de nutrición deportiva, compresivos, acoples, ruedas, cubiertas... Como si fuera un elemento olvidado pero a la vez muy importante para nuestra comodidad aunque se renueve muy poco. La verdad es esa, porque a parte de las piezas de plástico para encajar a los pedales poco más se suele estropear.

Gracias a unos ahorrillos que he conseguido juntar me he hecho con unas nuevas Northwave Tribute Triathlon, unas zapatillas convencionales para el ciclismo de carretera que como su nombre indica, son específicas para el triatlón, es decir, para las transiciones. Y ahí radica la principal importancia de este tipo de zapatillas. 

Si hasta el momento mis transiciones al subir y bajar de la bici no vienen siendo míticas, supongo que con estas zapatillas tampoco van a ser espectaculares, pero seguro que algo mejorarán. Estas zapatillas tienen la presilla de cierre con velcro que se abre hacia afuera, así no roza con las bielas ni los platos si está desabrochada. Es ideal para meter y sacar el pie rápido y con comodidad mientras estan colocadas en el pedal. Con mis antiguas B'twin eso era una maniobra muy arriesgada. Tiene agujeros para evacuar el calor y ventilar el pie, así, cuando no se llevan calcetines, al salir del agua el pie se seca rápido y además en verano no se pasa calor.

Aún no las he podido probar muchos kilómetros ni he transicionado con ellas, así que apenas tengo perspectiva para opinar. Pero ya puedo decir que, comparándolas con las antiguas B'twin son mucho más cómodas, se colocan más rápido y mejor y la sujeción del pie, y sobretodo del talón es más firme. Son menos pesadas y con una suela de carbono que da la sensación de transmitir más fuerza al pedaleo. Preveo que me ayudarán a ganar algún que otro segundo en competición, eso casi seguro.
En cuanto al precio suelen estar entre los 140 y 160 euros, pero yo las conseguí en Wiggle por 107 euros. Aquí una breve reseña en inglés.


jueves, 8 de agosto de 2013

Energías renovadas a falta de dos meses para el Challenge


Esta semana justo se han cumplido los dos últimos meses antes del Challenge Barcelona-Maresme de Calella y hay energías renovadas. Y es que el hecho de haberse apuntado lo hace todo mucho menos abstracto, pues, aunque antes ya lo tuviera en mente y entrenase para ello, el trámite de la inscripción psicológicamente ayuda mucho.

Me ha dado tiempo a entrenar un poco de todo, doblando un par de días con sesiones de agua, como la de ayer a lo Marc Spitz, y carrera y dos días de bicicleta.

Hoy tocaban miniseries de bicicleta. 8x2' en subida. Con un cierzaco como el que se ve en el vídeo. Y como por Zaragoza apenas hay desniveles cercanos he tenido que irme a 25 km de mi casa para encontrar una rampa medianamente decente que me sirviera, almenos ya me valen para calentar... A la ida con el viento a favor, a menos del 50% de pulsaciones y entre 45-50 km/h, sin esfuerzo. En las series en subida, viento lateral a saco y a la vuelta, en contra, justo a la mitad de la velocidad de la ida.

Mañana descanso y aprovecho para bajar a Barcelona. Este fin de semana estaré también en el Wild Wolf de Tarragona repartiendo trabajo el sábado y competición el domingo. Seguimos sumando.

jueves, 25 de julio de 2013

Decálogo sobre cómo circular en grupo con la bicicleta

Tengo la suerte de poder entrenar en bicicleta con bastantes tipos de ciclistas, solo o con amigos, con compañeros del Gavà Triatló, con los del CC Aragonés o con otros triatletas con los que coincido en alguna que otra salida. Personas que conozco como van y otras que no. También de compartir kilómetros y drafting con otros competidores en los triatlones y duatlones de corta distancia. Constato que circular en grupo integrado en un pelotón es peligroso. Pero la experiencia me ha demostrado que hacerlo con triatletas que no provienen del ciclismo aún lo es más.

Basta salir a la carretera un fin de semana para ver la primera de las diferencias. Los del club ciclista suelen marchar todos agrupados, al mismo ritmo, con sus relevos acompasados y sincronizados. El grupo de triatletas, en cambio es el de tonto el último, el del palo, el de "te voy a dar un relevo que no me vas a oler ni la rueda", ir siempre con el gancho... Suele pasar bastante.

Entrenar con un club ciclista de los de toda la vida puede que no haya mejorado mi estado de forma como entrenar como lo había hecho hasta la temporada pasada, pero durante este año estoy aprendiendo mucho pedaleando en uno de ellos. Había ciertos detalles que ya sabía y ahora les doy mucha más importancia, otros que ignoraba y ahora sé y otros cuyo aprendizaje pueden hacer más provechoso y divertido el entreno.

Es por eso que a veces, cuando salgo con personas que no tienen en cuenta muchas de esas cosas me doy cuenta del peligro o el riesgo que pueden entrañar para los demás. Y no solo es peligro, también son cosas que ayudan a llevar a cabo un entreno mucho más efectivo y divertido e incluso integrador para aquellas personas que no andan tanto como los demás pero que gracias a ciertos detalles pueden disfrutar con el resto de la grupeta. 

Hé aquí un decálogo para entrenar bien en grupo o en pelotón. Alguno de los puntos parecen básicos pero a menudo se olvidan. No es dogmático y supongo que no caben todas las cuestiones en solo diez apartados, pero bajo la corta perspectiva que tengo como triatleta principiante que lleva algunos años en esto lo he querido resumir de la siguente manera:

1. Avisar detrás de cualquier elemento en la carretera: Una piedra, una grieta, gravilla, charco, perro muerto, un coche parado, para adelantar a otros ciclistas que vayan delante... Para evitar dar bandazos inesperados.

2. Frenar progresivamente si alguien pincha en el grupo o tiene una averia. No hacerlo en seco. Por supuesto para ayudarle a resolverlo.

3. No dar los relevos aumentando la velocidad. Seguir a la misma. El relevado debe dejarse caer. De lo contrario llegará un momento en que se irá tan deprisa que alguien quedará descolgado. Adelanta siempre por la izquierda con precaución a no ser que avises previamente de lo contrario.

4. Evitar el efecto látigo en las rotondas. Así los de detrás no se quedarán tirados o no tendrán que hacer un esfuerzo extra para no perder la estela del grupo.

5. Esperar si alguien tiene un problema. Acordar puntos de reagrupamiento en la ruta planeada. Es muy triste cuando alguien con el que hemos empezado llegue a casa solo, o se descuelgue y nadie le espera. Si no se quiere parar de pedalear siempre hay sitios para girar y recoger a los rezagados.

6. Avisar de los giros, los stops, los cedas, los cruces, las curvas peligrosas, los vehículos que vengan de frente o para adelantar, los semáforos, etc. y cuando tengamos que disminuir la velocidad.

7. Si vas primero y ves un cruce peligroso ten en cuenta que detrás llevas a gente que estarán unos segundos pasando por él. No pases semáforos en ámbar ni cedas o stops que puedan partir el grupo. Sí, ya sabemos que todo el pelotón cuenta como un solo vehículo a esos efectos en cruces y rotondas, pero nunca te fies de que los conductores sepan eso igual de bien que tú... Avisa con antelación si consideras que hay que parar.

8. Hay que saber interpretar el viento, crear abanicos, hacer ruedas de relevos, circular en paralelo, en forma de W, y pasar delante teniéndolo en cuenta.

9. Si llevas acoples no los uses dentro del pelotón, aprovecha cuando vayas tirando. Si vas a rueda agarra el manillar de la manera que más disminuya el tiempo de reacción al frenado.

10. La carretera no es nuestra. Si hay que parar y vamos muchos buscar el sitio espacioso y adecuado para no invadir la calzada y que no nos lleven por delante.

martes, 25 de junio de 2013

Crónica. Quebrantahuesos 2013

Tercera Quebrantahuesos a la saca. Ha sido la más rápida de todas, con un tiempo de 8:14 horas, media hora menos que mi mejor crono (200 Km y +3500 desnivel). Sin embargo, no pude cumplir mi objetivo que era el de bajar de 8 horas. Lo tuve al alcance, pero unos calambres infernales en las piernas como jamás había sufrido tuvieron la culpa. 

Fue en el ascenso de 27 km al Portalet y más tarde, en Hoz de Jaca... Esos preciosos minutos perdidos culpa del engarrotamiento muscular. A pesar de eso, muy contento con mi rendimiento. Fue bueno, me sentí que hice lo que pude y estuve siempre con fuerzas. 

Como nunca antes había tenido semejantes calambres en las piernas puede que pecase por falta de hidratación. Aunque no fue el caso, más bien fue pérdida de sales minerales, y es que pese a que bebí agua en abundancia, apenas ingerí isotónico hasta que los dolores aparecieron, cuando ya no había remedio, así que ese fue el error que quizas tuve y no volveré a cometer. Ahí va la crónica.

Salida rápida, como viene siendo habitual. Ascenso ligero a Somport sin más complicación junto a Gerardo y Pedro, compas de fatiga. Una vez coronado rápido nos separamos, cada uno a su bola.

Aproximación al Marie Blanque, el más temido. Mi plan era ir a mi ritmo, sin fijarme en nadie más que en controlar mis pulsaciones. A mitad de puerto la cosa se pone muy cuesta arriba, y muchos de lo que me adelantaron en los primeros kilómetros ahora iban quedando atrás. Los cuatro km finales se hicieron largos, muy duros y muy lentos, pero no agónicos como el año pasado. En el descenso ya empiezo a sentir algún amago de calambre. Llego al avituallamiento que hay a mitad de bajada. Parada rápida a llenar bidones, me cargo de geles y bebo mucho isotónico, que hasta ese momento no había bebido.

La aproximación al Portalet es rapidilla, no miro el crono pero sé que voy bastante más ligero que el año pasado. Empieza el ascenso y los calambres aparecen. El único remedio que hay es seguir pedaleando a pesar del dolor, de lo contrario se hace insoportable. Como el Portalet es un puerto tendido en los tramos más llanos no hay dolor y avanzo, pues he ido comiento bien, pero a la que el % sube un poco, vuelve a aparecer el dolor.

Los 27 kilómetros pasan mucho más lentos de lo que era capaz de pedalear. Culpa del dolor. Empleo la típica tactica de fijar un punto lejano como meta virtual para ir comiendome los tramos. Y al fin llego arriba, casi llorando, nunca me había pasado. Miro el crono y veo que mucho tendré que correr para conseguir bajar de 8 horas, es casi imposible con esos dolores.

En la bajada apenas hay calambres de piernas, pero alguno aparece. El cuentakilómetros se pone en 80 en algún trozo. Sufrimiento máximo en la tachuela de Hoz de Jaca y descenso peligroso.

En los últimos km hasta meta la carretera tiende a bajar y nadie entra al relevo. Si te toca delante te vas a comer un buen puñado de kilómetros tirando. A mi me tocó ir delante un rato, pero con ese dolor en las piernas no pensaba correr el riesgo de quedarme descolgado por el esfuerzo. Y la gracia es que empiezo a bajar el ritmo, y nadie me pasa. Nadie... Al final hay uno que se animó, pero no para relevarme, sinó para saltar. Menos mal que el grupo que llevaba detrás era grande y no me dejó en la estacada.

Último kilómetro y deseando llegar. A falta de 300 metros el de detrás mio se tropieza con un cono y cae. Menuda desgracia de la que me libré. Llego a meta extenuado, dolorido pero feliz, porque superé el dolor  de los calambres y me vacié. La satisfacción por el esfuerzo fue alta.

Ya tengo otra Quebrantahuesos a la saca y estoy seguro que la próxima vez que la haga será apoteósico, no me voy ni a conocer. Me quedué con el gusanillo de ver que hubiera sido de mi sin los malditos calambres. Hambre de competición tengo.

jueves, 20 de junio de 2013

A por la tercera Quebrantahuesos

Esta semana estoy entrenando muy poquito. La verdad es que en lo laboral el tiempo me está cundiendo bastante pero me deja poco margen para el entreno, no es excusa porque en semanas anteriores no lo ha sido. Lo que sí que lo es, almenos así me lo he planteado, es mi tercera Quebrantahuesos. Con esa prueba en la cabeza me estoy escaqueando un poco de mis obligaciones triatléticas. Total, voy a sumar un buen entreno el sábado... Y ese está siendo mi consuelo en la silla de mi oficina. Ese y el no querer llegar muy castigado.
La semana pasada tenía las piernas algo cargadas. Quiero ahogar esta especie de sentimiento de culpa con una dosis de positivismo si veo cumplido mi objetivo, conseguir el diploma de oro en la Quebrantahuesos, o lo que es lo mismo, bajar de 8 horas en la marcha, que es el tiempo en que para mi edad está establecido el oro.

Mi mejor crono es el del año pasado, de 8:40 horas... Un globero, lo sé. Medio globero... Este año hay mucho más entreno de bici y creo que llego más en forma. Exactamente con el doble de Km. De septiembre a día de hoy 5000 km en la flaca frente a los 2500 del año pasado. Y en las demás disciplinas números bastante similares, así que volumen haylo.

La estrategia es intentar ir ligero hasta coronar Somport. Una vez allí empezar a comer bien y no machacarse mucho, llegar con fuerza y cuerda al Marie Blanque. Una vez pasado su avituallamiento intentar mantener el margen de tiempo de ventaja que haya conseguido y no cebar a las piernas y sobretodo tener en cuenta siempre la nutrición.
Los Km previos a la subida a Portalet son en falso llano y al haber tantos participantes uno siempre se engorila para ir pillando al de delante y lo acaba pagando cuando empieza el puerto de verdad. Es tendido, pero castiga. Me concienciaré de ir a mi ritmo o como dice un compañero de club "a la marcheta". 45 minutos por mejorar son bastante pero creo que puedo conseguirlo. Esperemos que el clima contribuya favorablemente. Ya contaré.

viernes, 3 de mayo de 2013

Crónicas: Brevets 200K y 300K del CC. Aragonés

Hace tanto que no escribo en el blog que voy a comprimir más de 500Km de crónicas en unos pocos párrafos, a la brava, sin explicar demasiado. Solo para dejar constancia.

El último fin de semana de marzo y el último de abril he participado en mis dos primeras Brevets con el Club Ciclista Aragonés. El Sábado Santo la de 200Km. Llóvío lo que no está escrito y el cierzo no se quedó tampoco corto. De los 210Km que pedaleamos, pasamos mojados bien 150 de ellos. No había chubasquero capaz de evitar que uno acabase empapado. La bicicleta llena de barro, la cadena sin grasa... En los últimos 60Km tres compañeros le metemos un arreón con la carretera picando hacia arriba y el viento en contra. Y cuando quedaban unos 30 voy muerto muscularmente. Las piernas no me van y me escondo detrás de la pareja para llegar lo mejor posible a casa.

El pasado 27 de abril era la primera vez que iba a completar 300Km en bicicleta. Salida de noche, con luces y otra vez lluvia y viento, solo que ahora con un frío insoportable. Voy bien abrigado, calcetines impermeables incluídos, pero el agua resbala por la pierna y se cuela por el borde del calcetín hacia los pies y se mojan... Los primeros 70Km se me hacen larguísimos y solo imaginarme que me quedaban más de 200 con esas condiciones de tiempo se me hace un muro. 

Llegamos a Cariñena y empezamos a ascender el puerto de Codos, a unos 1000 metros. ¡Por la cota 700 se pone a nevar! Y en el descenso los pies los tengo ultracongelados. No puedo recordar tal frío en los pies en mi vida, pocas veces los habré tenido así. Paramos a almorzar en Calatayud, me cambio de calcetines. Me toco los pies pero solo siento el tacto en mi mano tocando algo inerte y gélido. El pie no siente nada.

La lluvia definitivamente ha arreciado y empieza a asomar el sol. Ya no llovería en todo el día. Los siguientes 150Km los paso relativamente cómodos. A pedaleo cómodo y sin sufrir. Cuando quedan 60Km para los 300Km aún me noto con muchas fuerzas y sin fatiga muscular ni física y aunque el viento sopla en contra y lateralmente voy bastante tiempo encabezando la grupeta. Nos quedan 15Km y sufrimos una caída bastante aparatosa de un compañero. Esperamos a la ambulancia. Lo que tuvo que ser una Brevet con lluvia, frío, viento, nieve, desniveles, risas y sol se fastidia por el azar desafortunado y una caída tonta. Por suerte recuperándose el amigo.

Me sorprendí bastante pues con 300Km en las patas aún podía dar más de mi. La clave fue no forzar el ritmo, buena hidratación y nutrición. Lo demás es solo dar a los pedales. Buena dosis de fondo muscular.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Fin de la temporada ciclista

Con un plato como el que se ve en la foto nos despedimos el pasado domingo de la temporada ciclista en el CC Aragonés, el grupo con el que salgo ahora a entrenar la bici mientras vivo en Zaragoza, aunque sigo federado en triatlón por el Gavà. No soy yo precisamente uno de esos ciclistas a los que les gusta homenajearse con un buen almuerzo a base de colesterol, grasa, plancha, fritos y salsas en mis salidas en bicicleta. Incluso no me gusta parar más que lo necesario para beber un poco, tomar una barrita, reparar un pinchazo o reagrupar al pelotón. Aunque de vez en cuando hay que hacer una excepción a la norma. Este domingo fue el día, espero no acostumbrarme.

Presencia esporádica en el blog que no se extrapola a los entrenos. Mantengo la misma actividad aunque con bastante menos intensidad debido a que estamos en plena pretemporada de triatlón y ciclismo. Trabajo de técnica, fuerza y pilates combinado con la práctica de otras actividades ha dejado paso en la agenda de entreno a espacios reservados a sesiones únicas de natación o ciclismo. No así en la carrera, con la que sigo el mismo ritmo de cara al maratón de diciembre que tengo pensado. Aunque esta competición la mantengo en vilo por diversos motivos que otro día comentaré, la estoy entrenando con las mismas ganas.

Dejo un vídeo que me ha gustado mucho donde se pueden ver los mejores momentos de la temporada de ciclismo 2012. Purito, Wiggins, Valverde, Contador, Boonen, Sagan Nibali... No falta nadie y seguro que os recuerdan grandes momentos de sofa y siesta escuchando los comentarios de Perico de fondo.


domingo, 1 de julio de 2012

Crónica: XXII Quebrantahuesos 2012

Este era el segundo año que pedaleaba los 205 km con más de 3700 m. de desnivel acumulado que componen la Quebrantahuesos. Repetía ilusionado por ver si mejoraba algo mi crono. Pero apenas si hubo mejora. Haciendo un balance posterior me siento orgulloso de haber completado otra vez esta cicloturista. Pese a mi estado de ánimo optimista por lo que se ve mis músculos aún no habían olvidado el Ironman que tuvieron que soportar tres semanas antes. Todo eso además sin haber pedaleado un solo kilómetro desde aquel mismo día. Y es por eso el por qué de la siguiente crónica.

Mucho más tranquilo que el año pasado, sin los nervios de enfrentarme por primera vez a una distancia de esa magnitud y con la confianza de conocer el circuito. Salimos como siempre en un peloton con más de 16.000 ruedas girando al unísono y yo acompañado por algunos compañeros de club y amigos. Como es habitual en esa gran masa de aluminio y carbono en movimiento se rueda a una velocidad muy alta sin apenas esfuerzo y cuando toca encarar la primera subida al puerto de Somport de unos 20 km, la coronamos hacia el km 55 y casi sin desgaste. La bajada, rápida y fresquita, ya en la parte francesa y cara norte con niebla amenazando al fondo pero que no llegó a estorbar. Paravientos para evitar el frio y en unas 3:30 hs. ya estamos en el km 100 a punto para subir al Marie Blanque.

Iba con un colchón de más de 30 minutos más rápido que el año pasado, pero quizás también me había alimentado menos a esas alturas y supongo que eso lo pagué algo. Subiendo el Marie Blanque con una primera mitad dura y otra segunda muy dura. Pero esta vez no fue muy dura sino durísima. Iba muy atrancado y la cuesta era mucho más empinada de lo que recordaba. Se me caen las gafas ahí en medio. Me bajo y no puedo volver a subir a la bici si no es por un espectador que me ayudó a coger impulso y así poder encajar las calas. Apretando los dientes al máximo y con un 100% de ritmo cardiaco se me pasa por la cabeza incluso bajarme a caminar, cosa que mi orgullo me impide hacer. Quedan 2 km y cuando cruzo la pancarta aliento mi ánimo diciéndome que quedan solo 1000 y pico metros, 900 y pico al cruzar el cartel del último km. Corono al mil. Parada para coger aire, comer algo, un gel... y bajada descansando del esfuerzo. Llego al avituallamiento grande y nos reagrupamos todos los coleguillas. Reponemos fuerzas y vamos hacía el último. Hacia Portalet.

Aún llevo bastante colchón de mejora pero la fatiga empieza a acumularse. Quedan unos 100 km por delante, y más de 30 serán de subida. Cuando empiezo la ascensión del Portalet ya noto yo que se me va a hacer más pesado que en la anterior edición. Además, el sol pica bastante más y esos grados se notan en el ánimo y la comodidad. Bebo mucha agua y en el avituallamiento intermedio del puerto lleno mi cuarto bidón de un litro, aún me quedarían dos más. Me encuentro con un amigo y le digo que se me está haciendo muy duro, él me dice que también. Juntos empezamos con la segunda mitad a nuestro ritmo y cadencia. Hace un año a estas alturas yo me encontraba pletórico y no hacía más que adelantar a ciclistas. Este año las tornas se invirtieron. Me arrastraba bastante y subia clavado, pero aún quedaba energia suficiente como para llegar arriba con dignidad.

Los últimos 50 km, de vuelta a Sabiñánigo tan solo tenían la dificultad del pequeño puerto de Hoz de Jaca, que con ese cansancio se convertía en otro pequeño Marie Blanque. Ya no podía forzar mucho más y era el instinto lo que hacía girar mis bielas para llegar arriba y cumplir con la última parte del recorrido, llanito y sin complicaciones en un principio.

En los últimos 20 km mi barra de energía llega al rojo y empiezo a ir muy lento. No aguanto los grupos durante mucho tiempo y empiezan a caer minutos a mi crono y a bajar la media. Consigo enlazar como persiguiendo un espejismo alguna rueda pero en poco tiempo se me vuelven a ir. Los kilómetros pasan lentos y ya solo voy con el resto. Llego, sí, 10 minutos antes que el año pasado pero con un cansancio mucho peor.

domingo, 27 de mayo de 2012

Subidita a Montserrat

Si hay una montaña emblema en Catalunya sin duda esa es Montserrat con su moreneta. No me voy a extender con tratados religiosos ni laicos que desde mi ateísmo militante soy incapaz de atisbar. Ver allí a gente haciendo cola para ponerse delante de un muñeco y hablar interiormente con él reconozco que me resulta curioso. Pero mira por dónde, como buen catalán que soy, hoy he cumplido con ese ritual centenario de peregrinar hasta Montserrat y lo he hecho con unos compañeros con los que la semana que viene participaré en mi segundo Ironman. El motivo principal, hacer el último entreno de bicicleta decente antes de la gran cita de la temporada. 110 km han tenido la culpa. No he tenido ocasión de pasar al camarín donde se expone ese muñeco tallado a la románica y al que llaman Virgen de Montserrat peró sí que he aprovechado para encender una vela e intentar sugestionar mi mente y obligar al destino a poder disfrutar de esa competición y lograr entrar en meta sin más percance que el cansancio y satisfecho como mínimo por haberlo intentado hasta el final. Tranquilos, no soy un converso, aunque sí bajase de según qué marcas empezaría a planteármelo...

domingo, 1 de abril de 2012

Semana 24: Solo bici, dando el fua

Las molestias en la cintilla iliotibial en la carrera me han venido genial para meterle caña a las bielas y completar una semana donde mis posaderas han estado prostradas en el sillín de la flaca durante unas 15 horas, incluyendo rodillo y desplazamientos al trabajo para completar 300 km. No ha habido otra cosa en cuanto a entrenos más que esa pequeña alegría que me produjo el trote cochinero de 10 km en el cesped y que me hizo presagiar una buena progresión en la recuperación de la lesión.

Aproveché la semana para acabar de hacer los últimos ajustes biomecánicos a mi bicicleta. Me he agenciado una potencia algo más corta y hemos modificado la posición de las calas. También hemos incluido unas plantillas, que me sobraban de la carrera a pie y ahora las piernas trabajan como pistones perfectamente calibrados que aprovechan al máximo toda la fuerza que puedo hacer con ellas. La bici ahora va como un guante, o al menos esa son las sensaciones respecto a como eran meses atrás.

Buenos entrenos, sobretodo en los 140 km de la salida del sábado donde llegué bastante entero y con cartuchos en la recámara por quemar. Ha llegado la hora de dar el fua sobre las dos ruedas.

lunes, 30 de enero de 2012

¿Amoldarse a la bicicleta o bicicleta amoldada?

De las tres disciplinas del triatlón, el ciclismo es la que conlleva una mayor inversión en términos de material y complementos. Es por eso precisamente en la que debemos insistir más en que ese material se ajuste a nosotros y cumpla la función para la que fueron diseñadas.

De modelos de bicicletas hay miles, pero de modelos de ciclistas tantos como ciclistas. Podemos comprarnos una bicicleta de nuestra talla y con nuestras medidas y que resulte que esta no se acabe de ajustar como  un guante a nuestro cuerpo. La pregunta es sencilla, ¿Nos tenemos que amoldar nosotros a ella o tenemos que conseguir que ella se amolde a nosotros? Con un estudio biomecánico se pueden hacer esos pequeños ajustes, básicamente incidiendo sobre los tres puntos de apoyo. El sillín, el volante y los pedales. Milímetros de más o de menos que en un movimiento de pedaleo, cíclico y constante pueden llevar, al cabo de miles de km., a lesiones o problemas. 

Nunca he sentido dolores incapacitantes ni preocupantes en mis entrenos ciclistas pero sí que sentía curiosidad por hacerme un estudio de bike-fitting para saber cómo era. Aproveché la oportunidad que tuve de ir al centro de Podopie en Viladecans. La experiencia ha sido positiva y ahora estoy en la fase en que mi cuerpo se acostumbre a los nuevos ajustes. Las primeras sensaciones han sido bastante buenas.

En mi opinión es algo que todos los ciclistas, desde los habituales a los compulsivos deberían conocer, principalmente para entender algunos principios lógicos del movimiento sobre la bicicleta. También he de decir que en mi opinión los precios de estos estudios son demasiado caros. En realidad simplemente se trata de observar el comportamiento de nuestro cuerpo sobre la bicicleta y aplicar la lógica para entender como funciona todo y poder hacer los ajustes uno mismo exceptuando el uso de algún aparato medidor que en un principio no estaría a nuestro alcance y sí en estos centros.

miércoles, 4 de enero de 2012

Entrenar con el rodillo en invierno

¿Verdad que os da palete salir con la bicicleta y el frio gélido de buena mañana? Quedarse mirando por la ventana el mal tiempo y pensar qué demonios se me ha perdido con la bicicleta ahí fuera. Y se decide abortar la salida. Además, en ésta época uno parece una cebolla con la cantidad de capas con las que hay que ir, eso sin contar lo carísimo que es el material de invierno, el calor que se pasa en las subidas y el frio de las bajadas. Fosas nasales congeladas, mocos, dedos de pies y manos petrificados, gafas empañadas, dias cortos...

Muchos optan entonces por pagarse un gimnasio para ir a hacer spinning. Otros por quedarse en casa y cascarse sesiones de rodillo. Pero el problema del rodillo es que es muy aburrido. Mucho. Almenos para mi. Tanto que prefiero frio a rodillo casi siempre.

Hay que saber entonces encontrar sistemas para combatir esa desgana. Conseguir un sistema de entrenamiento eficaz y a la vez quedarse en casa, calentito y con la duchita propia a escasos pasos.

Hace un tiempo descubrí una página, se llama Best Cycling, dónde hay grabadas muchas sesiones de spinning. ¿Qué hago entonces? Un híbrido entre rodillo y spinning. Claro que no es lo mismo pero las sudadas que me meto son contundentes. Además, puedo encadenar varias clases a mi antojo. Y me sirven para no dejar de lado el entreno de ciclismo y preparar los duatlones de carretera que estos meses proliferan.

Para ver los videos hay que pagar una suscripción, pero la más barata de 5 euros ya permite la descarga de material que se puede ir almacenando y utilizando sobre la marcha. Merece la pena.

jueves, 23 de junio de 2011

Crónica: XXI Quebrantahuesos 2011

Qué bien me lo pasé. Genial, como en pocos acontecimientos deportivos. Alegría desmesurada durante el esfuerzo. Mofletes en ristre con amplia sonrisa dibujada en mi cara mientras el sudor desembocaba en gotas al final de mi nariz. Y es que afrontaba por primera vez en mi vida una ruta de tal magnitud. La mítica cicloturísta Quebrantahuesos, con 205 km y 3600 metros de desnivel. Ambas cosas me supieron a poco. Y no lo digo por ir de sobrado sinó por haber pedaleado extasiado e hipnotizado por la misma fiesta que se respiraba y por las endorfinas segregadas en el esfuerzo. Un ambiente entre fresco y húmedo al principio y soleado y ventoso al final.

Tres puertos, el primero de ellos el del Somport, coronado a más de 1600 metros. Tendido con  rampas soportables. Como estaba en los primeros 50 kilómetros se hizo muy llevadero acompañado de tanto ciclista a lado y lado. La bajada con niebla y asfalto mojado por la lluiva previa a nuestro paso, traicionera en las curvas y sin confianza. Ya encarando hacía el Marie Blanque, en el lado francés.

La Dama Blanca son dos puertos en uno, es corto, pero se hace larguísmo, para mi fue el más duro. Unos primeros 5 kilómetros llevaderos y luego 4000 interminables metros de pendientes que no bajan del 10% y llegan hasta el 17% que obligan a más de tres a bajarse de la bici. En la cima, la lengua fuera y empapado en sudor. Pero ya era el penúltimo y había pasado el ecuador. Quedaba el más temido, el Portalet, sobre el que más me habían alertado por su pesadez. Me decían que una vez pasado éste puerto, psicológicamente era un descanso. Pero en mí esas palabras no tuvieron demasiado sentido por los mismos motivos que he explicado al principio de la crónica.

Después de las rampas del Marie Blanque las del Portalet me parecian falsos llanos. 28 kilómetros, eso sí, pero muy muy cómodos. Había comido y bebido como los dioses Quizás por eso no eché en falta ningún suplemento, ni tuve sensación de sed ni de hambre, ni dolores ni rampas, nada. Por eso lo pasaba bien. No era un camino de rosas, no. Pero al mirar para delante y ver carretera y más carretera los ánimos seguian inalterables. Cuando se aproximaba la cima, aficionados se repartian a ambos lados de la carretera animando de tal manera que los metros pasaban volando.

Arriba miro el reloj y el ritmo va según mis previsiones. Que eran de entrar entre 8:30 y 9:00 horas. La carretera es ancha y amplia, con larguísimas rectas y facilmente se alcanzan los 70 u 80 km por hora, cuando en una de estas, de ir a 85, una ráfaga de viento me da tal latigazo aproximándome al guardarrail de la calzada que ya veo la vida pasar por delante, por lo que decido ir tocando el freno con más firmeza. 

La carretera vuelve a empinarse de nuevo y de golpe subiendo a la Hoz de Jaca. Fue tomar una curva de herradura y ver decenas de ciclistas clavados al asfalto de pie sobre sus monturas haciendo fuerza y apretando dientes. Una tachuela en el camino dura que no era más que un breve y último castigo para el cuerpo antes de empezar a saborear la alegría contenida de los últimos 30 kilómetros. A 25 metros de llegar arriba se me sale la cadena, fue el único percance mecánico de la jornada. Lleno uno de los bidones con agua fresquita del avituallamiento y repongo líquidos. 

El viento se cebaba en los llanos de la última parte, salpìcado de toboganes con tendencia a la bajada. Me resguardo en alguna grupeta a ratos, tiro solo a otros, a lo gregario, con compañeros a rueda, acoplado para alcanzar el siguiente grupo. En los últimos 7 kilómetros sin saber por qué llego a la reserva, no estoy muerto, pero me cuesta seguir al grupo y decido no esforzarme más, dejarme caer a buen ritmo, sin drafting y para disfrutar solo de la llegada. 

Mi novia con sus padres y los mios me esperan en meta. Bonita y sonriente entrada con sus aplausos. Ya estoy de vuelta en el mismo punto donde salí 8:50 horas antes. Otra experiencia más para el saco, otra inyección más de ánimos pre IM y con mente en la siguiente edición.

 
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