Ho van aconseguir perquè no sabien que era impossible
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jueves, 3 de marzo de 2016

Crònica: XXI Mitjà Marató de Gavà 2016, faltan kilómetros

Ahí entro, justo detrás de Jordi, con un lado del bigote para arriba y otro para abajo
Me encantó correr en Gavà. Me encantó salir directamente de casa calentando y con la línea de salida a 300 metros. Era como salir a entrenar. Poder descansar más, desayunar mejor y esperar a que me piquen para bajar, como cuando éramos niños.

Hago el calentamiento con amigotes y compañeros echando unas risas, intentando saber qué ritmos de carrera serían los adecuados. Este mes de febrero había entrenado poquísimo, sin embargo tampoco estaba nervioso porque sabía que acabaría la carrera y que había bagaje como para aguantar.

Dan la salida y junto a mi compañero de fatigas Paco empezamos a marcar un ritmo entre 4:30 y 4:40 durante varios kilómetros. Me sorprende y me anima el hecho de encontrarme muy cómodo a esa velocidad, demasiado. Hubo momentos en los que no pasaba ni tan siquiera del 70% de pulsaciones así que hacia el ecuador de la carrera decido dejar a mi compañero y avanzar un poco más rápido.

La realidad, en el fondo era otra. Después de adelantar varios puestos, el objetivo empieza a ser evitar ir más lento en lugar de correr más rápido. Se nota la falta de kilómetros en las piernas. Me encuentro con Jordi, con el que hacía mucho que no coincidía, y me coloco a su ritmo a ver si así tengo la comodidad que empiezo a perder hacia el kilómetro 14.

No lo había dicho pero llevaba arrastrando un dolor en el hombro derecho fruto de malas posturas mientras duermo que me llevaba matando durante toda la semana y corriendo ese dolor se acentuaba. Así que ya tenía una cosa más con la que fustigar mi ánimo y las fuerzas.

Los últimos cinco kilómetros, desde la playa de Gavà hasta el pueblo se hicieron duros, por la fatiga y por el viento. Fueron éstos los que me hicieron bajar la media. Pero ahí aguanté. Ahí volví a sentir lo que es disfrutar con el sufrimiento en una competición. Ahí veía como me iba comiendo tramos, marcándome pequeñas metas a cada zancada.

Llegar a los últimos metros, ver la pancarta con la palabra mágica "META" y volver a sentir esa sensación, ese cosquilleo en el estómago, ese momento en el que ya no se sufre, se cruza esa línea y se descansa.

Estoy muy contento porque a pesar del tiempo final, 1:41:26, sé que tengo un gran margen de mejora. Casi la mitad de la carrera estuve trotando a ritmo cómodo y solo me puse a sufrir en los últimos kilómetros. Estas reentradas a las competiciones me están sirviendo como los tests perfectos para darme cuenta que, a pesar de las circunstancias, tampoco estoy tan mal y le saco todo el partido a lo poco que puedo entrenar.

Era el primer medio maratón desde la edición de Sitges del año 2013... Así que no está mal.

domingo, 31 de enero de 2016

Crónica: 10K Vilafranca del Penedès 2016, el retorno del runner


Pues ya tenía ganas de sentarme frente al ordenador a escribir una crónica. En los últimos años no ha abundado mucho por este blog ese tipo de artículos... Y aquí la prueba. El runner que llevo en mi está otra vez asomando el hocico... Como este domingo que cierra enero en los 10K de Vilafranca, la primera de las carreras que marca el camino hacia mi objetivo de este año, el Half de Vitoria-Gasteiz.

La marca ha sido lo de menos. He parado el crono en 43:52. Lo mejor ha sido volver a vivir todo eso que tanto añoraba. Los saludos con los amigos y conocidos que te encuentras por ahí, el sonido de cientos de suelas pisar el asfalto, el calor humano antes de la salida, el olor a réflex, los niños del avituallamiento, las canciones motivadoras de siempre a la salida y a la llegada, las liebres, la animación del recorrido, los aplausos del público, la recogida de dorsales... ¡Qué magnífico todo!

Y después está el hecho de haber corrido con un compañero de fatigas, Paco. Tanto él como yo no estaríamos ahora mismo en este punto si el uno no hubiera tirado del otro y el otro del uno para empezar a entrenar de nuevo y pilar el hábito.


En cuanto a mi carrera, ha ido genial de sensaciones. Hemos ido con la liebre de los 45 minutos y muy cómodo todo el rato. Apenas superaba el 75-80% de mis pulsaciones cuando todavía recuerdo que lo normal en estas carreras era ir por encima del 90% y con el hígado fuera. Tan a gusto corría que he podido disfrutar de la carrera como un niño con zapatillas nuevas. En el Km 7 he apretado un poquito, no mucho, para poder bajar de los 44 minutos.

Ha sido una carrera con la única función de volver a motivarme, y lo he conseguido. Con las series que hice el miércoles y con la comodidad con la que he corrido hoy, tampoco veo tan lejos volver a estar en esos sub40 de antaño. Aunque para eso todavía queda meter mucha calidad y constancia. Ahí estaré para intentarlo.


 

jueves, 28 de enero de 2016

Echar la vista atrás, mi primer 10K del 2009 VS mi próximo 10K del 2016

Lo bueno de hacer tantos años que tengo este blog es que de vez en cuando puedo echar la vista atrás y redescubrirme en el pasado. Como hace tanto tiempo que no me pongo a prueba y este domingo corro los 10K de Vilafranca, aun no tengo muy claro cómo va a salir todo. No sé qué ritmos podré aguantar, hay dudas... Por eso he recuperado la crónica de mi primera competición de 10K que hice en la vida, la Cursa de Bombers de Barcelona, abril de 2009.


Por aquel entonces era todo un jovenzuelo veinteañero que acababa de salir de una lesión en la cintilla iliotibial y que ni tan siquiera se depilaba las piernas. No tenía un objetivo muy claro en esa carrera, tan solo acabar y ver cómo era la distancia en competición. Ahora bien, de lo que sí que me he dado cuenta es de que bajé de los 45 minutos, algo que, en principio, me estaba planteando para este domingo. Visto el panorama y cómo me veo en los entrenos, creo que lo conseguiré. Será un buen inicio de camino para buscar de nuevo esos sub40 que tantas alegrías me dieron en tiempos.

domingo, 18 de octubre de 2015

Crónica: Marxa Bonesvalls 2015 y fotos

Hacía mucho, pero que mucho tiempo que no escribía una crónica en este blog. Y es que mi sequía competitiva se ha alargado demasiados meses pero como ya he ido adelantando por aquí, uno va volviendo al redil de los entrenamientos y eso, tarde o temprano, se acaba traduciendo en artículos como el que sigue.

La gran suerte, el privilegio y la alegría de este en concreto es compartirla con Lydia. Ella es la que tiene todo el mérito porque nunca había participado en una prueba de este nivel, tan dura para ella. Y orgullo es una palabra pequeña para definir lo que he sentido cuando hemos cruzado la meta juntos y de la mano.

Para los que solemos hacer deporte no es nuevo el hecho de saber que durante 14 kilómetros de competición los participantes pasamos por multitud de estados emocionales y físicos. Es una montaña rusa de sensaciones que van desde el nerviosismo a la ilusión, el sufrimiento, el dolor, el cansancio o la frustración. Todo eso acaba mezclándose en un cóctel que solo se entiende tras la satisfacción que se siente al cruzar la línea de meta cuando ese es el único objetivo al que se aspira.

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Madrugón, desayuno y para Olesa de Bonesvalls a recoger dorsales. Matamos el tiempo antes de empezar saludando amigos, caras conocidas y charlando con unos y otros, no pensaba que nos íbamos a encontrar a tanta gente.

Dan la salida y empezamos a trotar suave. Ya que Lydia nunca había participado en algo de tanta distancia la intención era correr lo que se pueda y caminar lo demás. Haciendo lo primero vamos un par de kilómetros hasta que vienen las primeras subidas, que es cuando empezamos a caminar. Aprovechamos los descansillos y las bajadas para trotar.

El Puig de La Mola
Llegamos a los pies del Puig de La Mola, la principal dificultad del día. Muy buena subida y mejores vistas panorámicas de todo el Parque Natural del Garraf y las poblaciones que lo rodean con el mar al fondo. Llegamos arriba a ritmo de tambores y cajas, bien por los voluntarios. Nos sacamos la foto de rigor y seguimos avanzando por una bajada bastante técnica en la que había que ir con mil ojos. Era una lástima porque de tanto mirar al suelo nos perdíamos muchas cosas del paisaje.

En la cima de El Puig de La Mola
Durante la bajada hay una caída de Lydia, que se da un golpe en la rodilla pero al rato se le pasa. Al llegar abajo hay un tramo bastante plano y ancho ideal para correr. Hay un árbol ahí al que no se le ocurre otra cosa que sacar una raíz al aire y va Lydia y otra vez igual, en la misma rodilla. Aún así, la campeona aguanta y vamos al trote y al paso ligero hasta el segundo y último avituallamiento.


Reponemos fuerzas lo mejor que podemos y afrontamos los últimos 4 kilómetros, al ritmo que dejan las piernas y el estado de ánimo. La distancia que queda ya es lo de menos y el factor psicológico de ser una a la que ya estamos acostumbrados a entrenar juntos ayuda en el peor momento de toda la prueba.

Cuando de nuevo vemos al fondo Olesa de Bonesvalls damos un empujón al cuerpo. Salimos de la riera de Begues y encaramos el último kilómetro hacia la meta. Cuando la vemos al fondo ya no hay dolor. Nos damos la mano y entramos, Lydia feliz por haber acabado su particular calvario y yo, orgulloso de lo que ha hecho.

Ella dice que sí, que será la última y que ya no le engañaré más... No se lo digáis, pero ella intuye que no será como ella piensa.

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Una competición muy bonita, con voluntarios entregados y buena organización. Bien de precio y muy buenas les botifarres amb seques i pa amb tomàquet del final.

Como colofón decir que a Lydia le ha tocado en un sorteo una braga buff, muy chula.





sábado, 22 de noviembre de 2014

Correr y sufrir un poquito para activar el recuerdo

Por primera vez en muchos, muchos meses hoy he hecho una sesión de carrera con más de 10 km y encima con desnivel. Era necesario y me ha servido para activar el recuerdo de lo que se siente cuando se va un buen rato al 90% o más de pulsaciones. Una rutilla por montaña con algo de desnivel, lo cual recordaba menos que lo primero. El tiempo por Gavà está genial de temperatura y el rato ha sido muy agradable.

Por primera vez en meses también corría en grupeta. Nos hemos juntado 6 personas y, aunque la falta de entreno y mi lesión en proceso de curación total me han hecho ir un poco con el gancho y conservador, al final he llegado muy contento. 

Pienso si habré hecho bien en correr todo eso con la espalda como la tengo... Pero lo mejor es que sigue sin doler (tan solo molesta un poco) así que intentaré regalarle a mi musculatura dorsal un buen masaje de fisio esta semana por lo bien que se ha comportado. Y por las ralladuras de cabeza que me está ayudando a olvidar.

 
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