Ho van aconseguir perquè no sabien que era impossible
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miércoles, 8 de junio de 2011

Crónica: Fake XI Triatló Ciutat de Mataró

El año pasado este se convertía en el segundo triatlón que disputaba en mi vida. Este año me hacía ilusión repetir, por ver la evolución y aunque estoy enfocando los entrenos a la larga distancia, el día anterior ya metí cuatro horas de bici, así que un entreno explosivo de transición en competición era también atractivo. Amaneció lloviendo y así continuó hasta que se decidió por votación y consenso de los clubes participantes anular el tramo de bicicleta, momento en el que dejó de caer agua. Sabia decisión por la peligrosidad que hubiera conllevado. Pero al fin y al cabo decisión tomada para que así la organización no tenga la obligación de devolver los 28 euros que cuesta la prueba. En plena crisis y los precios de las inscripiciones se disparan. Malditas clausulas y letras pequeñas, leídas o no, si quieres competir te las tienes que comer con patatas y pasar por el aro.

Total, que al final se decide alargar el tramo de natación de los 750 a los 1000 metros y seguir con los 5 km de carrera a pie. Un acuatlón a medias, pues siendo puristas se trataría de carrera, natación y carrera. Ahí va la crónica y también las quejas.

Natación

Salida separada para las chicas. Qué bien, ellas no son demasiadas y se distribuyen bien. Y después, más de 600 personas jugando a WWF en el agua, chapoteando, nadando encima de los demás, comiéndose patadas en la cabeza y en la cara, hundiendo al compañero, dándo puñetazos... ¡Muy mal! Fatal. No era necesario ni imprescindible meterse en ese percal. No es necesario verse acorralado entre una marabunta despiada de atunes furiosos con extremidades en forma de martillos de abatanar y un espigón de rocas con afilados moluscos. Qué fácil hubiera sido hacer salidas por grupos de edad en un playa con cientos de metros de longitud. Un cero. Imposible nadar con la cabeza dentro del agua sin correr riesgos. Y es que hubo unos momentos en que serví de tabla de surf para otro nadador, que literalmente se tumbó encima mio y remaba hacia delante con sus brazos por los lados. No hay derecho.

En la primera boya me abro a la izquierda para pasarla tranquilo y ya voy nadando más cómodo pero pendiente constantemente de mi alrededor. Llegando a la segunda alguien recibe un puntapie en todo el rostro y se queda grogui. Se avisa a los kayacs y de seguida la Cruz Roja acude. Situación que por cierto se pudo evitar. Pido tanda para girar por la boya y me encaro a la orilla. Salgo a sprint y hago la T1 más rápida hasta el momento, pues el día de antes había recortado la parte del neopreno de los tobillos que más me molestaba para librarme de él.

Carrera 

Me lo tomo como una serie, a tope. La primera parte del circuito con charcos muy embarrada. Corro sin fijarme en charcos ni nada, a recuperarme de mi mejorable natación. Iba avanzando ligero, aunque sin saber el ritmo porque decidí correr sin relojes ni referencias, aunque supongo que rondaría los 3:50. Pensar que salí el 490 del agua y recuperé más de 200 puestos en estos 5 kilómetros. Acabé contento llegando a meta, donde había otro error organizativo. Justo pasar el arco donde estaba la alfombra de paso de chip repartían la bolsa de obsequios y se formaba un tapón, por lo que te podían caer bien unos cuantos segundos esperando el turno para que el chip pitase.

La conclusión: Peor organización que el año pasado. Demasiados participantes, demasiado caro. Mala distribución de los nadadores en la playa y de las salidas. El año que viene o tengo la constancia de que cambian en estos aspectos o no vuelvo. 

 
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