Ho van aconseguir perquè no sabien que era impossible
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jueves, 7 de junio de 2012

Crónica: Extrememan Salou 2012

A Salou llegaba bien de ánimos pero algo inseguro por como ha marchado la temporada y los entrenos. Al final todo salió mejor de lo que me esperaba. Ya tengo otro triatlón distáncia Ironman al bolsillo, y este era de los duros. Ahí va la crónica.

Natación
6:30 de la mañana, al amanecer. 400 triatletas dispuestos en la salida, a punto para saltar al Mediterráneo tras los tres cañonazos de rigor. Nervios a flor de piel y neopreno de gallina. Sensaciones que se pasan ipso facto nada más poner el pie en el agua y caminar los 25 metros de arena hasta que la profundidad hacia viable poder nadar. Por delante dos vueltas con salida a tierra. Una con 1500 metros, la otra de 2300. Busco los huecos por donde poder nadar más cómodo y la verdad es que no sufro demasiados golpes. Nado tranquilo y pensando en como plantear la carrera, sin prisas y ligero, sin ponerme nervioso en el tramo que peor llevo. Miro el reloj al salir de los 1500 metros y veo 27 minutos. Demasiado rápido para mi parecer. La segundo vuelta es más larga, pero voy cogiendo buenos pies y nadando cómodo a rebufo.

El mar no estaba muy movido, y la corriente ayudaba cuando se nadaba dirección a tierra. En mis mejores cálculos entraba poder acabar el segmento en 1:15 - 1:20 pero cuando me veo transicionando en 1:06 intuyo que algo no va bien. Todo el mundo alrededor mio en boxes presumía de su tiempazo. Seamos honestos. Todo el mundo más o menos sabe cuánto tarda en cubrir 3800 m. nadando. No hay vuelta de hoja. Si hacéis un promedo de 20 minutos menos de lo que estáis acostumbrados la lógica dice que está mal medido. Calculo que unos 500 metros de menos. Xavi Llobet fue el primero en la natación con 39 minutos, a 1:02 el 100... Lo peor de todo es que el año pasado ya pasó algo parecido. Y lo digo yo, que soy pez de plomo.

Ciclismo
No pierdo mucho en la transición. La he estado visionando mientras nadaba y voy al grano. Me pongo un mallot de ciclismo simplemente porque veía nubarrones en el horizonte y sus bolsillos me permitían guardarme un chubasquero. No tardó mucho en hacerme falta. Antes de haber cubierto los primeros 10 km ya había empezado a descargar agua bastante fuerte y era la envidia de los ciclistas que me veían protegido, aunque solo parcialmente, de la lluvia.

El tramo de ciclismo es el más duro. En total hay acumulados unos 2800 metros de desnivel en 180 km, apenas hay llano. O se sube o se baja, aquí lo podéis comprobar. Antes de llegar al ascenso del primer puerto ya paró de llover. Se llega al pie de La Mussara con casi 400 metros de desnivel acumulado y otros 600 más en los próximos 10 km. Como es el primero aún la mente va fresca.

Iba con la ventaja de haber hecho el circuito tres semanas antes, así que lo tenía visualizado y sabía de su dureza para poder ir mesurando las fuerzas. Bebo en abundancia, como barritas, algún gel, isotónico. Cada 30 minutos entraba una u otra cosa y no pasé necesidad, ni flojera ni nada. Unas 200-300 calorias por hora.

Me noto bien en la bici, sin sufrir en exceso y pese a dosificar voy avanzando a cuentagotas a algunos participantes. El balance era positivo, más adelantados que adelantadores. En La Vilella me encuentro con Emili y Rosa, compañeros de club, animando y haciendo fotos, un buen aporte moral para afrontar lo que queda hasta el punto kilométrico y psicológico situado en el habituallamiento del km 100 tras coronar el Coll de La Figuera. Parada técnica para vaciar vejiga y a seguir, ahora relajado y de bajada.

A falta de 60 kilómetros noto un subidón en las piernas y en el ánimo. Aún queda mucho pero empiezo a meterle más caña de la prevista. Voy pidiendo carta a ver si hay suerte, y la tengo. Subo bastante clavado a la temida tachuela de Gratallops, con un largo km al 8%. Después solo dos más, a Falset dando el fuá y de nuevo la expedición de animadores del Gavà Triatló haciendo de claca. Grandes. Me cantan que vamos un grupete del club bastante juntos, así que me animo a ver si cojo a alguien. Pero fue que no...

Aún así ya solo me quedan 50 kilómetros, solo un puerto, Coll Roig de unos 7 km al 5% y el resto, los últimos 30, con tendencia a bajar. De vez en cuando, uno de los jueces que fue compañero de club, Pau, pasa con la moto y siempre tiene una palabra de ánimo. 

Soy consciente de lo que tengo por delante y no voy acusando el cansancio, al contrario, estoy envalentonado al ir atrapando de tanto en tanto, algún ciclista. Sé que después de Collo Roig todo es bajada y llaneo. Corono el último puerto en 6 horas justas y preveo que me queda poco más de una para ponerme a correr y así fue.

Bajada vertiginosa hasta Montroig y de ahí llaneando acoplado con una buena y cómoda cadencia. Fue la parte más aburrida del recorrido.
El sol, que tímidamente se había asomado en su lucha con la humedad constante en el sector ciclista ahora empezaba a ganar protagonismo.

Carrera
Llego a boxes, animado por mucha gente. En menos de 2 minutos ya estaba con un maratón por delante. Veo a mi novia, mi abuela, mis padres y mis suegros ahí y esa es una alegría suprema. Empiezo cómodo, sin apenas notar los 180 km de bici. Cuatro vueltas por delante a un circuito que iba de una a otra punta del paseo marítimo. El sol y la humedad empezaban a molestar y lo sofoco tirándome agua por encima en cada avituallamiento.

Durante todo el tramo de carrera de lo único que me nutro es de cola, agua y trozos de naranja, hasta que se acabaron en el km 30. Tengo la experiencia de la descomposición estomacal de Zurich y la verdad es que pese al Fortasec de primera hora de la mañana no quería volver a repetirla. Esta manera de aportar calorias  e hidratarme me producía muchos gases, pequeñas molestias que no tardaban en ser expulsadas. Además, noto chutes de cafeina que me hacen mantener un buen ritmo, un minisubidón entre avituallamiento y avituallamiento.  En ellos aprovecho para andar un poco, coger oxígeno y afrontar el siguiente tramo hasta el próximo punto.

El ritmo es constante pero decreciente. Hasta la primera mitad logro mantenerlo a 5:30 pero la fatiga se va acumulando. No hay dolor ni sufrimiento excesivo pero muscularmente voy fatigado y hay zancadas en que los músculos no responden favorablemente. 

Me pongo la última pulsera, solo 12 km por delante y ahora todo son pensamientos positivos, hacia mi mismo y hacia los compañeros de club con los que me cruzaba, siempre una mirada, una palabra de ánimo, un choque de manos y cada uno con su calvario. Esta última vuelta se hace dura y el ritmo desciende, sobretodo al pensar en la subidita que había hacia el final de cada vuelta, no muy pronunciada pero en según que condiciones eso era un pequeño Angliru para cualquiera. Al final la cosa se estabiliza en 5:55 el km y los minutos caian en el crono mucho más rápido de lo que mi percepción intuía.

Los últimos dos kilómetros dicen que no se notan y se hacen solos. En mi caso no fue hasta recibir el último avituallamiento y automotivación finales. Estado zombi con mirada perdida al fondo y recibiendo las felicitaciones de mucha gente y voluntarios al verme pasar con la pulsera que marca el final de mi Ironman. 

Llego a la moqueta que daba acceso al arco de finisher y esta vez si que quería salir en la foto de una manera decente. Buscaba la mirada de mi familia, ellos estaban más contentos que yo. Me lo había ganado y me emocionó mucho compartir esa alegría con ellos. O ellos conmigo. 12 horas y 34 minutos para enmarcar.

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Ha sido un IM muy duro que pude completar pese a las dudas sobre mis entrenos. Acabo muy contento, satisfecho con mi faena y de no haber dejado nada en el tintero. Ojalá todos los que tengan que llegar lo hagan teniendo las mismas sensaciones, aunque entrenaré duro para que puedan ser mejores.

lunes, 4 de junio de 2012

Fotos Extrememan 2012, mi segundo IM

A falta de una elaborada, reposada y reflexiva crónica puedo decir que ya sumo a mi palmarés mi segundo Ironman, esta vez en Salou, en el duro Extrememan 2012. En unos días lo veréis todo escrito por aquí.

Quiero aprovechar también para dar mil gracias a todos los supporters, amigos, compañeros de club, participantes, voluntarios, etc que pese al sufrimiento nos llevaron como pudieron a acabar todos, los ocho del Gavà Triatló que allí nos citamos, a colgarnos la medalla de Finisher.

Y a título personal a mi novia, mis padres, mis suegros que estuvieron gritando allí durante todo mi maratón y a la demás familia que desde la distancia me transmitia su apoyo y ánimos. Fue lo que me dio alas.

Dejo un enlace con más de 1000 fotos del Extrememan de Salou 2012 cortesía del gran triatleta, compañero, animador y fotógrafo Emili. Supongo que la gran mayoría de participantes se encontrarán por aquí:

martes, 27 de diciembre de 2011

Ya tengo objetivo 2012: Extreme-Man 226 de Salou

Eso es. Esta temporada quería repetir en la distancia Ironman y me apetecía anunciarlo antes de acabar el año. La idea, en un principio era asistir al Challenge de Roth, pues una grupeta de más de 30 personas de mi club participarán. Después de mucho meditar y hacer muchas cuentas, el presupuesto no daba para demasiado y decidí que me quedaría cerquita de casa, en Salou.

El Extreme-Man celebra esta temporada su segunda edición. Tiene un circuito de ciclismo bastante exigente y un maratón nada cómodo. El año pasado acudí a ver a los valientes que se estaban batiendo en la distancia reina del triatlón. Evidentemente el ambiente no va a ser el mismo que el de una prueba centroeuropea pero por otro podré contar con el apoyo de familia, amigos y compañeros que se podrán acercar a verme y la gente de Win siempre intenta cuidar al máximo todos los detalles para los participantes.

El reto 2012, próximo 3 de junio, Extreme-Man 226. Toca pensar en los entrenos y competiciones claves para intentar llegar allí en el mejor estado de forma posible. Ya os iré contando.

martes, 19 de julio de 2011

Crónica: IronMan Zürich 2011, mi primer IM

Una foto finisher que podría haber sido mejor
Después del IM he desconectado del triatlón, de Internet, entrenos y blogs durante una semana de vacaciones de sol, playa y birra. Un merecido descanso físico y psicológico que ha servido para digerir el reto conseguido, asimilarlo, reflerxionar sobre él y sobretodo para recargar las pilas a tope y estar deseoso de volverme a poner manos a la obra.

Esta es una crónica difícil de escribir. Porque es difícil expresar con palabras lo que se siente cuando se acaba tu primer Ironman. ¿Es como acabar el primer maratón? Para algunos puede que sí. Pero entonces seguro que nunca han sido finishers en un Ironman. Es totalmente distinto. El proceso de entrenamiento, mucho más psicológico que físico, es largo, duro, lleno de altibajos... los que soléis seguir mis andanzas ya lo habréis comprobado. Y durante la carrera, siempre en solitario, tan solo tú y tu capacidad de sufrimiento -pese a los siempre agradecidos ánimos y gritos del público y los que te rodean-. Una vez se rebasa la línea de finisher todo se convierte en alegría, en emoción contenida, en ojos humedecidos, en recuerdos a aquella persona que desde que tan solo era un prebenjamín siempre me venía a buscar a todos mis entrenos y me llevaba a todas las competiciones, ya fuera en deporte escolar o como federado en atletismo. Mi abuelo se hubiera sentido orgulloso de que su nieto, aquel a quien "le pesaba el culo" en las carreras y llegaba siempre en el vagón de cola haya completado su primer Ironman en 12:09 horas. Mi pensamiento al entrar por el arco de meta era para él, por apoyarme siempre en todos mis proyectos, locuras y propósitos. Ahí va la primera crónica de muchos IM por venir:

Días prévios

Tranquilo y seguro. Sabía que sería finisher si no había desgracias. El entreno acumulado y los retos previos conseguidos me habían dado toda esa seguridad. Así que mi única preocupación era disfrutar, pasarlo bien y disfrutar. Llegué con días suficientes para aclimatarme a Zurich. Fue un gozo compartir esos días, conversaciones, bromas, la Welcome party en compañía de mi novia y la expedición del Gavà Triatló: Lourdes, Alfons, Joan, Carlos, David, Gerardo, Lucy, Aurelio, Dani, Laia, Cristina, Iván el coach, más acompañantes y familia, dándolo todo. Éramos el Equipo Z, y todos los que competiamos, excepto dos de nosotros, debutábamos en la distáncia.

Natación
Aunque soy pez de plomo esta vez no me preocupaba lo más mínimo este segmento. La táctica era no ponerse nervioso, ir tranquilo y a mi ritmo, con la mente en blanco y tan solo pensando en no agotarme innecesariamente con pensamientos y movimientos inútiles. Nada más salir parece que todos estos planes se van a trastocar. Recibo una patada en la muñeca con tan mala suerte que me arrancan el Garmin de cuajo. "Hay que buscarlo, no estoy dispuesto a perder 300 euros en el fondo de este lago". Pues imaginadme buceando en medio de una marabunta de atunes y bonitos enfurecidos en una salida de Ironman con 2000 inscritos. Entre tanto chapoteo veo mi Garmin difuminarse en el fondo y hundirse lentamente emulando a Leonardo DiCaprio en Titanic, cuando su novia lo deja caer muerto al fondo del oceano... Pues así, recibiendo golpes y en medio de toda esa espuma de chapoteos alargo la mano, lo agarro, se vuelve a escapar, buceo más hondo y ahí lo tengo. Benditas Zoot Predator. Con dificultad meto el reloj entre mi neopreno. Ahora sí, no pienso más en la suerte que he tenido. Me tranquilizo y empiezo a nadar.

Iba genial. Muy tranquilo. Pocos golpes y nadando a mi bola. Una boya, dos boyas y paso por la isla que marcaba la segunda vuelta, un hito tranquilizador magno para nadadores como yo. Sonriente siempre al pasar por delante de los compañeros de club que gritaban animando. Segunda vuelta igual, sin contratiempos y con el agua muy caliente. Nada a destacar salvo que fui muy tranquilo, sin apurarme ni cansarme, como si hubiera sido un calentamiento. Quiza demasiado relajado, pero teniendo en cuenta que era la primera vez que cubría esa distancia de un tirón ya estaba más que satisfecho. Y la de gente que venía detrás. Preveía salir entre 1:15 y 1:25 horas. Al final lo hice en 1:28 aunque mucha gente dijo después que le había dado la sensación de que podría ser que se hubiera nadado 4000 metros en lugar de los 3800. En cualquier caso tampoco se me habían trastocado tanto los planes y con la correa del Garmin rota y el reloj en un bolsillo aquella patada al principio de la natación me había venido a decir que no debía mirar el reloj ni preocuparme de ritmos ni velocidades para nada. Así que decidí guiarme únicamente por sensaciones y mirar el reloj tan solo en las transiciones.

Ciclismo
Esto se preveía largo, así que miro de hacer un transición tranquila, colocárme toda la ropa bien, para no olvidarme detalle. Decido ir sin guantes ni manguitos por el sol radiante que despuntaba, aunque anunciaban lluvias al empezar la tarde, confiaba en haber bajado de la bici para entonces. El trazado llano de los primeros kilómetros tienta a uno a engrescarse y a darle a los pedales, pero me contengo. Me como un sandwich del mejor jamón ibérico que traje de Barcelona y me hice la noche previa. La clave sería la alimentación y la hidratación racionada pero constante. Como había decidido no mirar el Garmin para nada no tenía más referéncias kilométricas que las que la organización había marcado. En las primeras rampas veo un mono del Gavà y distingo a Alfons, que salió un par de minutos antes que yo del agua. Me pregunto si no iré demasiado deprisa. Compartimos unos cuantos quilómetros juntos y cuando empieza la subida constante, allá por el kilómetro 50 vuelvo a ver otro par de uniformes del Gavà, el primero de ellos es Carlos que me comenta que Gerardo va por delante. Decido ir a por él y acompañarlo como mínimo la primera vuelta, él ya ha corrido este IM, así que me servirá de ayuda. Vamos charlando y a ritmo vivo durante unos 25 kilómetros, hasta la apoteósica y emocionante subida de Heartbreak Hill, una tachuela de unos 600 metros bastante empinada pero repleta de tanto público que obliga a los ciclistas a avanzar en fila de uno. Es realmente emocionante y si uno no está acostumbrado a estas cosas sube con la piel de gallina. Al iniciar el descenso se me salta una -o dos- lagrimillas. Aquellos gritos me han vuelto a recordar dónde estoy, qué es lo qué estoy haciendo y cómo ha costado llegar ahí. 

A por la segunda vuelta. Otros 90 kilómetros más y habré acabado. Ahora ya voy en solitario. Lleno de energía. No sentí necesidad de nada, ni sed, ni vacio de estómago. Por el recorrido me entretenía en mirar los nombres de los dorsales que me adelantaban, los que adelantaba yo. Al cabo de un rato se invertían las tornas en una especie de juego de relevos con la diferencia que el espacio entre ambos solía de ser de varias decenas de metros. Ahora iba con ventaja porque volvía a pasar por los mismos lugares. A falta de 50 kilómetros me empiezan a doler los pies, y quedaba la peor parte. Resulta que por primera vez en mi vida como triatleta me olvidé mis zapatillas de ciclismo, las de calas, y tuvo que ser precisamente en esta ocasión. Se las pedí a Aurelio, compañero del Gavà que no competía en el IM y a pesar de que me venían bien, al cabo de 130 kilómetros empezaron a aprisionarme el pie de una manera muy incómoda y cada vez más dolorosa. No había nada que hacer, ni aflojar el ritmo servía. Lo único que quedaba era soportarlo estoicamente y ver los kilómetros pasar y también las grises y amenazantes nubes acercárse cada vez más. Por suerte empezaron a descargar de manera suave cuando ya estaba en la segunda subida a Heartbreak Hill, esta vez ya sin apenas público. La bajada tiene que ser algo más lenta por precaución pero ya estoy en la carrera, y correr con lluvia me encanta. Había calculado una bici entre 27 y 30 km/h y acabar en 6:39 horas entraba dentro de los planes, o sea que genial.

Carrera
Hago una transición muy rápida de minuto y medio. Me encuentro genial, nada cansado en ningún sentido. Sin hambre ni sed y encima ya me he quitado las zapatillas que me apretaban y me he puesto las que me gustan más, las de run. A punto de afrontar mi tercera maratón, la primera tras 3,8 km de nado y 180 de bici. Miro el reloj -tan solo lo miraba en las transiciones- me animo al ver que si corro según mis planes entre 5:15 y 5:25 sería finisher en menos de 12 horas, toda una proeza para mi.

Paro a mear, largo. En los primeros kilómetros veo un pro, con el dorsal 9, Ueli Bieler. A él le quedan unos 15 km y a mi 42, pero parece que va a un ritmo que para mi es facil seguir, aunque no tengo ni idea de cual es, pienso que teniendo en cuenta que él está acabando y yo empezando el maratón debe estar más tocado que yo. Me engancho a él como una lapa no sin el temor de quemarme por ser tan osado. Él no deja de mirarme de reojo como diciendo qué demonios hace un pringao como yo comiéndole la suela. Gracias a eso empiezo a adelantar y a desdoblar a muchísima gente. En el km 13 él mete el último apretón de los 2 kilómetros finales y yo continuo al mismo ritmo, ahora sí, parándome a comer bien en los avituallamientos. 

A partir del 12 empieza lo peor de la carrera. Nada de cansancio, ni de mente. Retorcijones. Gases. El perrete asomando el hocico. Cojo un par de esponjas y voy al baño. Miro el reloj, más que nada para calcular cuanto me demoraba, 15 km y 1:15 horas, a 5 pelao. Voy muy bien y encima no hay atisbo ninguno de que la cosa vaya a ir mal, apenas queda algo más de medio maratón. Pues nada más lejos de la realidad. Los retorcijones y gases siguen, para colmo deja de llover y sale el sol apretando muy fuerte, hubiera preferido otro poco más de lluvia. Veo a mi novia al poco, me acerco, la beso y le digo que sólo me queda la mitad, que voy muy bien, pero que me cago todo el rato. En el 23 otra parada técnica. Los kilómetros pasaban rápido, eso sí, pero pese a que pensaba que ya quedaba poco mi estómago me decía que no, que me iba a estar molestando a muerte. Paso por delante de Iván y Dani que me gritan que si sigo así bajo de 12 horas seguro, "si mi estómago me deja encantado". Ahora lo único que hago es beber agua y parece que la cosa se calma pero noto que necesito algó más que eso y tengo que volver a comer. Por eso, una tercera parada técnica más, la peor, pero con la esperanza de aguantar esos últimos siete kilómetros que me quedaban cuando tiré de la cadena. Estaba harto de pasar a corredores, meterme en el lavabo y al salir volverlos a pasar. En fín que para la próxima además de geles y barritas también iré preparado con un par de Fortasec. 
Mi cara, a escasos metros de la meta
En los últimos dos kilómetros todos los males se pasan. Hay un armisticio estomacal. Voy en una nube, parece que todo el público me anima a mi. A pesar de todo voy a hacer el maratón en menos de 4 horas. Veo a mi novia, me detengo, la beso y me regocijo en recorrer la alfombra azul que lleva al arco de llegada. Cuantas emociones, pensamientos y piel de gallina. Ya lo tengo, ha sido duro sí, pero pudo haber sido mucho peor. Por fin he acabado. 

Soy FINISHER.

sábado, 9 de julio de 2011

IM Zurich, en capilla...

Entrada de rigor. Resumen en forma de telegrama. El jueves me planté en Zurich. Me he empapado del ambiente IM en la Ironman City, me he aclimatado a la ciudad y al tiempo inestable de estos días. Sol, lluvia, sol, nublado, tormenta... Veremos como se comporta durante la prueba. Mañana estaré en la linea de salida para afrontar el reto deportivo más importante de mi vida hasta el momento. Tengo ya todo preparado y la bici en boxes: materiales, ropa, comida, extras... Voy bien de ánimos, nada nervioso sinó con ganas de dar la primera brazada. Ya explicaré el resto. Voy a dormir.

martes, 5 de julio de 2011

Mis cifras para el Ironman

Entrenamientos, volúmenes cantidades, horas, kilómetros, ritmos.... Cada persona es un mundo y por eso cada persona sabe lo que necesita, lo que le hace ir seguro. En mi caso, y supongo que en el de todos los que se enfrentan  por vez primera a un IM, tengo la sensación -siempre la tengo- de que podría haber hecho más. Pequeños remordimientos de aquel día que me quedé en la cama, el que decidí tomarme otra copa más que no me dejó madrugar, el comprometerme a hacer aquel viaje, ir a aquel concierto... En fin, todos los deportistas siempre nos enfrentamos a los mismos dilemas. Nos autoinculpamos y autofustigamos por ello, y tenemos remordimientos de conciencia por haber perdido la oportunidad de correr media horita más, pese a que se puso a llover. Pero todo eso desaparece cuando se cumple el objetivo por el que se ha estado luchando todo este tiempo y haciendo balance, y pese a seguir recriminándome que podía haber hecho más,  sé que llego preparado para ser finisher en un Ironman si algo, alguna desgracia ajena a mi control, no logra impedirmelo.

El acumulómetro de este blog muestra mis cifras en las tres disciplinas del triatlón y el número de horas totales, que no siempre se enmarcan en carrera, natación, btt o bici de carretera. En el total de horas también computo el rodillo, el spinning, el esquí de fondo y alpino y otras actividades deportivas más. Los entrenos de esta temporada empezaron formalmente a mediados de octubre, y este año, a mi pesar, no he practicado nada de esquí, apenas alguna sesión de spinning y algo de rodillo y 0 metros de BTT. Todas las horas han sido prácticamente exclusivas de carrera, natación y ciclismo en ruta. Después de esta parrafada, ahí van las cifras y una breve explicación de mi entreno en las tres modalidades desde el 18 de octubre hasta el día de hoy, un total de 36 semanas:
 
325 horas, 9 horas netas de ejercicio a la semana.

Carrera: 1042 km. El equivalente a casi 25 maratones. En 36 semanas no esta nada mal. El año pasado a estas alturas había corrido 805 km, más de 200 km de diferencia. Lo mejor ha sido la ausencia de lesiones. Hace dos temporadas me lesioné de la cintilla iliotibial y me tuvo apartado del entreno de carrera durante un tiempo. El año pasado tuve atisbos de dolor, por lo que hubo semanas en las que me tuve que olvidar de gastar suela. Este año, por suerte, nada de eso, ninguna molestia. En cuanto a calidades muy satisfecho. Las series han ido genial, las tiradas nunca han bajado de 10km y la temporada de otoño/invierno de carreras he batido marcas en Maratón, Media Maratón y en los 10k y mejorado en el test de cooper.

Ciclismo: Estaba harto de oir que el ciclismo es la calve en un IM, hace falta entrenarlo mucho, no solo para mejorarlo sinó para llegar bien a la carrera. Posiblemente podría haberle metido algo más de volumen a esta disciplina, pero es la que ocupa más tiempo entrenarla, la que más sacrificios de eludir compromisos supone. He pedaleado durante 3300 km sin contar las sesiones de spinning y rodillo. Nada de BTT. El año pasado, a estas alturas, había rodado tan solo 2500 km. Hay casi 1000 km de diferencia, aunque me hubiera gustado que fueran 2000... En ciclismo he completado distancias que nunca antes había probado, como la barrera de los 200 km de la Quebrantahuesos. Y sí, me he notado mejora, las medias de velocidad en los entrenos han aumentado recorriendo los mismos circuitos.

Natación: Ya sé. La natación es mi peor parte del triatlón. En todo este tiempo no sé si he mejorado demasiado. Tan solo sé que en comparación con el principio, ahora nado igual de rápido -o un poquito más- pero cansándome menos. Casualidad es que entre la temporada anterior y esta haya nadado exactamente la misma cantidad de metros, 95.000. Algo menos de 2700 metros de media semanal, vamos, una miseria. La natación, en competición será un mero trámite a superar, aunque sí que es verdad, que en aguas abiertas me he notado mucho más suelto y cómodo está temporada, menos agobiado y eso repercute bastante en el resultado, sobretodo en la parte psicológica.

domingo, 26 de diciembre de 2010

La pura y cruda realidad

Típica conversación entre un triatleta y un profano. Atentos porque el dialogo no tiene desperdicio (si entendéis el inglés...). ¡Es buenísimo!

lunes, 26 de julio de 2010

El reto deportivo más importante de mi vida

Hoy, bueno, mejor dicho, ayer, Toni, Gerardo, David, Xavi, Pedro y Sara han cruzado la meta de uno de los retos seguramente más importantes de sus vidas, el de acabar un Ironman. Para la mayoría de ellos el debut en la distancia, con todo lo que eso implica. Aquello que nadie se imagina hasta que uno no se embarca en esa aventura por primera vez. ¡Enhorabuena! Para mi ya soys unos referentes a imitar.

Alentado por ese espiritu finisher acabo de formalizar mi inscripción para el Ironman de Zurich 2011. No es una decisión precipitada, ni muchos menos. Es una decisión muy meditada, muy consciente de todo lo que conlleva, pensada... Seguramente es difícil ahora de expresar con letras todo lo que me pasa por la cabeza a estas horas de la noche... Es probable que algunas de esas emociones vayan desgranandose y cayendo como higos maduros durante los próximos 365 días. 

Pero quizás lo mejor de todo este largo camino, que empecé hace un par de años simplemente aprendiendo lo que significaba la palabra "triatlón", va a ser que me voy a sentir arropado, y apoyado por los mios. No solo va a ser un sacrificio personal, va a ser un sacrificio colectivo, con la familia, con la pareja, con los amigos y compañeros... Son lo que me van a intentar llevar en volandas hacia la meta. Si al final del camino el triumfo llega, no será únicamente un mérito mio; también el de ellos y el de otros muchos compañeros de club que van a estar conmigo en la linea de salida de un lugar así por primera vez, o apoyando en la distancia. Y también acompañándome en interminables kilómetros por tierra, montañas, mares, lagos, caminos, carreteras, asfalto, nieve, bosques...

[...] Me voy a soñar con un sueño, que ya es tarde. 

Continuará,,,

 
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