Ho van aconseguir perquè no sabien que era impossible

miércoles, 29 de mayo de 2013

Como no sentirse mal cuando no se entrena

Tener una meta suele ser la mejor manera de tirar adelante. Un plan de entreno asumible y adaptado a nuestras circunstancias reales, tiempo libre y capacidad. Lo mejor del viaje es el trayecto hasta llegar a nuestro destino.

Me pasa que hay épocas en que entreno menos. En que me salto sesiones. En que no puedo salir. Alguna de esas veces mi mente busca excusas para no hacerlo, algunas realmente convincentes. No es preocupante. A todos nos pasa. A los que no nos ganamos la vida con el deporte nadie nos lo va a recriminar, salvo nosotros mismos.

Y ese es precisamente el problema. Nosotros mismos podemos ser los más duros. El sentimiento de culpa aflora, nos sentimos mal y nos arrepentimos. Al día siguiente entrenamos el doble para recuperar el tiempo perdido, no siempre acertadamente. Otras caemos en un bucle de sedentarismo que se alarga varios días, o incluso semanas.

Si hay algún día suelto en el que no salgo a entrenar (salvo los días de fuerza mayor o de obligado reposo) sigo una estratégia que me alivia el sentimiento de culpa. Invertir el tiempo en algo realmente útil. Trabajo, hago faenas de la casa, estudio o arreglo asuntos y recados pendientes. Uno piensa que aunque no haya entrenado, como mínimo no ha desperdiciado el tiempo en nada inútil.

Pero si esos días sueltos se multiplican y pasan a ser habituales hago otra cosa. No hay que darle demasiadas vueltas ni martirizarse. Puede ser desmotivación, cansancio, falta de ganas o simplemente la ausencia de una meta qué perseguir. Reflexionar y pensar qué es lo que nos ha llevado a ese punto. El remedio siempre suele venirme por la misma vía. Encontrar un objetivo. Marcarme una competición en el horizonte. 

Esos días los aprovecho para autoestimularme de nuevo, navegar por blogs, buscar información de la carrera y sobretodo marcarme y planificarme un buen plan de entreno para cruzar la meta en esa competición. Pequeñas fases de consolidación que sean asumibles. Conocerse uno mismo y saber hasta dónde se puede llegar, sin castillos en el aire y con los pies en el suelo. Y sobretodo disfrutar del camino sin rebasar el límite de velocidad.

lunes, 27 de mayo de 2013

Problemas, soluciones y usos de la cinta del Pulsometro

Conozco pocas cintas de pulsómetro que no les den problemas a quien las usa. La razón no es la calidad, ya que muchas de ellas son de buenas marcas. El problema más común es que el pulsómetro se vuelva loco, es decir, que marque un ritmo de pulsaciones desorbitadas estándo en reposo o en las primeras fases del calentamiento o en cualquier situación en la que lo que marca no corresponde con la realidad. A mi también me pasó eso con mi primera cinta del pulsómetro para Garmin 310XT

Creí que podía ser un problema de la pila. Así que las cambié por otras. Al ver que el problema persistía pensé que al cambiarle la pila y al perder la estanqueidad del dispositivo, le había entrado agua que lo hacía funcionar mal. Así que me deshice de la cinta. Dejé de usarla durante un tiempo y me compré una nueva.

Con mi nueva cinta de pulsómetro no he tenido de momento ningún problema. Humedezco los detectores antes de empezar a usarla y me capta bien las pulsaciones siempre, sin cifras desorbitadas. Creo que la clave está en lavar bien la cinta del pulsómetro una vez se acaba de usar. Creo que las sales que el mismo sudor genera y se solidifican provocan que el dispositivo empiece a funcionar mal, así que una posible solución que hasta ahora estoy aplicando con éxito es esa, lavar con agua después de su uso, una previsión que antes olvidaba de aplicar en ocasiones y que de momento parece que da resultado.

Comprar una cinta de pulsómetro Garmin no es una cosa barata. Pienso que merece la pena perder unos segundos en el grifo lavándola después de cada sesión. Podemos aprovechar la ducha post-entreno si se prefiere.

jueves, 23 de mayo de 2013

Hora de reordenar las rutinas de entrenos. Challenge, There We Go!

Bien, ya tengo establecido el objetivo 2013 que llega tarde y culmina a final de la temporada. El Challenge de Calella del próximo 5 de octubre.

Hasta el objetivo quedan aproximadamente 20 semanas. Una vez hechas las reflxiones posteriores a mi DNF en Salou del pasado 5 de mayo he llegado a algunas conclusiones que se resumen en lo siguiente:

1. Monotonía de entrenos: siempre hago lo mismo, voy variando algo en ocasiones, pero no lo suficiente como para no caer en una monotonía semanal que sin darme cuenta me acaba llevando al hastío. Es necesario cambiar y darle al cuerpo estímulos nuevos y ir introduciendo pequeñas sorpresas. Son fundamentales para no caer en el aburrimiento.  

2. Falta de tiempo: es una constante en la que no hay mucho margen de mejora. Mi situación laboral y modo de vida actual no me permite planificar demasiado. Este año trabajo como autónomo y mis horarios no son estables y tengo muchos frentes abiertos. Necesito poder entrenar y eludir cuestiones que no me otorguen un beneficio físico y psicológico mejor que el que me pueda dar el entreno.

3. Falta de recursos: sin duda gran condicionante para poder invertir en abonos a gimnasios y piscinas, nutrición, asesoramiento técnico, fisio, inscripciones a pruebas, renovaciones de material y todos esos gastos relacionados con el triatlón. Hay pequeños visos de que la situación pueda mejorar algo en este aspecto en los próximos meses pero en cualquier caso lo campearé como pueda.

4. No seguir los entrenos planificados: Sí, perdí mi tiempo en elaborarme una rutina de entrenos hace unos meses pensando en esta primera mitad de temporada. El problema es que al cabo de un tiempo, y por los condicionantes que he mencionado arriba, acabé por pasar bastante de mis mismas recomendaciones. No puedo volverme a columpiar en ese aspecto.

OK. Autocrítica y reflexiones hechas. Durante este mes de mayo he hecho un ejercicio físico de mantenimiento que no me ha llevado a nada, es decir, he estado casi parado. Ahora, le he dado al botón de reset y me he agenciado y personalizado un plan de entrenamiento específico para el Ironman. El lunes empiezo con 20 semanas non-stop ineludibles para llegar a la meta de mi tercer Ironman. Calella, there we go!

miércoles, 22 de mayo de 2013

Como conseguir participar en el Challenge 2013 con Patrocinalos

No había anunciado oficialmente en este blog mi gran objetivo triatlético para la temporada 2012-13 y esta es la entrada para hacerlo. Este año mi intención es participar en el Challenge Barcelona 2013, distancia 3,8 Km + 180 Km + 42,2 Km.

Dada mi actual economía de guerra aún no he podido inscribirme, aunque espero hacerlo en pocas semanas si todo va bien. Fue en una de esas haciendo malabarismos con la cuenta corriente que descubrí Patrocínalos, una plataforma de crowfounding para deportistas profesionales y amateurs donde puedes encontrar financiación para tus proyectos deportivos - aquí mi perfil en la web-. Es cierto que hay que estar encima a diario, hacerse visible, participar, interactuar y ser constante para conseguir algo en la plataforma. Si no es así y esperas que el patrocinio te llegue por arte de magia entonces será difícil conseguirlo.

Por mi parte ya hace unos meses que estoy en Patrocinalos y hasta el momento he conseguido acumular casi 200 euros. No es mucho y ni siquiera sé si llegaré a conseguir el 100% de lo que necesito, pero es menos que nada y por otro lado satisface muchísimo que alguien confie en ti y apueste por tus sueños cuando apenas tienes nada que ofrecer. La recompensa para el patrocinador la elige uno mismo.

Soy un pequeño empresario autónomo que capea como puede al temporal sobreviviendo a la crisis y con la gran suerte de hacerlo sin deudas. Estancado en mi progreso profesional, precisamente por esa falta de ingresos que no deja margen a la inversión, sinó a la mera supervivencia. 

En lo deportivo lo único que mejora son las ganas, el volumen, la acumulación de horas y de entrenos en solitario. Y se estancan otros aspectos tan importantes como el asesoramiento técnico, la renovación de materiales, de equipaciones, las inscripciones a carreras con sus correspondientes costes adicionales de desplazamientos y alojamientos, los productos de nutrición, los abonos a centros deportivos... ¿Qué voy a contar que cualquier triatleta no sepa? Nuestro deporte no es un deporte caro de practicar, lo que es caro es mantenerse practicándolo y querer progresar. 

Una temporada quise hacer un experimento para saber cuanto me gastaba en cuestiones relacionadas con el triatlón. Ya tenía todo el material básico así que la primera inversión ya estaba hecha. Apuntaba todos los gastos en un tabla de excel. Desde una revisión de la bicicleta o médica, al aceite de la cadena, unas plantillas, la crema solar, los geles y barritas, la gasolina para acudir a las competiciones, las comidas fuera de casa, la ropa, stages, fisio, etc... Todo lo que tuviera repercusión directa en mis entrenos y competiciones. Fue entonces cuando fui consciente realmente de lo que supone en cantidad de euros. Por aquel entonces me lo podía permitir medianamente, pero ahora he tenido que aplicar drásticos recortes. Aún así, sigo siendo muy feliz entrenando prácticamente a diario con lo que tengo.

Todo esto ya se ve reflejado en las pruebas. Hace unos años uno tenía que correr y pegarse para encontrar plazas para competir en según qué pruebas. Ahora, muchas de esas, siguen teniendo cupo a pocos días de cerrar o incluso dejan de llenarse. Los precios apenas se han movido a la baja. Todo lo contrario.

Pero yo solo soy un triatleta popular, del montón y principiante. Hay gente con un potencial infinito cuyo progreso se está viendo desaprovechado por motivos similares. Si realmente amas el deporte, avanza siempre al próximo avituallamiento como si fuera la meta final, te dará alas para llegar al siguiente y no hincar la rodilla jamás.

lunes, 13 de mayo de 2013

Crónica: Half Extrememan Salou 2013 (DNF)

Antes de empezar a escribir la crónica me gustaría hacer saber que de todas las competiciones donde el drafting ha estado prohibido esta ha sido en el que más bastardos tramposos he visto. Parejas, trios, cuartetos y grupetas dándose relevos. Circulando en paralelo, charlano incluso. Y no es que fuera algo esporádico. Era una constante que vi por cada km que estuve pedaleando. Gente dando achuchones para pillar rueda y quedarse ahí protegido. Y lo peor es que ni siquiera disimulaban cuando se escuchaba el ruido de una moto acercarse, que por desgracia, pocas veces era la de algún juez. No vi ninguna amonestación. Solo les deseo que sean muy felices y presuman ante todo el mundo de su gran marca y que consigan ganar todos los campeonatos al solitario que jueguen, aunque sea haciendo trampas.

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No es una crónica fácil la del Extrememan 2013, pues ha sido en la primera de las competiciones en toda mi vida deportiva en la que no he conseguido finalizar por abandono, lo que se suele llamar un DNF o un "Do Not Finisher". Estrictamente sería la segunda vez que no acabao si contamos aquel penoso y mal organizado Duatlon de Reus 2011 en la que una peor señalización nos hizo acabar a más de 40 duatletas de 250 perdidos por el circuito. Fueron otras circunstancias.

No estoy apenado por el abandono ni ha supuesto ninguna tragedia psicológica ni merma en la moral y la motivación. Pero sí que creo que mi estado actual de forma merece como mínimo un replanteamiento en como estoy llevando los entrenos, los objetivos, las rutinas y sobretodo un análisis profundo de las prioridades que tengo en la vida referentes a las 24 horas diarias que tan solo tengo disponibles. Ya sean laborales, económicas, de ocio y tiempo libre o de vida social y familiar. Todo ello es un lastre que de una u otra manera influye en mi rendimiento deportivo. Realmente estoy en una situación donde sin perder un ápice de optimismo ando zigzagueando para encontrar los menos baches posibles en un largo camino lleno de ellos y con aire en contra. Por suerte aún no he caido y por el momento sigo avanzando hacia quien sabe qué horizonte. Todo ello quizás merezca un post aparte o quizás deba guardarlo para un circulo más íntimo.

En Salou me plantaba ilusionado. El día previo ya lo contaba aquí mismo. No era una competición que me hubiera preparado a conciencia ni por la que estuviera nervioso pues sabía que había entrenado bien. La inscripción me tocó en un sorteo. Pero me apetecía competir en mi primer tri del 2013 y ver como iban evolucionando los entrenos y como había procesado todos los cambios que he vivido en mi vida en el último año.

Pensar que el año pasado, por las mismas fechas y en el mismo lugar, competía también en el Extrememan, por aquel entonces en distancia Ironman, en pleno estado de forma y con fuerzas. Este año no ha sido así. Y lo descubrí durante la carrera y reflexionando tras el abandono. Ahí va la crónica.

Natación


Creo que fue lo mejor que me salió de toda la competición. En el agua estoy siendo regular con los entrenos y he constatado mejora. El problema es que no puedo saber el tiempo que hice porque no llevaba crono ni aparezco en las clasificaciones. La pantalla de mi Garmin aún sigue rota y le entra agua. Y yo sigo sin dinero ni para arreglarlo ni para comprar otro nuevo. Tras unos primeros 400 metros algo accidentados donde no conseguí nadar a gusto me puedo colocar bien y pillar un ritmo adecuado de nado. No soy un delfín pero puedo relajarme pensando en la técnica y sentir buenas sensaciones, estabilizar la respiración e ir adelantando a algunas personas. Al salir a la zona de boxes aún encontré más bicis de las que estoy acostumbrado a encontrar en las competiciones.

Ciclismo


Empiezo con un ritmo muy acelerado de pulsaciones y sin capacidad de poder estabilizarlas. Pienso que es porque voy demasiado rápido y disminuyo velociad, pero no es así, siguen demasiado altas. Así que para delante sin más. Los primeros 30Km hasta el inicio del puerto de la Alforja tendían a subir y había algo de aire lateral en contra. Flaco favor para mi situación. No conseguía encontrar cadencia, ni aumentar la velocidad. Iba con la tranquilidad de conocerme bien el circuito pero no me sirvió de ayuda. Empezó a pasarme todo el mundo y yo apenas adelantaba a nadie, o hacía la goma con algún otro. Primero gente de mi misma salida, después de las siguientes... Mi única motivación era pensar que si me adelantaba tanta gente de mi misma salida era porque yo había nadado bastante bien. 

Sufrí mucho y nunca lo llegué a pasar bien como otras veces en competición. Comía y me hidrataba genial y no me faltó de nada, aunque los avituallamientos fueron pobres. En el primero gel, agua e isotónico y en el segundo solo isotónico y agua. Pedí gel, pero me dijeron que no tenían, a pesar que en el Race Book decía lo contrario.

En la bajada del Coll de la Teixeta recuperé algunas posiciones. Se notaban las zapatas de freno nuevas, la carretera cerrada al tráfico y el hecho de conocerla. Fue la única alegría del sector. Eso y el conseguir subir la deplorable media en los últimos llanos hacia la transición.

Carrera

Empiezo y no tardo ni un solo km en darme cuenta de que no va a ser fácil acabar. El problema no es muscular ni tampoco de cansancio. Es una sensación rara que me impide ir a más, que no me deja margen de maniobra. Intento tragar aire pero parece que no me lleguen a los pulmones. Por mi cabeza empieza a rondar por primera vez la idea del abandono pero no sin antes esperar pacientemente a que pasen algunos km para ver si logro estabilizar la situación. El problema era que psicológicamente ya me iba preparando para dejarlo. Y las malas sensaciones aún me animaban más a ello. Una vez más, me empieza a adelantar todo el mundo y cuando veo que el ritmo baja por debajo de 5:45 ya tengo la decisión tomada. Acabaré la primera vuelta y para casa. A ratos parece que vuelvo a levantar el ritmo, pero pensar que aún me quedan tantos km, que en otras ocasiones son tan pocos, no me ayuda a cambiar de decisión. La "pequeña subida" que anunciaban en este sector en realidad la vivo como subir el Anglirú... Km 8, avituallamiento y final.

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Creo que tomé la decisión acertada. Podría haber acabado con un tiempo malo para lo que estoy acostumbrado pero decente para las circunstancias de la competición. No había ido a acabar como fuera ni tampoco por el crono. Había ido a testearme y a pasarlo bien, y lo estaba dejando de hacer. Intentar llegar a meta hubiera sido posible, como también alargar el sufrimiento. No pensé que mereciera la pena. De esta manera, tengo la motivación perfecta para prepararme para la siguiente competición. Esperemos que con mejor resultado, seguro que sí.

Mención especial a familiares y amigos del Gavà Triatló y compañeros del 3oXTriatlón que nos acompañaron durante la competición y postcompetición.

sábado, 4 de mayo de 2013

Día previo al Extrememan

Primera competición triatlética de la temporada. El año pasado vine a hacer la distancia Ironman pero este año lo han reducido a la mitad.

Será una buena oportunidad para testear como han ido todos los entrenos durante los pasados meses. Ha habido muchos cambios en mi modus vivendi y en toda la rutina de mis entrenos, horarios, compañeros de fatigas, escenarios, etc. Así que mañana será la ocasión para comprobar si han sido positivos o negativos esos cambios.

viernes, 3 de mayo de 2013

Crónicas: Brevets 200K y 300K del CC. Aragonés

Hace tanto que no escribo en el blog que voy a comprimir más de 500Km de crónicas en unos pocos párrafos, a la brava, sin explicar demasiado. Solo para dejar constancia.

El último fin de semana de marzo y el último de abril he participado en mis dos primeras Brevets con el Club Ciclista Aragonés. El Sábado Santo la de 200Km. Llóvío lo que no está escrito y el cierzo no se quedó tampoco corto. De los 210Km que pedaleamos, pasamos mojados bien 150 de ellos. No había chubasquero capaz de evitar que uno acabase empapado. La bicicleta llena de barro, la cadena sin grasa... En los últimos 60Km tres compañeros le metemos un arreón con la carretera picando hacia arriba y el viento en contra. Y cuando quedaban unos 30 voy muerto muscularmente. Las piernas no me van y me escondo detrás de la pareja para llegar lo mejor posible a casa.

El pasado 27 de abril era la primera vez que iba a completar 300Km en bicicleta. Salida de noche, con luces y otra vez lluvia y viento, solo que ahora con un frío insoportable. Voy bien abrigado, calcetines impermeables incluídos, pero el agua resbala por la pierna y se cuela por el borde del calcetín hacia los pies y se mojan... Los primeros 70Km se me hacen larguísimos y solo imaginarme que me quedaban más de 200 con esas condiciones de tiempo se me hace un muro. 

Llegamos a Cariñena y empezamos a ascender el puerto de Codos, a unos 1000 metros. ¡Por la cota 700 se pone a nevar! Y en el descenso los pies los tengo ultracongelados. No puedo recordar tal frío en los pies en mi vida, pocas veces los habré tenido así. Paramos a almorzar en Calatayud, me cambio de calcetines. Me toco los pies pero solo siento el tacto en mi mano tocando algo inerte y gélido. El pie no siente nada.

La lluvia definitivamente ha arreciado y empieza a asomar el sol. Ya no llovería en todo el día. Los siguientes 150Km los paso relativamente cómodos. A pedaleo cómodo y sin sufrir. Cuando quedan 60Km para los 300Km aún me noto con muchas fuerzas y sin fatiga muscular ni física y aunque el viento sopla en contra y lateralmente voy bastante tiempo encabezando la grupeta. Nos quedan 15Km y sufrimos una caída bastante aparatosa de un compañero. Esperamos a la ambulancia. Lo que tuvo que ser una Brevet con lluvia, frío, viento, nieve, desniveles, risas y sol se fastidia por el azar desafortunado y una caída tonta. Por suerte recuperándose el amigo.

Me sorprendí bastante pues con 300Km en las patas aún podía dar más de mi. La clave fue no forzar el ritmo, buena hidratación y nutrición. Lo demás es solo dar a los pedales. Buena dosis de fondo muscular.

 
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