Ho van aconseguir perquè no sabien que era impossible

lunes, 25 de marzo de 2013

Crónica: I Duatlón de Fraga

He estado tan liado esta semana que ya han pasado varios días desde que disputé este duatlón de carretera el pasado 17 de marzo. Pero nunca hasta el momento he dejado una competición sin crónica y esta no iba a ser la excepción.

Fue una competición con un sabor agridulce. Hice un buen primer tramo pero en el ciclismo los gemelos me empezaron a molestar y me tuve que descolgar, entrando en meta bastante más lejos de mis posibilidades objetivas. Acabé satisfecho porque el esfuerzo fue el máximo que buenamente pude dar de mí teniendo en cuenta las circunstancias. 

Una primera edición la de este Duatlon de Fraga bastante bien organizada. Ya sabemos que empezar a organizar algo siempre cuesta y a partir de eso solo queda mejorar. Por mi parte contento con ella y solo eché en falta el cronometraje mediante chip. Lo del cronómetro en mano y mirar el dorsal ya no se lleva y puede dar lugar a errores. Ahí va la crónica.

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Llegué a Fraga en un fin de semana lluvioso. El suelo estaba mojado y el cielo gris pero aún aguantaba sin descargar agua. Recoger dorsal, pasar por el baño y preparar las cosas en boxes. Me ecuentro con Jose Ramón un compañero del CC Aragonés que hizo tercero de V2. Saludos y calentamiento en compañía. Nos colocan en la línea de salida por orden de dorsal. El mio el 15. Dan la señal y ahí que vamos.

Carrera
Ya sabemos que casi todas estas carreras suelen empezar al sprint. Así que la intención es seguir la marea unos cientos de metros, colocarse en un lugar cómodo y estabilizar el ritmo. Así fue como hice un primer kilómetro a 3:30 y acabé los 5,2Km bastante bien en 19:22 y el puesto 32. Un recorrido con demasiados giros y cambios de sentido que penalizó bastante en los ritmos de todo el mundo. Buen puesto para ir con unas buenas ruedas en bicicleta.

Ciclismo

Con dolor en los gemelos, justo al descolgarme del grupo
Transición de pena pero sin demasiadas consecuencias negativas. Salgo solo y durante el primer kilómetro se va haciendo una bola alrededor de atrapados y atrapantes para llegar a formar un grupo de unos 10 ciclistas. Estamos bien colocados en el tercer grupo de carrera. Al finalizar el primer giro organizamos una rueda con bastante buen entendimiento de relevos cortos para ir a por el segundo grupo de carrera. Todo iba genial hasta ese momento. Justo a la mitad del sector ciclista, a los 13 kilómetros, mis gemelos se empiezan a montar unos encima de otros, en las dos piernas, con un dolor que me impide dar a los pedales con comodidad. Decido dejar escapar el grupo, cosa que después me hizo arrepentirme. Pero no podía. Lo suyo hubiera sido apretar dientes y intentar seguir la estela aunque fuera refugiado entre la grupeta. No fue posible. Me tuve que dejar caer y andar algunos kilómetros en solitario intentando aliviar las molestias y esperando ser cazado por el cuarto grupo, más numeroso, e intentar protegerme ahí. Pero ya estaba desmoralizado. Así lo hice. Sufrí de nuevo pero pude aguantar gracias a que había bastante gente ahí metida.

Carrera 2

Otra transición de pena, con resbalón incluido a la entrada de boxes que me hizo apoyar la mano en el suelo. Después de eso ya era imposible recuperar nada. Había perdido unos 15-20 puestos por culpa de ese dolor en los gemelos. Aún así corriendo parece que la molestia es menor. Intento ponerme por debajo de 4:00 el km pero me quedo en 4:05... El cuerpo daba lo que daba, aunque a los pulmones aún les quedase margen. Entro a meta en el puesto 47 y con bastante por vaciar de mi capacidad fisica. También hay que decir que alguno hubo algún listillo, tramposo o despistado que se saltó una vuelta de carrera en este tramo y se marcó los últimos 2,5 km en menos de 5 minutos.

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No sé a que se debieron esos dolores en los gemelos ya que era la primera vez que los sentía en una carrera. La humedad del ambiente, el frío, el calentamiento, los estiramientos... Intentaré tener en cuenta todo eso algo más en la próxima competición que seguro que correré con unas medias de compresión. Lo bueno de estos pequeños chascos es que te dejan con unas ganas increibles de volver a competir para quitarte la espinita. Así se hará.

lunes, 11 de marzo de 2013

Semana 20: Más y mejor también en el Stage Rayotraining

Durante otras temporadas a veces he usado el blog para ir haciendo un resumen de los entrenos semanales. Cuando las semanas son muy productivas me gusta contarlo. Otras en las que entreno menos no hay tanto por explicar y a veces también se suma la pereza. No obstante mi acumulómetro particular siempre lo voy teniendo actualizado. En cualquier caso parece que he perdido esa costumbre pero teniendo en cuenta los últimos siete días que acabo de terminar creo que merecía la pena esta recopilación de datos. A pesar de que el martes fue un día de "descanso" con tan solo una clase incompleta de spinning he acabado la semana con un total de 17 horas efectivas de entreno. Claro está que gran parte de culpa la ha tenido ese Stage de triatlón en el que he estado pasándolo en grande y preocupándome solo de entrenar y pasarlo bien.

Los números son: 52 km de carrera, 185 Km de bici con bastante desnivel, 8000 metros de agua a lo que se añade un spinning, una sesión de técnica de carrera y natación y una transición de carrera de 45 minutos. Esta semana ha sido un buen revulsivo y punto de calidad excelente para seguir con la progresión y la puesta a tono. La que entra será más relajada con la mente puesta en este domingo, cuando debuto en competición duatlética de carretera este 2013. Con la vista también en una Brevet de 200K para el último domingo del mes. De momento contento con la progresión y haciendo las cosas sin prisas y con cabeza. O eso creo.

viernes, 8 de marzo de 2013

Un año más de Stage, Rayotraining 2013

Un año más, y con este ya van 4, voy a pasar un fin de semana de puro triatlón sin más preocupación que la de entrenar y descansar. Nada más. Aderezado con las risas y la compañía de compañeros y compañeras de fátigas que comparten la mismas ganas y pasión por el Tri y con mastodontes de la talla de Víctor del Corral o Richard Calle.

Muchos ya han pasado lo suyo este invierno en Lanzarote o en alguna de las Islas pero nosotros también lo daremos todo, pasando de Calella a Cambrils, en este Stage que organiza Iván Herruzo. Los más suertudos habrán estado en ambos lados. 

Será un plus de calidad e impás en la rutina de entrenos de la inminente temporada de competición triatlética y para algunos un revulsivo importante para sus objetivos de la temporada. En mi caso eso está lejos porque, pese a que aún no lo he desvelado en el blog, mi meta está puesta para finales del verano, pero me va a venir genial para los duatlones de carretera que tengo marcados en mi particular agenda y los primeros tris de media distancia.

Este año, en el que la acumulación de metros y kms está siendo muy satisfactoría, llego en un punto en el que me encuentro a gusto. Mucha bici y algo más de agua comparando con la última temporada. En la carrera a pie es donde me veo más verde en lo que a explosividad se refiere, pero manteniendo el nivel. Me faltan series, pero en cualquier caso estoy mucho mejor que el año pasado para estas fechas cuando empecé a arrastrar un principio de inflamación en la cintilla que precisamente me apartó de la carrera durante este mismo Stage. Este lo aprovecharé mejor. ¡A por el fin de semana!


jueves, 7 de marzo de 2013

La fauna del cloro o las personas que nadan.

En esa meta mía recurrente año tras año de darle duro a la natación, estoy en una racha muy regular de acumulación de sesiones que espero que dure mucho. De momento ahí sigue. Y en esas que para evitar las aglomeraciones en los carriles de la piscina voy testeando acudir en distintas franjas horarias para adivinar en cual de ellas hay menos gente y nadar más a gusto. 

Nadar es uno de los deportes más completos y menos lesivos que se pueden practicar. Todo el mundo ha escuchado aquello de "nadar va bien para todo". Es por eso que al ser un deporte tan intergeneracional y recomendado para todos da pie a que se suela coincidir siempre con distinta fauna que se mueve, contorsiona, nada, flota, bucea y existe en los distintos carriles. Es la fauna del cloro. A saber:

1. La divina senectud: Nunca fallan. Da igual que vayas a la piscina por la mañana temprano cuando abren, a la hora de la siesta, al cerrar. Siempre te encontrarás señoras y señores mayores nadando. Algunos no nadan, sinó que se mueven como amebas, como medusas o como bolsas de plástico arrastradas por la corriente. A veces ocupan todo el ancho del carril sobretodo si nadan espalda. Muchos usan churros o cinturones de flotación. Otros van sin gafas y con la cabeza fuera del agua. Suelen parar en el borde largo tiempo entre piscinas. Les gustan los gorros de tela y el mismo bañador que usan para ir a la playa. Su posición en el agua cuando avanzan a veces adopta una postura más cercana a la verticalidad que a la horizontalidad.

2. Los escolares: Cursillos de niños y niñas de todas las edades escolares, fuera o no de ese horario. Nadan con mucha frecuencia de brazada y patada. Algunos seguro que se mean en la piscina. Muerden las tablas, los pulls y los churros. Siempre hay dientes marcados en ellos. Nunca salen del agua por las escaleras. Corren por fuera. En la fila no se saben estar quietos. Se dan en la cabeza con las tablas o se molestan con los churros. Gritan en lugar de hablar. Sus monitores y monitoras también. Su estilo de nado favorito es el del perro y saltar al agua de palillo. Tragan agua y tosen.

3. Los de los cursillos: Suelen estar compuestos casi siempre por mujeres de mediana edad entre las que se cuela algún señor. Hay distintos niveles y sus detalles característicos en el estilo son muy variados desde el punto de vista individualizado. Sus monitores les hacen ejercicios muy variados y divertidos. A veces con música. Suelen aprovechar las clases para relacionarse y hablar mucho, cuanto más se hable mejor. Llegan con mucha antelación a las clases para hablar y al acabar la clase a veces se van a tomar juntas un café para seguir hablando.

4. Los picaos: En su mayoría hombres y chavales jóvenes que no suelen ir a la piscina con regularidad. Pueden venir solos o en grupos de hasta tres personas. Se pican entre ellos o con los que tienen en las calles de al lado en una especie de carrera no declarada. Pero cuando llevan unos 25 o 50 metros se paran mucho rato en el borde para respirar. Al final casi están más tiempo parados que nadando a ráfagas. Después se van a la zona de los chorros o a la de spa si la hay. Muchas veces usan el mismo bañador que el de ir a la playa.

5. Los motivaos: A veces vienen con su sesión preparada en un papelito. Suelen ir solos para que no les moleste nadie o como mucho con alguien que vaya a lo mismo que ellos: A entrenar y no a pasar el tiempo. Son de los pocos que usan el segundero de colores de las piscinas. Hacen muchas series y tienen un estilo más depurado que los de su alrededor pero si no fuera por esa motivación en realidad podrían encajar en cualquier otro grupo o simplemente no irían a nadar. Se paran poco. Es de los que suelen hacer ejercicios de calentamiento y estiramiento. Los demás nadadores pueden percibir a estos deborapiscinas como un estorbo porque no dejan de doblarles y eso puede hacerles sentir incómodos.

miércoles, 6 de marzo de 2013

Pupilas: Orgullo de coach

Esta entrada es merecida en este blog. La razón, hace unas semanas, un par de meses más o menos, que salgo a entrenar varias veces por semanas la carrera a pie con mi pareja y una de sus amigas. Y ¿Por qué es merecida? porque estoy orgulloso de su evolución. Antes de estas salidas, la última vez que corrieron seguramente fue en el patio del colegio, cuando estudiaban primaria. Después, alguna vez más para subir al autobús. Y nada más. 

Hemos empezado desde nada. El primer día correr 2 minutos seguidos era una odisea llena de sufrimiento. Ahora no solo es habitual, sinó que en pocas semanas ya son capaces de correr sin ningún problema durante casi una hora. Hemos quemado la primera fase, la de conseguir asentar una base aeróbica suficiente como para poder empezar a introducir más variedad en los entrenos, aparte de la carrera continua, destinados a mejorar la calidad y aumentar los ritmos.

La verdad es que me siento muy orgulloso de ellas, de haber visto su rápida evolución y de ver como su percepción del deporte va pasando de una tortura física "obligada" a una actividad lúdica, gratificante, antisestrés, saludable, social, placentera y que les hace más felices. Hace dos semanas tenían que debutar en su primera carrera popular de 6km pero la organización la pospuso debido al mal tiempo. Así que en los próximos días, cuando anuncien la nueva fecha, cruzarán por primera vez una línea de meta seguro que con ganas de marcarse otro ambicioso objetivo. ¿Se huelen los 10K?

La ducha hay que ganársela

Contando las veces que me ducho podría decir que el 95% de las veces que lo hago es porque antes he hecho deporte. Hacerlo casi a diario conlleva una consecuencia higiénica que los que no están atrapados en las garras del placer de las endorfinas solo podrán experimentar en contadas ocasiones: la hora de la ducha después del entreno. La mejor recompensa al esfuerzo y responsable de que se graben en nuestra memoria pequeños detalles que solo se viven ahí, y no hablo de las charlas y las risas con los compañeros de vestuario, que también, sinó de sensaciones personales. A veces esos detalles empiezan a disfrutarse desde mucho antes, como cuando estamos deseando acabar la sesión o la carrera y nos animamos pensando en la ducha homenaje que nos vamos a dar al llegar.

¿Qué me decís cuando aún agotados empezamos a sentir el agua, salada por el sudor, empezar a resbalar por la cara? O cuando nuestros pies o manos empiezan a entrar en calor después de una gélida sesión outdoor. Ese efecto relajante del agua fría en los músculos aún hinchados, la caliente que calma la respiración, que relaja y disminuye las pulsaciones. La que sale a casi 50ºC en pleno invierno, ducharse después de llegar manchados de barro, empapados por la lluvia. Sentir el agua resbalar por el cuerpo y pensar en ese pedazo de sesión de series que nos hemos metido entre pecho y espalda, hacerse un masaje en los gemelos o cuadriceps aprovechando que los enjabonamos, la fresquita de veranos infernales... Y cuando nos secamos ¿Qué? Ponerse ropa cómoda o el pijama y vaguear lo que quede de día...

Esas sensaciones que deja la post-ducha es el colofón final. A veces puede sobrepasar la mera consideración higiénica y convertirse en el premio que nos ganamos después del entreno o la competición. Pequeña recompensa que muchos creemos que hay que ganársela para disfrutarla.

 
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