Ho van aconseguir perquè no sabien que era impossible

miércoles, 30 de mayo de 2012

All the fish is sold: Las cifras

Está ya todo el pescado vendido. Semana de tappering. Nada planificado salvo la cita del próximo domingo en Salou. Alguna carrerita para arrancar a sudar, un poco de natación y 50 km por las costas de Garraf para engrasar la cadena.

El año pasado, con mi primer Ironman, hacer balance de mis volúmenes de entreno me dejaba mucho más tranquilo para afrontarlo. Tomando como referencia los seis meses previos a la competición estas son las diferencias entre una y otra temporada.
  • Horas de entreno: 234 hs (9,75 semana) / 205 hs (8,5 semana)
  • Ciclismo: 2724 km / 2210 km
  • Natación: 87.000 m / 45.000 m
  • Carrera: 754 km / 545 km
He de confesar que antes de sacar las cuentas creía que la diferencia iba a ser mucho más alta. No obstante, ésta sigue siendo considerable y me hubiera gustado que en lugar de negativa hubiera sido positiva, pero solo por el hecho de que ya voy a tener suficiente con martirizar mi cuerpo en el IM de este domingo, he preferido autogestionarme mediante este escrito para ver esas distancias desde la mejor perspectiva.

Me consuelo pensando que no hay tanta diferencia en cuanto a total de horas invertidas, aquí suman muchas el rodillo y el trabajo de fuerza y flexibilidad. Apenas 20 horas de diferencia entre años o lo que vienen a ser un par de semanas de entreno. La falta de kilometraje en bicicleta lo he compensado con horas de rodillo, muchísimas más que el año pasado. En la natación admito que me he columpiado muchísimo, pero hay que tener en cuenta de que la ventaja aquí viene por haber asistido a clases de mejora en la técnica que espero ayuden a compensarlo todo. Y por último, en la carrera a pie he sufrido una lesión en la cintilla iliotibial de la que poco a poco estoy saliendo y recuperando la chispa habitual.

Así que, con esa visión positiva, a por todas al Extrememan.

domingo, 27 de mayo de 2012

Subidita a Montserrat

Si hay una montaña emblema en Catalunya sin duda esa es Montserrat con su moreneta. No me voy a extender con tratados religiosos ni laicos que desde mi ateísmo militante soy incapaz de atisbar. Ver allí a gente haciendo cola para ponerse delante de un muñeco y hablar interiormente con él reconozco que me resulta curioso. Pero mira por dónde, como buen catalán que soy, hoy he cumplido con ese ritual centenario de peregrinar hasta Montserrat y lo he hecho con unos compañeros con los que la semana que viene participaré en mi segundo Ironman. El motivo principal, hacer el último entreno de bicicleta decente antes de la gran cita de la temporada. 110 km han tenido la culpa. No he tenido ocasión de pasar al camarín donde se expone ese muñeco tallado a la románica y al que llaman Virgen de Montserrat peró sí que he aprovechado para encender una vela e intentar sugestionar mi mente y obligar al destino a poder disfrutar de esa competición y lograr entrar en meta sin más percance que el cansancio y satisfecho como mínimo por haberlo intentado hasta el final. Tranquilos, no soy un converso, aunque sí bajase de según qué marcas empezaría a planteármelo...

domingo, 20 de mayo de 2012

Pequeña dosis de confianza

Hay un punto de optimismo en esta entrada, una dosis de confianza que me hace ver todo con mejores ojos. Esta semana he conseguido acumular casi 40 km de carrera a pie sin dolor en la rodilla. Eso sí, hasta que no llevaba corriendo unos 15 minutos una pequeña molestia insignificante siempre estaba presente. He podido hacer un entreno de series en pista con 3x2000 a 3:40, una tirada de 12 km a 4:15 de media y una larga de 16 km a 5:10 un día después de 155 km en bicicleta. Se puede decir que las aguas estan volviendo a su cauce, con el tiempo justo. No es una victoria definitiva, la lesión de la cintilla es muy traicionera y suele estar durante mucho tiempo en estado latente, así que nunca se sabe.

Se acerca el objetivo principal de este año, el que va a ser mi segundo triatlón en distáncia Ironman, el Extrememan del próximo 3 de junio en Salou. Ya está a la vista, tan solo quedan dos semanas y de aquí a catorce días espero estar agotado y tirado en el sofá, convertido de nuevo en Finisher y satisfecho por el papel hecho sea cual sea el resultado.

Como ya he venido diciendo por aquí esta temporada entre mi lesión en la cintilla, la falta de tiempo, los compromisos, la universidad, el trabajo y un par de enfermedades de las de estar en cama me han hecho entrenar mucho menos de lo necesario. No sé hasta qué punto ha sido mi culpa, por no haber sabido gestionarme y aprovechar mejor el tiempo o simplemente haber renunciado a perderlo en cosas improductivas. Y eso en parte me atormenta, me hace tener cierto sentimiento de culpa que espero disolver una vez cruce la meta en Salou orgulloso y satisfecho de mi mismo y de los que me han dado ánimos.

Última semana de entrenos la que me espera, el reprise final antes del tappering y de hacer balance de estos últimos seis meses de preparación.

martes, 15 de mayo de 2012

Proyecto Fixed III: El pintado

Después del desguace, en la que no hubo herramientas para extraer la horquilla, llega la tercera fase de la reconversión del pepinaco de bicicleta en una de piñón fijo que va a atraer todas las miradas de los usuarios de la via pública. Es la fase más sucia. Primero hay que quitar la pintura. Lo que he hecho ha sido aplicar una generosa capa de decapante con una brocha (cuidado que irrita la piel), esperar a que actuase durante unos minutos y rascar con una espátula. La pintura salía facilmente pero en los rincones no era tan fácil. Para esos recobecos he usado un taladro y un accesorio con puas de alambre como el de la foto. Acto seguido hay que limpiar con un trapo todos los restos de pintura y decapante y acabar de pulirlo todo con una lija de agua y volver a pasar un trapo.

Lo segundo que he hecho es pintar. Encontré en Bauhaus un spray de pintura negra que además de pintar también sirve como imprimación y es efectivo contra el óxido. Matamos dos pájaros de un tiro. Esta fase es delicada y requiere paciencia. Hay que tapar con cinta de carrocero las partes que no queremos pintar. Seguir los típicos consejos... no pasarse aplicando la pintura porque pueden quedar coterones y que no quede un buen acabado. Admito que algún churrete me ha quedado pero apenas es perceptible y el color negro ayuda a disimularlo. Hay que aplicar más de una capa para que quede uniforme pero hay que esperar a que se seque la anterior para que el resultado sea mejor. Yo lo he hecho a lo largo de dos dias, dejándo secar la pintura durante varias horas entre capa y capa, si no tienes prisa te aseguras un mejor resultado. 


La tercera y última parte es la de barnizar. Sirve para que la pintura se adhiera algo mejor al cuadro y también para que se creé una capa protectora que evite que se desconche con los pequeños golpes que le podamos dar al cuadro. El proceso es el mismo que el que seguimos cuando pintamos, pero el tiempo de secado es más rápido. El resultado lo podéis ver en la foto de arriba. 

Lo siguiente es ir haciéndose con las diferentes piezas que me hacen falta y pasar al montaje. Tratándose de una fixie éstas no son muchas: Eje de pedalier, bielas, manillar, potencia, cadena, llantas, un piñón fijo, cubiertas, arco y maneta de freno opcionales, cinta de manillar, pedales y tornillería varia. Pero eso será en próximos posts.

sábado, 12 de mayo de 2012

Crónica: IX Triatló B de Banyoles

Después de más de una semana me he puesto a escribir esta crónica de mi útlima competición. Este año he competido muy poco, no está siendo un buen año deportivamente hablando. Entre la lesión, el poco tiempo disponible para entrenar y la mala salud más bien es un año de transición en el que lo que intento es no perder la forma. En fin.

A Banyoles iba animado, pero esa misma semana estuve mal del estómago así que en lo que se refiere a alimentación llegué out. La carrera a pie no la había prácticamente ni olido en los últimos tres meses. Otro punto a favor.

Saltamos al agua, redujeron el tramo a 1500 metros porque decían que el agua estaba muy fria, pero al cabo de unos 200 metros el cuerpo ya había entrado en calor. Además resultó ser que al final fueron unos 1800 metros más o menos a juzgar por los tiempos de los competidores. No soy un delfín pero tampoco me vi tan mal en este sector. Me concentré mucho y no se me hizo nada largo.

Transición rápida y tranquila a la vez. La bici es de las tres disciplinas lo que más he entrenado en esta temporada, aunque tampoco una barbaridad, pero sí que iba más confiado y me noto fuerte. Empiezo a avanzar bastante gente y con la sensación de no estar haciendo más esfuerzo del necesario para aguantar todo el segmento. En el km 50 empiezo a notarme con menos fuerzas, no porque me haya pasado de rosca, sinó porque como he dicho, una semana de indigestiones previas pasa factura al cuerpo, aunque lo hago más rápido que el año pasado.

Llego al box, dejo la bici, me calzo y me pongo a correr. Empiezo lento con la idea de ir en progresión. Pero no puedo. Voy igual de rápido y muy cansado. Y mirad, cosas del entreno. Hace un año llegaba con casi 1000 km entrenados en la temporada de carrera y este año no son ni 300. Consecuencia, el año pasado corrí los 20km en 1:27 y este año lo he hecho en 1:43... Me adelanta mucha gente a la que había adelantado yo en la bici y sufro para llegar, lo paso mal y voy petadísimo. Llegar a meta es un alivio, entro bastante desanimado por el nivel en el que me encuentro pero con una cosa muy positiva. He conseguido acabar, he conseguido correr sin dolor en mi rodilla y ahora solo queda ir cogiendo el tono en el menos de un mes que me queda para el Extrememan, aunque sé que el objetivo, en esta ocasión, será tan solo poder acabar físicamente digno.

jueves, 10 de mayo de 2012

Los JJOO y el mejor trabajo del mundo

Corría el año 1992, tenía 8 años. Y aparte del Tour de Francia que me tragaba de principio a fin cada verano, aquel año además, me tragué las olimpiadas de Barcelona con María Escario siempre dando el callo en las retransmisiones de Televisión Española. Pasaron 4 Tours de Francia más y en el '96 llegó Atlanta y hacer coincidir los horarios de vida con los de retransmisión no era tan fácil. En el 2000, con las de Sidney, me enteré de lo que era el triatlón y me pregunté como alguien era capaz de poder nadar 1500 metros en mar abierto pero también era difícil hacer coincidir los biorritmos con los horarios de las Antípodas. En Atenas fue más facil y mi sofá estuvo ocupado durante muchas horas, María Escario incombustible. En Pekín tan solo me pude quedar con los resúmenes. Este año siendo en Londres me parece que voy a dejar de nuevo el culo plano en el sofá. Este video, a propósito de las olimpiadas me ha hecho saltar una lagrimilla. Mi madre no me ha hecho madrugar para entrenar pero si que ha puesto bastantes lavadoras llena con mucha, mucha ropa sudada.

martes, 8 de mayo de 2012

Libro: Inmersión Total

Si se hiciese una encuesta a una muestra significativa de triatletas sobre la disciplina que peor llevan sin duda alguna el sector de agua se llevaría la palma. Muchos como yo le ponemos empeño año tras año para conseguir progresar unos escasos segundos o brazadas. Demasiado esfuerzo a veces muy poco recompensado. En la obvia búsqueda de fórmulas mágicas que nos ayuden a mejorar un poco más en la natación encontré "Inmersión Total" de Terry Laughlin. No vais a convertiros en un Phelps pero estoy seguro que os va a ayudar a entender bastantes cosas, a veces demasiado obvias, para conseguir nadar más cómodos o como mínimo intentarlo. Puede ser un paso previo si os queréis apuntar a clases de técnica de natación o descubrir nuevos ejercicios.

El libro ha tenido bastante éxito entre triatletas y nadadores de larga distáncia aunque tiene pasajes que se hacen bastante aburridos, pesados y prescindibles. Se pueden encontrar seminarios, clases, conferencias y clínics con una simple búsqueda en Google. También circula un DVD con videos explicativos con diferentes ejercicios.

viernes, 4 de mayo de 2012

Mis barritas preferidas: Oatsnak

La competencia en nutrición deportiva es muy feroz. Es muy dificil encontrar el complemento perfecto porque lo que tienen unos les falta a otros y el márketing aquí juega un papel muy importante. Encontrar los complementos perfectos es como intentar buscar una pasta de dientes que tenga fluor, evite la placa bacteriana, la caries, el sarro, elimine el mal aliento y los restos de comida entre los dientes y que además blanqueé... ¿Por qué no hacen una que lo tenga todo? Acabamos eligiendo sin un criterio demasiado sólido.

Con las barritas energéticas pasa algo parecido. Teniendo en cuenta que casi todas dan lo mismo, más algún extra que las demás no tienen o viceversa, al final lo que suele decantar la balanza para escoger una u otra marca acaba siendo el sabor combinado con el precio, la costumbre y en menor medida todo lo demás (nutrientes, facilidad en la ingesta, envoltorio, etc.)

Un compañero me dio a probar una marca que comercializa uno de nuestros colaboradores del club en Energy Sportfood. Se trata de Oatsnak. Hasta entonces había sido fiel a Mule Bar pero he decidido cambiar de chaqueta. La base de estas barritas es la avena y al igual que las MuleBar, las Oatsnak también están hechas con ingredientes naturales pero son mucho más fáciles de masticar. Ya sabéis que masticar mientras uno está resollando de cansancio no es cómodo. También otorgan bastantes más calorias por cada gramo de peso, unas 300 por barrita de 65 gramos. Pero sin duda lo mejor de todo es el sabor. 

Cuando una barrita consigue generar en ti el deseo de entrenar o competir simplemente por el momento en que la vas a tomar has encontrado la barrita perfecta. Cuando te apetece tomarla para merendar o desayunar, para engañar al hambre o de postre es que has encontrado la barrita idónea. Y a mi me pasa eso con Oatsnak.

La ventaja es que en la misma web hay diversos packs que combinan barritas de todo el surtido de sabores disponibles y tu mismo puedes combinártelas y escoger las que más te gusten. Recomiendo la de Latte Machiatto, mi preferida, aunque los demás sabores siguen estando ricos.

martes, 1 de mayo de 2012

Libro: De Don nadie al hombre de hierro

En los primeros tiempos en los que empecé a flirtear con el triatlón no tenía ni idea prácticamente de nada. El multideporte requiere empaparse de un sinfin de conceptos nuevos y exige sobretodo una tábula rasa a la hora de planificarse los entrenamientos, sobretodo si uno viene acostumbrado de cualquier otra disciplina deportiva. "De don nadie al hombre de hierro"  de Hermann Aschwer me pareció un título a priori muy ilustrativo que definia muy bien mi situación en aquel entonces con tan solo leer las tres primeras palabras del título. Si uno es nuevo o principiante en el triatlón muchas de las cosas que se va a encontrar en el libro le van a sonar extrañas. Es un libro que, pese a que no os va a resolver la papeleta con una simple lectura, sí que os va a hacer aparecer muchas dudas y variables sobre el entrenamiento del triatlón y la progresión que puede llevarte a acabar el Ironman. Esas dudas y contrariedades van a ser el primer paso para empezar a investigar, los primeros agarres sobre los que sustentar nuestra experiencia y aprendizaje. 

No nos engañemos. Siguiendo este libro no vais a convertiros en Ironman por arte de magia. Cada uno, a medida que vaya quemando etapas aprenderá a ir adaptándose a cada una de las fases. Para empezar, aquí encontraréis un punto de partida y unos conceptos básicos con los que empezar a trabajar. Sobretodo si empezáis de cero, como era mi caso.

 
Design by Free WordPress Themes | Bloggerized by Lasantha - Premium Blogger Themes | Hot Sonakshi Sinha, Car Price in India