Ho van aconseguir perquè no sabien que era impossible

lunes, 31 de octubre de 2011

Crónica: VII Marató del Mediterrani

Como ya comentaba en la anterior entrada, la Marató del Mediterrani es una carrera con tres distancias, los 10k, el medio maratón y el maratón. Era mi segunda participación en el medio maratón, la primera de ellas fue hace dos años. El año pasado estaba apuntado a los 10k pero un problema mecánico de última hora en mi antiguo coche me obligó a tomar una alternativa. Aquí va la crónica de la del 2011.

Me gusta correr al lado de casa, y ¿a quien no? Multitud de caras conocidas, de saludos previos a la carrera, durante y postcompetición que hace poner a uno de buen humor. Me acerco al Canal Olímpic de Castelldefels. En un momento, me cambio y caliento durante unos veinte minutos. Justo cuando arranca el sudor en mi nuca voy para la linea de salida y allí me encuentro con Diego y Carles, compañeros de club. Juntos empezamos y nos acompañaremos prácticamente durante todo el recorrido. Como viene siendo habitual en mis últimas competiciones vuelvo a ir sin cronómetro en la muñeca. Pese a eso mi intención era correr en por debajo de 1:30. Ese es el tiempo perfecto que entra en el plan idóneo para conseguir mi objetivo en el próximo maratón de diciembre. El ritmo debía ser a 4:15 el km pero la gran cantidad de gente que hay que ir esquivando nos hace perder más de 20 segundos en el primer km. No empezamos a correr cómodos hasta el tercero. A partir de ahí vamos recuperando esos preciosos segundos kilómetro a kilómetro y jolín, me encuentro muy cómodo, alegre y ligero, con ganas incluso de ir charlando.

En los avituallamientos no siento la necesidad de beber agua, aunque sí que doy algún sorbo. Seguimos ligeritos, corriendo en pequeñas grupetas para llegar a Castelldefels, volver al canal y empezar la segunda vuelta. El km 10 lo pasamos en unos 45 minutos, aunque el tiempo real era algo menos, ya que salimos más tarde desde que dieron el pistoletazo. Los corredores del 10k ya han acabado y la carretera está más solitaria. La temperatura se está comportando, por la noche ha llovido, refresca pero no hace frio y el sol se esconde tras las nubes. Entre el 13 y el 14 me tomo un gel, me entra por otro lado y empiezo a toser sin mayores consecuencias. Hacemos el giro en el apeadero y ya solo queda un tercio de recorrido. 

Sigo muy cómodo y me avanzo un poco de Diego y Carles para meterme en un grupo de unos cinco o seis corredores que me ayudan a llevar un buen ritmo. Pregunto el tiempo a uno de ellos y me dice que llevamos 1:17. Hago mis cálculos y veo que llegar en menos de 1:30 si sigo con ellos va a ser sencillo. Así lo hago y aunque los últimos dos kilómetros flaqueo un poco consigo mantener el ritmo dentro del margen permitido.

Entro finalmente a meta en 1:28:58. Contentísimo, no por el tiempo sinó por la comodidad con el que lo he conseguido y lo entero que he corrido, aún con un cartucho por quemar en la recámara. Es tan solo apenas un minuto más lento que mi mejor marca y además la he conseguido con la única referencia de mis sensaciones, sin crono que valga. Buena inyección de moral de cara a las últimas cinco semanas que quedan para Castellón.

sábado, 22 de octubre de 2011

Mañana la media del Mediterrani

Es curioso como en el deporte de fondo cambian las mentalidades a medida que se van superando barreras. Uno se acuerda de su primer medio maratón, los nervios previos, no solo la noche anterior sinó bastantes días antes. Las dudas sobre qué pasaría. Las agujetas del día después... Y en estas que mañana me volveré a plantar ante una situación semejante con la diferencia de todos esos preámbulos psicológicos de la precompetición. El objetivo es realizar un entrenamiento largo y de calidad para seguir con la preparación del Maratón de Castellón. Es probable que si el cuerpo pide un poco de marcha ronde el 1:29 al llegar a meta. Es genial competir al ladito de casa, con la ventaja de ver muchísimas caras conocidas e ir arropado durante toda la carrera. Toca disfrutar de la matinal en el Canal Olímpic de Castelldefels donde hay preparadas las tres modalidades clásicas del fondo rutero, los 10k los 21k o el Maratón del Mediterrani. Ya contaré que tal en una próxima crónica.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Mis Zoogs Predator

Creo que no existe una marca y modelo de gafas de natación que más adictos tenga que las Zoogs Predator. Por lo que veo en mi entorno de entreno, competiciones y leo por los blogs, existe mucha, muchísima gente que se declina por estas gafas. Antes de descubrirlas yo había probado con las Speedo y las Arena pero una vez me puse las Predator nada que ver. En las otras me acababa entrando agua o molestándome en alguna parte, más aún cuando se nadan distancias largas o en aguas abiertas. Recuerdo aún el suplicio que supuso para mi tabique nasal nadar con unas Arena durante los 3000 metros del XXV Triatlón de Guadalajara y siempre que subía a la bici iba con algún ojo colorado de el agua que me entraba. Fue probar las Predator y adiós a esas complicaciones. Valen la pena. Los precios suelen estar rondando los 20 euros, dependiendo del tipo de lente que se quiera. Yo tengo un par, unas polarizadas para las competiciones o exteriores y otras para entrenar en interior, con unas lentes de esas que dan la sensación de tener más luz que la que hay en realidad.

Quizás el punto que peor llevan es su fragilidad. Suelen ser muy sensibles y proclives a partirse en dos por la zona del puente de unión que pasa por encima de la nariz, incluso a veces cuando apenas se han utilizado. A mi mismo me dejaron tirado por ese motivo hace un tiempo, justo antes de empezar una competición en Calafell, así que si competís con Predator nunca os olvidéis de llevar unas gafas de repuesto por si acaso.

lunes, 17 de octubre de 2011

Crónica: XII Triatló Sprint de Vilanova

Ya lo dije en la entrada anterior, Vilanova era la vuelta al origen, a mi primer triatlón. Por eso iba ilusionado para concluir con el último de la temporada. La garganta fastidiada y con carraspera y otra vez, como me pasó en Calafell con las gafas de natación, la ley de Murphy se cebó en mis carnes. Porque para estas fechas el agua del mar resulta que siempre está muy caliente y acostumbran a prohibir el uso del neopreno. Yo cargo con él siempre para acabar dejándolo en el maletero del coche. Y siempre es así, menos esta vez. Ya os podéis imaginar el handicap, con neopreno se nada mucho mejor, hay más flotabilidad y se va más rápido. Otra lección aprendida. Siempre neopreno, aunque sea para no usarlo. Y otro par de gafas también. No hay que dejar ninguna oportunidad más al azar. Ahí va la crónica.

Natación

El agua no estaba muy fresquita. A pelo nadé. Si hace dos años salí en 20 minutos en esta ocasión lo he hecho en 17. Aunque mejorado, sigue siendo mucho. Lo de siempre, la asignatura pendiente en proceso de solución. Ya contaré. Los enfundados en neopreno pasan delante, los que vamos con el mono nos vamos quedando atrás. Algunos golpes al llegar a las boyas pero el tramo pasó sin demasiada complicación. Recuerdo que mi primera vez salí dando tumbos del agua y muy mareado, nada que ver con ahora.

Ciclismo
Los boxes eran agónicos de estrechos. Entre barras apenas cabía la bicicleta con una persona detrás. Si tenías la mala suerte de tener a alguien delante tuyo era bastante dificil avanzar y llegar a tu bicicleta. Hago una transición bastante torpe, me cuesta meter la bota en el pedal. Cuando lo consigo, visto el precedente de Calafell, decido reservarme lo que pueda en el grupo, no quiero ser el tonto que siempre tire. Daré relevos, pero también descansaré. En el grupo vamos atrapando gente, pero la cosa está bastante definida. No absorvemos más que corredores aislados, el ritmo no es demasiado rápido ni supone mucho esfuerzo seguirlo. Una aventura en solitario para atrapar a la siguiente grupeta sería un calentón innecesario, y la verdad es que me apetece darlo todo corriendo, ya que en la bici no ha habido demasiada suerte con los compañeros de viaje. Y a pesar de eso mi media en el debut fue de 26 km/h y esta vez de 33 km/h. Claro que la otra vez fui en solitario.

Carrera
Otra transición torpe y lenta. Me costó llegar a colgar la bici porque un despistado estaba buscando su sitio en la barra y como ya he comentado, tan estrecho que era todo, no podía pasar. Salgo a tope. El recorrido era el mismo y de nuevo el giro hacia la segunda vuelta no estaba bien indicado y no había nadie de la organización preocupado por ello. Esta vez también hubo gente que no hizo todo el tramo de carrera. No sé qué ritmo llevaba porque volvía a correr sin referencias ni cronómetro. Solo hago que adelantar a gente y noto que me ha ido bien no quemarme mucho en la bici. Hago mi mejor parcial y adelanto bastantes posiciones, la mayoría perdidas en el agua. Corro los 5 km en 16:45, aunque es obvio que con ese tiempo no eran 5 km.

En total consigo mejorar más de 8 minutos mi debut y corriendo todo el tramo. Acabo afónico y con la garganta seca, ya dije que la llevaba mal. Y con la cosita de pensar cuanto hubiera ganado con neopreno, pillando un grupo mejor en la bici o haciendo unas transiciones más fluidas. Pero satisfecho con mi temporada. Ahora el descanso psicológico, relajar el ritmo, planificar objetivos e ilusionarme con nuevos retos. Seguirá.

sábado, 8 de octubre de 2011

Vuelta al orígen, Tri de Vilanova

Mañana, 9 de octubre, voy a competir en el XII Triatló Sprint de Vilanova. Hace dos años fue el tri que supuso mi debut. Corría con una bicicleta nueva aún por ajustar, con los cables flojos. Los piñones saltaban y las marchas no entraban y era la segunda vez que montaba en una bici de carretera. Salí de los últimos del agua, mareado. Me comí todo el circuito de bici en solitario y me salté una vuelta por error de novato de las dos que había que hacer en la carrera a pie. Pero disfruté mucho, me enganché definitivamente al tri. Y fue una pena, porque aquel triatlón al igual que este año, era el último de la temporada y tuve que esperar muchos meses hasta el siguiente. Aquel 2009 corría con un lastre de unos 10 kilos extras de los que tengo ahora. 10.000 gramos fruto de una dieta americanizada, ya que acababa de aterrizar en Catalunya después de unos meses de estudio en Toronto donde la dieta no fue demasiado sana y el ejercicio físico se redujo a un par de sesiones de gimnasio a la semana y alguna carrera por el parque. 

Mañana volveré a debutar, con la misma ilusión y las mismas ganas que hace dos años, pero sin los mismos nervios, sin barba y sin tanta barriga.

 
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