Ho van aconseguir perquè no sabien que era impossible

viernes, 30 de septiembre de 2011

Sequía de carretera, entrenos de maratón

Resulta que en todo el més de septiembre tan solo he hecho unos 60 km de bicicleta, todos en competición, el olímpico de Banyoles y el sprint de Calafell. De hecho, la foto que ilustra la entrada es la última que me tomaron encima de la flaca... La falta de tiempo y los fines de semana demasiado ocupados son la principal causa, ya que la bici exige bastante tiempo libre, bastante, aunque no es el único motivo.

Llevo una semanita preparándome específicamente el maratón de Castellón, último objetivo antes de acabar el año. Creo que de los dos que he hecho antes, incluido el debut, es el que con más ganas he pillado el entreno. En el primero, por eso precisamente, uno no se marca objetivo de tiempo sino solo acabarlo. El entreno va enfocado exclusivamente a eso y a uno le viene todo de nuevo y va bastante perdido, y en eso que surgen interrogantes el día de antes. En el segundo es bastante probable que se mejore el tiempo, por eso de la experiencia, y su preparación, aunque algo más concienzuda que la anterior no me la tomé muy en serio.

Este tercero se puede decir que es el de la consolidación (el maratón que hice en el Ironman no cuenta). Bajar de 3:20 horas para mi ya son palabras mayores. El ritmo que hay que llevar, a priori es cómodo, 4;43 el km, pero mantenerlo durante 42km y 192 metros es otra cosa. Y es por eso que esta vez la cosa parece que me ha cogido algo más en serio. Las semanas van de viernes a viernes y estas han sido las sesiones:

Sesión 1: 25' calentamiento + 2000 (4:00 - 4:10) + 4000 (4:05 - 4:20) + 15' suaves / abs y estiramientos
Sesión 2: Tri Sprint de Calafell, no es todo running aunque todo sume y total, es el penúltimo de la temporada.
Sesión 3: 60' suaves + circuito de fuerza, abs y estiramientos.
Sessión 4: 25' calentamiento + 4 rectas prog + 2x500 + 3x1000 + 2000 (3:40 - 3:55) + 15' suaves / estiramientos.
Sesión 5: natación 2000 metros.

martes, 27 de septiembre de 2011

Crónica: III Triatló Calafell - Costa Daurada

Tramposos, cuánto tramposo se ha visto en el III Triatlón de Calafell. La verdad es que no entiendo, no me entra en la cabeza que alguien haga trampa a conciencia en un triatlón. ¿Acaso van a ganar? ¿Acaso van a obtener algún premio? ¿Qué satisfaccción tiene el conseguir algo si uno mismo sabe que en realidad no se ha conseguido? No sé, es realmente incomprensible. De todas formas yo a lo mio, porque sé que cuando llego a meta soy mucho más feliz que ellos. Ahí va la crónica y la explicación.

Natación
La foto es robada del blog del coach.
La cadena de contratiempos empezaba cuando mis Predator se parten por la mitad en el momento de ponérmelas. Siempre llevo unas gafas de recambio, pero hoy, casualidades de la vida, no. Suerte que Antonio, compañero de club, estaba allí para salir corriendo conmigo al guardarropa y dejarme unas suyas. Me he encontrado bien nadando, más rápido de lo normal pero el cambio de última hora en la salida del segmento ha tenido como última consecuencia hacerme perder unos segundos preciosos.

Decidieron que la salida y la llegada fuera desde una estrecha bocana del puerto. He escuchado que era porque el agua no cubría en la playa, aunque se debería tener en cuenta que solo con que el agua llegue al ombligo ya no sale a cuenta ir caminando. Acinados allí nos lanzamos a la mar para nadar un presunto triángulo formado por tres boyas. El problema es que cuando los primeros llegaban al giro para volver sobre sus brazadas aún había gente que no lo había iniciado. El resultado ha sido nefasto. Gente nadando en un sentido cruzándose con otros en sentido contrario. Y aprovechando ese lio muchos se daban la vuelta en medio de la confusión ahorrándose unas decenas de metros. Malditos tramposos. Una vez en meta he escuchado algún corrillo decir, "Yo, como he visto que muchos giraban antes de llegar a la boya también lo he hecho". ¿Tiene sentido que todos piensen igual? Es muy triste y además tan absurdo como dar latigazos a zurullos frescos de vaca campera.

Me he encontrado en esa encrucijada, en medio de una marabunta de nadadores que avanzaban hacia a mi, desde delante y desde detrás y sin tener opción a movimientos, pero me he parado, he perdido mi tiempo analizando tranquilamente la situación y he conseguido abrirme hueco de nuevo para dar el giro.

La organización debería tener en cuenta este hecho, no solo por las trampas, sinó porque esas situaciones pueden ser peligrosas y provocar golpes fortuitos y choques y en caso de fuerza mayor, la situación dificulta mucho la llegada de las piraguas y traineras de socorro. Desde fuera me han dicho que se ha visto un caos.

Ciclismo
La transición era muy larga. Larga es muy larga. Y descalzos. Seguro que no bajaba de los 400 metros hacia boxes. Creo que es la más larga que he hecho en todos los triatlones en los que he competido. Es curioso como en el fragor de la competición el suelo no hace daño en los pies descalzos pero duele mucho cuando no estás compitiendo. El recorrido ciclista constaba de tres vueltas. Mejor que el año pasado, este año se han evitado los peraltes, y los socabones y alcantarillas peligrosas estaban bien señalizadas y vigiladas. He empezado bien, tirando mucho de un grupo que poco a poco se ha hecho más grande, pero no demasiado, ya que algunos se iban quedando. Durante la primera vuelta pocos relevos y esto nos penalizaba en la media. Yo miraba para atrás, aflojaba el ritmo, pero nada, no entraban. En la segunda me he dicho que no iba a fundirme de esa manera. Así que he empezado a robar carteras y dando relevos más cortos, y en la tercera, ahora si con más ciclistas cazados en el camino me he refugiado entre el grupo. 

Otro contratiempo va a llegar en la aproximación a boxes. Me descalzo y dejó las botas en los pedales. Descabalgo de la bici y alguien detrás me grita... La bota se ha desenganchado del pedal. Descalzo, parada en seco, vuelta atrás y con la bota en la mano voy a colocar mi bici en la barra. Llega de nuevo el horror. Me encuentro una bici tirada en el suelo, literalmente, encima de mis cosas y lo peor de todo es que su número de dorsal no se aproximaba ni de lejos al sitio donde debería estar colocada. ¿No hay jueces para mirar estas cosas? Le doy una patada para apartarla y poder coger mis zapatillas para poder correr.

Carrera
Todos los que han entrado conmigo en boxes ya están lanzados. Entre la bota y la bici encima de mis cosas... Pillo buen ritmo desde el primer momento y a adelantar, como siempre, a bastantes más de los que me pasan a mi. Voy fundido pero resistiendo bien, apenas puedo saludar a los compañeros de club que me cruzo. El agua se ha acabado, no hay avituallamiento, tan solo una tabla tirada en el suelo, con trozos de naranja y platano. Los voluntarios no te la daban, si querias una, tocaba parar y agacharse. Lo peor es que el agua ya se acabó en la carrera olímpica, que se corrió antes que el sprint, por lo que no hubo para apenas nadie. Yo a lo mio, tampoco soy de beber en la carrera de un sprint porque voy tan al límite que me entra flato, pero si que agradezco vaciarme un poco en la cabeza para refrescar y enjuagarme la boca. Al final se me hacen cortos los 5 km porque empiezo a notarme muy cómodo y acelerando a partir del kilómetro 4. Llego a meta sin saber el tiempo. Otra vez he vuelto a correr sin reloj. 

Contento por la carrera que me ha salido pero con sensación agridulce por todos esos contratiempos incontrolables y no atribuibles a mis errores que me han ocurrido. Creo que me desquitaré de todo en el último sprint del año, en Vilanova i la Geltrú el próximo 9 de octubre, será una vuelta al origen, a mi debut triatlético de hace dos años.

viernes, 23 de septiembre de 2011

El último del año, II Maratón Internacional Ciudad de Castellón

Buscando ese pequeño reto en una época en la que la temporada de triatlón estará parada he topado con el II Maratón Internacional Ciudad de Castellón que se celebra el 11 de diciembre. El año pasado fue el de Zaragoza, con mmp. Ésta carrera, como aquella, es prueba muy joven, aunque viendo el video del resumen de la primera edición la verdad es que se ve que tiene un ambientillo muy motivador. En el punto de mira también tenía el Maratón de Lisboa pero el presupuesto ajustado que permiten las vacas flacas, la proximidad, la logística y los tan solo 25 euros de la inscripción me han hecho decidirme finalmente por Castellón. Será mi tercer maratón, el cuarto si cuento el del Ironman. Para este voy a seguir un plan de entreno de 11 semanas con el objetivo de bajar de 3:20 y superar así mi mejor crono de 3:24:32. Son casi cinco minutos menos y sé que va a ser complicado, más que nada porque seguro que no sigo el plan a rajatabla. Doy por sentado que no podré concentrarme solo en el run y tendré que desquitarme a ratos montando en la flaca y poniéndome a remojo haciendo unos largos, al fin y al cabo todo suma, ¿No? Marcándome ese objetivo lo único que pretendo es encontrar una motivación extra que haga huir bien lejos a la posible monotonía que pueda surgir en el proceso de preparación. Cumpla o no con él lo que sí que tengo claro es que desde ahora hasta que logre cruzar la línea de meta voy a disfrutar todo lo que pueda de ésta carrera que, como todas, empieza en el momento en el que uno empieza a pensar en ella. A gastar suela he dicho.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Test de Cooper, bien

El último test de carrera de la temporada, normalmente suelo hacer dos o tres, ha servido para comprobar definitivamente mi estado de forma y evolución hacía finales de año triatlético. El último fue la semana pasada. La referencia era del pasado febrero en pleno apogeo duatlético después de un invierno bastante fino. Hace siete meses corrí 3275 metros en 12 minutos, a 3:39 el km. Ahora han sido 3200 metros, algo más lento, a 3:45, pero que me deja muy satisfecho ya que en cualquier caso llego bastante mejor que el año pasado a estas alturas.

Hoy iba al entreno de pista pensando en que la cosa iba a ir rodada y que iba a ser una sesión corta de 6x800 metros con 1 minuto de recuperación entre series. Nada más lejos de la realidad. Me han llevado con el gancho, oscilando los ritmos entre 3:25 y 3:35. He acabado hechando medio pulmón fuera y me he arrepentido de pensar que iba a ser un entreno suavecito... Aunque una vez duchado la satisfacción es máxima y el bienestar supremo, ya sabéis cosas de las endorfinas, la droga natural del cuerpo. De paso he sumado un punto de calidad de cara a las poquitas competiciones de corta distancia que me quedan por delante. El domingo que viene, el sprint de Calafell. Y seguramente caerá otra más.

martes, 13 de septiembre de 2011

Entrevista en el Bloggers Running Team

Hace ya más de un año que Carles Aguilar, blogger, runner y periodista en Onda Cero, empezó a capitanear el proyecto del BRT, el Bloggers Running Team, un equipo de atletas cuyo nexo común es que además de disfrutar de la carrera a pie -y el deporte en general-, escriben sus aventuras y desventuras en un blog. Esos son los dos únicos requisitos para participar y la cosa ha ido creciendo hasta superar los 130 miembros. Compartimos experiencias es enriquecedor. Aprender los unos de los otros, coincidir en competiciones, compartir entrenos y aficiones. En fin. Será mejor que lo descubráis vosotros mismos.

Tuve el placer de ser uno de los primeros miembros en ingresar y por aquel entonces me hicieron una entrevista que han publicado hace poco. Como somos tantos y todos tenemos nuestras entrevistas ha tardado un poco en salir, así que algunas cosillas ya han quedado desfasadas, pero la esencia sigue siendo la misma. Aquí os dejo el enlace y de paso os animo a que si os gusta correr y tenéis un blog, no dudéis en ingresar. Gracias por todo Carles.

Crónica: XXVI Triatló de Catalunya Olímpic

Bien, parece que tengo el blog abandonadillo. Es cierto. Una pena que en estos días espero que cambie. La rutina de horarios laborales ha vuelto y supongo que la paradoja de estas cosas dice que contra menos tiempo libre se tiene más se aprovecha. Seguro que no soy el único. El ser humano, diría que casi cualquier animal, es un ser de rutinas y hábitos y si éstos están bien planificados es una pasada lo que puede cundir el tiempo. No me enrollo más porque tengo que escribir mi primera crónica desde julio, desde aquel lejano Ironman Zurich.
En primer lugar, antes que nada, mi más sentido pésame a la familia y amigos del compañero Alain Marot, del Triathon Catalan, que falleció durante la prueba. Seguramente estas cosas, si tienen que pasar, lo van a hacer de cualquier manera, pero creo que sería necesario incrementar la rapidez y la calidad de la asistencia sanitaria en este tipo de pruebas. A veces unos segundos, pueden significar la diferencia entre la vida y la muerte. D.E.P amigo Alain.
-------------------------

Era la tercera vez que visitaba Banyoles esta temporada, primero en un duatlón de carretera, después en un triatlón en distancia B y ahora en éste olímpico, mi segunda competición en esta distáncia y primera que me sirve como referencia, ya que en la anterior el perfil de la bicicleta no tenía parangón con el que de esta vez. Iba a la competición a lo que saliera. Como no estoy al 100%, ya con la temporada de capa caída, el plan era salir a hacerlo lo mejor posible, sabiendo que no sería lo mejor de lo que soy capaz, pero eso era suficiente. De hecho no llevaba ni garmin, ni cronómetro, ni pulsómetro ni ningún gadget medidor. A pelo, tan solo guiado por las sensaciones.

Natación
Me tomo un gel, me va bien tomarlo antes de competir. El agua del lago muy calentita, por lo tanto nadamos sin neopreno. Nos avisan que la salida se hará desde el agua. Nos dicen que nos vayamos tirando al lago, pero que no empecemos a nadar hasta que no avisen los jueces. Pero nadie hace caso. La gente, de hecho, empieza a nadar desde que se tira al agua, ni señal ni nada. La organización debería mirarselo, ya que si nadie le va a hacer caso supongo que deberían buscar otra alternativa. Así que nada, para delante. Primer golpe de talón en mis gafas sin más complicación que ésta haciendome ventosa intentando arrancar un ojo de su cuenca. Recoloco la cosa. Y sigo. Pillo ritmo de seguida. Cojo unos pies de un nadador de esos que si intento adelantar tan solo consigo nadar en paralelo a él, así que a lo cómodo, siguiendole detrás hasta la primera boya. En el giro ya era otro cantar. Sigo a un ritmo cómodo y en los últimos metros ya se me empieza a hacer largo. Sin embargo salgo contento porque he conseguido nadar igual de rápido en esa distáncia que en la anterior temporada, en un B con segmento de natación reducido. Y eso que fue con neopreno, así que genial.

Ciclismo
Los primeros kilómetros del circuito ciclista de Banyoles suelen tocar bastante la moral porque pican hacia arriba y no te dejan descansar ni resguardarte en ningún grupo. A pesar de eso voy avanzando cómodo, creo que menos cansado que otras veces y vamos creciendo poquito a poco. Con casi 1000 participantes es bastante fácil ir resguardado en alguna grupeta y verla crecer. Llegamos a juntarnos hasta seis compañeros del Gavà liándola por los toboganes que llevan hacia el primer avituallamiento, donde un despistado se me cruza delante viniendo a saco desde la otra punta para coger una botella de agua. Tengo que clavar freno con una sola mano sin más consecuencias que el susto. Subo también cómodo el minipuerto de Esponellà y encaramos las largas rectas a merced del viento que empieza a soplar. Me como una barrita y voy exprimiendo los bidones de agua e isotónico. Tiro del pequeño grupo que ha subido conmigo un buen rato hasta que me entran a relevo. Conseguimos enlazar con un trio y puedo descansar algo más. Sin referencias de cuentakilómetros ni crono se me pasa el sector muy rápido y llego a la T2.

Carrera
Voy mejorando el paso de la bici a la carrera, aunque aún queda. Me pongo a correr a ritmo, pero no sé cual. Al máximo. Pienso que los diez kilómetros así se van a hacer largos. Como siempre, en este sector es donde más personas voy cazando, y quizás por eso donde más animado me encuentro. Al ritmo al que voy los kilómetros se me hacen más largos de lo que me esperaba y sigo con los temores de pagarlo antes de tiempo, pero resisto y voy avanzando. Me marco pequeñas metas, adelantar a aquel de allá delante, llegar a aquel giro. Llego a la segunda vuelta y de tan cansado que voy casi me meto en meta antes de tiempo. En el siete llega el punto crítico, tres quilómetros y echando el resto. Supongo que bajé el ritmo, pero intenté ceder lo mínimo. El último largo, demasiado zigzag y en la meta, hiperventilando, no logro ni entender ni siquiera cuando me preguntan por mi talla de camiseta. La M. Ya tengo mi segundo olímpico en 2:39:51. Contento y mejorable.
Próxima cita, día 25 de septiembre en el sprint de Calafell

 
Design by Free WordPress Themes | Bloggerized by Lasantha - Premium Blogger Themes | Hot Sonakshi Sinha, Car Price in India