Ho van aconseguir perquè no sabien que era impossible

domingo, 31 de julio de 2011

Semana 41: Volviendo al volumen

Como se nota que uno está de vacaciones. Sin oblogaciones laborales, con el máster universitario en standby hasta octubre y con todos esos flecos pendientes que surgen durante el año ya finiquitados, que si la ITV, que si ordenar papales, que si la limpieza a fondo... Está genial. Que envidia de aquella gente que puede dedicarse únicamente a sus hobbies. Una vida cara, eso sí y dependiendo de tus amistades también aburridas. ¿Qué hace uno durante todo el día si los demás trabajan siempre?. En fin... esta semana ya he vuelto a los volúmenes habituales de entreno, unos volúmenes que durante el resto del año solo llego haciendo malabarismos con los horarios. Al final me han salido 15 horitas, repartidas en 5 días de entreno, dos de ellos doblando y con domingo de transición de 100 km de bici a 7,5 de carrera. Las cifras, bastante agua para ser yo, 7500 metros, 150 km de bici y 35 km de carrera, toda ella por montaña y a la sombra de los pinos, a lo María Del Monte. La semana que viene no pinta tan alagüeña, marcho fuera unos días, así que supongo que aparcaré la bici más de la cuenta, que al fin y al cabo es lo que suma más horas.

domingo, 24 de julio de 2011

Semana 40: Reseteando

Retomo la costumbre olvidada de hacer un resumen semanal de los entrenos. Esta es la semana 40 de mi temporada. La 39 en blanco, resaca post Ironman, asimilando, disfrutando y saboreando del reto conseguido y sobretodo descansando y desconectando -cuanto gerundio...- He hecho un reset y me he metido otra vez ilusionado en la rutina. Cuatro sesiones de entreno y 8 horitas. Carrera, dos salidas largas, una de ellas a fartlek para 30 km. En natación, un día con 2500 metros. Y el domingo una transición de 90 en la flaca más 45' de carrera. Las sensaciones han sido raras, piernas y brazos pesados y mucho más esfuerzo para conseguir alcanzar ritmos similares a los de hace unas semanas, aunque no me preocupa, entra dentro de la normalidad, sobretodo después de una semana con la panza al aire en la playita...
En cuanto a pequeñas metas para lo que queda de temporada no hay demasiado. Me gustaría hacer algunos triatlones cortos del circuito catalán o intentar conseguir una plaza de rebote para el único Half que queda por estos lares, en Berga el próximo septiembre, aunque si no suena la flauta me conformaré con el sprint de Calafell, que coincide el mismo día.

martes, 19 de julio de 2011

Crónica: IronMan Zürich 2011, mi primer IM

Una foto finisher que podría haber sido mejor
Después del IM he desconectado del triatlón, de Internet, entrenos y blogs durante una semana de vacaciones de sol, playa y birra. Un merecido descanso físico y psicológico que ha servido para digerir el reto conseguido, asimilarlo, reflerxionar sobre él y sobretodo para recargar las pilas a tope y estar deseoso de volverme a poner manos a la obra.

Esta es una crónica difícil de escribir. Porque es difícil expresar con palabras lo que se siente cuando se acaba tu primer Ironman. ¿Es como acabar el primer maratón? Para algunos puede que sí. Pero entonces seguro que nunca han sido finishers en un Ironman. Es totalmente distinto. El proceso de entrenamiento, mucho más psicológico que físico, es largo, duro, lleno de altibajos... los que soléis seguir mis andanzas ya lo habréis comprobado. Y durante la carrera, siempre en solitario, tan solo tú y tu capacidad de sufrimiento -pese a los siempre agradecidos ánimos y gritos del público y los que te rodean-. Una vez se rebasa la línea de finisher todo se convierte en alegría, en emoción contenida, en ojos humedecidos, en recuerdos a aquella persona que desde que tan solo era un prebenjamín siempre me venía a buscar a todos mis entrenos y me llevaba a todas las competiciones, ya fuera en deporte escolar o como federado en atletismo. Mi abuelo se hubiera sentido orgulloso de que su nieto, aquel a quien "le pesaba el culo" en las carreras y llegaba siempre en el vagón de cola haya completado su primer Ironman en 12:09 horas. Mi pensamiento al entrar por el arco de meta era para él, por apoyarme siempre en todos mis proyectos, locuras y propósitos. Ahí va la primera crónica de muchos IM por venir:

Días prévios

Tranquilo y seguro. Sabía que sería finisher si no había desgracias. El entreno acumulado y los retos previos conseguidos me habían dado toda esa seguridad. Así que mi única preocupación era disfrutar, pasarlo bien y disfrutar. Llegué con días suficientes para aclimatarme a Zurich. Fue un gozo compartir esos días, conversaciones, bromas, la Welcome party en compañía de mi novia y la expedición del Gavà Triatló: Lourdes, Alfons, Joan, Carlos, David, Gerardo, Lucy, Aurelio, Dani, Laia, Cristina, Iván el coach, más acompañantes y familia, dándolo todo. Éramos el Equipo Z, y todos los que competiamos, excepto dos de nosotros, debutábamos en la distáncia.

Natación
Aunque soy pez de plomo esta vez no me preocupaba lo más mínimo este segmento. La táctica era no ponerse nervioso, ir tranquilo y a mi ritmo, con la mente en blanco y tan solo pensando en no agotarme innecesariamente con pensamientos y movimientos inútiles. Nada más salir parece que todos estos planes se van a trastocar. Recibo una patada en la muñeca con tan mala suerte que me arrancan el Garmin de cuajo. "Hay que buscarlo, no estoy dispuesto a perder 300 euros en el fondo de este lago". Pues imaginadme buceando en medio de una marabunta de atunes y bonitos enfurecidos en una salida de Ironman con 2000 inscritos. Entre tanto chapoteo veo mi Garmin difuminarse en el fondo y hundirse lentamente emulando a Leonardo DiCaprio en Titanic, cuando su novia lo deja caer muerto al fondo del oceano... Pues así, recibiendo golpes y en medio de toda esa espuma de chapoteos alargo la mano, lo agarro, se vuelve a escapar, buceo más hondo y ahí lo tengo. Benditas Zoot Predator. Con dificultad meto el reloj entre mi neopreno. Ahora sí, no pienso más en la suerte que he tenido. Me tranquilizo y empiezo a nadar.

Iba genial. Muy tranquilo. Pocos golpes y nadando a mi bola. Una boya, dos boyas y paso por la isla que marcaba la segunda vuelta, un hito tranquilizador magno para nadadores como yo. Sonriente siempre al pasar por delante de los compañeros de club que gritaban animando. Segunda vuelta igual, sin contratiempos y con el agua muy caliente. Nada a destacar salvo que fui muy tranquilo, sin apurarme ni cansarme, como si hubiera sido un calentamiento. Quiza demasiado relajado, pero teniendo en cuenta que era la primera vez que cubría esa distancia de un tirón ya estaba más que satisfecho. Y la de gente que venía detrás. Preveía salir entre 1:15 y 1:25 horas. Al final lo hice en 1:28 aunque mucha gente dijo después que le había dado la sensación de que podría ser que se hubiera nadado 4000 metros en lugar de los 3800. En cualquier caso tampoco se me habían trastocado tanto los planes y con la correa del Garmin rota y el reloj en un bolsillo aquella patada al principio de la natación me había venido a decir que no debía mirar el reloj ni preocuparme de ritmos ni velocidades para nada. Así que decidí guiarme únicamente por sensaciones y mirar el reloj tan solo en las transiciones.

Ciclismo
Esto se preveía largo, así que miro de hacer un transición tranquila, colocárme toda la ropa bien, para no olvidarme detalle. Decido ir sin guantes ni manguitos por el sol radiante que despuntaba, aunque anunciaban lluvias al empezar la tarde, confiaba en haber bajado de la bici para entonces. El trazado llano de los primeros kilómetros tienta a uno a engrescarse y a darle a los pedales, pero me contengo. Me como un sandwich del mejor jamón ibérico que traje de Barcelona y me hice la noche previa. La clave sería la alimentación y la hidratación racionada pero constante. Como había decidido no mirar el Garmin para nada no tenía más referéncias kilométricas que las que la organización había marcado. En las primeras rampas veo un mono del Gavà y distingo a Alfons, que salió un par de minutos antes que yo del agua. Me pregunto si no iré demasiado deprisa. Compartimos unos cuantos quilómetros juntos y cuando empieza la subida constante, allá por el kilómetro 50 vuelvo a ver otro par de uniformes del Gavà, el primero de ellos es Carlos que me comenta que Gerardo va por delante. Decido ir a por él y acompañarlo como mínimo la primera vuelta, él ya ha corrido este IM, así que me servirá de ayuda. Vamos charlando y a ritmo vivo durante unos 25 kilómetros, hasta la apoteósica y emocionante subida de Heartbreak Hill, una tachuela de unos 600 metros bastante empinada pero repleta de tanto público que obliga a los ciclistas a avanzar en fila de uno. Es realmente emocionante y si uno no está acostumbrado a estas cosas sube con la piel de gallina. Al iniciar el descenso se me salta una -o dos- lagrimillas. Aquellos gritos me han vuelto a recordar dónde estoy, qué es lo qué estoy haciendo y cómo ha costado llegar ahí. 

A por la segunda vuelta. Otros 90 kilómetros más y habré acabado. Ahora ya voy en solitario. Lleno de energía. No sentí necesidad de nada, ni sed, ni vacio de estómago. Por el recorrido me entretenía en mirar los nombres de los dorsales que me adelantaban, los que adelantaba yo. Al cabo de un rato se invertían las tornas en una especie de juego de relevos con la diferencia que el espacio entre ambos solía de ser de varias decenas de metros. Ahora iba con ventaja porque volvía a pasar por los mismos lugares. A falta de 50 kilómetros me empiezan a doler los pies, y quedaba la peor parte. Resulta que por primera vez en mi vida como triatleta me olvidé mis zapatillas de ciclismo, las de calas, y tuvo que ser precisamente en esta ocasión. Se las pedí a Aurelio, compañero del Gavà que no competía en el IM y a pesar de que me venían bien, al cabo de 130 kilómetros empezaron a aprisionarme el pie de una manera muy incómoda y cada vez más dolorosa. No había nada que hacer, ni aflojar el ritmo servía. Lo único que quedaba era soportarlo estoicamente y ver los kilómetros pasar y también las grises y amenazantes nubes acercárse cada vez más. Por suerte empezaron a descargar de manera suave cuando ya estaba en la segunda subida a Heartbreak Hill, esta vez ya sin apenas público. La bajada tiene que ser algo más lenta por precaución pero ya estoy en la carrera, y correr con lluvia me encanta. Había calculado una bici entre 27 y 30 km/h y acabar en 6:39 horas entraba dentro de los planes, o sea que genial.

Carrera
Hago una transición muy rápida de minuto y medio. Me encuentro genial, nada cansado en ningún sentido. Sin hambre ni sed y encima ya me he quitado las zapatillas que me apretaban y me he puesto las que me gustan más, las de run. A punto de afrontar mi tercera maratón, la primera tras 3,8 km de nado y 180 de bici. Miro el reloj -tan solo lo miraba en las transiciones- me animo al ver que si corro según mis planes entre 5:15 y 5:25 sería finisher en menos de 12 horas, toda una proeza para mi.

Paro a mear, largo. En los primeros kilómetros veo un pro, con el dorsal 9, Ueli Bieler. A él le quedan unos 15 km y a mi 42, pero parece que va a un ritmo que para mi es facil seguir, aunque no tengo ni idea de cual es, pienso que teniendo en cuenta que él está acabando y yo empezando el maratón debe estar más tocado que yo. Me engancho a él como una lapa no sin el temor de quemarme por ser tan osado. Él no deja de mirarme de reojo como diciendo qué demonios hace un pringao como yo comiéndole la suela. Gracias a eso empiezo a adelantar y a desdoblar a muchísima gente. En el km 13 él mete el último apretón de los 2 kilómetros finales y yo continuo al mismo ritmo, ahora sí, parándome a comer bien en los avituallamientos. 

A partir del 12 empieza lo peor de la carrera. Nada de cansancio, ni de mente. Retorcijones. Gases. El perrete asomando el hocico. Cojo un par de esponjas y voy al baño. Miro el reloj, más que nada para calcular cuanto me demoraba, 15 km y 1:15 horas, a 5 pelao. Voy muy bien y encima no hay atisbo ninguno de que la cosa vaya a ir mal, apenas queda algo más de medio maratón. Pues nada más lejos de la realidad. Los retorcijones y gases siguen, para colmo deja de llover y sale el sol apretando muy fuerte, hubiera preferido otro poco más de lluvia. Veo a mi novia al poco, me acerco, la beso y le digo que sólo me queda la mitad, que voy muy bien, pero que me cago todo el rato. En el 23 otra parada técnica. Los kilómetros pasaban rápido, eso sí, pero pese a que pensaba que ya quedaba poco mi estómago me decía que no, que me iba a estar molestando a muerte. Paso por delante de Iván y Dani que me gritan que si sigo así bajo de 12 horas seguro, "si mi estómago me deja encantado". Ahora lo único que hago es beber agua y parece que la cosa se calma pero noto que necesito algó más que eso y tengo que volver a comer. Por eso, una tercera parada técnica más, la peor, pero con la esperanza de aguantar esos últimos siete kilómetros que me quedaban cuando tiré de la cadena. Estaba harto de pasar a corredores, meterme en el lavabo y al salir volverlos a pasar. En fín que para la próxima además de geles y barritas también iré preparado con un par de Fortasec. 
Mi cara, a escasos metros de la meta
En los últimos dos kilómetros todos los males se pasan. Hay un armisticio estomacal. Voy en una nube, parece que todo el público me anima a mi. A pesar de todo voy a hacer el maratón en menos de 4 horas. Veo a mi novia, me detengo, la beso y me regocijo en recorrer la alfombra azul que lleva al arco de llegada. Cuantas emociones, pensamientos y piel de gallina. Ya lo tengo, ha sido duro sí, pero pudo haber sido mucho peor. Por fin he acabado. 

Soy FINISHER.

sábado, 9 de julio de 2011

IM Zurich, en capilla...

Entrada de rigor. Resumen en forma de telegrama. El jueves me planté en Zurich. Me he empapado del ambiente IM en la Ironman City, me he aclimatado a la ciudad y al tiempo inestable de estos días. Sol, lluvia, sol, nublado, tormenta... Veremos como se comporta durante la prueba. Mañana estaré en la linea de salida para afrontar el reto deportivo más importante de mi vida hasta el momento. Tengo ya todo preparado y la bici en boxes: materiales, ropa, comida, extras... Voy bien de ánimos, nada nervioso sinó con ganas de dar la primera brazada. Ya explicaré el resto. Voy a dormir.

martes, 5 de julio de 2011

Mis cifras para el Ironman

Entrenamientos, volúmenes cantidades, horas, kilómetros, ritmos.... Cada persona es un mundo y por eso cada persona sabe lo que necesita, lo que le hace ir seguro. En mi caso, y supongo que en el de todos los que se enfrentan  por vez primera a un IM, tengo la sensación -siempre la tengo- de que podría haber hecho más. Pequeños remordimientos de aquel día que me quedé en la cama, el que decidí tomarme otra copa más que no me dejó madrugar, el comprometerme a hacer aquel viaje, ir a aquel concierto... En fin, todos los deportistas siempre nos enfrentamos a los mismos dilemas. Nos autoinculpamos y autofustigamos por ello, y tenemos remordimientos de conciencia por haber perdido la oportunidad de correr media horita más, pese a que se puso a llover. Pero todo eso desaparece cuando se cumple el objetivo por el que se ha estado luchando todo este tiempo y haciendo balance, y pese a seguir recriminándome que podía haber hecho más,  sé que llego preparado para ser finisher en un Ironman si algo, alguna desgracia ajena a mi control, no logra impedirmelo.

El acumulómetro de este blog muestra mis cifras en las tres disciplinas del triatlón y el número de horas totales, que no siempre se enmarcan en carrera, natación, btt o bici de carretera. En el total de horas también computo el rodillo, el spinning, el esquí de fondo y alpino y otras actividades deportivas más. Los entrenos de esta temporada empezaron formalmente a mediados de octubre, y este año, a mi pesar, no he practicado nada de esquí, apenas alguna sesión de spinning y algo de rodillo y 0 metros de BTT. Todas las horas han sido prácticamente exclusivas de carrera, natación y ciclismo en ruta. Después de esta parrafada, ahí van las cifras y una breve explicación de mi entreno en las tres modalidades desde el 18 de octubre hasta el día de hoy, un total de 36 semanas:
 
325 horas, 9 horas netas de ejercicio a la semana.

Carrera: 1042 km. El equivalente a casi 25 maratones. En 36 semanas no esta nada mal. El año pasado a estas alturas había corrido 805 km, más de 200 km de diferencia. Lo mejor ha sido la ausencia de lesiones. Hace dos temporadas me lesioné de la cintilla iliotibial y me tuvo apartado del entreno de carrera durante un tiempo. El año pasado tuve atisbos de dolor, por lo que hubo semanas en las que me tuve que olvidar de gastar suela. Este año, por suerte, nada de eso, ninguna molestia. En cuanto a calidades muy satisfecho. Las series han ido genial, las tiradas nunca han bajado de 10km y la temporada de otoño/invierno de carreras he batido marcas en Maratón, Media Maratón y en los 10k y mejorado en el test de cooper.

Ciclismo: Estaba harto de oir que el ciclismo es la calve en un IM, hace falta entrenarlo mucho, no solo para mejorarlo sinó para llegar bien a la carrera. Posiblemente podría haberle metido algo más de volumen a esta disciplina, pero es la que ocupa más tiempo entrenarla, la que más sacrificios de eludir compromisos supone. He pedaleado durante 3300 km sin contar las sesiones de spinning y rodillo. Nada de BTT. El año pasado, a estas alturas, había rodado tan solo 2500 km. Hay casi 1000 km de diferencia, aunque me hubiera gustado que fueran 2000... En ciclismo he completado distancias que nunca antes había probado, como la barrera de los 200 km de la Quebrantahuesos. Y sí, me he notado mejora, las medias de velocidad en los entrenos han aumentado recorriendo los mismos circuitos.

Natación: Ya sé. La natación es mi peor parte del triatlón. En todo este tiempo no sé si he mejorado demasiado. Tan solo sé que en comparación con el principio, ahora nado igual de rápido -o un poquito más- pero cansándome menos. Casualidad es que entre la temporada anterior y esta haya nadado exactamente la misma cantidad de metros, 95.000. Algo menos de 2700 metros de media semanal, vamos, una miseria. La natación, en competición será un mero trámite a superar, aunque sí que es verdad, que en aguas abiertas me he notado mucho más suelto y cómodo está temporada, menos agobiado y eso repercute bastante en el resultado, sobretodo en la parte psicológica.

lunes, 4 de julio de 2011

Gracias a ella...

El Ironman no solo lo corro yo. Lo corremos los dos. Cuando decidí rellenar aquel formulario de inscripción no solo me obligaba unilateralmente a mi a iniciar un proceso de sacrificio y esfuerzo. Yo también le obligué a ella. Me apunté con la ilusión de conseguir un reto, un hito en la vida, subir un escalafón más aún sabiendo que no será el último, y ella también lo sabe. 

Como a casi todos nos pasa en un debut así, también me movió algo de vanidad de sentir que a los ojos de muchos mortales estoy haciendo una cosa imposible aunque sepa que la única diferencia entre ellos y yo únicamente sea eso: sacrificio, esfuerzo y sobretodo ilusión y superación.

Cuando el sudor resbala por mi cara, me humedece los labios, las piernas me queman y el corazón va al límite...mi mente no está ahí, ni tan siquiera me planteo lo beneficioso del entreno para mis planes. Pienso en como poder agradecer que esa persona se sacrifique junto a mi y que me obsequie con una cantidad incomprensible de tiempo únicamente para castigar mi cuerpo.

Junto a mi también está entrenando para el Ironman, aunque no sude, aunque no madrugue ni se quede dormida antes de una competición, aunque no se magulle, aunque no tenga agujetas, ni pájaras, ni se deshidrate, ni se le atasque la cala en un stop y esté a punto de caer, ni tenga que esprintar para pillar una rueda ni tampoco las tenga que cambiar, ni trace una curva recta en bicicleta. Ni se mareé al salir de un mar removido, ni le piquen medusas, ni tenga marcas del sol en el cuerpo, ni desee con toda su alma llegar al siguiente avituallamiento o fuente en el camino, no se pierda ni tome desvios equivocados. No se gaste dinero en inscripciones, viajes, hoteles, ni pierda el tiempo contando sus aventuritas en un blog y pase horas leyendo el de otras personas o buscando fotos de sus propias competiciones en Internet. Tampoco se mancha de barro, ni llena decenas de lavadoras únicamente con ropa deportiva, tampoco se olvida nunca el euro de la taquilla del gimnasio y no pide prestado jabón en el vestuario. No come barritas, ni geles, ni pasta el día previo a una competición. Ella no tiene que volver temprano de cenar con los amigos para poder madrugar al día siguiente, no malgasta sus puentes en hacer kilómetros corriendo, nadando o en bici. No pasa frio en la carretera y si tiene mocos se suena como las personas, y hace sus necesidades también dónde las personas, y puede ver la tele hasta tarde los fines de semana. No tiene que preocuparse de ir al fisio, ni de ese dolor molesto en la rodilla o en el tobillo debido a una torcedura y solo se pone hielo en las bebidas. No se preocupa por la suela desgastada de la zapatilla. No mira perfiles, desniveles, no hace cálculos de ritmos ni velocidades, ni se lamenta de no tener batería en el reloj gps. No mira estadísticas ni se compara con otros corredores de su nivel, tampoco hay preocupación por su puesto en una clasificación. No se fija en pulsaciones ni le aburre estirar después de una sesión, no se decepciona si le sale una mala carrera o si el ritmo no era el previsto, no tiene flato, no come ni bebe en marcha; no tiene un presupuesto para renovar material desgastado o adquirir nuevo. Ella nunca tiene ese dilema moral de quedarse en la cama en lugar de ir a entrenar porque luego su conciencia va a seguir igual de tranquila. Aunque fuera esté lloviendo, nunca le chorrea la lluvia por la cara, no chapotea en charcos ni saca las zapatillas a secar al balcón. No usa plantillas ni cremas o pastillas antiinflamatorias para seguir haciendo ejercicio aunque le duela algo. No hace nada de eso... 

Pero ella está ahí, sacrificándose conmigo, porque ella sabe que soy feliz haciendo esto y que pese a todo, cuando emocionado, si todo esto ha servido de algo, cruce la línea de Finisher, no sabré en que estado estará mi cuerpo y mi mente, pero aún seré más feliz cuando empiece a ser consciente y digerir que todo esto lo he conseguido a su lado.

 
Design by Free WordPress Themes | Bloggerized by Lasantha - Premium Blogger Themes | Hot Sonakshi Sinha, Car Price in India