Ho van aconseguir perquè no sabien que era impossible

lunes, 23 de mayo de 2011

Descansa en pau Xavi

Me he quedado de piedra al enterarme de la noticia de la muerte de Xavi Tondo... la cruel fatalidad y la malísima suerte se lo ha llevado cuando salía a hacer lo que más le gustaba. Hace justo tres domingos tuve la suerte (tuvimos) de poder compartir con él multitudinario pelotón en la cicloturista de Terra de Remences.

Allà on siguis Xavi, descansa en Pau

domingo, 22 de mayo de 2011

Rutas en bicicleta I: La vuelta larga

Con la intención de hacer una recopilación de las rutas y mis entrenamientos en bicicleta de carretera voy a empezar a escribir una serie de entradas sobre algunos de ellos, por si algún día a alguien, o a mi mismo, pudiera servir de utilidad. Además de tener mi propio archivo para el futuro.

Se trata de intentar complementar el mapa adjunto con unas pequeñas explicaciones a modo de guía por si algún día el alzheimer, la desorientación o la amnesia se apoderasen de mi mente e intentasen evitar que siguiera entrenando. Los nombres de las rutas son completamente inventados y son los que me sirven a mi para entenderme, así que tampoco hay que hacerles demasiado caso.

Ruta I: La vuelta larga

Recorrido tranquilo en lo que a tráfico se refiere, excepto en los últimos 25 km. donde se circula bien por el arcén Tiene cierto desnivel acumulado aunque no se hace muy pesado y sobretodo para el verano es agradable porque hay mucho tramo bajo sombra. En invierno hay que vigilar la escarcha. Llevad provisiones, algo de comer y bidones llenos, porque se tarda sobre unas 4 horas en completarla. Tenemos un par de fuentes en Gelida donde podemos rellenar liquidos.

Km aproximados: 100-105
Desnivel acumulado: 1200 (según Garmin)
Poblaciones de paso obligadas: Gavà, Castelldefels, Sitges, Sant Pere de Ribes, Olivella, Sant Cugat Sesgarrigues, Sant Sadurní D´Anoia, Gelida, Martorell, Sant Andreu de la Barca, Pallejà, Sant Vicenç dels Horts, Santa Coloma de Cervelló, Sant Boi de Llobregat, Viladecans, Gavà.

Podemos empezar desde el Paseo Marítimo de Gavà (Av. Europa) incorporandonos al arcen de la C-32 en dirección Sitges. Abandonamos la autovia para incorporarnos a la C-31 y pasaremos por lo que llaman la carretera de las cuestas del Garraf. Este tramo no es muy rompepiernas pero en algún momento puede que necesitemos meter el plato pequeño, sobretodo en el ascenso al pequeño repecho de el Coll de la Maladona. Está salpicado de sube y baja por lo que también podremos recuperar el aliento a ratos.

Una vez se acaban las cuestas ya estamos en Sitges y simplemente hay que cruzarlo y seguir las indicaciones hasta Sant Pere de Ribes o Olivella. Camino a Olivella tiende a subir, aunque también hay pequeños descansos. A mi personalmente este tramo se me hace pesado, sobretodo si lo hago solo pero tiene la ventaja de que es bastante fresco, sobretodo para el verano, pues gran parte transcurre a la sombra de los árboles. Simplemente hemos de seguir recto dirección a Vilafranca del Penedès.

Cuando acabamos con esta carretera (BV-2415) tomamos la N-340 dirección Barcelona y de seguida cruzamos a la izquierda para entrar en Sant Cugat Sesgarrigues. Recorriendo la BV-2429 llegaremos a Sant Sadurní D´Anoia, población que hemos de atravesar sin movernos del camino por donde vamos y tomar la dirección a Gelida por la C-243B. Es una carretera sinuosa, a la sombra, entre subes y bajas que no se hacen muy pesados. Es bastante rodadora y muy tranquila en cuanto a tráfico. Pasaremos unas cuantas urbanizaciones antes de llegar a Gelida y una vez allí pasamos una rotonda en la que podemos escoger subir al Coll del Aragall, un puerto que le puede dar calidad a la ruta. 

Una vez en Gelida, llegar a Martorell es bastante fácil y buscando la empinada calle llamada Carrer del Mur saldremos a la N-IIA y ahora la carretera es totalmente plana. Simplemente hay que seguir siempre recto, pasando primero por polígonos industriales, un tunel e ir atravesando poblaciones, Sant Andreu de la Barca, Pallejà, Sant Vicenç dels Horts, Santa Coloma de Cervelló y una vez en Sant Boi tomar camino a Viladecans y sin salir de la C-245 llegaremos al punto de inicio.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Las series también cuentan

Una de las sesiones semanales de run que muy rara vez me salto de mi plan de entrenamientos son las series. La cosa está en que este tipo de entrenos me han ayudado mucho, tanto para aumentar mi resistencia como conseguir esa chispa de velocidad que a a veces tanta falta nos hace. Sí, sé que a veces da una pereza muy grande ponerse a hacer series y he de confesar que si no tuviera la suerte de compartir esos entrenos con otros compañeros de club y poderlo hacer en pista otro gallo cantaría. Hoy miércoles ha habido una sesión chula, de las pelo, camisa y mallas empapados en sudor. Han sido 2x400 progresivos y 6x1200 incrementando el ritmo en cada una de ellas, empezando la primera a 4:00 y acabando la última a 3:35. Y la semana que viene otra de lo mismo.

lunes, 16 de mayo de 2011

Semana 30: Half Challenge Calella y pensamientos varios

Esta semana me he enrolado en otro pequeño reto deportivo no previsto en mi calendario. Un amigo ha estado algo enfermo durante las pasadas semanas, por suerte ya recuperado, y no va a poder correr el Half Challenge de Callela del próximo día 29 de mayo. Así que voy a sustituirle y a hacerlo yo. En realidad me apetece bastante ya que en principio solo tenía previsto un Half este año y ya lo hice hace tres semanas. Además se trata de un circuito muy llano que tengo bastante rodado en algunos entrenos y conozco bastante bien. Y la organización suele ser en los Challenges bastante pomposa. Las inscripciones ya lo valen. La única pena es que en la vigilia el Barça juega la final de la Champions y las cervecitas y las celebraciones en caso de victoria se tendrán que restringir drásticamente. Digo yo. ¡Qué sacrificado es el deporte!

En cuanto a los entrenos de esta semana poca cosa que explicar. Ausencia de bici y ausencia de agua. Vuelta a los orígenes runners con 70 km en las patas. Pocas horas pero buenas sensaciones, optimista. Como mínimo descargar horas de entreno de las otras dos disciplinas me ha permitido aprovecharlas -y bien- en otros quehaceres como familia, amigos, trabajo, universidad, labores hogareñas, demás hobbies pero sobretodo horas de sueño atrasadas.

Me quedan menos de dos meses para la gran cita del año de mi debut IM. Los primeros nervios ya empiezan a aparecer. El tema ya es una constante en mi mente cuando me levanto y cuando me acuesto. Haciendo balance y mirando un poco los meses entrenados no sufro por ir corto de volúmenes, aunque siempre se sabe que se podría estirar más, pero el día sólo tiene 24 horas. Mi youtube echa humo buscando videos motivantes.

miércoles, 11 de mayo de 2011

No todo es triatlón...

ARA A PER LA CHAMPIONS!!!

Crónica: Terra de Remences 2011

La cosa en bici no pinta mal. He estado por segundo año en la Terra de Remences. Dos circuitos, el corto de 95 km y el largo de 175 con 2600 metros de desnivel. El año pasado me quedé con 120, es decir, con el corto y la subida y el descenso al Coll de Bracons, el más duro del recorrido. Este año no me iba a amedrentar e iba a por los 175, ahí va:
Nos plantamos unos cuantos compañeros y compañeras del Gavà Triatló -por cierto con diploma por número de participantes- el día de antes para recoger el dorsal y pasar la noche en una masía de los alrededores. Risas, chistes, anécdotas, preparativos y madrugón. Petardazo de salida y salgo con Manu y Gerardo para coronar el primer puerto de 2ª categoría de Capsacosta en el km 30 y pico. Arriba, en el avituallamiento se van, quieren tomárselo con algo menos de calma que yo. En el descenso he de parar para colocarme el paravientos, hace fresquete que se acentúa aún más con las nubes que encapotan el cielo, siempre amenazando lluvia. 

Sigo solo, al abrigo de un pequeño pelotón de unas 25 unidades que va hacía el Coll de Cannes de 3ª, con un pequeño pico de 4ª categoría antes de llegar arriba. En este tramo ya pica el sol algo más y me quito el paravientos. Durante el ascenso me voy cruzando con algunas caras conocidas y otras que me conocen a mi pero yo a ellos no. ¿Sabéis cuando alguien se os pone a hablar pensando que lo conocéis y vosotros disimuláis y dirigís la conversación como buscando pistas para intentar acordaros quien es esa persona? Pues eso tuve que hacer un par de veces sin éxito, pero sin que descubriesen mi amnesia por otro lado. El avituallamiento de este puerto es el mejor de todos, y me explayo con la longaniza, el pan con tomate, las pastas... Vuelvo a cruzarme con los compis de club que se lo tomaban con menos calma que yo pero mientras bebo y como ellos emprenden la huida.

El descenso de este puerto hacia Olot es el mejor del recorrido. Largas rectas, curvas abiertas, carretera ancha y en buen estado, buena visibilidad, condiciones idóneas para volver a estabilizar la media. Y una vez abajo, al abrigo de otro grupo que le iba dando brillo para acabar con los últimos 20 km del recorrido corto. Cuando se dividen las dos rutas me vuelvo a quedar solo para empezar a subir a Bracons.

8 km y 650 de desnivel al 8% de media, 1ª categoría... Pero voy genial, las fuerzas no flaquean para nada. Me hidrato bien, tomo los geles necesarios, como todo lo que me hace falta y la moral sigue alta. Mi compi David me atrapa antes de empezar a subir, ya no nos separaríamos en lo que quedase de marcha. Antes de empezar la parte dura me doy cuenta de que el piñón grande no entra, así que con un par de piernas tenía que ponerme arriba como fuese. Para sorpresa mia y pese a este pequeño problema mecánico me canso mucho menos que el año pasado, aunque la falta de ese piñón me hace ir algo clavado en algunos tramos, sobretodo donde alcanzaba el 15% de desnivel. Llego arriba mareado y desfallecido, un bajón repentino o algo. Menos mal que aquellos compañeros que iban algo más deprisa que yo están allí descansando y me sujetaron para no ir al suelo, porque no podía sacar las calas. Así que bebo cola, como frutos secos, algo de agua y por arte de magía vuelvo a estabilizarme y a recuperar todo el aliento, las fuerzas y el ánimo. Esos compañeros deciden volver hacia meta, y David y yo junto con el recién llegado Carlos nos vamos a por los últimos 60 km.

La bajada de Bracons y camino a Manlleu es bastante cómodo, pero la falta de ciclistas en la carretera cada vez es mas evidente, así que nuestra grupeta es bastante pobre. Una vez en Manlleu nos quedan tan solo 50 km, más de la mitad de los cuales son en constante subida, sin mucha pendiente pero que va haciendo mella en las ya cada vez más escasas fuerzas que restan. 20 km para acabar coronando en el Coll de Can Bac de 2ª categoría y después de un descansillo otros 8 para subir a Condreu. A partir de ahí todo bajada, hasta meta. Ya estaba hecho y salvo por los autocares que se nos colocaron delante en los últimos 5 km acabé muy contento, regulando, cuidando la alimentación, satisfecho, con buena moral y con toda la confianza para el principal reto de este año, que viene de aquí a 2 meses en Zurich. Aunque antes tendré que acabar otra más dura que esta si cabe, la Quebrantahuesos del próximo 18 de junio en Sabiñánigo.

lunes, 9 de mayo de 2011

Semana 29: La bici de golpe

Como la semana pasada participé en el Triatlón B de Banyoles este lunes tocaba descanso. Los compromisos laborales también hicieron que el martes descansase. Y el sábado era el día previo a la cicloturista de 175km de Terra de Remences. Así que como podéis imaginar casi todo el entreno ha estado centrado en un solo día y además en bicicleta. No por menos días entrenados la semana ha sido menos provechosa, todo lo contrario. He pedaleado por primera vez en mi vida tal cantidad de kilómetros, tan solo cinco menos de los que tendré que pedalear en un IM, así que la inyección de moral ha sido bastante alta. El resto de las 11 horas lo completan 3000 metros de natación y 30 km de carrera, la mitad de ellos de calidad, con series largas. Así que sumando, aunque el lunes vuelva a descansar.

jueves, 5 de mayo de 2011

Crónica: VIII Triatló Internacional B de Banyoles

Empezando la temporada de trialón de la misma manera que la pasada, con un B en Banyoles. El año pasado, convaleciente de enfermedad, me estrenaba en la distancia y la verdad es que no fue una experiencia nada agradable ni positiva, sino más bien un infierno de dolor, sufrimiento y fuerza de voluntad por acabar como ya expliqué en aquella crónica. Este año sí, me he resarcido de aquello y he acabado con muy buen sabor de boca. Con aspectos a pulir como las transiciones en el box, pero contento al fin y al cabo. Basta decir que en la edición anterior paré el crono en 5:10:23 horas y en ésta ha sido en 4:43:24. Hay que decir además que en el 2010 acortarón el tramo de natación de los 2200 metros iniciales a 1500 por la temperatura del agua, así que este año hemos tenido que nadar 700 metros más. La pena es que no se me marcaron en la clasificación oficial los parciales de la bici ni de la carrera, aunque para algo llevaba el Garmin. Dicho esto, y como guinda dulce a un par de semanas parcas en entrenos ahí va mi crónica.

Natación:
Llego justo de tiempo, descalzo, pinchándome con todas las piedrecitas que hay en el kilómetro y pico que separa el box de la salida de la natación. Sorprende como el mismo dolor que se siente en la planta de los pies antes de entrar al agua desaparece en el fragor de la competición cuando se sale de ésta. Llego marcándome unos pasos a lo chiquito y me acabo de ajustar el neopreno. El gorro de competición de este año me viene grande y me resbala y las Zoogs Predator, que encajan perfectas, sirven para sujetarlo. Nos tiramos al agua desde donde se debía dar la salida. Me entero de ella porque todo el mundo empieza a nadar a saco. Sufro pocos golpes y manotazos. Nadamos bastante abiertos pero el hecho de no haber podido calentar hace que me cueste bastante coger un ritmo cómodo de respiración, demasiado.

Pese a todo me sorprendo a mi mismo pillándole cierto gusto a la disciplina que peor llevo. Esta vez no es un constante preguntarme "¿cuanto quedará?". Puede que ayude la experiencia o el haber tomado la determinación de conservar la mente fria, tomarlo con calma... Nado bastante recto siguiendo la cuerda subacuática que sirve para sostener las boyas de los carriles de piragüísmo. Me sorprendo a mi mismo avanzando a gente, más gente de la habitual, nadando mucho más ligero de lo que estoy acostumbrado. El incremento de sesiones de natación, técnica y fuerza en el agua parece que no son en vano. Esta sensación se acentúa sobretodo cuando logro estabilizar mi ritmo de respiración por completo y me muevo ya sin agobios ni esfuerzos por recoger óxigeno de la atmósfera. Acabo los 2200 en 46 minutos y con una posición en el parcial el doble de buena que el año pasado. Más metido en la carrera.

Ciclismo:
Ay la transición. ¡Qué lenta! Cuánto me cuesta sacarme el neopreno. Creo que tendré que recortar algo por la parte de los tobillos para que sea más cómodo la próxima vez. Me tengo incluso que sentar. A todo esto no aguanto el equilibrio al calzarme las botas de calas y ponerme los calcetines. Seguro que perdí un par de minutos preciosos entre una cosa y otra, y todo seguramente debido al nerviosismo y algo al mareo que se me quedó después de la natación. 

Sin drafting para nadie ya me pongo a pedalear. Y qué fresquito que iba. Como el circuito lo conozco a la perfección empiezo a trazarme la estratégia de la cuarta disciplina, la alimentación. Me hago un esquema mental de los puntos donde tomaría los geles, donde bebería, dónde le daría bocados a la barrita... Mientras entretenía la mente en estos menesteres iba pedaleado cómodo, sin forzar demasiado, quedaban 80 km por delante para ir sopesando las fuerzas y sobretodo dosificándolas. No me notaba que iba demasiado fuerte, pese a todo adelantaba a más ciclistas de los que me pasaban a mi.

Me extrañó ver a tan poca gente acoplada, yo iba casi todo el tiempo así, incluso en los repechones y toboganes camino de Queixàs, dónde se encuentra el primer avituallamiento y dónde empieza también el tramo más duro. En el 20 me tomo el primer gel y voy hidratándome combinando isotónico y agua cada 15 o 20 minutos calculados a ojo y a pequeños sorbos. Subo el alto de Esponellà y me digo "ojo, que las subidas se te dan mal" pero veo que pese a eso y yendo a unas pulsaciones cómodas voy avanzando puestos y me animo aún más, la cosa va bien y el cuerpo aguanta. Lo celebro con una barrita y un buen trago de Powerade y encaro acoplado a mil y con viento en contra la larga recta que nos conduce hacia Banyoles y al fin de la primera vuelta. 

En la segunda el viento parece que sopla un poco más fuerte y los isquios me avisan que el ritmo debe ser ese y no más rápido. Aún así la cosa sigue bien y la media solo baja un par de décimas respecto a la anterior vuelta. Otro gel en el 50 y barrita hacia el estómago. Líquido según lo planeado y las fuerzas que aguantan. Cuánta diferencia respecto del año pasado, cuando el dolor en el pecho al respirar se hacia insoportable, mucho más ir acoplado. Cuando la media no superaba los 26 por hora y este año estaba a 31...

Carrera:
Esta transición ha sido algo más rápida, aunque tengo que correr un poco con los geles y la visera en la mano mientras me colocaba el dorsal derecho porque durante la bici había estado todo el rato del revés. Quería seguir la táctica del "de menos a más" pero me sorprendo a mi mismo cogiendome a un dúo de corredores, que por cierto ya me doblaban una vuelta, y rodando con ellos a 4:25 durante los primeros tres kilómetros. Puedo ir con ellos, pero algo en mi me dice que esa guerra, en realidad no es la mia y que intentar seguir así durante el resto del tramo va a ser difícil, así que poco a poco les voy dejando escapar y me concentro en mi mismo, en mi propia carrera.

Si yo ya estaba contento con poder ir a ritmo de 5:00 en el sector de carrera resulta que me veo aguantando y regulando a 4:35. Kilómetro 6 y primer gel. Bebiendo y comiendo fruta en los avituallamientos y caminando tan solo unos pasos para dar unos sorbos al vaso más cómodamente. Al 10 el segundo gel y avisos de rampa en los cuadriceps, pese a que iba sobrado de líquidos. El corazón aguanta el ritmo pero parece que algunos músculos no tanto, así que para evitar males mayores y ya con un satisfactorio crono en el bolsillo pongo el ritmo a 4:45 durante los últimos 5 kilómetros y acabo este tercer tramo en un meritorio 1:29:24.

Ha sido genial poder repetir en este triatlón, ver la evolución y correr en condiciones óptimas. Tengo más mono de triatlón y el IM de Zurich está a poco más de dos meses vista. La pena es que incompatibilidades en el calendario no me permiten hacer otro Half previo al IM, aunque de todas maneras hay previstos algunos sprint y olímpicos y sobretodo mucha bici y cicloturistas. La primera de ellas este domingo 8 en Terra de Remences, repitiendo marcha, aunque alargando kilómetros.

lunes, 2 de mayo de 2011

Semana 27 y 28: Una en dos

Una en dos y no dos en una. ¿Por qué? Pues porque durante la Semana Santa tuve invitados en casa y como muy buen anfitrión que soy, más si los invitados en este caso vienen de un lugar tan lejano como Japón, suplí gran parte de los entrenos por ejercer de guia turístico personalizado por Barcelona. De paso me sirvió para refrescar muy mucho mi listening y speaking en lengua inglesa que usábamos para comunicarnos. Así que prácticamente durante 15 días he entrenado lo que normalmente hago en 7, básicamente por la carencia de ciclismo. Pero no pasa nada, he descansado el cuerpo, he asimilado cargas y aunque psicológicamente el hecho de prescindir de actividad física me afecta negativamente me he recuperado en este sentido -y con creces- después de marcarme el primer triatlón de la temporada corriendo el B de Banyoles, batiendo mi marca del año pasado en casi media hora, (crónica en la siguiente entrada). O sea que lo quitado por lo puesto. Los números de estas dos últimas semanas: 10 horas para 55km de carrera, 80 km de bicicleta y 7,5 de natación.

 
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