Es frecuente que muchas de las personas que no están enganchadas a la práctica del deporte digan de los que lo practicamos debamos tener aquello que llaman fuerza de voluntad. Salir a correr o a pedalear cuando aún no ha amanecido, cuando llueve, cuando hace frio, madrugar mucho con él único fin de cansarse, llevar una alimentación estructurada y unos planes de entreno minuciosos, soportar dolores, lesiones, sacrificar parte del ocio nocturno y mil, en principio, incomodidades más... Pero se equivocan. No es fuerza de voluntad. Es pasión. Es un beneficio general en lo psicológico, en lo físico. Prácticamente nadie ganamos ni carreras, ni dinero, ni fama, pero algo mucho más grande crece en las entrañas. Es una manera de ser, de entender la vida, de realizarnos. Un motivo más para existir y de demostrar el movimiento. Somos así, no es difícil de entender.
La fuerza de voluntad nos ayuda tan solo en contadas ocasiones. Como aquella en las que se nos pegan las sabanas y nos obligamos a salir para cumplir con un entreno crucial o lo empezamos a pasar mal a 10 km de la meta de un maratón. Pero eso no es todo. Si no lo amásemos y disfrutásemos, nos acabaría superando y haciéndonos hincar la rodilla en el suelo. ¿Alguien cree que Mozart aprendió a tocar el piano solo con su fuerza de voluntad? No señores, Mozart tocaba el piano porque además le encantaba.
La fuerza de voluntad nos ayuda tan solo en contadas ocasiones. Como aquella en las que se nos pegan las sabanas y nos obligamos a salir para cumplir con un entreno crucial o lo empezamos a pasar mal a 10 km de la meta de un maratón. Pero eso no es todo. Si no lo amásemos y disfrutásemos, nos acabaría superando y haciéndonos hincar la rodilla en el suelo. ¿Alguien cree que Mozart aprendió a tocar el piano solo con su fuerza de voluntad? No señores, Mozart tocaba el piano porque además le encantaba.


18:58
Enric S. Bonilla

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5 comentaris:
amén, que bien has definido a los deportistas de verdad.
Saludos.
Anrhick, toda la razón. Para el que ama una actividad, no es un sacrificio hacer cualquier cosa por tal de practicarla. Yo antes podría pensar así, pero estar preparando un maratón ha cambiado mi percepción del tema por completo. Cuándo me dicen que qué fuerza de voluntad por levantarme a tal hora,entrenar con lluvia, o lo que sea, no puedo otra cosa más que esbozar una sonrisa.
Genial!!!! Muy interesante lo que cuentas. Pienso que gracias a esa pasión nos sentimos bien...a Mozart le encantaba lo que hacía...y como decía Picasso "le venía la inspiración mientras trabajaba". Un saludo
Boníssima entrada Enric... i a més quanta raó.
Força
Es lo que nos queda, si no es por eso, no disfrutariamos ni oiriamos esos comentarios de que estamos locos, jejeje
Un saludo
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