Ho van aconseguir perquè no sabien que era impossible

martes, 22 de noviembre de 2011

Crónica: III Cursa Popular Sant Vicenç dels Horts (MMP)

Una inyección de moral más, otro minireto superado, no sin sufrimiento. Como ya dije en mi anterior entrada pocas son las ocasiones que tengo para poder correr un 10.000 y testearme en esa distancia. Tal vez una o dos veces al año. Ayer tuve ocasión de hacerlo de nuevo, en Sant Vicenç de Calders, una carrera popular mimada y tranquila con un trazado muy ameno y entretenido. Nueva MMP en la saca, bajando por fin de los 40 minutos y marcando un crono final de 39:38. Contento y satisfecho y grata sorpresa al verme entre los 40 primeros de la general de más de 600 corredores, algo muy poco corriente en mi. Pero como diría Guardiola, hay que seguir trabajando y no creerselo nunca. Ahí va la crónica:

Durante el fin de semana no me comporté demasiado. El viernes trasnoché y el sábado volví a darme un tute de curro nocturno. Menos mal que la carrera era cerca de casa y no había que madrugar mucho. Me desperté motivado y con energia pese a todo. Desayuné la pizza sobrante de la noche anterior y pará allá que fui con Gerardo y su hijo, compañeros de club.

Llegamos sobrados de tiempo para recoger dorsales, saludar a conocidos y hacer un calentamiento tranquilo. Se acerca la hora y como quiero ir deprisa me coloco en segunda linea, delante del todo. Bocinazo y al toro. Empieza subiendo pero la adrenalina del momento mantiene a ralla el cansancio. Miro el Garmin y veo que voy demasiado deprisa y que pese a todo la fatiga se acerca más lenta de lo que me esperaba. Me hace mucha ilusión ir a escasos metros de la cabeza de carrera aunque a partir del segundo kilómetro la distáncia crece por momentos.

Sigo deprisa, a una media de unos 3:40 y llego al km 4 en menos de 15 minutos. Llevo un colchón muy grande de tiempo para ser sub 40 y además no voy extremadamente cansado, todo lo que llevo de carrera se me ha pasado muy rápido. Eso me tranquiliza a la vez que hace que me pregunte constantemente cuando empezará a venir la parte menos agradable y sufridora. 

Empezamos a adentrarnos por el pueblo y un gilipollas al vernos pasar dice "mi abuela de 90 años corre más deprisa". Estoy a punto de escupirle y decirle que me persiga y me pille, a ver si él corre tanto como su abuela... Llega el km 5, un puente... y aquí empiezan a flaquear, poquito a poco, las fuerzas. La velocidad disminuye algo pero siempre dentro de los márgenes aceptables. El recorrido está lleno de toboganes y aunque el desnivel hacia arriba es el mismo que el de bajada parece que todo suba siempre. Lo empiezo a pagar y los segundos 5 km ya no van pasando tan rápido.

Ahora miro el reloj cada pocos cientos de metros, controlando el ritmo, regulando. Hasta el siete iba por debajo de 39 minutos pero a partir de ahí la cosa aún decae un poquito más y sufro hasta el ocho y medio, veo caer segundos y me adelantan unos cinco corredores.  Así que tengo que apretar dientes en el último kilómetro, cuyos 500 metros finales acaban en cuesta pero llevo casi medio minuto de margen con el que llego a meta muy contento, aunque en ese momento el cansancio no me permitiera demostrarlo.

Tardo un par de minutos en recuperar el aliento. Estoy muy cansado, exhausto de la última cuestecita. Y es que correr en menos de 40 minutos es ir muy deprisa para mi. Pero estoy orgulloso, pues el recorrido estaba lleno de subes y bajas a cada kilómetro. No sé cuánto tardaré en hacer otro 10.000. Supongo que unos cuantos meses más, así podré saborear esta nueva MMP, que espero que no sea la última del año ni la más importante, pues el 11 de diciembre me espera la prueba reina en Castellón.

 
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