Ho van aconseguir perquè no sabien que era impossible

martes, 13 de septiembre de 2011

Crónica: XXVI Triatló de Catalunya Olímpic

Bien, parece que tengo el blog abandonadillo. Es cierto. Una pena que en estos días espero que cambie. La rutina de horarios laborales ha vuelto y supongo que la paradoja de estas cosas dice que contra menos tiempo libre se tiene más se aprovecha. Seguro que no soy el único. El ser humano, diría que casi cualquier animal, es un ser de rutinas y hábitos y si éstos están bien planificados es una pasada lo que puede cundir el tiempo. No me enrollo más porque tengo que escribir mi primera crónica desde julio, desde aquel lejano Ironman Zurich.
En primer lugar, antes que nada, mi más sentido pésame a la familia y amigos del compañero Alain Marot, del Triathon Catalan, que falleció durante la prueba. Seguramente estas cosas, si tienen que pasar, lo van a hacer de cualquier manera, pero creo que sería necesario incrementar la rapidez y la calidad de la asistencia sanitaria en este tipo de pruebas. A veces unos segundos, pueden significar la diferencia entre la vida y la muerte. D.E.P amigo Alain.
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Era la tercera vez que visitaba Banyoles esta temporada, primero en un duatlón de carretera, después en un triatlón en distancia B y ahora en éste olímpico, mi segunda competición en esta distáncia y primera que me sirve como referencia, ya que en la anterior el perfil de la bicicleta no tenía parangón con el que de esta vez. Iba a la competición a lo que saliera. Como no estoy al 100%, ya con la temporada de capa caída, el plan era salir a hacerlo lo mejor posible, sabiendo que no sería lo mejor de lo que soy capaz, pero eso era suficiente. De hecho no llevaba ni garmin, ni cronómetro, ni pulsómetro ni ningún gadget medidor. A pelo, tan solo guiado por las sensaciones.

Natación
Me tomo un gel, me va bien tomarlo antes de competir. El agua del lago muy calentita, por lo tanto nadamos sin neopreno. Nos avisan que la salida se hará desde el agua. Nos dicen que nos vayamos tirando al lago, pero que no empecemos a nadar hasta que no avisen los jueces. Pero nadie hace caso. La gente, de hecho, empieza a nadar desde que se tira al agua, ni señal ni nada. La organización debería mirarselo, ya que si nadie le va a hacer caso supongo que deberían buscar otra alternativa. Así que nada, para delante. Primer golpe de talón en mis gafas sin más complicación que ésta haciendome ventosa intentando arrancar un ojo de su cuenca. Recoloco la cosa. Y sigo. Pillo ritmo de seguida. Cojo unos pies de un nadador de esos que si intento adelantar tan solo consigo nadar en paralelo a él, así que a lo cómodo, siguiendole detrás hasta la primera boya. En el giro ya era otro cantar. Sigo a un ritmo cómodo y en los últimos metros ya se me empieza a hacer largo. Sin embargo salgo contento porque he conseguido nadar igual de rápido en esa distáncia que en la anterior temporada, en un B con segmento de natación reducido. Y eso que fue con neopreno, así que genial.

Ciclismo
Los primeros kilómetros del circuito ciclista de Banyoles suelen tocar bastante la moral porque pican hacia arriba y no te dejan descansar ni resguardarte en ningún grupo. A pesar de eso voy avanzando cómodo, creo que menos cansado que otras veces y vamos creciendo poquito a poco. Con casi 1000 participantes es bastante fácil ir resguardado en alguna grupeta y verla crecer. Llegamos a juntarnos hasta seis compañeros del Gavà liándola por los toboganes que llevan hacia el primer avituallamiento, donde un despistado se me cruza delante viniendo a saco desde la otra punta para coger una botella de agua. Tengo que clavar freno con una sola mano sin más consecuencias que el susto. Subo también cómodo el minipuerto de Esponellà y encaramos las largas rectas a merced del viento que empieza a soplar. Me como una barrita y voy exprimiendo los bidones de agua e isotónico. Tiro del pequeño grupo que ha subido conmigo un buen rato hasta que me entran a relevo. Conseguimos enlazar con un trio y puedo descansar algo más. Sin referencias de cuentakilómetros ni crono se me pasa el sector muy rápido y llego a la T2.

Carrera
Voy mejorando el paso de la bici a la carrera, aunque aún queda. Me pongo a correr a ritmo, pero no sé cual. Al máximo. Pienso que los diez kilómetros así se van a hacer largos. Como siempre, en este sector es donde más personas voy cazando, y quizás por eso donde más animado me encuentro. Al ritmo al que voy los kilómetros se me hacen más largos de lo que me esperaba y sigo con los temores de pagarlo antes de tiempo, pero resisto y voy avanzando. Me marco pequeñas metas, adelantar a aquel de allá delante, llegar a aquel giro. Llego a la segunda vuelta y de tan cansado que voy casi me meto en meta antes de tiempo. En el siete llega el punto crítico, tres quilómetros y echando el resto. Supongo que bajé el ritmo, pero intenté ceder lo mínimo. El último largo, demasiado zigzag y en la meta, hiperventilando, no logro ni entender ni siquiera cuando me preguntan por mi talla de camiseta. La M. Ya tengo mi segundo olímpico en 2:39:51. Contento y mejorable.
Próxima cita, día 25 de septiembre en el sprint de Calafell

 
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