Ho van aconseguir perquè no sabien que era impossible

jueves, 5 de mayo de 2011

Crónica: VIII Triatló Internacional B de Banyoles

Empezando la temporada de trialón de la misma manera que la pasada, con un B en Banyoles. El año pasado, convaleciente de enfermedad, me estrenaba en la distancia y la verdad es que no fue una experiencia nada agradable ni positiva, sino más bien un infierno de dolor, sufrimiento y fuerza de voluntad por acabar como ya expliqué en aquella crónica. Este año sí, me he resarcido de aquello y he acabado con muy buen sabor de boca. Con aspectos a pulir como las transiciones en el box, pero contento al fin y al cabo. Basta decir que en la edición anterior paré el crono en 5:10:23 horas y en ésta ha sido en 4:43:24. Hay que decir además que en el 2010 acortarón el tramo de natación de los 2200 metros iniciales a 1500 por la temperatura del agua, así que este año hemos tenido que nadar 700 metros más. La pena es que no se me marcaron en la clasificación oficial los parciales de la bici ni de la carrera, aunque para algo llevaba el Garmin. Dicho esto, y como guinda dulce a un par de semanas parcas en entrenos ahí va mi crónica.

Natación:
Llego justo de tiempo, descalzo, pinchándome con todas las piedrecitas que hay en el kilómetro y pico que separa el box de la salida de la natación. Sorprende como el mismo dolor que se siente en la planta de los pies antes de entrar al agua desaparece en el fragor de la competición cuando se sale de ésta. Llego marcándome unos pasos a lo chiquito y me acabo de ajustar el neopreno. El gorro de competición de este año me viene grande y me resbala y las Zoogs Predator, que encajan perfectas, sirven para sujetarlo. Nos tiramos al agua desde donde se debía dar la salida. Me entero de ella porque todo el mundo empieza a nadar a saco. Sufro pocos golpes y manotazos. Nadamos bastante abiertos pero el hecho de no haber podido calentar hace que me cueste bastante coger un ritmo cómodo de respiración, demasiado.

Pese a todo me sorprendo a mi mismo pillándole cierto gusto a la disciplina que peor llevo. Esta vez no es un constante preguntarme "¿cuanto quedará?". Puede que ayude la experiencia o el haber tomado la determinación de conservar la mente fria, tomarlo con calma... Nado bastante recto siguiendo la cuerda subacuática que sirve para sostener las boyas de los carriles de piragüísmo. Me sorprendo a mi mismo avanzando a gente, más gente de la habitual, nadando mucho más ligero de lo que estoy acostumbrado. El incremento de sesiones de natación, técnica y fuerza en el agua parece que no son en vano. Esta sensación se acentúa sobretodo cuando logro estabilizar mi ritmo de respiración por completo y me muevo ya sin agobios ni esfuerzos por recoger óxigeno de la atmósfera. Acabo los 2200 en 46 minutos y con una posición en el parcial el doble de buena que el año pasado. Más metido en la carrera.

Ciclismo:
Ay la transición. ¡Qué lenta! Cuánto me cuesta sacarme el neopreno. Creo que tendré que recortar algo por la parte de los tobillos para que sea más cómodo la próxima vez. Me tengo incluso que sentar. A todo esto no aguanto el equilibrio al calzarme las botas de calas y ponerme los calcetines. Seguro que perdí un par de minutos preciosos entre una cosa y otra, y todo seguramente debido al nerviosismo y algo al mareo que se me quedó después de la natación. 

Sin drafting para nadie ya me pongo a pedalear. Y qué fresquito que iba. Como el circuito lo conozco a la perfección empiezo a trazarme la estratégia de la cuarta disciplina, la alimentación. Me hago un esquema mental de los puntos donde tomaría los geles, donde bebería, dónde le daría bocados a la barrita... Mientras entretenía la mente en estos menesteres iba pedaleado cómodo, sin forzar demasiado, quedaban 80 km por delante para ir sopesando las fuerzas y sobretodo dosificándolas. No me notaba que iba demasiado fuerte, pese a todo adelantaba a más ciclistas de los que me pasaban a mi.

Me extrañó ver a tan poca gente acoplada, yo iba casi todo el tiempo así, incluso en los repechones y toboganes camino de Queixàs, dónde se encuentra el primer avituallamiento y dónde empieza también el tramo más duro. En el 20 me tomo el primer gel y voy hidratándome combinando isotónico y agua cada 15 o 20 minutos calculados a ojo y a pequeños sorbos. Subo el alto de Esponellà y me digo "ojo, que las subidas se te dan mal" pero veo que pese a eso y yendo a unas pulsaciones cómodas voy avanzando puestos y me animo aún más, la cosa va bien y el cuerpo aguanta. Lo celebro con una barrita y un buen trago de Powerade y encaro acoplado a mil y con viento en contra la larga recta que nos conduce hacia Banyoles y al fin de la primera vuelta. 

En la segunda el viento parece que sopla un poco más fuerte y los isquios me avisan que el ritmo debe ser ese y no más rápido. Aún así la cosa sigue bien y la media solo baja un par de décimas respecto a la anterior vuelta. Otro gel en el 50 y barrita hacia el estómago. Líquido según lo planeado y las fuerzas que aguantan. Cuánta diferencia respecto del año pasado, cuando el dolor en el pecho al respirar se hacia insoportable, mucho más ir acoplado. Cuando la media no superaba los 26 por hora y este año estaba a 31...

Carrera:
Esta transición ha sido algo más rápida, aunque tengo que correr un poco con los geles y la visera en la mano mientras me colocaba el dorsal derecho porque durante la bici había estado todo el rato del revés. Quería seguir la táctica del "de menos a más" pero me sorprendo a mi mismo cogiendome a un dúo de corredores, que por cierto ya me doblaban una vuelta, y rodando con ellos a 4:25 durante los primeros tres kilómetros. Puedo ir con ellos, pero algo en mi me dice que esa guerra, en realidad no es la mia y que intentar seguir así durante el resto del tramo va a ser difícil, así que poco a poco les voy dejando escapar y me concentro en mi mismo, en mi propia carrera.

Si yo ya estaba contento con poder ir a ritmo de 5:00 en el sector de carrera resulta que me veo aguantando y regulando a 4:35. Kilómetro 6 y primer gel. Bebiendo y comiendo fruta en los avituallamientos y caminando tan solo unos pasos para dar unos sorbos al vaso más cómodamente. Al 10 el segundo gel y avisos de rampa en los cuadriceps, pese a que iba sobrado de líquidos. El corazón aguanta el ritmo pero parece que algunos músculos no tanto, así que para evitar males mayores y ya con un satisfactorio crono en el bolsillo pongo el ritmo a 4:45 durante los últimos 5 kilómetros y acabo este tercer tramo en un meritorio 1:29:24.

Ha sido genial poder repetir en este triatlón, ver la evolución y correr en condiciones óptimas. Tengo más mono de triatlón y el IM de Zurich está a poco más de dos meses vista. La pena es que incompatibilidades en el calendario no me permiten hacer otro Half previo al IM, aunque de todas maneras hay previstos algunos sprint y olímpicos y sobretodo mucha bici y cicloturistas. La primera de ellas este domingo 8 en Terra de Remences, repitiendo marcha, aunque alargando kilómetros.

 
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