Ho van aconseguir perquè no sabien que era impossible

lunes, 21 de junio de 2010

Crónica: Triatló B de Balaguer 2010

Por fin he podido sacarme la espinita de mi debut en un Half Ironman que se me quedó clavada en Banyoles. Aquel día, convaleciente de enfermedad, fue un infierno de sensaciones, una lucha interior mental y física muy dolorosa para conseguir llegar a meta. Aquí, en Balaguer todo ha sido diferente. No luchaba por llegar a meta, pues sabía que lo haría, sinó por meterme y formar parte de la carrera. Por fín he sentido esa satisfacción que no obtuve en mi debut. Ahí va la crónica de mi Half de Balaguer.

Natación

Probando el agua con un par de largos para calentar. ¿Calentar? Nada más lejos de la realidad. Si el Titánic hubiera naufragado en aguas con esas temperaturas los naufragos hubieran tardado bastante menos en morir de hipotérmia. Una vez en movimiento se suceden los puntapies, ahora un manotazo, ahora alguien que bracea encima de mi espalda. Y la primera vuelta de las dos se me hace pesada. Miro atrás. Voy de los últimos. Bueno, es normal, siempre es así. Me concentro en la brazada, en el deslizamiento, en no comerme las plantas que hay en el pantano, en apartarme las que se me enredan en la cabeza y en los brazos. ¿Quien dijo que en el agua no había rampas? Yo tuve unas que me daban en los isquios de tanto frio... aunque iba caliente. Cojo ritmo y veo que empiezo a adelantar, sobretodo al paso de las boyas. Se hace largo. Salgo del agua en 47 minutos... Demasiados, pienso. Pero no soy un veterano en esto, así que los doy como buenos. Más tarde me entero que no fueron 1900 metros de natación, sinó unos 2200. Pero todos tuvieron que nadarlos. Y así, mi peor disciplina ya había quedado atrás.

CiclismoEn el área de transición me llevo una grata sorpresa. ¡Mi bici no está sola! Síntoma que he salido bastante bien del agua; bastante bien dentro de lo malo. Me refiero a que hay más bicicletas colgadas en las barras de las que me suelo encontrar. Se ve que las horas de natación en el mar de los martes no son en balde. Casco, zapatillas de calas, gafas y a pedalear. Por delante 93 km. Los 5 primeros para calentar, en llano. Me pasa Carlos, me dice "no vayas a plato que esto es muy duro". Sabias palabras que estarian resonando en el córtex cerebral durante todo el tramo ciclista. Empieza la primera subida y la gente comienza a ponerse en su sitio. En el 10 me adelanta Dani y le animo, "No te flipes que quedan 83 aún...jeje" En el 15 me atrapa Gerardo, otra bestia parda sobre la bici, y vaya carrerón se marcó. Vamos un rato de cháchara y se va. Después venía un ascenso doble al Puerto de Àger, una vez por cada vertiente, donde también intercambio opiniones con Extrem. Se hace muy duro pero no voy tan fatigado como sería de esperar. Así que a mi ritmo escalo. Desciendo acoplado, echando leches, sin bajar de 60 por hora. Pude ganar algunas posiciones aquí, aunque más que eso, me limité a intentar que no me pillasen los que habían salido detrás mio en el agua. A pocos kilómetros del final atrapo a Pedro, que creo que sufrió bastante, y entro a la T2 con Jose, que había pinchado rueda unos km atrás y consiguió cazarme de nuevo.

La bici fue muy dura, 1600 metros de desnivel y 93 kilómetros de un sube y baja constante, con tramos de pavimento en un estado mejorable y más de una rampa entre 10% y 15% de desnivel. Quizás me faltó algún gel más, ya que cuando no pedaleaba durante un rato las piernas me temblaban. En cuanto a la hidratación no hubo problemas.

Carrera
Media maratón. Como siempre, mi mejor disciplina se queda para el final, y con el cansancio acumulado pues ya no puedo sacarle todo el partido. La ventaja que me cogen en la bici en muchos casos es insalbable pese a que el parcial de la carrera fue el que mejor marqué. Bajé de la bici, una transición rápida, ya que no tenías que preocuparte de donde la dejabas. Empecé a 4:45 y me dije, "genial". De repente un gemelo se monta. Paro a estirar. El ritmo era ya de 5 minutos el kilómetro. Entonces vino a mi cabeza la lesión de cintilla. "Pero si no me duele". Alabanzas al fisio que cuatro dias antes estuvo trasteando en mi pierna. En el kilómetro 3 me tomo un gel y pienso que ya solo quedan 18 más... Y aguanto. Voy deshojando la margarita y voy atrapando algunos corredores. La primera vuelta se pasa rápido. La segunda se hace dura. Y la tercera, eterna. A falta de 5 kilómetros para el final las piernas me empiezan a temblar. Se montan isquios. Compenso y se montan los cuadriceps. No tengo nada de fuerza. Voy bien de fatiga, genial, estupendo. Si las piernas se estuvieran comportando como debieran podría correr por debajo de 5 min/km.... O no. Me faltaba azucar. Me faltaron geles. Maldije habérme olvidado dos de ellos en la mochila. Creí que llegaría a meta y caería en redondo. No de cansancio, sinó de incapacidad de mis extremidades inferiores por aguantar mi propio peso. Pero "O Meta o Muerte". Con dos vasos de cola, y alternando entre correr y andar, vuelven a "estabilizarse" los niveles de glucosa y los últimos 1500 metros puedo hacerlos sin tener que caminar.

Al final entro en 6 horas 39 minutos. Muy contento por haber acabado una prueba que según los veteranos en esto fue muy dura. Esto le da a uno confianza y fortaleza mental. Satisfecho por haber cometido ciertos errores, como el de no llevar geles de más por si acaso, así aprendo para el futuro. Seguro que hubiera ganado algún minutillo... Emocionado por haberme puesto a prueba, por no haber estado condicionado más que por mi capacidad física. Por haberme sentido en la carrera y haberlo dado todo, por la ilusión que tengo por mejorar.

Próxima cita, el 11 de julio en Les Angles (Francia) en distáncia olímpica.

Enhorabuena a toda la expedición del Gavà Triatló que compitió en Balaguer. Som més que un club!

 
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