Ho van aconseguir perquè no sabien que era impossible

domingo, 10 de mayo de 2009

I Media Maratón Comarca Campo de Cariñena 2009

Primer gran reto superado. Mi primera media maratón, Media Maratón Campo de Cariñena. Muy contento con el resultado. Corriendo a una media de 4:45 el km al final completé los 21km y 97 m. en 1:40:15, bastante por debajo de mis 1:50:00 que me había marcado como límite y en el puesto 113 de 268 en la general.

Mi carrera

Los nervios propios de mi primera competición de estas características. Mezcla de ilusión y nerviosismo. Después de un día en el que el astro rey había picado como nunca, unos minutos antes de la salida la lluvia empieza a amenazar. A las 18:05 se oye el disparo. Enfilamos hacia Encinacorba entre campos de viñas con un suave viento fresco lateral que ayudaba a sobrellevar el esfuerzo pero también frenaba el paso. En el kilómetro cinco miro el cronómetro y veo que lo paso a 22:30 minutos. Mi previsión era hacerlo en 25. Eso me alivia, porque pese a que iba bastante cómodo tenía márgen para relajarme en el caso que lo necesitase sin necesidad de rebajar mis espectativas.

La carretera picaba hacia arriba suavemente. En el kilómetro 6 me adelanta la primera clasificada. Y durante los dos siguientes la segunda y la tercera. Llegamos a Encinacorba y al salir del pueblo llegó la parte más empinada del recorrido. Esta fue la constante hasta el ecuador de la carrera, después ya empezamos a descender. El sufrimiento de los primeros kilómetros se había acabado y mi piernas empezaban a gambar por la inercia absorto en mis reflexiones y mi respiración. Beber agua en los primeros avituallamientos era un suplicio, pese a que lo que ingería no se podía llamar ni sorbo, el mazo del flato quería golpearme en el vientre pero por suerte no lo logró. Así que para evitar males mayores ya solo me limité a enjuagarme la boca y a refrescarme la cabeza.

El cielo se encapotó y en lo que va del kilómetro 12 al 13 empezó a chispear. Me tomé el gel que llevaba preparado. Después de un gran trueno, San Pedro abrió las compuertas del cielo y empezó a caer una intensa lluvia. Ya estaba empapado. Me daba igual todo. Pensaba, "ya solo quedan 7 kilómetros". Empezó a granizar arroz durante unos pocos minutos y me picaba con fuerza en los brazos. Entramos a Aguarón en el momento en el que más diluviaba, haciendo honor a su nombre. Los ánimos de la gente en los balcones y el frescor del agua de lluvia me hacían avanzar mucho más motivado. El agua bajaba en torrentes por las calles del pueblo. Yo los pasaba chapoteando por en medio, eufórico y desprendiendo adrenalina, bebiendo del agua que me resbalaba por la cara. Las canales de los tejados descargaban directamente sobre mi. En el avituallamiento de Aguarón cogí dos trozos de naranja que deboré con ansia.

A la salida del pueblo, el gel y las naranjas empezaron a hacer un efecto impresionante. La temperatura de mi cuerpo era genial. Me animaba a mi mismo en voz alta y hacia el kilómetro 17 empecé a tirar con fuerza de mi para conseguir adelantar a cinco o seis corredores. Cuando dejó de llover mi ritmo bajó, pero ya quedaba poquito. Entrando a Cariñena de nuevo ya solo quedaba un kilómetro. Fue el más duro. Estaba deseando llegar y los gritos de los paisanos me ayudaron. Tres de las personas que había dejado atrás me volvieron a pasar, pero yo miraba el crono y me sentía feliz. Al final 1:40:15 y eufórico por haberme superado a mi mismo y con una botella de vino D.O. Cariñena de la que dimos buena cuenta en la cena.

A por la próxima.
En cuánto a la organización y el recorrido.

No soy un gran experto en esto, ya que como es mi primera competición de este tipo hablo sin demasiado conocimiento, pero ahí va.

Los participantes eran 268. El primer percance vino al ver que no estaba en la lista de inscritos, pese a que lo había hecho mediante uno de los canales habilitados para ello, la web de runners. El caso es que al llegar para recoger el dorsal tuve que volver a dar mis datos. Por suerte el tema se solucionó.

El recorrido era ondulatito, algo exigente en algunos tramos pero las bajadas lo compensaban. Se pasaba por Encinacorba y Aguarón en los puntos justos para dejar de lado la entretenida monotonía de los campos de viñas que acompañan durante todo el trazado. Fue lo que más me gustó. Se echaba de menos alguna liebre para llevar las referencias de tiempo y ritmo. En los avituallamientos había muchos vasitos de plástico y pocas botellas. Un vaso es algo bastante inútil. No puedes beber bien y además se te cae todo y no puedes llevarlo durante mucho tiempo, al contrario que una botella.

Los espacios de salida y llegada no eran muy ámplios. Los vestuarios muy pequeños y no muy buenos. Creo que el tema amplitud y comodidad para los atletas sería una de las cosas a mejorar en próximas ediciones.

A la llegada tenían unas sillas para sentarse, quitarse y devolver el chip, pero estaban nada más cruzar la línea de meta. Tenías que parar de golpe. Hubiera sido mejor hacer un pasillo bastante más largo para ir andando y no tener que parar en seco al cruzar la meta. Eso va fatal. También sería de agradecer un equipo de masajistas para aliviar tensiones en las piernas. Solo había una camilla con servicio de podología.

Pero por lo demás estuvo genial, almenos esa fue mi percepción. Un gran bocadillo de jamón al finalizar. El esfuerzo de la organización que se notaba que pusieron para ser su primera edición. Las ganas de mejorar que se les veía y la atención que ponían para con los atletas. Y sobretodo el público que salpicaba el recorrido, que se entregaba en animar a cualquier corredor. El año que viene, si puedo, repito.

martes, 5 de mayo de 2009

El próximo reto: primera media maratón

Poco a poco voy superando pequeñas barreras, almenos en los entrenamientos largos. Voy incrementando la calidad y la cantidad, sobretodo esto último en proporciones que nunca antes había alcanzado. Soy capaz de correr durante 1 hora 45 minutos y superar los 3000 metros en natación. A muchos les sonará poca cosa. De hecho a mi también. Pero el caso es que pese a todo nunca antes había realizado estas distancias de una sola tajada y ahora empiezan a ser algo habitual. Lo mejor de todo es que este incremento sirve para que uno se prepare mejor psicológicamente. Físicamente tengo claro de que lo estoy pero lo más imporante es que la mente también lo está. Una vez se van superando pequeños peldaños la cuesta ya no se hace tan empinada y voy habituando el cuerpo a la fatiga de manera progresiva.

Por eso, este sábado voy a probar mi primera media maratón. Será en Cariñena (Zaragoza). Mi intención es no superar los 4:50 minutos por kilómetro de media, aunque me veo capaz de poderlo hacer un poquito más rápido, pero no más lento. Prefiero ponerme una meta asumible facilmente, así si la rebaso la alegría es doble.

Lo bonito de los deportes de resistencia es ver como se van quemando etapas, y como aquellos retos que hace unos meses me veía incapaz de poder superar ahora los voy dejando atrás de manera natural. A por todas.


 
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